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hace 2 meses
[Saltillo]

Impune, tráfico de objetos robados

No piden facturas ni identificación para realizar transacciones

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Impune, tráfico de objetos robados
Saltillo, Coah.- El sótano de una plaza comercial, ubicada en la calle Narciso Mendoza, y un par de ventanas sobre la calle Pérez Treviño de la Zona Centro fungen como negocios para la compra de joyería sin regulación alguna, donde la prioridad para estos comerciantes es el producto y no su procedencia.

Según la Ley para Regular la Apertura, Instalación y Funcionamiento de las Casas de Empeño en el Estado, todos los establecimientos requieren de un permiso para el empeño, venta y compra de joyería, pedacería de oro o plata, sin embargo, estos negocios carecen de dicho permiso y los protocolos para recibir alhajas o joyería, dejando de lado su procedencia.

Adultos y jóvenes con cadenas, dijes o pulseras de 10 kilates o más, envueltas en pañuelos acuden casi a diario para vender al mejor comprador los artículos sin la necesidad de presentar alguna identificación oficial, comprobante de domicilio, factura o recibo que acredite la propiedad de los artículos que ofertan.

Los precios varían entre 300 y 600 pesos por las joyas ofrecidas, mismas que en muchas ocasiones limpian y ponen en reventa. Locales que tienen como visitantes más vendedores ambulantes, quienes muestran las cadenas de oro en alhajeros gigantes, incluso en otros estados.

Dicha ley establece que se impondrá multa de 500 a 5 mil salarios mínimos, cuando una persona física o moral instale y haga funcionar una casa de empeño sin contar con el permiso expedido por la autoridad, sin embargo, no se tiene reporte de la clausura de las casas de empeño “piratas”.

Un sinnúmero de personas con cadenas, dijes o pulseras de 10 kilates o más, envueltas en pañuelos, acuden casi a diario a casas de empeño para vender al mejor comprador los artículos sin regulación alguna, donde la prioridad para estos comerciantes es el producto y no su procedencia.

Según la Ley para Regular la Apertura, Instalación y Funcionamiento de las Casas de Empeño en el Estado, todos los establecimientos requieren de un permiso para el empeño, venta y compra de joyería, pedacería de oro o plata, sin embargo, estos negocios carecen de dicho permiso y los protocolos para recibir alhajas o joyería, dejando de lado su procedencia.

“Sabemos cuando los relojes son robados porque ni ellos mismos saben cómo funcionan, no tienen factura o en el caso de las joyas, cuando deben mostrar su identificación oficial, se niegan a hacerlo”, comentó Yedith Cruz López, encargada de una casa de compraventa con los permisos correspondientes en el cruce de las calles Pérez Treviño y Zaragoza, quien señaló que ya han recibido artículos robados, reportados días después que se recibieron, aunque difícilmente logran detener al responsable, aún contando con los datos de su credencial del IFE recibida en el negocio.

“También ha sucedido que por la finta no aceptamos joyas costosas o teléfonos de último modelo porque no hay forma de que ellos las obtengan”, agregó.

Legitimidad

Aunque algunas de las casas de empeño establecidas en las principales arterias del Centro Histórico con mayor publicidad y acceso al público tampoco cuentan con los lineamentos que se requieren, amparándose con una leyenda en sus notas que señala la legitimidad del vendedor como propietario original.

Dejando sin responsabilidad a nadie sobre la procedencia del producto pese a que pueda ser robado, prueba de esto es la serie de
artículos confiscados en casas de empeño legalmente establecidas, pues el pasado 4 de abril la Fiscalía General del Estado hizo la retención de varios electrónicos al no contar con la debida documentación y con el objetivo de inhibir el delito de robo.

Lo anterior, como resultado de un operativo realizado en bazares y tiendas de empeño en la colonia Saltillo 2000, donde se encontraron compresores, hornos de microondas, una podadora, bocinas, amplificadores y pantallas de televisión, mientras que otras fueron aseguradas de puestos ambulantes en la colonia Bellavista.

Asimismo, la Fiscalía General del Estado afirmó encontrar un número indeterminado de objetos señalados en las denuncias de robo durante los operativos en casas de empeño, instancia que procede en contra del encargado bajo el delito de encubrimiento culposo que concluye en una pena de prisión.

“En el caso de los teléfonos, por ejemplo, los traen a vender o empeñar y nos damos cuenta de que son robados porque están bloqueados y no se saben las contraseñas, los electrónicos no tienen facturas o recibos de pagos donde los obtuvieron”, agregó Cruz López.

La ausencia de políticas integrales que avalen la adquisición, venta, compra y distribución de joyería o artículos electrónicos de segunda mano permiten que los artículos que desaparecen durante los robos a casa habitación o asaltos terminen tras un escaparate o el maletín de un vendedor de joyas
ambulante.





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