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Ricardo Alemán
Ricardo Alemán
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20 Junio 2019 04:06:00
¡AMLO busca matar al INE y matar a la democracia!
Durante meses, en este y otros espacios lo advertimos.

La intención del candidato y luego presidente López Obrador es instaurar una dictadura que empezará con el regreso de la reelección presidencial.

Para lograr ese objetivo, Morena y López Obrador primero planean la destrucción de todo el sistema electoral que se construyó entre 1996 y 1997 y que hizo posible la alternancia en elecciones locales a partir de 1997 y en las presidenciales del año 2000.

Y fue tal el éxito del sistema electoral mexicano –sistema reconocido en todo el mundo y replicado en no pocos países–, que en julio de 2018 permitió la victoria de López Obrador y de su partido, Morena.

Es decir, hoy las elecciones mexicanas son transparentes, confiables, equitativas y no solo garantizan el postulado maderista de “sufragio efectivo”, sino la alternancia y la pluralidad.

Sin embargo, la advertencia que hicimos durante años –que Obrador va por una dictadura que empezará con su reelección–, ya pasó de ser una lejana posibilidad hasta convertirse, hoy, en una contundente realidad.

Y si dudan ayer lo confirmó el propio López Obrador: “primero va la ratificación de mandato y luego los cambios electorales”, dijo.

¿Qué significa lo anterior?

En términos concretos se trata de una confesión de parte.

Es decir, que López Obrador utilizará la “ratificación de mandato” como una orden ciudadana para continuar de manera indefinida en el cargo de presidente, una vez destruida la democracia mexicana.

Y los fanáticos lopistas podrán decir misa y montar groseras campañas en contra nuestra, pero hoy es realidad que el gobierno de Obrador intenta desaparecer la democracia; sus instituciones y la confianza ciudadana en el sufragio efectivo.

¿Y por qué Obrador atenta contra la democracia toda; contra el INE, la certeza, la equidad, la transparencia y certidumbre de los procesos electorales?

Porque el primer paso de López Obrador para matar la democracia mexicana será precisamente matar todo el sistema electoral –como hoy lo conocemos–, para luego regresar a los viejos tiempos en donde el PRI era capaz de mangonear las elecciones; tiempos en los que no se movía la hoja del árbol del Estado sin la voluntad presidencial.

En pocas palabras, Obrador y su claque –los partidos Morena, Panal y PT--, además de la complicidad y el papel de verdaderos enemigos de México y de la democracia –con diputados y senadores de esos partidos–, preparan el mayor magnicidio que se haya producido en México; la muerte de la democracia toda.

¿Recuerdan cuando el PRI de Luis Echeverría impuso al candidato López Portillo –que ya era presidente desde el momento de ser candidato–; recuerdan cuando el PRI de Miguel de la Madrid impuso a Carlos Salinas como presidente mediante la caída del sistema, a través de Manuel Bartlett?

Pues esos tiempos son el pasado al que López Obrador quiere llevar al país; tiempos en donde el presidente en turno mangoneaba los proceso electorales y decidía al sucesor.

Sin embargo existe un peligro mayor. ¿Cuál peligro?

Poca cosa, que el Presidente mexicano prepara el escenario para una reelección indefinida, para instaurar una dictadura tropical al estilo de Cuba y Venezuela que empezará con el engaño de la “revocación de mandato”

Y el primer paso para lograr ese objetivo fue limpiar el camino de opositores reales. Por eso el crimen de Estado en Puebla. En efecto, como aquí lo dijimos, cada día son más las evidencias de que el Gobierno federal de Morena acabó con la principal oposición a su proyecto reeleccionista.

Y ese grupo opositor era, nada más y nada menos, que el de Rafael Moreno Valle y Martha Érika Alonso, la Gobernadora de Puebla. Fueron quitados del camino al quitarles la vida.

Luego sigue la destrucción del INE, de los Oples y del Consejo General. Para ese magnicidio –luego del crimen de Estado de Puebla–, López Obrador recurrirá al cuento del alto costo del sistema electoral mexicano. Y para convencer a los fanáticos empezarán carencias impensables, como las de energía eléctrica y muchas otras.

Es decir López Obrador y Morena –sus gobiernos y legisladores–, llevarán al país a una crisis tal que mucha gente creerá que la única salvación será la reelección indefinida de AMLO.

Es decir, asistimos al magnicidio perfecto; el crimen de la democracia mexicana toda.

Al tiempo.
19 Junio 2019 04:06:00
¡Son los mejores y son honestos, porque lo digo yo!
Hace muchos meses que el Presidente mexicano dejó de ser un ciudadano terrenal.

En realidad López Obrador vive en su propio mundo; realidad alterna que todos los días choca con la realidad de los mortales; que desmiente los hechos, los datos duros y las pruebas incuestionables.

Y no, no se trata sólo del clásico “yo tengo otros datos”, sino que el mandatario mexicano llevó la mentira a niveles superiores en donde él mismo y su gabinete crearon su propio planeta.

Por ejemplo, para López Obrador “no es nepotismo” que Pablo Amílcar Sandoval –hermano de Eréndira Sandoval, secretaria de la Función Pública–, sea al mismo tiempo “Súper Delegado” de Morena en el estado de Guerrero.

Es decir, que en la realidad alterna del Presidente mexicano hasta la Real Academia de la Lengua tiene otras definiciones.

Otro caso. Resulta que para el Presidente y su claque “son corruptos” los ciudadanos que acuden al legítimo recurso de amparo contra los actos de autoridad –por ejemplo contra la destrucción del NAIM–, a pesar de que Obrador no tiene una sola prueba de la supuesta corrupción.

Y en el extremo del absurdo, Obrador asegura que en su Gobierno los ciudadanos vivimos el fin de la corrupción, a pesar de que el 75% de las obras y contratos otorgados en su gestión no se licitaron y se adjudicaron de manera directa. Es decir, por decreto México ya no es un país corrupto.

Pero las virtudes alternas son un escándalo –que cuestiona la salud emocional del presidente–, cuando se trata de defender gobiernos de Morena.

En la mañanera del pasado lunes, por ejemplo, un reportero dio santo y seña de las trapacerías de la alcaldesa de Cancún, Mara Lezama, exmilitante del Partido Verde y hoy militante de Morena.

Sin embargo, y a pesar de que la denuncia del reportero se documentó de manera puntual en la prensa local –junto con muchas otras raterías de Morena–, el presidente Obrador salió en defensa de Mara Lezama, a quien casi compara con la Madre Teresa de Calcuta.

¿Por qué la defensa a ultranza de las pillerías de gobiernos de Morena? ¿Por qué la pulsión Presidencial de imaginar que la bondad, el bien, la honestidad y la eficacia son virtudes que se adquieren por mandato divino –por voluntad del dios Obrador–, por pertenecer a Morena y, sobre todo, por adorar a López Obrador?

Lo cierto es que en el mundo alterno del Presidente mexicano no hay lugar para los políticos corruptos y menos para los malos gobernantes. Todos aquel que ha sido tocado por la mano divina del Presidente tiene la certeza de que será visto –sí y sólo sí–, a través de la lente de los mejores, los honestos y los más trabajadores. Y por ello, los ciudadanos debemos dar gracias al cielo.

Y es que a nadie importa si en la realidad de los mortales –la realidad ciudadana–, Morena y sus gobernantes son las peores lacras, los peores en el poder y el Gobierno. Y tampoco importa si los estudios de opinión los colocan como los menos capacitados para gobernar.

Lo cierto es que si la realidad de los ciudadanos no es la misma realidad del presidente Obrador, entonces que se joda la realidad ciudadana porque la única que vale es la visión del iluminado de Palacio.

Así, por ejemplo, para López Obrador, el peor Mandatario del país, el Gobernador de Morelos, Cuauhtémoc Blanco, es honesto, trabajador y es el mejor Gobernador que ha tenido Morelos, a pesar de que los habitantes de esa entidad lo colocaron como el peor de los 32 gobernadores del país.

Lo mismo ocurre con el Gobernador de Veracruz, Cuitláhuac García, quien también es de los peor evaluados, ya que esa entidad es un cementerio por donde se le vea. Por eso hasta en seis ocasiones Obrador ha salido en defensa de su ineficacia.

Las lista es larga y también alcanza a la Jefa de Gobierno de Ciudad de México, Claudia Sheinbaum y a la titular de la Conade, Ana Gabriela Guevara.

En todos los casos lo que piensen, lo que vean y prueben los ciudadanos no importa. ¿Por qué?

Porque lo único que importa es que según Obrador esos gobernantes “son los mejores y los más honestos, porque lo digo yo”.

Y si lo dice el rey, debe ser verdad, porque esa es la única verdad que vale en México.

Y ay de aquel que se atreva a cuestionar esa verdad porque, entonces, será perseguido con todo el peso del Estado.

Al tiempo.
17 Junio 2019 04:00:00
¿De qué se ríe Presidente?
Es común ver que, en momentos difíciles, de conflicto o de crisis, el presidente Obrador responda a los críticos de su gestión y a quienes llama “mis adversarios”, no solo con el consabido “tengo otros datos”, sino con una sonrisa socarrona y un lenguaje corporal que para muchos resulta ofensivo.

Pero acaso la mayor ofensa de López Obrador es a la realidad, a los hechos contundentes, a los datos duros y al sentido común; ofensas que se traducen en un insulto a las víctimas de un Gobierno que, al mismo tiempo, empuja al país al despeñadero.

Por eso, aquí formulamos la pregunta que muchos mexicanos se hacen en sus hogares y oficinas; en escuelas, trabajos y en comederos políticos.

¿De qué se ríe presidente López Obrador, si ha llevado al país al mayor nivel de inseguridad y violencia en la historia de México? ¿Sabe presidente Obrador, que a pesar de que usted tiene otros datos, las cifras oficiales de muertes violentas alcanzaron la mítica cifra de 20 mil vidas perdidas? Un río de sangre nunca visto.

¿Se ríe, presidente Obrador, del fracaso de su estrategia para combatir la inseguridad y la violencia? ¿De qué se ríe, Presidente, cuando socarrón, dice que la economía “va requetebién”, a pesar de que todos los especialistas dicen lo contrario; cuando calificadoras y organismos financieros internacionales están por declarar, de manera oficial, que la economía mexicana entra en recesión?

¿Se ríe presidente Obrador, del fracaso de su política económica? ¿De qué se ríe Presidente, cuando las cifras oficiales de empleo confirman que todos los días más mexicanos pierden su trabajo; cuando cada día más empresas cierran y cuando están al borde del colapso industrias como las de la construcción y el turismo, que son clave para crear empleo?

¿De qué se ríe Presidente, si cada que defiende a ultranza a la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheimbaun, en realidad insulta a miles de víctimas de la violencia generalizada en la capital del país; ciudad con los más elevados niveles de secuestro, feminicidio, robo con violencia…?

¿Se ríe Presidente, de que las alcaldías de la capital que gobierna su partido, Morena, están entre las más inseguras y violentas del país?

¿De qué se ríe Presidente, si de las seis ocasiones en que ha salido en defensa del Gobernador de Veracruz, Cuitláhuac García, solo consigue una mayor indignación de la sociedad veracruzana; miles de agraviados por la violencia y la inseguridad que prohíja el peor Mandatario de esa entidad?

¿Acaso se ríe Presidente, del absurdo que significa que el Presidente de los mexicanos avale la ineficacia y el fracaso de gobernadores mediocres?

¿De qué se ríe Presidente, cuando escudado en el grosero eslogan del autoritarismo de su Gobierno –“me canso ganso”–, insiste en la construcción del aeropuerto de Santa Lucía, a pesar de resoluciones judiciales? ¿Nos está diciendo, Presidente, que pasará por encima de la Suprema Corte?

¿De qué se ríe Presidente, cuando defiende a capa y espada los acuerdos migratorios pactados con Estados Unidos por su negociador favorito, Marcelo Ebrard, a pesar de que esos acuerdos han sido cuestionados por todos los especialistas independientes, incluidos diputados y senadores de Morena, como Porfirio Muñoz Ledo y Ricardo Monreal?

¿Se ríe de la historia Presidente? ¿De que pasará a ella como el Presidente mexicano más entreguista a los EU y como el Presidente que construyó el muro de Trump en la frontera sur de México?

¿De qué se ríe Presidente, cuando insulta a los medios y periodistas críticos de su gestión, a los que llama “prensa fifí” y “cretinos” –entre muchos otros calificativos–, y luego guarda silencio sobre la escalofriante cifra de 13 periodistas asesinados en los primeros seis meses de su Gobierno?

¿Se ríe Presidente, de que su Gobierno es considerado como el más peligroso para el ejercicio de la prensa crítica?

¿De qué se ríe, presidente López Obrador, cuando habla de dar asilo, empleo y seguridad a todos los migrantes que pasan por México; cuando promete la nacionalidad mexicana a millones de niños migrantes, a pesar de que los mexicanos carecen de empleo, de seguridad, de certidumbre; cuando millones de niños mexicanos fueron despojados de guarderías y de la salud elemental; se ríe de que se negó a recibir el informe de la CNDH?

¿Se ríe de que los hechos confirman que usted, Presidente, es el mayor peligro para México?

Al tiempo.
14 Junio 2019 04:00:00
Marcelo: ‘Superman’ en el Gobierno de Obrador
En todos los equipos de trabajo, como todos saben, existe un preferido: el más capacitado, el más hábil o, simple y llanamente, el más lambiscón.

En casi todos los gobiernos mexicanos, como muchos recuerdan, el preferido casi siempre se convierte en el hombre orquesta; aquel que hace y deshace con la complacencia total del jefe.

En la política mexicana y en no pocas ocasiones el preferido sexenal se convirtió –al final de cada Gobierno–, en el sucesor. Así, por ejemplo, Luis Echeverría fue el preferido de Díaz Ordaz; López Portillo el preferido de Echeverría; De la Madrid el preferido de López Portillo y Salinas el preferido de De la Madrid.

El ciclo se rompió con Colosio, que era el preferido de Salinas y del que todos conocen la historia. En el caso de Peña, el preferido era Luis Videgaray, quien no resultó el sucesor por la pesada carga de los muertos en el armario.

Y vale el tema porque en el Gobierno de López Obrador existe un claro preferido. Se llama Marcelo, se apellida Ebrard y “en el gabinete de floreros” lo motejan como “El Papayo”.

¿“El Papayo”?

En efecto, en la intriga palaciega –en la casa presidencial–, se juguetea con la vieja historia de los hijos del cacique quienes prestos respondían “¡yo papá!, ¡yo papá!” a todo lo que proponía el patriarca.

De esa manera, el “¡yo papá!” derivó en una suerte de onomatopeya que, con el tiempo, dio el nombre de “Los Papayos” a los hijos del cacique que a todo decían “¡yo!”.

Y es que en el gabinete presidencial de Obrador, el primero en levantar la mano, proponerse para atender tal o cual tarea, para asumir ésta o aquella encomienda o para resolver el más complejo problema es, precisamente, Marcelo Ebrard, “El Papayo”, como lo motejaron sus compañeros de gabinete.

Sin embargo –y más allá de que pocos dudan de las habilidades, el talento y el talante de Marcelo Ebrard–, lo cierto es que el hombre orquesta del gobierno de Obrador ya empezó a incomodar a no pocos del gabinete y, sobre todo, a otros tantos en el partido oficial, en Morena. ¿Por qué?

Porque el activismo de Marcelo lo mismo “pisa callos”, que lastima egos y desplaza funciones que no parecen de su competencia. Así, en el conflicto del recorte y escasez de recursos y medicamentos del sector salud, entró de manera emergente Marcelo Ebrard, en medio del enojo de muchos.

Pero la gota que derramó el vaso se produjo cuando el presidente Obrador debió enfrentar de manera urgente las amenazas de su homólogo Trump, de Estados Unidos, ante el peligro de gravar con aranceles las exportaciones mexicanas.

Y entonces fue el verdadero momento para Marcelo Ebrard, la oportunidad que esperaba para convertirse en el hombre orquesta del gobierno de AMLO.

Resulta que, colmilludo como pocos, el canciller movió todos sus hilos para hacer no sólo su trabajo como el responsable de la diplomacia mexicana, sino que asumió los cargos de titular de Gobernación, jefe de Economía, secretario de Hacienda y hasta de fiscal general de la República.

Y es que en las complejas negociaciones con el Gobierno de Estados Unidos no sólo se habló de la diplomacia entre los dos países –la materia del canciller–, sino que se tocaron temas como la migración –que compete a la secretaría de Gobernación–, se exploraron los aranceles que amenazó con imponer el presidente Trump –que son temas de las secretarías de Economía y Hacienda–, y hasta se tocó lo referentes a la violencia criminal, que corresponden a la secretaría de Seguridad y a la Fiscalía General.

Sin embargo, buena parte del paquete –por no decir todo–, lo sacó sólo el canciller Marcelo Ebrard, quien todo el tiempo mantuvo línea directa con el presidente Obrador.

El desplazamiento de funciones, los egos lastimados, los “machucones” y hasta los “caballazos” prendieron focos rojos en el gabinete, en el partido Morena y hasta en el Congreso.

Y es que desde el amanecer del sexenio, Marcelo Ebrard empezó la fuga no sólo como el preferido de palacio, sino como uno de los más avanzados presidenciables. Del “hombre orquesta”, Marcelo pasó al “Superman” del gabinete y del Presidente. Y entonces empezó a pagar los costos.

El largo y retorcido colmillo del diputado Porfirio Muñoz Ledo fue el primero en aparecer.

Y es que, en tanto el Presidente de la Comisión puso en evidencia no sólo el peligro para la Soberanía Nacional con los acuerdos firmados ante México y Estados Unidos, sino por el uso indebido de la Guardia Nacional y, sobre todo, por la invasión de funciones de Marcelo.

Y entonces arrancó la temprana guerra por la sucesión. ¿Lo dudan?

Al tiempo.
13 Junio 2019 04:00:00
¡La complicidad de AMLO con Claudia Sheimbaun!
A nadie debe sorprender la insensibilidad del hoy Presidente, López Obrador, ante el incremento de la violencia y la proliferación de eventos repudiables, como el secuestro.

A nadie debe indignar que, ante la incapacidad del Gobierno capitalino de resolver la violencia, el Presidente mexicano responda con un grosero “apapacho público” a la Jefa de Gobierno, en lugar de exigir que cumpla con su responsabilidad.

Y tampoco debiera asustar a los ciudadanos la mentira reiterada de que los gobiernos de Morena “son los mejores” del país, a pesar de que en todos los hogares se perciben la inseguridad y la violencia.

¿Y por qué a nadie debe sorprender o indignar el cinismo presidencial?

Porque el presidente Obrador de hoy es el mismo cínico que padecimos cuando se desempeñaba como Jefe de Gobierno del DF y como líder capaz de encabezar una campaña de odio contra el Gobierno de Felipe Calderón.

En efecto, si hacemos memoria recordaremos que el 27 de julio de 2004 se llevó a cabo la más numerosa manifestación de protesta –en la historia mexicana–, contra el mal Gobierno de AMLO en el DF. Se le conoció como “la marcha blanca” y movilizó a más de medio millón de ciudadanos.

La respuesta de aquel Jefe de Gobierno fue la misma que hoy: AMLO descalificó a los manifestantes, les llamó “fifís” y los señaló como culpables de una supuesta conspiración en su contra.

Años después, el 26 de agosto de 2008 –en el gobierno de Calderón–, los medios recogieron una escalofriante declaración que hizo Obrador a propósito del secuestro de Fernando Martí.

En su columna para el diario La Crónica, el articulista Leopoldo Mendívil confirmó que –al opinar de la muerte del joven Martí–, Obrador habría dicho que el crimen fue “un punto malo para Calderón y un pirrurris menos”.

Así lo escribió el columnista.

“Luego de que Óscar Mario Beteta informara a su audiencia del comentario que se le atribuye a usted (Lopez Obrador) en torno al crimen del adolescente Fernando Martí, un instante después, en el corte para comerciales, me confió su fuente informativa, y no me quedó duda.

“Pero después me enteré de que el sábado en su artículo para el diario Reforma, Jaime Sánchez Susarrey había transcrito de la sección de Cartas a la Redacción de El Universal, la de un lector con la reproducción íntegra y textual de sus palabras: ‘¡Qué bien, un punto malo para Calderón y un pirrurris menos!’”. Hasta aquí la cita.

En pocas palabras, resulta que para López Obrador se justifica el secuestro y crimen de un joven estudiante porque pertenece a la clase media y porque estudia en una escuela privada.

La muestra de desprecio por la vida de un joven estudiante de clase media, por parte de Obrador, se produjo en 2008, cuando el tabasqueño intensificó la campaña de difamación contra el entonces presidente Felipe Calderón.

Hoy se repite la historia de la insensibilidad de Obrador. La diferencia es que hoy AMLO es el Presidente de los mexicanos y que la responsable de la violencia y el crimen es su incondicional, la Jefa de Gobierno Claudia Sheimbaun.

Y es que mientras el Presidente era solidario con Claudia Sheimbaun –en un mitin callejero–, en donde dijo que es la mejor Jefa de Gobierno y en donde le ofrece su respaldo total –lo que significa una afrenta a los habitantes de la Ciudad de México por la ingobernabilidad que vive la capital del país–, la familia de Norberto enfrentaba el dolor del sepelio del joven secuestrado y asesinado.

¿Qué debemos entender del montaje público en el que el Presidente Obrador muestra no respaldo sino complicidad total con la ineficaz jefa de gobierno?

El mensaje está claro: al Presidente no le importan los ciudadanos que pertenecen a la clase media; los que estudian y trabajan; las familias que crean empleos y que invierten en el futuro de sus hijos.

Para López Obrador no solo se debe aplaudir el secuestro y crimen de esos mexicanos –como los jóvenes Wallace, Martí, Norberto y muchos otros–, sino que tampoco se debe castigar a los matarifes.

Según Obrador se debe aplaudir la ineficacia de los gobiernos de Morena, a pesar de los miles de muertos, de robos, secuestros, feminicidios y de la proliferación del crimen organizado.

Y es que el Presidente mexicano no respalda a sus correligionarios sino que se convierte en cómplice de su ineficacia.

Al tiempo.
12 Junio 2019 04:00:00
¿Por qué AMLO no investiga la tragedia de Puebla?
Ya pasaron seis meses de la tragedia que costó la vida a la Gobernadora de Puebla, Martha Érika Alonso, y a su esposo, Rafael Moreno Valle.

Ya pasaron las elecciones extraordinarias de Puebla, con lo que hay un nuevo Gobernador, casualmente de Morena.

Ya quedó claro que el objetivo de Morena en Puebla era gobernar tres de las cinco entidades clave para tener el control político del país; Ciudad de México, Veracruz y Puebla.

Ya pasó todo eso y, sin embargo, a nadie en el Gobierno federal parece que le importa esclarecer lo ocurrido y descartar las truculentas versiones que sostienen no pocos poblanos; que la muerte de la Gobernadora fue un crimen de Estado; versiones que alejaron a los electores de las urnas.

Peor aún, hace días, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes reveló que el helicóptero siniestrado –en el que viajaba la Gobernadora de Puebla y su esposo–, no tenía reporte alguno de falla mecánica. Curiosamente, dicha información abona a las sospechas sobre un posible atentado.

¿Por qué?

Porque al descartar una falla mecánica, se amplían las posibilidades de un potencial accidente provocado, de un atentado, una venganza y hasta de un crimen de Estado.

Y para empezar por el principio debemos volver a la pregunta central en toda tragedia con tintes políticos. ¿Quién se benefició con la muerte de la gobernadora Martha Érika Alonso y de su esposo?

Como queda claro, los beneficiados políticos son el partido Morena y el dueño de ese partido, el presidente Obrador.

¿Y por qué se beneficia el Presidente?

Porque ya no existen los políticos que pudieron encabezar uno de los más potentes grupos opositores a Obrador: el poderoso grupo de Rafael Moreno Valle y de su esposa.

Y aquí aparece el hilo fino de una trama política que terminó con la muerte de la Gobernadora y su esposo; esposos que, también por pura casualidad, acariciaban el sueño de llegar a la presidencia de la República.

Como saben, Moreno Valle llegó al poder en Puebla gracias a los estrechos vínculos con la profesora Elba Esther Gordillo, aliada entonces con Felipe Calderón. Y, como también saben, la profesora Gordillo cambió de aliados y hoy es pieza clave del presidente Obrador.

La nueva alianza de la profesora Gordillo provocó un rompimiento con la pareja de Moreno Valle y su esposa, la Gobernadora de Puebla.

Lo curioso es que una vez declarada la ruptura entre la profesora Gordillo, Moreno Valle y la gobernadora Martha Érika Alonso, se produjo la tragedia. ¿Es una casualidad?

Nadie lo sabe. Lo que sí se sabe. Sin embargo, es que por orden presidencial se dejó de investigar la tragedia de Puebla, que costó la vida a la Gobernadora y a su esposo.

Una fuente confiable de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes reveló a Itinerario Político que por instrucción presidencial no se investiga el caso a fondo. ¿Por qué razón? Nadie ha sabido explicarlo.

Lo cierto, sin embargo, es que ante la ausencia de una investigación a fondo, crecen las especulaciones en todas las direcciones.

Por ejemplo, se dio a conocer un vídeo donde se ve a la pareja –la Gobernadora y su esposo, senador–, al momento que entran con su camioneta a la casa del empresario José Chedraui de donde saldrían en helicóptero.

La contradicción es que según las cámaras, la llegada de la entonces Gobernadora de Puebla y su esposo a la casa Chedraui se produjo a las 15:03 de la tarde del día del accidente.

Sin embargo, según datos oficiales, el accidente habría sucedido a las 14:49 de la tarde; es decir, 14 minutos antes de que los Moreno Valle fueron captados cuando entraban a la casa Chedraui, lo cual es imposible.

Además, Raymundo Coyotécatl, propietario de un terreno de cultivo cercano el lugar donde cayó el helicóptero siniestrado, aseguró haber visto que el aparato ya se había incendiado en el aire y que estalló al caer.

Dijo haber visto fuego desde que el aparato estaba en el aire.

Lo cierto es que a seis meses del accidente que costó la vida a la Gobernadora de Puebla y a su esposo, el Gobierno de López Obrador hace todo por no aclarar lo ocurrido.

¿Qué esconde el Gobierno federal? ¿Por qué el propio Presidente habría ordenado no indagar hasta el fondo?

Al tiempo.
11 Junio 2019 04:00:00
¿Qué negociaron en lo ‘oscurito’? ¿Es AMLO ‘traidor a la patria’?
Ya no existe ninguna duda de que alguna de las partes está mintiendo; el presidente Trump o el presidente Obrador.

Incluso –ya metidos a la mitomanía como instrumento de la política de Estado–, es posible que ambos presidentes hayan incurrido en la construcción de sus respectivas mentiras, para justificar su propia realidad alterna.

Y es que a nadie debe sorprender que los presidentes que tienen el título de campeones del engaño y la mentira –Obrador y Trump–, hayan preparado –cada cual–, su elaboración mentirosa para reclamar sus pírricas victorias.

Así, por ejemplo, el Presidente mexicano alardeó que el mayor logro de las negociaciones con el vecino del norte había sido acabar con la imposición arancelaria, unilateral, por parte de Estados Unidos.

Sin embargo, esa realidad alterna fue desmentida de manera tajante por el propio Trump y por la naturaleza de los acuerdos entre los países.

¿Por qué Trump desmintió el fin a la amenaza arancelaria?

Porque el presidente norteamericano dijo, palabras más palabras menos, que si México no cumplía la promesa de convertirse en el muro de Estados Unidos frente a la migración –en el Río Suchiate–, entonces Trump regresaría los aranceles. Es decir, sigue presente la amenaza arancelaria.

¿Entonces qué fue lo que negociaron los dos países, si continúa la pistola de los aranceles? ¿Acaso negociaron una certificación migratoria?

Todo indicas que sí, que México será puesto a prueba, ya que –como dijo el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence–, “México hizo cosas que nunca había hecho”.

¿A cuales cosas se refiere?

Precisamente a que el Gobierno de Obrador aceptó convertirse en el policía de Estados Unidos en la frontera sur –mediante la Guardia Nacional–, y que será el “tercer país seguro”; la guardería de Estados Unidos.

Lo ridículo es que Obrador canceló miles de guarderías para millones de niños mexicanos y aceptó ser la guardería para migrantes que buscan entrar a Estados Unidos.

Peor aún, el presidente Trump dijo que México aceptó comprar a Estados Unidos miles de toneladas de productos agrícolas y, además, que existieron acuerdos secretos que se darían a conocer en su momento. Queda claro que una de las partes miente, si no es que las dos partes faltan a la verdad.

Según el presidente Trump, la parte mentirosa estaría del lado mexicano, sin embargo la prudencia recomienda poner interrogante a las dos partes.

¿A qué acuerdos agrícolas y a qué pactos secretos se refería Trump, que el Gobierno de México no quiere revelar? ¿Quién ganó y quién perdió en la escaramuza diplomática?

Si vamos a la prensa mexicana nos encontramos con un pantano de abyección y sumisión; la mayoría de los medios –prensa, radio, televisión y digitales–, aplaudieron el acuerdo sin analizar y menos cuestionar.

Si vamos a la prensa extranjera casi toda le da una victoria aplastante a Trump y confirma a México y a su Gobierno son el hazmerreír del mundo.

Por tanto, parece que de nuevo estamos ante un callejón sin salida, lo que nos obliga a regresar al principio.

¿Cómo saber cuál de los dos gobiernos está mintiendo si sabemos que los dos presidentes, Obrador y Trump, son campeones para mentir, difamar, calumniar y engañar?

Aquí, ante un dilema fundamental del Estado –el de la mentira del jefe del Estado y del Gobierno–, obliga la intervención de los poderes del propio Estado, construidos para el equilibrio; los poderes Legislativo y Judicial

Y es que son muchos los indicios de que el Presidente mexicano, López Obrador, abría incurrido en la figura constitucional de “traición a la patria”.

El Articulo 108 Constitucional dice, en el párrafo segundo: “El Presidente de la República, durante el tiempo de su encargo, sólo podrá ser acusado por traición a la patria y delitos graves del orden común”.

A su vez, el Artículo 123 del Código Penal Federal dice, sobre los “delitos de Traición a la Patria”, lo siguiente: “Se impondrá la pena de prisión de cinco a cuarenta años y multa hasta de 50 mil pesos al mexicano que cometa traición a la patria en alguna de sus formas siguientes.

“I .- Realíce actos contra la independencia, soberanía o integridad de la Nación Mexicana con la finalidad de someterla a persona, grupo o gobierno extranjero”.

¿Qué acordaron “en lo oscurito” los presidentes Obrador y Trump? ¿Realizó el Presidente mexicano presuntos actos contra la independencia, la soberanía o integridad de la Nación Mexicana, con la finalidad de someterla a persona, grupo o gobierno extranjero? Sí, deben investigar el Congreso y/o la Corte.

Al tiempo.
10 Junio 2019 03:59:00
¡Trump arrodilla al presidente Obrador!
¿Cómo debemos entender la negociación y los acuerdos, entre México y Estados Unidos para evitar que el vecino del norte impusiera una cuota arancelaria a las mercancías mexicanas que cruzan por la frontera? ¿Resultó una negociación exitosa para México? ¿Se garantizó el respeto a la soberanía nacional? ¿O será que, al final, el presidente Trump arrodilló al Presidente mexicano?

Una primera aproximación a lo que dicen los documentos públicos y al escenario en el que se llevaron a cabo los acuerdos –con la pistola de los aranceles en la cabeza de México– supone que más que una negociación, la de México con EU, fue una rendición.

Por qué? Porque con la amenaza de los aranceles, el presidente Obrador y el canciller Ebrard dejaron abierta la puerta para que el Gobierno de Trump pueda violentar la soberanía nacional; joya de la corona que históricamente ha defendido la izquierda mexicana, que casualmente hoy, guarda silencio.

En pocas palabras, el Presidente nos llevó al peor de los mundos y, en el extremo, coquetea con incurrir en la figura de “traición a la patria”. Pero la peor noticia es que el candidato presidencial que recorría plazas y pueblos vociferando “que pondría a Trump en su lugar”, hoy es el Presidente que abre la puerta para que el tirano del norte meta la mano en nuestro país.

En realidad vivimos uno de los peores momentos de la relación entre México y EU; una relación de subordinación, en donde México pasó de ser el “patio trasero” a “la cárcel trasera” del imperio del norte, además de que se confirman los peores augurios advertidos por la izquierda mexicana; una insultante y nada democrática militarización del país y de sus fronteras.

Sin embargo, mientras que los mexicanos viviremos los peores momentos de nuestra historia –en relación con los vecinos del norte–, es posible que el presidente López Obrador esté disfrutando de los mejores momentos de su joven presidencia. ¿Por qué?

Porque como hemos dicho aquí repetidamente, el Presidente mexicano colabora abiertamente a favor de la narrativa de sometimiento de México, que requería de manera urgente el arranque de la campaña de Trump para su reelección como presidente de Estados Unidos. Es decir, Trump iniciará en breve su periplo reeleccionista exhibiendo como trofeo de guerra a un México sometido. Y el problema, para los mexicanos claro, es que a partir de hoy seremos una nación con la soberanía cuestionada. ¿Por qué?

1.- Como saben, la soberanía es el derecho de un estado-nación para ejercer sus poderes. Todo Estado tiene un territorio que es el ámbito de su soberanía.

2.- El Estado federal es soberano en su territorio. A eso se le conoce como “soberanía nacional” y está por encima de todos los poderes en el país; por encima incluso de la autonomía de los estados.

3.- La soberanía externa significa la no intervención de gobiernos extranjeros en el exclusivo derecho del ejercicio del poder de un Estado en su territorio.

4.- Por tanto, cuando el Gobierno de López Obrador acepta utilizar a la Guardia Nacional para detener a los migrantes, que tienen como destino cruzar la frontera con EU, el Gobierno mexicano está aceptando que la Guardia Nacional realice funciones de policía fronteriza –una extensión de la Border Patrol, pero en el Suchiate–, al servicio del interés de EU.

5.- También se limita la soberanía nacional en el tema de los migrantes expulsados. Es decir, el acuerdo incluye que los migrantes deberán permanecer en México el tiempo que determine EU. Vale recordar que los migrantes son extranjeros que ingresaron de manera ilegal a México y, por tanto, deben ser expulsados conforme a las leyes mexicanas, no según el interés del Gobierno de Trump, como lo acordaron los negociadores de los dos países.

Como queda claro, el acuerdo logrado por el Gobierno de Obrador es en realidad el acuerdo de sometimiento y violación a la Soberanía Nacional. Y en lugar de festejar, un estado democrático debía iniciar un proceso de presunta “traición a la patria” contra el Gobierno de López Obrador.

Al tiempo.
07 Junio 2019 04:00:00
¡Aldeano éxodo de AMLO a Tijuana, 30 años después!
Sin duda es una brillante idea.

En defensa de la dignidad del pueblo, es brillante la idea de movilizar a servidores públicos y simpatizantes, a la frontera entre México y Estados Unidos, para “mentarle la madre” al presidente Trump, desde Tijuana, en un acto simbólico.

Brillante idea para un líder político o social aldeano que busca el reflector para ser conocido entre la clase política. Idea brillante para quien arranca una carrera política que será de muchos años y mucho esfuerzo.

Sin embargo, resulta ridículo, grotesco y bananero que el Presidente de México, el Ejecutivo de una de las 20 economías más importantes del mundo, de una de las más jóvenes democracias del orbe, pretenda recurrir al mitin y la marcha callejera y a un ridículo éxodo, como lo hizo López Obrador hace casi 30 años, cuando no era más que un agitador engañabobos.

Y es que, en efecto, la movilización callejera, la manifestación frente a las oficinas públicas y la confrontación directa con el poder institucional casi siempre reporta buenos dividendos para líderes opositores y para aquellos que luchan contra el poder constituido.

Sin embargo, López Obrador olvida que es el Presidente mexicano y que, según la Constitución, tiene obligaciones claras, entre ellas el uso de la diplomacia y los foros internacionales –como la ONU y como el G-20–, entre muchos otros espacios, para cuestionar a los gobiernos vecinos y para repudiar sus políticas contra la dignidad nacional.

Por eso, resulta no sólo ridículo sino irresponsable y contrario al espíritu constitucional que el Presidente llame a los ciudadanos –a los que ha insultado, difamado, calumniado y ofendido–, a movilizarse junto con las burocracias federales y estatales, a favor de la dignidad nacional.

Resulta grotesco que un presidente que polarizó a la sociedad y que a causa de su ignorancia provocó la crisis migratoria y diplomática, llame a la solidaridad social en torno a su persona para que, en la frontera de Tijuana, rechacen las posturas agresivas del presidente Trump contra México.

Y no es necesario siquiera preguntar sobre quién recomendó esa ridícula estrategia al Presidente mexicano. ¿Por qué no es necesario preguntar? Porque queda claro que Obrador no escucha a nadie y que su pensamiento político se quedó congelado en tiempos prehistóricos.

Y es que el líder social y político que conocemos desde hace tres décadas, surgió justamente de las inhumanas y caciquiles caminatas de hombres y mujeres pobres que salían de Tabasco –rumbo al entonces DF–, para protestar por imaginarios fraudes electorales –en 1991 y 1994–, y por la contaminación de pozos petroleros –en 1996–, y hasta porque voló la mosca.

Esas estrategias que le dieron buenos resultados a López Obrador y que le reportaron 9 mil millones de pesos del gobierno de Carlos Salinas, hoy son una parodia del propio Presidente.

¿Por qué?

Porque Obrador no es el líder aldeano de hace 30 años; porque hoy Obrador es el presidente de los mexicanos; porque todo lo que haga y diga repercutirá en millones de ciudadanos mexicanos y porque no puede actuar a contentillo, sin una responsabilidad institucional, política y legal.

Obrador no es un rey –para convocar a todos los súbditos en la línea fronteriza–, y menos el dueño de las instituciones. Y, entre sus facultades no está le de seguir siendo opositor de sí mismo y de su propio gobierno.

Y es que la crisis migratoria y diplomática que enfrenta el gobierno de Obrador fue creada –curiosamente–, por el propio Presidente mexicano, quien sin empacho dijo que permitiría el paso de los migrantes por México e incluso se comprometió a darles empleo.

Así, una vez que la situación migratoria fue insostenible en la frontera entre los dos países, el Gobierno de Trump reaccionó ante la irresponsabilidad del presidente Obrador, quien ahora debe enfrentar una crisis doble: migratoria y arancelaria.

Y en lugar de enfrentar a Trump en el G.20 –como recomiendan todos los expertos–, el aldeano Presidente mexicano responde con una ridícula manifestación que lo hará sentir como el “Rey de México” .

Al tiempo.
05 Junio 2019 04:00:00
¡El terror en 6 meses de Obrador!
Nunca, en la historia de México, un Gobierno había iniciado con tales cifras de de-sempleo, inseguridad, violación a derechos humanos, muertes violentas, feminicidios, secuestro y parálisis económica.

Nunca un Presidente había dicho tantas mentiras y provocado tal número de escándalos y polarización social hasta poner en riesgo la democracia.

Por eso, los primeros seis meses del Gobierno de Obrador son vistos como los meses del terror.

1.- Según datos oficiales, las muertes violentas en el primer semestre del Gobierno de AMLO –al día de ayer– es de casi 18 mil homicidios; es decir, 97 muertes por día o casi cinco muertos por hora.

2.- En esos seis meses han sido asesinados 12 activistas, casi todos defensores de derechos humanos; además de que han muerto 13 periodistas –y ningún caso aclarado– y han perdido la vida 23 políticos. Según Causa en Común, han sido asesinados 107 policías y un dato de escándalo; solo durante el proceso electoral de 2018 fueron asesinados 152 políticos, casi todos vinculados a los pasados comicios.

3.- El presidente Obrador se negó a recibir el informe de la CNDH. ¿Por qué? Porque el primer semestre de su Gobierno ha sido el de mayor violación a derechos humanos; violentó garantías básicas con la nueva reforma educativa, con la cancelación de guarderías y refugios para mujeres; con el recorte presupuestal a todo el sector salud y con el despido de miles de empleados del sector público. Violó los derechos humanos de millones de empleados a los que redujo el salario y violentó las garantías de científicos al impedirles viajar para obtener e impartir conocimiento.

4.- Según el Secretariado Nacional de Seguridad Pública, la Cepal y organizaciones en defensa de las mujeres, en el primer semestre del Gobierno de AMLO, se han registrado alrededor de mil 500 feminicidios, lo que arroja una mujer muerta cada 150 minutos en algún lugar del país. El de la mujer es el sector más afectado en el Gobierno de AMLO; por recortes, despidos y cierre de instituciones.

5.- Según Alto al Secuestro, en el primer semestre de AMLO la cifra de secuestros en todo el país está cercana a mil plagios, lo que supera marcas históricas. Además, según reportes oficiales, en el primer semestre se tiene la menor incautación de todas las drogas y, según Pemex, el robo de combustible –el huachicoleo– vive el peor momento de la historia y está fuera de control.

6.- Pero, en el semestre del terror de Obrador, no todo es violencia criminal. También hay pánico económico. Tirar el NAIM ha costado el peor arranque sexenal en materia económica; el PIB se redujo en 0.2%; la expectativa del crecimiento económico sigue cayendo y todos los especialistas calculan que no llegará a uno por ciento; mientras que crece el desempleo y se reducen los pronósticos de inversión y creación de fuentes de trabajo.

7.- Por lo menos hemos visto 20 grandes escándalos en los primeros seis meses de AMLO; tres escándalos mensuales; uno cada 10 días.

¿Cuáles son esos escándalos? a) La muerte de Martha Érika Alonso y Rafael Moreno Valle, no aclarada. b) La explosión de Tlahuelilpan, no investigada. c) El mentiroso desabasto de combustible. d) La cancelación de estancias infantiles y refugios para mujeres e) Escándalo por departamentos en Houston de Sánchez Cordero y Jiménez Espriú. f) Termoeléctrica y crimen de Samir Flores. g) Nombramientos en Conacyt. h) Autonomía y presupuesto a universidades. i) Respaldo a Nicolás Maduro. j) NAIM y el nuevo Fobaproa.

Además: k) Masacre en Minatitlán. l) El cerro que nadie vio en Santa Lucía. m) La renuncia de Germán Martínez del IMSS. n) Renuncia de Josefa González Blanco, de Semarnat. ñ) Carta al Gobierno de España. o) Lista de periodistas. p) Bellas Artes para ceremonia religiosa. q) Memorándum contra reforma educativa. Y, r) Crisis ambiental.

8.- Todo eso sin contar con la tragedia de que en seis meses AMLO destruyó órganos autónomos, como la Comisión Reguladora de Energía (CRE), La Comisión Nacional de Hidrocarburos CNH, el INEE y atrapó todas las fiscalías, como la Fepade y la Fiscalía General de la República.

9.- En solo seis meses –la elección siguiente a la que lo hizo Presidente–, Obrador logró el mayor descrédito a la democracia; solo participaron tres de siete potenciales electores.

10.- En seis meses Obrador se confirma como el Presidente más mentiroso. Según la fuente que se consulte, el Presidente ha dicho cientos o miles de mentiras; compite con el norteamericano Trump, por el título del Mandatario más mentiroso de la historia.

Además de la joya de la corona; el Presidente colocó en medios privados y públicos a sus principales aplaudidores, como Carmen Aristegui y Julio Hernández, en Grupo Radio Centro; Gibrán Ramírez, en Milenio, Hernán Gómez, en El Universal y John Ackerman en Canal 11 de televisión. No pocos estaban desempleados, apenas hace seis meses,

¿Es o no un primer semestre de terror, el de Obrador?

Al tiempo.
04 Junio 2019 04:00:00
¡Lección y elección: pierde Morena y gana el hastío!
Resultó demoledora la primera lección del proceso electoral del pasado domingo; ganaron el desencanto y el hastío.

Es decir, nadie puede cantar victoria en un proceso electoral repudiado por 7 de cada 10 electores. O, si se quiere, nadie puede hablar de legitimidad con el voto de dos o tres electores, de cada 10 potenciales votantes.

Y es que, en general, en las elecciones para renovar los gobiernos de Puebla y Baja California –además de otros procesos locales–, el signo distintivo fue el desdén de los ciudadanos; el abstencionismo. En realidad sólo salieron a votar los electores del llamado voto duro de cada partido.

Pero existe una segunda lección; que en Puebla, por ejemplo, perdió el partido de presidente Obrador, Morena, a pesar de que por todas las vías operó todo el peso del Estado y todo el voluntarismo presidencial para ganar.

Más aún, en todo el paquete de elecciones del domingo pasado –pero sobre todo en Puebla y Baja California–, fue notoria la caída de votos de Morena; partido que en toda la jornada perdió casi dos millones de sufragios.

En Puebla, por ejemplo, Morena perdió frente al PAN, por alrededor de 24 mil votos. Por el PAN votaron 414 mil 356 electores y por Morena sólo 390 mil 805. ¿Entonces, por qué ganó Barbosa? Porque los votos ganadores salieron de sus aliados del PVEM y del PT

Aún así –en Puebla y Baja California–, la verdadera victoria fue del abstencionismo, del hastío y el desdén de muchos votantes que perdieron la confianza en los procesos electorales, lo que habla de una sociedad que pierde interés por la democracia participativa.

Por eso, no pocos analistas señalan que en la contienda de ayer domingo todos perdieron; perdió la democracia, los partidos y los ciudadanos.

Pero en una derrota en la que todos pierden, algunos retroceden más que otros. Y es el caso del PAN y el presidente Obrador.

En el primero, el partido azul, dejó escapar dos bastiones clave; una reserva de votos, como Puebla, y un emblema histórico, como Baja California.

Y, por eso, aparecen las primeras preguntas.

¿Qué significa la derrota del PAN en dos bastiones históricos, como Puebla y Baja California?

El mensaje es claro. En Puebla, como saben, una tragedia destruyó el principal centro de poder del PAN; la exgobernadora Martha Érika Alonso y su esposo, el senador Rafael Moreno Valle. A la muerte de ambos, Acción Nacional quedó en la orfandad lo que alejó a los electores de las urnas.

Y es que, además, desde el Gobierno federal se mandó el mensaje a los poblanos de que los accidentes quitan del camino a los adversarios; mensaje que fue entendido como parte de la elección de Estado.

No fue todo; en Puebla también gravitó el peso aplastante de la persecución contra operadores del PRI, como el llamado “góber precioso”, quien fue desactivado mediante la reedición de una persecución que la Suprema Corte ya había resuelto; el caso de Lidia Cacho.

Así, Miguel Barbosa se alzó con una victoria pírrica que le dieron sólo de 2 de cada 10 votantes. Por eso obliga de nuevo la pregunta.

¿Qué legitimidad puede tener un gobierno por el que no votaron 7 de cada 10, como el de Puebla, además de que el nuevo mandatario estatal está visiblemente enfermo y muestra serios problemas de alteración emocional?

En el caso de Baja California, la victoria del candidato de Morena y la derrota de los opositores tiene que ver no sólo con la potente elección de Estado, que se empujó desde el centro, sino con errores del gobierno saliente.

Y es que en la victoria de Morena también resultó fundamental el mal desempeño del panista “Quico Vega”; quien fracasó en el gobierno y en la construcción del relevo generacional, además de que fue pillado en reiterados escándalos de corrupción.

Está claro que el partido azul no se repone de las derrotas de 2012 y 2018 y que siguen fracasando las alianzas con el PRD y MC.

Y es que a despecho de lo que dicen sus dirigentes, el PRD no ofrece incentivos para estimular el voto y sigue perdiendo seguidores, al extremo de que en el Congreso federal batalla para mantener grupos parlamentarios.

Y el PRI, de mal en peor; coqueteando con la extinción.

¿Quién morirá primero, los partidos o la democracia?

Al tiempo.
03 Junio 2019 04:00:00
¡‘Gato por liebre’ en la pelea AMLO-Trump!
Seguramente muchos recuerdan la consigna reiterada del entonces candidato presidencial, López Obrador, cuando en plazas y pueblos arengaba furibundo que no toleraría un solo insulto del presidente Donald Trump.

“Le contestaremos uno a uno sus insultos, los tuits y le enseñaremos a respetar a México y a los mexicanos”, decía Obrador en todos los tonos. A la menor provocación, López Obrador cuestionaba al entonces presidente Peña Nieto, a quien fustigaba de todas las formas porque, según el tabasqueño, no respondía con la dureza que merecía el Mandatario norteamericano.

Incluso, es posible que otros recuerden, sobre el mismo tema, cuando “el pleno” de los “intelectuales orgánicos”, periodistas a sueldo y aplaudidores de la causa de AMLO, exigían al Gobierno de Peña la mayor dureza posible frente el presidente Trump.

Más aún, cuando Peña recibió al entonces candidato Trump –en una jugada político diplomática de alto riesgo–, la paliza descomunal a Peña Nieto no solo vino de parte de AMLO sino de su claque y su prensa a sueldo. Poco faltó para que le llamaran traidor a la patria y lo quemaran en leña verde.

Pocos vieron los beneficios de la jugada diplomática –ya que era irreversible la victoria del republicano–, y en un extremo delirante los fanáticos lopistas llegaron a asegurar que Trump había ganado gracias al apoyo de Peña Nieto.

Sin embargo, muchos ciudadanos mexicanos pronto se percataron de que en el terreno diplomático –y en casi todos los temas del ejercicio del poder–, les habían dado gato por liebre

¿Por qué?

Porque una vez que se convirtió en presidente, a López Obrador se le olvidó la ferocidad declarativa contra Trump y, en los hechos, se convirtió en un “dócil corderito” que solo atinó a repetir “amor y paz” y “no me voy a pelear”, mientras suben de nivel los insultos de Trump

¿Qué fue lo que pasó? ¿Dónde quedó el furioso político que, a gritos, exigía toda la dureza posible del gobierno de Peña Nieto contra el Presidente Trump? ¿Por qué una vez convertido en presidente, Obrador no respondió a Trump como quería que respondiera Peña?

Lo cierto es que –igual que en otros temas– también en la relación México-Estados Unidos resultaron un engaño las promesas de campaña de Obrador, quien ya como presidente prefirió los acuerdos en lo oscurito”.

En efecto, pocos cuestionaron un grosero e ilegal encuentro secreto entre el presidente mexicano y el yerno de Trump –Jared Kushner–, en la casa de Bernardo Gómez, el número dos de la poderosa empresa Televisa.

¿Qué acordaron en ese encuentro? ¿Por qué en secreto? ¿Por qué un encuentro no oficial? ¿Por qué ninguno de los sesudos periodistas que acuden a las mañaneras nunca ha cuestionado sobre el tema? ¿Por qué el reputado Jorge Ramos nunca pidió aclarar el tema?

Lo cierto es que López Obrador no solo se muestra temeroso ante la rijosidad desplegada por el presidente Trump. Acaso lo peor es que la de Obrador resultó una política exterior penosa por el fondo y la forma. En realidad, el mexicano aparece como un presidente aldeano que no entiende el papel que juega México frente a la potencia del norte; Obrador es un Presidente que no le habla al mundo y que vive solo de verse el ombligo.

Y si dudan, basta revisar fragmentos de la carta enviada por López Obrador al Presidente estadunidense, para entender el aldeanismo; la pequeñez que llevó a los aplaudidores lopistas a dar grotescas maromas para lograr un elogio.

1.- El tono de la carta de AMLO a Trump parece la respuesta de un súbdito al rey “si no le molesta… con todo respeto”.

2.- El Presidente mexicano habla de libertades y derechos básicos en democracia, como la libertad de expresión, de religión, a la seguridad y al trabajo. Pero, casualmente el Presidente mexicano no garantiza esos derechos; combate a sus críticos y a quienes piensan distinto; sataniza credos y el suyo es el Gobierno con menos empleo y más violento e inseguro.

3.- López Obrador promete que su Gobierno acabará con la migración de mexicanos a EU; un buen deseo que choca con la terca realidad, ya que la economía mexicana va en picada.

4.- Obrador dice que es una falacia el eslogan de “Estados Unidos primero” y olvida la falacia de “primero los pobres”.

5.- Con un aldeanismo ridículo, recurre al viejo refranero popular que poco o nada dice a una cultura ajena.

Lo cierto es que el Presidente parece complaciente ante un presidente Trump que –como todos saben–, utiliza a México como carnada para arrancar su periplo reeleccionista. Hoy, Obrador parece comparsa de la reelección de Trump. ¿Mañana veremos al Presidente estadunidense como comparsa de la reelección de AMLO? ¿No será que nos están dando gato por liebre?

Al tiempo.
31 Mayo 2019 02:15:00
AMLO y sus primeras elecciones de Estado
Al líder político y social llamado Andrés Manuel López Obrador lo persigue el fantasma de las elecciones de Estado.

Acusó de elecciones de Estado las dos consecutivas en Tabasco –en donde fue derrotado– y otros dos intentos en las presidenciales de 2006 y 2012, en donde también mordió el polvo.

Además, cuando fue jefe nacional del PRD, nunca aceptó una derrota electoral, ya que en todos los casos donde fue vencido en las urnas, gritó una de sus frases preferidas “fraude, elección de Estado”.

Más aún, en la contienda federal de 2018, a pesar de que Morena ganó la elección presidencial, que ganó la capital del país y que obtuvo la mayoría en las cámaras del Congreso, Obrador gritó “fraude, elección de Estado”, cuando se trató de la derrota de Morena en Puebla.

Y fue tal la obsesión por Puebla que, a seis meses de iniciado el Gobierno de AMLO, ya está lista la nueva elección –extraordinaria– en Puebla, a cinco meses de la tragedia que costó la vida a la gobernadora y a su esposo, y donde nadie sabe si fue un crimen de Estado o se trató de un accidente.

Lo cierto, sin embargo, es que en Puebla y en Baja California se conjugan todos los elementos para que se produzca una elección de Estado; un proceso en donde el Gobierno federal metió la mano de manera grosera y donde no existió poder alguno capaz de impedir el capricho presidencial.

Y es que al más rancio estilo “lopista”, en Puebla y Baja California se impuso al candidato del Presidente; se dieron los recursos económicos que hicieran falta, se inundó a las dos entidades con propaganda del partido oficial, Morena; se violentaron todos los topes de campaña, los candidatos de Morena no acudieron a los debates y, sobre todo, los medios locales –prensa, radio y televisión–, estuvieron siempre al servicio del candidato del Presidente.

¿Qué se puede hacer frente a todo el aparato del estado federal?

Para Puebla, por ejemplo, López Obrador dictó una orden de absoluto corte dictatorial; “hagan lo que sea, pero no podemos perder Puebla”. Y todos saben que “lo que sea”, es todo. Por eso el propio candidato de Morena, Miguel Barbosa, recorrió Puebla como si se tratara del nuevo virrey.

¿Por qué la obsesión presidencial por Puebla? ¿Por qué el tufo criminal, toda vez que nadie del Gobierno federal ha dicho nada sobre las causas de la tragedia que costaron la vida a Martha Érika Alonso y a Rafael Moreno Valle?

¿Por qué la complicidad de las autoridades electorales locales y federales?

Además, no son pocos los políticos y empresarios poblanos que aseguran que la muerte de la gobernadora y de su esposo fueron un crimen de Estado. Y por esa razón, porque temen represalias, dudaron seriamente cuando se trató de brindar apoyo a los partidos opositores al presidente López Obrador.

Y es que personeros de la dirigencia de Morena y enviados del propio candidato Barbosa se encargaron de llevar el mensaje de que “ay de aquel” que se atreva a promover con dinero o en especie a los candidatos del PRI y de la alianza PAN, PRD, MC.

Frente a esa situación, están muertos de miedo. Por eso dejaron solos a todos los candidatos opositores. Y también por eso debieron poner su mejor cara frente a Morena, a pesar de que no comulgan ni un milímetro con el dictadorzuelo en que se ha convertido Miguel Barbosa.

En Baja California se vive la misma película. Resulta que el candidato de Morena, Jaime Bonilla, no reúne los requisitos mínimos de elegibilidad, mientras que a su campaña llegaron recursos ilimitados y sin ningún control, en medio de la complicidad de autoridades electorales ciegas y sordas.

Pero acaso la más grave intromisión federal –y que ratifica la grosera elecciones de Estado–, es la difusión masiva de las actividades del presidente López Obrador en los estados donde habrá elecciones, al grado que los ciudadanos desayunan, comen y cenan con la imagen presidencial. Nadie fue capaz de impedir que “las mañaneras” y las giras presidenciales se convirtieran en una propaganda aplastante a favor de Morena, en Puebla y Baja California.

Y no se diga la propaganda electoral en que se convirtió la persecución de Emilio Lozoya: un circo propio de un Gobierno de caricatura. Lo cierto es que las elecciones de Estado, que siempre persiguieron a López Obrador, hoy son hechura de López Obrador.

Al tiempo.
30 Mayo 2019 04:06:00
Planta chatarra
Supuestamente los gobiernos del “periodo neoliberal” se dedicaban a privatizar empresas públicas, pero la detención de Alonso Ancira, presidente de Altos Hornos de México (AHMSA), y la orden de aprehensión contra Emilio Lozoya, exdirector general de Pemex, surgen de una operación en sentido contrario, la compra por Pemex de una empresa privada.

Agro Nitrogenados S.A. de C.V., una petroquímica, fue vendida a Pemex por AHMSA en 2014. Pemex decía que quería producir urea para ingresar al mercado de los fertilizantes. Con tal propósito también compró en 2016 Fertinal, que provenía de Fertimex, privatizada en los 90.

La compra de Agro Nitrogenados fue siempre cuestionable, en parte porque no se ajustaba a la estrategia de Pemex de concentrarse en la producción de crudo. Para la Auditoría Superior de la Federación, “la adquisición de la planta no se realizó con las mejores condiciones de precio y calidad”.

La instalación llevaba 14 años sin operar y tenía equipos con 30 años de antigüedad. La compra se pactó por 275 millones de dólares, “considerando que se rehabilitaría con una inversión” de 200 millones de dólares, por lo que “el total ascendió” a 475 millones de dólares.

Sin embargo, Pemex autorizó después una inversión adicional de 285 millones de dólares “para rehabilitación, 142.5% más de lo previsto inicialmente, con lo que el costo total del proyecto aumentó hasta” alcanzar 760 millones de dólares.

El avalúo oficial del INDAABIN, “a valor neto de reposición”, fue de 181.8 millones de dólares, pero tres meses después de la formalización del contrato de compraventa “los vendedores presentaron avalúos, en los cuales el valor de los activos se ajustó a los hechos consumados, es decir, al monto pactado contractualmente” de 275 millones de dólares.

“La adquisición de la planta de fertilizantes se realizó sin efectuar evaluaciones sobre la condición de los bienes, toda vez que, según Pemex, ‘el vendedor se opuso, ya que de hacerlo se perdería la garantía de los mismos’” (Auditoría 498-DE).

Después de concretarse la operación, Ancira transfirió 3.7 millones de dólares a Grangemouth Trading Company, una empresa fantasma usada por Odebrecht para pagos de sobornos.

Por otra parte, unos ejecutivos de Odebrecht bajo proceso penal en su país declararon que depositaron 5 millones de dólares en una cuenta de Zecapan, S.A., supuestamente propiedad de Emilio Lozoya, quien, sin embargo, ha sostenido que ni la cuenta ni la empresa son suyas.

Una investigación de Mexicanos contra la Corrupción señala que la casa de Lozoya en las Lomas, la cual adquirió por 38 millones de pesos tras asumir la dirección general de Pemex, fue comprada con fondos transferidos desde Suiza. Hace años le pregunté a Lozoya sobre el tema, quien me dijo que el dinero procedía de lo que había ganado con un fondo de inversión en Nueva York que él mismo había montado y manejado. Antes de dirigir ese fondo, Lozoya trabajó varios años para el Foro Económico Mundial con sede en Suiza.

Las irregularidades en la compraventa de Agro Nitrogenados son conocidas desde hace años. Es positivo que hoy finalmente se presenten acusaciones penales. Pero la operación fue aprobada por el consejo de administración de Pemex. Las responsabilidades podrían llegar más arriba que el director general.


Legalizar invasiones

La nueva Ley de Derechos Humanos de la Ciudad de México establece que los desalojos “podrán llevarse a cabo solo en casos excepcionales”, mientras que “las autoridades deben garantizar el adecuado realojamiento de las personas sin recursos desalojadas”.

El notario y exprocurador Ignacio Morales Lechuga advierte que esto permitiría “ocupar, invadir o no pagar renta en cualquier edificio habitacional”.
30 Mayo 2019 04:06:00
¡Militares y marinos; doble moral y silencio de AMLO!
Sin duda que la escena indigna y preocupa, sobre todo por el mensaje de ingobernabilidad y de un Estado claudicante ante el crimen organizado.

Y es que ese, el de entregar el país al crimen, es el mensaje que queda cuando vemos a militares sometidos por criminales; cuando vemos que los militares son desarmados y humillados.

Por eso la indignación general y las interrogantes obligadas.

¿Dónde está el Presidente? ¿Por qué el silencio del Jefe Máximo de las Fuerzas Armadas? ¿Así actuarán los efectivos de la Guardia Nacional? ¿Esa será la instrucción de sometimiento ante los criminales?

Lo cierto es que no les falta razón a quienes se dicen indignados por el video en donde un grupo criminal somete y denigra a soldados que antes les habían incautado armas.

Sin embargo, tampoco podemos caer de nueva cuenta en la ingenuidad que da paso a la doble moral –social y oficial–, y que solapa uno de los negocios más miserables del poder; el negocio de los derechos humanos.

En efecto, hoy muchos se quejan del indignante e indigno sometimiento de militares en La Ruana, Michoacán. ¿Pero imaginan lo que habría pasado si los militares responden a tiros contra los criminales?

Seguramente los uniformados, preparados para matar, habrían acabado con la banda criminal. Y, sin duda esos militares que cumplieron con su deber hoy estarían en prisión acusados de violentar los derechos humanos de los criminales.

Y sin duda habrían caído sobre los cadáveres de los criminales los buitres dizque defensores de derechos humanos –como Emilio Álvarez Icaza–, que se frotarían las manos por los millones de pesos que les regalaría el Estado, por acusar a los militares de otra ejecución extrajudicial.

Y no, no tenemos bola de cristal para saber lo que habría ocurrido, pero sí tenemos memoria de historias similares en donde rapaces aparecen los vividores del poder y la política con el cuento de la defensa de derechos humanos.

Y para entender lo que habría pasado si los militares humillados en La Ruana hubiesen disparado, vale recordar lo ocurrido en Tlatlaya, Estado de México, el 30 de junio de 2014, cuando cinco marinos abatieron a por lo menos 22 criminales.

En esa ocasión, muchos políticos, intelectuales, críticos, periodistas y supuestos defensores de derechos humanos empujaron hasta la estratósfera el espantajo –sin una sola prueba–, de que en Tlatlaya se había cometido una imperdonable ejecución extrajudicial.

A partir de ese invento mediático los criminales fueron convertidos en víctimas, mientras los marinos quedaron en calidad de criminales; las familias de los oficiales perdieron todo, en tanto que a las familias de los criminales les entregaron millones de pesos, que repartieron con los farsantes vividores de los derechos humanos.

Por eso, aquí denunciamos que los marinos solo habían cometido un error; el de acudir en un pequeño grupo –de cinco–, lo que ponía en riesgo su vida. Aún así, y a pesar de que el enfrentamiento se produjo en la madrugada, en total obscuridad y ante criminales con mejor y más armas que las de los marinos, los oficiales abatieron a los delincuentes.

Frente a la monstruosidad interesada y el maniqueísmo desatada por políticos como Jorge Castañeda y acompañada por vividores de derechos humanos como Emilio Álvarez Icaza, entre muchos otros, en este espacio difundimos una extensa investigación periodística y de campo, que concluyó con las pruebas de que en Tlatlaya los marinos solo hicieron su trabajo; abatir a los criminales en un enfrentamiento en el que pusieron en riesgo su vidas.

Al final de cuentas, el 14 de mayo de 2016, los marinos resultaron inocentes y fueron exonerados por un juez civil, el cual determinó que no existió la supuesta ejecución extrajudicial.

Sin embargo, a lo largo del proceso, el desprestigio al Gobierno federal, a los marinos, a sus familias y a las instituciones castrenses fue mayúsculo, todo sin contar con los millones de pesos que se llevaron a la bolsa los vividores de derechos humanos y las familias de los criminales.

Muchos de los que se escandalizaron “por la ejecución extrajudicial en Tlatlaya”, hoy se escandalizan por el sometimiento a los militares por parte de los
criminales.

En efecto, la solución al problema es regresar a militares y marinos a sus cuarteles, pero esa promesa fue otro engaño del Gobierno de Obrador.

Doble moral de sociedad y políticos “a quienes ningún chile les acomoda”, como dijo el clásico.

Al tiempo.
29 Mayo 2019 04:00:00
¡De que la perra es brava, hasta a los de casa muerde!
Dice la sabiduría popular: “De que la perra es brava, hasta a los de casa muerde”.

El viejo refrán se refiere, como saben, al maltrato que suelen dar los malagradecidos a quienes los ayudaron a tal o cual causa y que, al final, terminan apaleados por aquellos, una vez que alcanzaron sus objetivos.

En pocas palabras, retrata al malagradecido, al que paga con golpes y desprecios la ayuda recibida. Y, en el caso que nos ocupa, retrata al presidente Obrador.

Por eso, la joya de la sabiduría popular viene como anillo al dedo a la escandalera que provocó el Presidente al difundir una tramposa y vengativa lista de supuestos “periodistas chayoteros” y en la que metió no sólo a sus críticos –lo cual resulta de sentido común–, sino que, malagradecido Obrador también incluyó a algunos de sus aliados de toda la vida.

Y, en respuesta al maltrato, apenas en la mañanera de ayer martes, el periodista Ricardo Rocha encaró al Presidente a quien recordó su filia “lopista” de larga data y hasta le dijo que es tal el aprecio al Presidente que el nieto del informador lleva el nombre de Andrés.

En pocas palabras, Rocha se quejó de la golpiza mediática y política, con información poco seria, al meterlo en una lista en la que no debió aparecer, ya que siempre fue aliado de AMLO.

En realidad el de Ricardo Rocha es el segundo caso en el que aplica, como anillo al dedo, la parodia que alude al Presidente malagradecido.

El primer caso es el de Federico Arreola, epítome del oportunismo, que pasó de incondicional de Colosio, de Fox y luego incondicional de Obrador y que hoy también fue exhibido como uno de los más beneficiados de contratos publicitarios del gobierno de Peña Nieto.

Federico Arreola es propietario –junto con Televisa–, del exitoso portal de noticias El Sendero del Peje, SDP, cuyo perfil precisamente lo muestra como instrumento privilegiado de la propaganda lopista.

Por eso, cuando Arreola apareció en la “lista de marras”, como “uno de los mayores chayoteros” del Gobierno de Peña, montó el cólera y despotricó no solo contra el presidente Obrador –al que entre dientes y entre líneas calificó como malagradecido–, sino contra el vocero presidencial, Jesús Ramírez al que calificó de “mediocre” y lo acusa de estar detrás del descrédito en su contra y de otros aliados del presidente Obrador.

Lo cierto es que Federico Arreola recibió una sopa de su propio chocolate. Y es que “Quico” –como lo motejan en el gremio periodístico por sus reiterados berrinches–, se dice difamado, calumniado y traicionado por las guerras palaciegas, cuando él es maestro de la difamación, la calumnia y la traición.

Hoy Arreola lloriquea por los rincones –como la muñeca fea–, en un verdadero tour de medios en el que, además, despotrica contra Milenio –la casa que lo vio nacer–, para que el Presidente le haga caso y para que, en pago a la traición, le den “el hueso” de vocero presidencial; puesto que ha sido su sueño de toda la vida.

Pero el tema de fondo, la verdadera preocupación para los ciudadanos no deben ser las peleas entre cortesanos de Obrador, quienes utilizan los medios y su respectiva influencia para lavar sus culpas.

No, el problema de fondo es que Rocha y Arreola retratan, de cuerpo completo, a un Presidente y a un gobierno en los que nadie puede confiar.

Y uno de los mayores ejemplos de la traición de la que es capaz el Gobierno federal y el propio Presidente, es la cancelación del NAIM.

¿Recuerdan cuando Obrador prometió que los empresarios podían seguir con la construcción del aeropuerto; recuerdan que hizo la promesa en un encuentro público con hombres de empresa, y recuerdan que el jefe de uno de los mayores corporativos de empresa le dijo “nos vamos, Presidente, con la promesa de que podremos seguir con el aeropuerto”?

¿Qué hizo el Presidente semanas después? En efecto, traicionó la confianza de los empresarios y de los mexicanos todos.

Pero hay más. ¿Recuerdan cuando dijo que “primero los pobres”, cuando dijo que “militares a los cuarteles”, cuando dijo que “acabaría la violencia…”?

En todos los casos AMLO mintió y traicionó a los 30 millones que lo votaron. Y esa traición, es una traición a la patria y no debe ser tolerada.

¿A dónde va la democracia mexicana con un Presidente sin palabra?

Al tiempo.
28 Mayo 2019 04:00:00
¡Se derrumba AMLO en encuestas…! ¿Por qué?
A nadie debe sorprender que, según los más recientes sondeos de opinión, el Presidente mexicano pierde de manera escandalosa simpatía y respaldo ciudadano.

En pocas palabras, queda claro que asistimos al derrumbe de López Obrador –en las encuestas–, que muchos pronosticamos.

Pero tampoco es nuevo que, con el paso de las horas, los días y las semanas –ya ni hablar de meses o años–, López Obrador pierde cientos o miles de simpatizantes que hasta hace seis meses se decían convencidos de las virtudes del nuevo Gobierno mexicano.

Y tampoco sorprende que cada vez sea más evidente lo impensable; que Obrador resulta abucheado “por la prole” –sin ninguna contemplación o respeto a la figura presidencial–, que lo acusa “de mentiroso” y hasta “de traidor”, como ocurrió en Querétaro, en días pasados.

Lo cierto es que en todo el mundo el poder desgasta –incluso el poder de los dictadores–, y acaba más cuantos más horrores y errores se cometen.

Sin embargo, en el caso mexicano el desgaste parece meteórico, al extremo de que cuando aún no se cumplen siquiera los primeros seis meses, el gobierno de AMLO ya perdió 15% de las preferencias, según distintas casas encuestadoras. ¿Por qué tal derrumbe en las preferencias ciudadanas? ¿Por qué tal desencanto social? ¿Por qué la velocidad meteórica de la caída?

Las preguntas se responden con una sola expresión: incompetencia.

En efecto, resulta que los millones de ciudadanos que calificaron como excelencia el desempeño del candidato Obrador –en 2018–, hoy reprueban la incompetencia del Presidente.

Es decir, que si 3 de cada 10 mexicanos con derecho a voto llevaron a Obrador al poder presidencial y si 8 de cada 10 veía con simpatía el arranque de su gobierno, hoy crece el número de mexicanos decepcionados, indignados y que se dicen engañados por un gobierno que los traicionó.

Según distintas encuestas, Obrador llegará al primer semestre con una aprobación del 65% de los encuestados, lo que significa la pérdida de hasta 15 puntos porcentuales de simpatía. Si la tendencia se mantiene, a finales del segundo año del mandato de Obrador, casi 8 de cada 10 ciudadanos repudiará al Gobierno de Obrador.

Es decir, que será aplaudido sólo por aquellos a quienes regala dinero de manera directa; mientras que lo repudiarán una abrumadora mayoría de 8 de cada 10 ciudadanos. Lo que sigue es encontrar las causas por las que la gestión de AMLO es reprobada. Y, de nueva cuenta, la respuesta es contundente. Casi la mitad de la población ha reprobado a López Obrador porque, a querer o no, los fracasos están a la vista de todos.

1.- Resulta que el mayor éxito en el gobierno de Peña Nieto, el empleo, hoy se ha convertido en un escandaloso fracaso para el presidente Obrador. Es decir, muchos mexicanos que votaron por AMLO hoy no sólo están decepcionados sino desempleados, a pesar de que creyeron en un paraíso que, en los hechos, resultó un infierno.

2.- Los lopistas más furibundos apalearon por años a Calderón y Peña, por la violencia sin freno. Hoy, en el gobierno de López, vivimos la pesadilla de niveles intolerables de violencia criminal. El primer trienio de AMLO terminará con casi 20 mil muertes violentas. Más que en muchas guerras.

3.- El eslogan de la campaña presidencial de Obrador fue “primero los pobres”. Hoy millones de desposeídos mexicanos son los primeros en ser sacrificados por los recortes presupuestales; recortes que se utilizan para el más grosero y ofensivo clientelismo político electoral.

4.- Peña Nieto dejó saneados los sectores de salud y educativo; pilares de la herencia revolucionaria y puntales para sacar adelante a los más pobres. Sin embargo, López Obrador destruyó esos poderosos diques de contención que permitían la supervivencia de los más pobres.

5.- Y, a pesar de que todos los días Obrador dice que la economía está “requetebién”, lo cierto es que los expertos dicen que se vive el peor inicio de sexenio en décadas; la peor caída del PIB, la más peligrosa fuga de capitales y la reducción en la producción y de la inversión externa.

Por esas y por muchas otras razones, el Gobierno de AMLO ha sido reprobado y pronto será abucheado.

Al tiempo.
27 Mayo 2019 04:00:00
‘Presidente mentiroso maniqueo y vengativo’
Todos los días, en sus “mañaneras”, el presidente López Obrador dice decenas de mentiras, según distintas empresas que han contabilizado que es falso hasta 40% de lo que dice.

Por ejemplo, apenas en días pasados, Obrador dijo que el Instituto Nacional de Acceso a la Información le había entregado la lista de “periodistas chayoteros”, lo cual resultó falso.

¿Por qué? Porque el INAI desmintió al Presidente. Es decir, Obrador volvió a mentir ante todos los mexicanos sobre una nueva persecución, selectiva, a sus críticos. Además, de manera reiterada el Presidente recurre al maniqueísmo; es decir, se asume como poseedor de la verdad absoluta entre el bien y el mal y, por tanto, decide entre quienes son buenos y malos. Así, emitió un listado de periodistas que, según su verdad paralela, son el mismísimo demonio. Pero no es todo; de tanto en tanto, Obrador revela su venganza compulsiva. Y, en el caso que nos ocupa, apuntó su dedo flamígero contra lo que él mismo calificó como “el hampa del periodismo”, que son sus críticos.

En efecto, muchos mexicanos han probado que el Presidente mexicano es mentiroso, maniqueo y vengativo. Sin embargo, pocos saben por qué.

¿Por qué, por ejemplo, el presidente López Obrador insiste, todos los días, en mentir sin pudor ante millones de personas que ven las mañaneras?

¿Por qué la máxima autoridad del país pierde su valioso tiempo para calificar, de manera maniquea, como “hampones de la prensa” a sus críticos?

¿Por qué la casa presidencial elaborara una lista selectiva de periodistas que, según la maniquea concepción presidencial, son pillos sin perdón de Dios? Y claro, omite la virtud democrática de la transparencia del gasto publicitario ¿Por qué desde la casa presidencial se azuza a bots para linchar en redes a los críticos del Presidente, con etiquetas como “#hamponesdeprensa”? ¿Por qué los bots identificados con Obrador llegan al extremo de amenazar de muerte a los periodistas críticos del Presidente mexicano? Las respuestas son diversas pero contundentes.

1.- Porque al acusar a los periodistas, Obrador y sus “genios” crean una cortina de humo ante la gravísima crisis del sector salud, generada por los recortes; sector que está a punto del colapso.

2.- Y la prueba de que es mentirosa y selectiva la lista de periodistas y medios dizque “chayoteros” es que el INAI nunca recibió una solicitud del Presidente y que toda la información de todos los patrocinios a todos los medios y/o periodistas siempre ha estado disponible en Compranet.

3.- Por eso solo fueron seleccionados poco más de 30 periodistas, los que casualmente son los más críticos del Gobierno de López Obrador y a los que se acusa de “recibir dinero” sin explicar que esos periodistas solo recibieron 2% del total del presupuesto publicitario, mientras que los aliados de AMLO reciben montañas de dinero.

4.- De esa manera, Obrador distrae la atención para que los ciudadanos se enojen porque mientras millones de mexicanos carecen de los servicios elementales de salud, un puño de periodistas críticos de Obrador se llevan millones de pesos.

5.- Y nunca se le dice a los ciudadanos –y por eso es una lista engañabobos– que esa información es pública gracias a que por años, los constructores de la democracia mexicana lucharon por transparentar las partidas publicitarias a los medios. La información es pública porque Peña Nieto fue uno de los presidentes más transparentes.

6.- Tampoco le dicen al público, por ejemplo, que el pago a los periodistas de la lista selectiva no es a las personas físicas, a ellos en lo individual, sino a empresas que cumplen una rigurosa revisión fiscal y que su función social ha sido fundamental para el fortalecimiento democrático.

Es decir, que con la proliferación de las pequeñas empresas periodísticas –dirigidas por los propios periodistas y que viven de patrocinios privados y públicos y que no pertenecen a los grandes grupos mediáticos–, se crea una red virtuosa que garantiza, a plenitud, la libertad de expresión y de pensamiento. Además, cuando AMLO sataniza a sus críticos, muestra su talante autoritario e intolerante a las libertades fundamentales en democracia, como la libertad de expresión, de pensamiento y de crítica.

En pocas palabras, López Obrador pretende acabar con los verdaderos medios y periodistas críticos, porque todo su proyecto es el de la instauración de una dictadura.

Al tiempo.
24 Mayo 2019 04:00:00
‘¡Presidente, si no puede, renuncie!’
El 21 de agosto de 2008 –durante el gobierno de Felipe Calderón–, un padre indignado reprochó a las autoridades federales y de la capital del país su incapacidad para esclarecer el secuestro y crimen de su hijo.

Años antes –durante el caótico gobierno de López Obrador como jefe de Gobierno del DF–, el joven Fernando Martí había sido secuestrado y asesinado, sin que autoridad alguna pudiera esclarecer el crimen, hasta aquel 21 de agosto de 2008.

Por eso, durante un encuentro con organizaciones civiles y defensoras de derechos humanos, el empresario Alejandro Martí –padre de Fernando, el joven secuestrado y asesinado– exhortó a las autoridades estatales y federales a trabajar contra la inseguridad y luchar para destruir sus dos grandes soportes: la impunidad y la corrupción.

Pero no fue todo. Alejandro Martí también sacudió a la sociedad con una exigencia que nunca se había planteado de cara a las máximas autoridades del país; de frente al Presidente de la república.

“¡Si no pueden, renuncien…! ¡pero no sigan usando las oficinas de Gobierno, no sigan recibiendo un sueldo por no hacer nada, porque eso también es corrupción!”, enfatizó Martí, en el acto del Consejo Nacional de Seguridad Pública.

Ante el presidente Calderón y con voz entrecortada, Martí dijo que la sociedad mexicana no quiere cosas temporales, pues “estaremos vigilantes, tenemos que recuperar la confianza en nuestras instituciones en el Estado mexicano y en nuestro país”.

Han pasado poco más de 10 años de aquel sonoro “¡si no pueden, renuncien…!”, pero el reclamo sigue más vigente que nunca.

Y es que aquel jefe de Gobierno del DF que no investigó y tampoco castigó a los culpables del secuestro y el crimen de Fernando Martí; aquel que llevó a la capital del país a niveles intolerables de violencia y que por ello provocó la mayor movilización de la historia, hoy es Presidente de los mexicanos.

Sin embargo, el México de hoy, el de la Presidencia de Obrador, es uno de los peores países para la seguridad y la tranquilidad de las personas, es uno de los peores países para la supervivencia de la democracia y uno de los más peligrosos para el ejercicio de libertades fundamentales como la de expresión; México tiene niveles de violencia criminal como los de algunas guerras.

Y es que, por ejemplo, en el México de López Obrador los periodistas críticos al Gobierno son calificados por el Presidente como “hampones”, en tanto que los propagandistas oficiales son llevados al altar de la impunidad, ante la difamación y la calumnia cotidiana contra los opositores.

Con López Obrador, por ejemplo, se vive el mayor nivel de crímenes violentos de la historia, el mayor número de ejecuciones, de secuestros, de feminicidios, de asaltos y robos a mano armada; con Obrador el decomiso de drogas muestra las cifras más bajas.

Con López Obrador la seguridad social para los más pobres vive su peor momento y los que menos tienen ya tampoco disponen del último recurso para mantener la salud, el recurso de la otrora infaltable seguridad pública.

Con López Obrador el empleo vive el peor momento, la inversión se ha contraído como no ocurría durante muchos años y el crecimiento económico amenaza con una tragedia económica.

Con López Obrador el número de periodistas muertos rebasa todos los niveles; con López Obrador la censura oficial es igual a la que se vivía en tiempos de Díaz Ordaz y Luis Echeverría; con López Obrador los periodistas críticos del Gobierno no solo son llamados hampones, sino que se les persigue y amenaza.

Por eso, porque en sus primeros seis meses el Gobierno de Obrador no ha mostrado un solo acierto, sigue vigente el reclamo de Alejandro Martí: “¡Presidente, si no puede, renuncie!”.

Al tiempo.
23 Mayo 2019 03:59:00
¡A Obrador ‘le valen madre’  los pobres!
Seguramente ningún mexicano ignora el eslogan central de la campaña presidencial de López Obrador: “primero los pobres”. Seguramente muchos millones de mexicanos pobres y desposeídos votaron a favor de Obrador, esperanzados en ese mensaje, epítome del populismo más vulgar y ramplón.

Y seguramente la mayoría de esos millones de mexicanos que creyeron en el mensaje de AMLO –si no es que todos– ignoran que, en los hechos, a Obrador “le valen medre” los millones de mexicanos pobres de todo el país.

¿Le valen madre?

Sí, le valen madre, y las pruebas son contundentes: en los primeros seis meses de Gobierno, los más afectados por todos programas del Gobierno de Obrador son, precisamente, los pobres.

¿Lo dudan?

1.- Gracias a la renuncia de Germán Martínez a la dirección del IMSS, hoy sabemos que por orden expresa del presidente Obrador, el Seguro Social fue tasajeado en su presupuesto, su cuerpo de médicos y enfermeras, porque era mucho el dinero que se gasta en atender a los más pobres.

2.- Hoy no hay dinero para atender a los enfermos de cáncer, sobre todo a los niños; no hay presupuesto para atender a las mujeres con cáncer de mama; para ofrecer atención y medicamentos especiales para los enfermos de sida.

3.- Hoy se sabe que la Secretaría de Hacienda negó el presupuesto al IMSS para la compra de medicamentos urgentes, todo ello mientras que el propio Gobierno de AMLO hizo contratos millonarios con las farmacias de uno de los financistas de la campaña de Obrador, Carlos Lomelí, amigo del Presidente y “superdelegado” de Morena en Jalisco.

4.- Todos saben que en forma vengativa –porque fue un programa del Gobierno de Calderón–, el presidente Obrador descabezó el Seguro Popular, que era una institución diseñada, sobre todo, para atender a los millones de mexicanos que no cuentan con IMSS o ISSSTE, para los más pobres.

5.- Además, entre los más pobres están miles de padres que acudían a las guarderías para dejar a sus hijos en estancias bien equipadas, mientras que acudían a trabajar. Hoy ese programa fue cancelado con el argumento mentiroso de que las guarderías eran un centro de corrupción.

6.- La educación pública es, como saben, la única posibilidad de que los mexicanos más pobres y desposeídos puedan iniciar el camino hacia mejores niveles de vida. Una educación de calidad exige, como también está claro, una evaluación constante de maestros y alumnos. Pues en detrimento de millones de niños pobres canceló la evaluación y los condenó a seguir en la pobreza.

7.- El subsidio a las gasolinas es uno de los peores impuestos a los mexicanos pobres. Y resulta que, como parte de la política equivocada para bajar los precios de los combustibles, el Gobierno de AMLO subió el subsidio y, con ello, afecta a los que menos tienen.

8.- La violencia y el crimen, que en el actual Gobierno muestran signos de tragedia, pegan a todos los sectores sociales pero, sobre todo, a los que menos tienen.

¿Cómo se defienden los pobres cuando son asaltados en el transporte público, en las colonias pobres; cómo se defienden los comercios familiares de los asaltos, del cobro de piso? En realidad los pobres están en indefensión.

9.- En los primeros seis meses del Gobierno de AMLO hemos vivido el mayor desempleo en las últimas dos décadas. ¿Qué sector social es el más afectado por el desempleo? En efecto, los que menos tienen.

10.- Entre las ramas empresariales que más han sufrido la baja en el crecimiento económico –en el Gobierno de AMLO– están las industrias de la construcción y el turismo, dos segmentos que crean millones de empleos. Y, casualmente, son empleos para millones de mexicanos pobres.

Los hechos y la terca realidad confirman que es una mentira el eslogan de “primero los pobres”.

Lo cierto es que a López Obrador “le valen madre” los pobres.

Al tiempo.
22 Mayo 2019 04:00:00
¡Germán, el único con dignidad; desnuda a AMLO!
Durante años, Germán Martínez fue uno de los más severos críticos del populista López Obrador.

Por años fue ejemplo de dignidad en el PAN, partido de cuya presidencia renunció luego de una escandalosa derrota.

Luego, Germán Martínez pareció “un político del montón” –como lo escribimos aquí el 20 de febrero de 2018–, al mudar de manera radical su crítica, su convicción y su partido, al declararse convencido de que la esperanza de cambio era López Obrador.

Sin duda un cambio radical del exjefe nacional del PAN, producto más de la esperanza, del sueño y el corazón, que de la
razón.

Al final, cuando el Gobierno de López Obrador naufraga en todos los frentes, cuando los fracasos se acumulan en todos los rincones del Gobierno y cuando aún no transcurren ni seis meses, Germán Martínez tira la toalla y renuncia a la dirección del IMSS.

Y entonces se produce el milagro; los lambiscones del Gobierno de Obrador se lanzan furiosos y acusan de “traidor” al único miembro de su gabinete con una pizca de dignidad. Queda claro, la dignidad y la vergüenza son sinónimos de traición, para los fascistas del Gobierno de AMLO, para sus aplaudidores y para aquellos que sin pudor ladran cuando les ordenan ladrar.

Curiosamente la noticia, la “verdadera nota” –como dicta la jerga del periodismo– no solo es la salida de Germán del IMSS, sino que “la noticia bomba” es el diagnóstico de terror que viven instituciones como el IMSS, el ISSSTE y todo el sector salud mexicano, desmantelado por la estupidez del ahorro clientelar que ordenó el Presidente.

La noticia a analizar y cuestionar no es la salida de Germán Martínez del IMSS y la llegada de un lambiscón más –de los miles sin dignidad– al Gobierno de lambiscones. No, el verdadero escándalo es la destrucción que, por órdenes presidenciales, se produce en todo el sector salud, en donde se afecta a los más pobres, a los sin techo y sin nada, para desviar dinero para ganar clientelas electorales.

“Es inhumano”, dice Germán Martínez, que desde Hacienda funcionarios lambiscones y sin escrúpulos violen la Ley del IMSS y decreten recortes y más recortes que dejan sin atención a los que menos tienen, a niños con cáncer y sida; que dejen al Instituto sin medicamentos.

Es criminal, decimos nosotros, que funcionarios lambiscones de Hacienda no sólo pongan en riesgo la atención médica, los medicamentos y la atención especial para más de la mitad de los mexicanos de todo el país –en el IMSS y el ISSSTE se atienden casi 70 millones de personas–, por seguir con la política de depredación de instituciones fundamentales.

Y resulta un suicidio colectivo –para el Estado todo–, que gracias a la política de ahorro clientelar decretada por López Obrador, estén en riesgo latente la pensión de millones de mexicano –jubilados y pensionados–, quienes de seguir como están las cosas, muy pronto no podrían cobrar su pago mensual, la única fuente de subsistencia para millones de adultos a los que nadie atiende.

Y es que lo menos importante es que Germán Martínez deje el cargo y que otro lambiscón lo ocupe.

La tragedia es que el expanista reveló el caos que está generando en todas las instituciones la torpeza de recortar dinero por decreto –para regalar ese dinero a clientelas electorales–, sin ver el daño descomunal que se provoca a las instituciones y a los que menos tienen.

¿Cuántos secretarios de Despacho, del Gabinete legal y el ampliado tendrán un gramo de dignidad, como el que mostró Germán Martínez, para tirar la toalla y para denunciar la tragedia a la que nos lleva el Gobierno de Obrador en materia de violencia e inseguridad, de educación, salud, turismo; para denunciar el fracaso descomunal del Gobierno lopista en apenas los primeros seis meses de Gobierno, que se cumplirán en una semana?

El 20 de febrero de 2018 aquí recordamos las convicciones de Germán Martínez, una vez que declaró ser un apóstol de AMLO. Así lo dijo, “Estoy listo para apoyar lo que ordene el candidato… soy de los que con orgullo entrega volantes de López Obrador porque quiero que sea Presidente… Porque con López Obrador habrá un mejor mañana”.

En su renuncia al IMSS dijo que la Cuarta Transformación no es más que un cambio
burocrático.

¿Qué pasó en la cabeza de Germán Martínez para saltar del PAN a Morena y luego arrepentirse de AMLO? ¿Y las ideas, ideales e ideología?

¿Abrió los ojos, se curó de la fiebre “lopista” o es el primero de los grandes arrepentidos?
21 Mayo 2019 04:01:00
AMLO, el Torquemada que vuelve al Santo Oficio
¡Parece increíble, pero es cierto! El Presidente mexicano decretó regresar al siglo 15 y, cual Torquemada medieval, ordenó la ridiculización pública de ladrones y corruptos.

Es decir, Obrador será la versión moderna del Santo Oficio, dedicado a instalar placas y espectaculares –el humillante “Sambenito” medieval–, para que “la plebe” conozca los nombres de criminales y corruptos a los que el Gobierno confiscó lo mal habido, para construir carreteras.

Y es que, en Balancán, Tabasco, López Obrador dijo que los recursos que se obtengan de terrenos decomisados a criminales y narcotraficantes serán utilizados para construir caminos en los pueblos más necesitados.

Pero no fue todo; los caminos que se construyan con los bienes decomisados a narcos y políticos corruptos “llevarán una placa” con la leyenda “esto se obtuvo del cártel mengano; esto se obtuvo del político corrupto fulano de tal”, según prometió el nuevo Presidente.

Sin embargo, lo que no sabe Obrador –porque es analfabeta funcional–, es que su locuaz propuesta violenta el Artículo 22 Constitucional; el mismo que prohibe a toda autoridad denigrar y ridiculizar a cualquier tipo de infractor, presunto criminal o delincuente sentenciado; Constitución que por pura casualidad, prometió respetar Obrador.

De manera textual dice el citado Artículo 22 de la Carta Magna. “Quedan prohibidas las penas de muerte, de mutilación, de infamia, la marca, los azotes, los palos, el tormento de cualquier especie, la multa excesiva, la confiscación de bienes y cualesquiera otras penas inusitadas y trascendentales”.

Dicho precepto, como queda claro, busca humanizar las penas y acabar con la barbarie y la crueldad contra los procesados o delincuentes sentenciados y pretende preservar la integridad y la dignidad que merece todo ser humano, por delincuente que sea.

Por lo anterior, resulta vergonzoso –y violatorio de la Constitución y los derechos humanos elementales–, que sea el propio presidente Obrador quien incite al linchamiento colectivo, a la venganza social y a la barbarie, desde la propia institución presidencial.

Y por eso las primeras preguntas.

¿Nadie, en Palacio Nacional, es capaz de explicarle a Obrador que no puede recorrer el país proponiendo violar la Constitución; promoviendo la venganza social y, sobre todo, la violación de los derechos humanos?

¿No hay nadie, en el primer círculo del Presidente, que le explique que la Santa Inquisición fue abolida desde el siglo 18 y que si Torquemada viviera en el México de hoy seguro llevaría los apellidos López Obrador?

Y es que lo que propone el Presidente –exhibir el nombre de criminales y narcotraficantes en las obras realizadas con dinero confiscado–, es el regreso a la barbarie, a la Inquisición y en especial es la reedición de los castigos vengativos; significa la versión moderna del “Sambenito”, aplicado hoy, el México del siglo 21 por un dizque Presidente demócrata.

Pero obliga a preguntar: ¿Qué es y qué significa el “Sambenito”? Resulta que en el siglo 15, por órdenes de Benito de Nursia, la “Orden Benedictina” creó el “Sambenito”; un gran escapulario con forma de poncho –que cubría en su totalidad el pecho y la espalda del presunto infractor–, y que al frente y la espalda llevaba dibujos alusivos al delito cometido por quien lo portaba.

Así, enfundados en el “Sambenito”, los criminales paseaban por pueblos y provincias, descalzos, portando un cirio en la diestra, para provocar escarnio público contra el criminal y su familia.

Curiosamente, en muchos casos el “Sambenito” llevaba al frente la Cruz de San Andrés y –en la mayoría de las exhibiciones públicas–, llevaba escrito el nombre del condenado, lo que provocaba no solo el linchamiento público del criminal, sino la marginación de su familia.

¿Qué pretende el presidente Obrador con la exhibición pública de políticos y narcotraficantes? ¿Asistimos a la vuelta del Santo Oficio? ¿No existe autoridad alguna capaz de sancionar la ligereza discursiva del presidente Obrador?

Al tiempo.
20 Mayo 2019 03:22:00
¿Morena también mata periodistas?
En los primeros 168 días del Gobierno de López Obrador han sido asesinados nueve periodistas. En ningun caso los gobierrnos estatales y/o el Gobierno federal investigan los crímenes sino que, por el contrario, el presidente Obrador no ha dicho una sola palabra sobre el tema, a pesar de que en campaña prometió poner fin al ataque a periodistas.

También están calladas las voces que antaño censuraban con dureza la pasividad de los gobiernos del PRI y el PAN ante el crimen de informadores. Y callan porque están en la nómina oficial y sirven como propagandistas del terror, desde los medios oficiales federales o en distintas entidades federativas.

Por ejemplo, en estados como Veracruz y Quintana Roo –entre otros que gobierna Morena–, los periodistas críticos del nuevo partido hegemónico viven un verdadero clima de terror y muerte. Incluso muchos huyen.

Y si lo dudan, apenas el pasado jueves fue asesinado Francisco Romero Díaz –en Playa del Carmen, Quintana Roo–, el periodista más crítico de la presidenta municipal de Solidaridad, la morenista Laura Beristain Navarrete, ligada estrechamente con el presidente Obrador, a quien debe el cargo.

Y resulta relevante el vínculo de la alcaldesa con Obrador no solo por la amistad entre ambos, sino por el “manto de impunidad” que protege a la edil quien, hasta el momento, guarda silencio sobre el crimen de Romero Díaz, a quien durante meses los “guaruras” de la alcaldesa golpearon, levantaron, secuestraron y lo amenazaron de muerte.

Popular en Quintana Roo por su peculiar crítica –“Ñaca Ñaca”, como era motejado–, Romero Díaz hizo realidad un clásico: de García Márquez; pregonó el anuncio de su muerte, a través de redes sociales y de su página digital, titulada Ocurrió Así. Es decir, el priodista hizo la denuncia de su muerte –Crónica de una Muerte Anunciada– de la siguiente manera.

“Responsabilizamos a Laura Beristain de lo que pueda pasarle a Francisco Romero (Ñaca Ñaca). Toda vez que en diferentes coberturas el mismo periodista ha denunciado amenazas por parte de elementos de la Policía Municipal bajo órdenes de Laura Beristain para acallarlo”. ¿Quién es Laura Beristain? ¿Por qué es la mujer más poderosa en Quintana Roo? ¿Por qué la impunidad a sus públicos excesos y corruptelas?

La respuesta la conocen todos en Morena porque Beristain es amiga de AMLO, de toda la vida, mérito para ser intocable.

Laura Beristain llegó a la presidencia municipal de Solidaridad –lo que conocemos como Cancún–, como pago por el trabajo legisaltivo que unificó a Morena y al PT en 2017 y “al dedicado trabajo como recaudadora” para la campaña presidencial de 2018, junto con sus hermanos Luz María y Juan Carlos Beristain.

Es decir, todo un clan familiar que no solo atesoran poder político y económico, sino que persiguen y callan periodistas.

Por eso, por los servicios prestados al presidente Obrador, el clan familiar de los Beristain es intocable en Quintana Roo y en todo el país, a pesar de los escándalos de corrupción que los persiguen.

Pero el crimen de Francisco Romero Díaz se suma a ocho asesinatos previos, cometidos en el Gobierno de López Obrador y que siguen impunes.

1.- El 1 de diciembre de 2018 fue asesinado el periodista Jesús Alejandro Márquez Jiménez. Su cuerpo fue hallado en la carretera Tepic-Pantanal, en el municipio de San Cayetano, Nayarit.

2.- El 6 de diciembre de 2018 fue asesinado Diego García Corona, reportero del semanario Morelos. Su cuerpo fue encontrado en Ecatepec, Estado de México.

3.- El 20 de enero de 2019 fue asesinado Rafael Murúa, director de la radio comunitaria Radiokashana, en el municipio de Mulegé, Baja California Sur. Fue el primer homicidio de un periodista en 2109.

4.- El 9 de febrero fue asesinado a tiros Jesús Eugenio Ramos Rodríguez. El periodista tomaba un café –en Villahermosa, Tabasco–, con otras personas cuando un desconocido le disparó y escapó.

5.- El 16 de febrero de fue asesinado a tiros Reynaldo López. El periodista viajaba junto con el exreportero de Televisa Sonora, Carlos Cota, cuando un vehículo se emparejó y le dispararon, en Hermosillo, Sonora.

6.- El 15 de marzo, en San Luis Potosí, fue asesinado en su casa Santiago Barroso Alfaro, periodista, exconductor del programa de radio San Luis Hoy.

7.- El 24 de marzo fue asesinado Omar Camacho, periodista deportivo, cuyo cuerpo fue localizado debajo de un puente en Salvador Alvarado, Sinaloa.

8.- El 2 de mayo fue asesinado Telésforo Santiago Enríquez, fundador y conductor de la radio comunitaria El Cafetal de San Agustín Loxicha, Oaxaca.

¿Hasta cuándo atenderá el presidente Obrador la muerte de
periodistas?

Al tiempo.
17 Mayo 2019 04:00:00
El Presidente sabio: las 10 profesiones de AMLO
Alfonso X el Sabio (1252-1284) fue Rey de Castilla y León, implantó la lengua castellana como idioma oficial en lo que hoy es España y fue reputado astrónomo, poeta, historiador jurista y lingüista.

Muchos años después –algunos cientos de años–, en México gozamos del privilegio de contar con un presidente sabio, de nombres Andrés Manuel y apellidos López Obrador, quien todas las mañanas sorprende a propios y extraños con su sabiduría; esa que prodigaba en su reino Alfonso X el Sabio.¿Conocen los mexicanos las 10 profesiones que han convertido a López Obrador en la versión moderna del sabio Rey de Castilla y León?

1.- El Biólogo Marino. Recientemente, a propósito de la crisis de alga marina conocida como “sargazo” –que cada año invade playas de Quintana Roo–, el sabio Presidente mexicano dijo que el sargazo “no es un fenómeno natural” y que buscaría resolverlo mediante pláticas con el gobernador estatal y el director de Fonatur.

2.- El Geólogo e Ingeniero Petrolero. Por años ha circulado en redes un video en donde Obrador desmitifica de manera brillante la complejidad para extraer petróleo. “Ni que fuera para tanto”, dice, “si sólo se perfora un hoyo y punto”. Además, como buen experto, aseguró que Pemex “tiene todo” para construir la Refinería de Dos Bocas.

3.- El Ambientalista. En este caso, el Presidente también mostró su amplia experiencia del tema y sostuvo que “no habrá impacto ambiental” con la construcción del Tren Maya. De esa manera desmintió a las mal intencionadas instituciones que dicen lo contrario.

4.- El Economista. Acaso la disciplina que más domina Obrador es la economía, ya que a pesar de reportes preocupantes de bancos, calificadoras y especialistas que advierten sobre el riesgo que enfrenta la economía mexicana, el sabio Presidente mexicano dice que no hay nada de qué preocuparse. ¿Por qué? Porque “todo va requetebién”.

Pero además, el iluminado Presidente confirmó que “lo suyo, lo suyo” es la economía. Y es que sin que nadie en el gabinete saltara, diseño su propio Plan Nacional de Desarrollo.

5.- El Psiquiatra. En este caso es más evidente la sabiduría presidencial. Y es que conocedor de los trastornos de conducta en la sociedad toda. Obrador hizo uno de los mayores aportes a la psiquiatría de todo el mundo. ¿Un aporte mundial?

En efecto, AMLO descubrió que los corruptos del mundo –y de México, claro–, se pueden curar en clínicas psiquiátricas. Digno del Nobel.

6.- El experto en Calentamiento Global. El visionario Presidente desmentirá al mundo entero sobre el tabú del calentamiento global y probará que es otro engaño del neoliberalismo. Por eso, mientras que el mundo apuesta por energías renovables, Obrador construye refinerías y apuesta por el carbón. Sin duda otro aporte a la humanidad, que será aplaudido.

7.- El especialista en Geografía Física o “Geomorfólogo”. La lucidez del Presidente mexicano no tiene límite. ¿Por qué? Porque es capaz de ver un lago donde no existe –como en Texcoco–, y de no ver una montaña donde sí existe, como fue el caso del cerro de Santa Lucía.

8.- El Encuestador. Muy pronto atestiguaremos el aplauso mundial al presidente mexicano por descubrir una técnica milagrosa para realizar encuestas, en las que no se preguntará a la gente lo que piensa sino que, con sólo el 1% del voto, los ciudadanos avalarán lo que pida el Presidente.

9.- El Comunicólogo. Al mejor estilo de dictadores como Castro, Chávez y Mussolini, el Presidente mexicano regaló al mundo la nueva manera de comunicar con el pueblo bueno; las “mañaneras”, recurso retórico que, en realidad, sólo sirve para engañar. La verdadera novedad es esa, la manera de mentir sin tener ninguna sanción social.

10.- El Beisbolista profesional. Los mexicanos perdimos un Baby Ruth en potencia pero ganamos a un sabio en el poder. Y es que según el Presidente, fue “prospecto para Grandes Ligas”, pero se lastimó el meñique. “Tenía buen brazo y cubría mucho terreno… salió una línea en un juego, salí por ella, me tiré de cabeza, la cogí, pero me quedó el brazo abajo y el dedo recargado en el cuerpo…”, y debido a esa desafortunada tragedia hoy es el Presidente mexicano.

¿Hasta cuándo nos durará la suerte, a todos los mexicanos, de contar con un sabio en el poder?

Al tiempo.
16 Mayo 2019 04:04:00
¿Cuántos gobiernan tan mal como AMLO?
La pregunta parece provocadora, incluso para algunos podría ser difícil. Sin embargo, si la formulamos a mexicanos de todo el país y, sobre todo, a los habitantes de la Ciudad de México y de entidades como Morelos, Veracruz y Tabasco –entre otros gobiernos de Morena–, seguro la respuesta es muy fácil.

¿Por qué? Porque para para encontrar una respuesta contundente solo basta ver la realidad de la violencia, el crimen, la inseguridad, el secuestro, feminicidios, robos, asaltos; el desempleo y el ambulantaje, la ingobernabilidad, la contaminación…

Y es que no es novedad –como ya lo probamos aquí en otros momentos–, que han fracasado todos los gobiernos en manos de políticos que militan en Morena, empezando por la propia gestión de López Obrador.

Por eso de nuevo hacemos la pregunta: ¿Cuántos y cuáles gobiernos son igual de malos que el de López Obrador?

Para empezar, el de la señora Claudia Sheinbaum, en la capital del país, es un Gobierno que es tendencia en redes no por sus buenos resultados y por la eficacia mostrada por “la científica de la UNAM”, sino porque es una de las peores gestiones que ha tenido la capital del país.

Por ejemplo, el primer trimestre del Gobierno de la señora Sheinbaum es el más violento, con más crímenes, secuestros, robos, asaltos, feminicidios y con el mayor problema de movilidad y ambulantaje.

Todos esos resultados no exaltan a una gobernante que presume ser parte del sistema de investigadores y científicos mexicanos. Y, precisamente ese es el problema.

Y es que resulta que la demagogia de la llamada izquierda mexicana –en realidad la ultraderecha de Morena–, hizo creer a muchos ciudadanos que al llevar a cargos públicos a científicos y académicos reputados, los resultados en el ejercicio de Gobierno serían la excelencia.

Sin embargo, el error está a la vista de todos. Un buen científico y un académico de excelencia no son, necesariamente, buenos gobernantes, buenos administradores y buenos servidores públicos.

Y es que el servicio público es una disciplina tan importante y de tal especialización e importancia que no se puede dejar en manos ni de un político y menos de un académico.

Es un trabajo propio de un especialista en administración pública. Y resulta que, por pura casualidad, en Morena esos especialistas no existen, porque Morena es lo más parecido a la casa de los saqueadores del dinero público.

Por eso el fracaso de Claudia Sheinbaum y de muchos otros gobiernos de Morena.

Pero hay más. Por ejemplo, si revisamos el Gobierno de Morelos llegaremos a la conclusión de que se trata de una caricatura. ¿Por qué? Porque al frente aparece Cuauhtémoc Blanco, un reputado futbolista, pero un ciudadano que parece salido de las alcantarillas de la escala social.

¿Qué está pasando en Morelos? Resulta que la entidad que era el paraíso de fin de semana de los capitalinos hoy es la sucursal del infierno; robos, secuestros, crímenes, cobro de piso y todos los flagelos de la ingobernabilidad.

Pero el terror es aún mayor: la industria motor del estado de Morelos, la inmobiliaria, está en medio del colapso.

Y es que Morelos sube todos los días en la escala entre las entidades más violentas, con mayor inseguridad y con el peor Gobierno del país. Todas las encuestas sobre el de-

sempeño de los gobernadores colocan a Cuauhtémoc Blanco como el peor Mandatario estatal, con los peores niveles de violencia, inseguridad, secuestro, robos, asaltos…

Y las cifras son idénticas en Veracruz y Tabasco, en donde los ciudadanos están cansados de los malos gobiernos de Morena. ¿Hasta cuándo esa pesadilla llamada Morena?

Al tiempo.
15 Mayo 2019 03:00:00
¡Se los dije, son un circo las mañaneras de AMLO!
Apenas el pasado 15 de abril aquí dijimos que las mañaneras de López Obrador son un grosero montaje.

Dijimos que “para muchos”, la esgrima entre Jorge Ramos y el presidente Obrador había sido el mejor ejemplo de la batalla entre un buen periodista –independiente, audaz, crítico y bien informado–, y un presidente en total decadencia, sin más argumentos que el trillado emblema del autoritarismo; “tengo otros datos”.

También dijimos que para otros se trató de una paliza del periodista avecindado en Miami, que lo mismo pelea con López Obrador que con presidentes como Trump y dictadores como Nicolás Maduro. Por eso, muchos mexicanos llevaron a Jorge Ramos a la calidad “de Héroe”, por apalear a un atolondrado López Obrador.

Sin embargo, también dijimos que existe una minoría –entre la que se encuentra el autor de este espacio–, que vemos en las mañaneras un triste espectáculo de circo, pactado entre periodistas como Jorge Ramos y torpes operadores del gobierno de Obrador, quienes de inmediato debieron haber sido echados de sus puestos. ¿Por qué?

Porque sin necesidad expusieron al Presidente mexicano al peor de los ridículos, en cadena nacional, cuando apenas lleva cuatro meses de gestión.

Y, al final, expusimos las razones y las pruebas de que el choque entre Obrador y Jorge Ramos no fue más que un circo, pruebas que hoy reiteramos.

1.- Una premisa central de la comunicación es que no hay periodismo cuando el periodista es la noticia. Y la noticia de la escaramuza entre Obrador y Ramos, no fue lo que dijo el Presidente sino lo que dijo el periodista.

2.- En rigor, vimos al Presidente de siempre y al periodista de todo el tiempo. La diferencia y el contraste, en todo caso, fue el ridículo que todos los días hacen los periodistas mexicanos: timoratos, temerosos y sin talento.

3.- Además, no debemos olvidar que Jorge Ramos es un periodista “de casa”; de los que llamaron a votar por AMLO y se prestaron a crear la especie de que Peña Nieto era el peor presidente y Obrador era el mejor candidato.

4.- Para los que no saben, Jorge Ramos pacta entrevistas y el respectivo cuestionario. Luego, sobre la marcha, deja el guion y hace caer al entrevistado. Eso pasó con el dictador Maduro quien, por lo mismo, abandonó la entrevista.

5.- Y si dudan que Jorge Ramos es o era un periodista “de casa” para AMLO, vale recordar que el Presidente nunca lo metió al saco de “la prensa fifí”, como moteja a sus críticos.

6.- También debemos recordar que Jorge Ramos es empleado de Univisión, filial de Televisa en Estados Unidos. Y nadie debe olvidar que Televisa es el principal aliado del gobierno de AMLO y que recientemente, en secreto, se reunieron el presidente Obrador y Jared Kushner –yerno de Trump–, en la casa de Bernardo Gómez, el número dos de Televisa.

7.- Y aquí es donde aparece la prueba contundente de que fue un circo la participación de Ramos en la mañanera de AMLO, circo que se salió de control para el Gobierno mexicano cuando el Presidente fue incapaz de sumar y restar.

8.- Y es que la pregunta clave para un periodista como Jorge Ramos, no era lo que todos conocemos –el sexenio más violento–, sino que “la pregunta” era sobre el pacto secreto entre AMLO y Trump en la casa del 2 de Televisa.

9.- ¿Por qué el audaz, crítico, independiente y bien informado, Jorge Ramos, no hizo la pregunta clave? ¿No es de risa loca que el periodista del momento haya olvidado la pregunta más importante para los gobiernos de México y Estados Unidos?

10.- Que nadie se equivoque, el choque entre Ramos y Obrador no fue una confrontación real entre un periodista crítico y un aprendiz de dictador. En realidad fue un circo en donde el maromero cayó al vacío sin red de protección.

Por lo anterior, ese 15 de abril preguntamos: ¿Hasta cuándo la torpeza de los operadores presidenciales seguirá exponiendo al presidente al escándalo público? ¿Hasta cuándo el engaño de periodistas a modo?

¿Y, qué creen? Que el jueves 9 de mayo, Brozo confirmó el engaño y también fue apaleado. Por eso volvemos a preguntar: ¿hasta cuándo?

Al tiempo.


14 Mayo 2019 04:01:00
¡‘Me canso Ganso’, grosero culto autoritario de AMLO!
Uno de los signos más cuestionables en democracia es el autoritarismo presidencial.

En los años 60 y 70, la vieja izquierda mexicana y luego la derecha del PAN, criticaron los preocupantes signos autoritarios de los presidentes Gustavo Díaz Ordaz, Luis Echeverría y José López Portillo.

Eran gobiernos autoritarios, represores y vengativos; gobiernos que no toleraban la crítica, no respetaban la división de poderes y mantenían al pueblo “en un puño”, ya que no aceptaban los contrapesos y menos la división de poderes.

Y precisamente para combatir a esos gobiernos despóticos, hace más de medio siglo las llamadas izquierdas y la derecha del PAN pelearon con uñas y dientes para hacer realidad la alternancia en el poder, la división de poderes y el sufragio efectivo.

Lo preocupante, sin embargo, es que cuando se hizo realidad la división de poderes, la alternancia en el poder y el sufragio efectivo –entre muchos otros signos de una naciente democracia mexicana–, a una importante porción de la sociedad ya no le gustó esa democracia y, mediante engaños, votaron por el regreso de la antidemocracia, por la vuelta al autoritarismo y a favor de un déspota en el Gobierno federal.

En efecto, la victoria electoral de López Obrador y sus desplantes autócratas en los primeros cinco meses confirman dos realidades vergonzosas; a muchos mexicanos enamorados del autoritarismo y la antidemocracia que, al mismo tiempo, gustan de ser engañados por un profesional del engaño, como AMLO.

Pero el clímax del autoritarismo y el despotismo de Obrador –tara que en los dos casos convierte al Presidente en un autócrata peor que Díaz Ordaz–, son públicos cuando grita en la plaza pública o en las mañaneras el brillante eslogan de “me canso ganso”.

Sí, el “me canso ganso” no es un chiste, un recurso retórico ni tampoco una joya del refranero popular. Se trata de una potente expresión del autoritarismo más ramplón que –curiosamente– no solo retrata al mayor autócrata mexicano –el Presidente–, sino que ofende a los contrapesos y a la democracia toda.

Y es que cuando el Presidente grita “¡me canso ganso!”, al tiempo que blande la diestra repetidamente de arriba hacia abajo, el mensaje que manda es el de un tirano, un dictador y/o un rey, al que no le importan los contrapesos y menos los contrarios; tirano que impone su voluntad con todo el peso del poder del Estado.

Y, claro, el mensaje también lleva implícito un grosero colofón. Es decir, el Presidente grita “¡Me canso ganso…” y deja implícito el típico: “y háganle como quieran!”.

Frente a eso obliga preguntar.

¿Esas son expresiones propias de un demócrata; de un político tolerante e incluyente, que escucha; capaz de reconocer en los otros una pizca de razón?

ºLa respuesta es un rotundo “no”. López Obrador no es un demócrata, tampoco un político tolerante y menos un mexicano formado en la cultura política de la llamada izquierda mexicana.

El de Obrador, en realidad, es el talante autoritario de un déspota, un dictador o un autócrata. Y es que en el diccionario de Obrador no aparecen –y no existen–, las palabras democracia, tolerancia, transparencia, honestidad y menos crítica.

Y la crítica es precisamente la mayor deuda del Gobierno lopista. Y es que para López Obrador los críticos son sus peores adversarios y la crítica es su peor enemigo.

Por eso, en los primeros seis meses de Gobierno ha lanzado feroces ataques cibernéticos contra algunos de sus principales críticos: el más reciente de ellos Víctor Trujillo, periodista y comediante motejado como Brozo, que si bien fue un lopista claro en los tiempos de campaña, hoy se ha convertido en crítico severo. Es decir, abrió los ojos.

Antes han sido estigmatizados en redes el historiador Enrique Krauze, y los periodistas Pablo Hiriart, Denise Dresser, Jorge Ramos y el autor de esta columna, entre otros.

Al final de cuentas queda claro que la regresión autoritaria que vivimos es una de las mayores amenazas en la historia mexicana; una amenaza autoimpuesta por una sociedad que se niega a los básicos democráticos. ¿O no?

Al tiempo.
13 Mayo 2019 04:01:00
¡Seis meses y no hay un solo acierto de AMLO!
Dice el reputado The New York Times que no han llegado los cambios en el gobierno de López Obrador.

Y si los milagros prometidos no han llegado en los primeros 162 días de la gestión “lopista”, lo cierto es que no llegarán en todo su gobierno.

¿Por qué?

Porque la terca realidad “cachetea” todos los días a un gobierno de caricatura, al extremo de que son cada día más los analistas, intelectuales y aplaudidores de AMLO que se percatan del gravísimo error que cometieron al confiar y promover la victoria del tabasqueño.

Pero también es cierto que no hace falta esperar las malas noticias que sobre el nuevo mandatario mexicano publica el reputado The New York Times, para percatarse de que la realidad nos regala “un fracaso anunciado”. ¿Por qué a 162 días de iniciado el Gobierno de la dizque izquierda mexicana es irreversible el fracaso anunciado?

Las razones son demoledoras.
1.- Porque el Presidente no es un profesional de la administración pública y, nos guste o no, es una suerte de analfabeta funcional.

2.- Por tanto, se rodeó de inexpertos e ignorantes de las disciplinas del gabinete. Por ejemplo, en Pemex despacha un agrónomo; en Trabajo la hija de un par de amigos del Presidente; en Energía una recaudadora de la campaña, y en Comunicaciones dice despachar un hombre senil que no ata ni desata. Sólo por citar algunos casos.

3.- La mayoría de los encargados de despacho son amigos, cuates y cuotas de quienes ayudaron en la campaña de AMLO; sin embargo, esos cuates y cuotas no garantizan la eficacia que exige el cambio y menos los resultados prometidos.

4.- Todo ello ante la proliferación, en el gabinete, de las peores prácticas del servicio público: el enriquecimiento inexplicable. Ya se documentaron las pillerías de los más jóvenes del gabinete; los jóvenes Alcalde y Meyer, hijitos a los que papi premió con un cargo gracias a la amistad presidencial.

5.- Pero acaso el mayor problema del gobierno de Obrador sea el propio Obrador. ¿Por qué? Por un sutil detalle que hace la diferencia. El problema se llama autoritarismo y el más afectado por ese mal es el propio Presidente.

6.- Sí, resulta que el presidente Obrador arrastra un serio problema de personalidad que lo hace creer, suponer e imaginar que es el depositario de la verdad y la sabiduría divinas; casualmente todas características de un dictador.

7.- Frente a esa realidad, toda aquella ocurrencia del Presidente –por disparatada que sea–, debe ser ajustada a la realidad, de lo contrario, peor para la realidad.

8.- Así, sin una sola evidencia, AMLO decidió tirar el NAIM porque imaginó un inexistente caso de corrupción. Y, sin medir consecuencias –a costa de su propio gobierno–, tiró el aeropuerto, lo que detonó “la ruina que vemos” en la economía mexicana.

9.- Y es que al tirar la mayor obra pública de la historia mexicana, el presidente Obrador dinamitó la economía toda y la confianza en México.

10.- Por eso hoy están al borde del colapso industrias fundamentales para el desarrollo nacional y cuyo fortalecimiento costó décadas: las industrias turística, automotriz y de la construcción.

11.- Por eso el desempleo galopante y el crecimiento geométrico de la inseguridad y la violencia.

12.- Y si a todo lo anterior le añadimos que el Presidente mexicano se empeña en destruir los contrapesos democráticos –somete al Congreso, a la Corte y a los gobiernos estatales–, entonces asistimos a la combinación perfecta para crear miedo y hasta pánico entre inversores internos y externos.

13.- Y sin inversores la economía se derrumba, y sin los contrapesos democráticos no hay certeza, y sin respeto a la ley viene la ingobernabilidad.

Por todo eso no aparece un solo acierto en el gobierno del AMLO. Todo son errores, fallas y tropiezos.

Siempre lo dijimos: ¡Obrador es un peligro para México!

¿Así o más claro?

Al tiempo.
10 Mayo 2019 04:05:00
¡En Dos Bocas, AMLO se dispara en la cabeza!
El viejo refrán mexicano le acomoda “como anillo al dedo”. ¿Por qué?

Porque el presidente López Obrador parece que no entiende nada en las materias energética, económica y de inversión, y porque nadie de sus cercanos es capaz de advertirle la catástrofe a la que lleva al país.

En pocas palabras, “está viendo el terremoto y no se hinca”. Y es que mientras que industrias fundamentales para el desarrollo y el empleo acusan un colapso inminente –automotriz, turismo y construcción–, y México pierde ocho lugares en la escala como destino seguro para la inversión extranjera, el Presidente “batea” a las tres empresas invitadas para construir la refinería de Dos Bocas.

¿Y eso qué significa? Que Obrador confirma al mundo financiero y a los inversionistas foráneos que México no es confiable y resulta un peligro para sus inversiones. Dicho de otro modo, manda al diablo a los inversionistas; los invita a que se lleven su dinero a países serios, en donde se respeta la ley y la democracia.

Pero la tragedia anunciada no termina ahí. Como saben, la construcción de la refinería Dos Bocas fue entregada, sin licitación, a tres poderosos grupos extranjeros –los consorcios Bachtal-Techint, Worley Persons-Jacobs y Technipy KBR–, los que concluyeron que era imposible la construcción de una refinería como la propuesta por Obrador, por un costo de 800 mil millones de dólares y en un plazo de construcción de sólo tres años.

El mensaje de los empresarios resultó demoledor para el Gobierno de López Obrador. ¿Por qué?

Primero, porque el propio Presidente dijo que las cuatro empresas seleccionadas –una de ellas no quiso saber nada porque consideró como una locura la propuesta de Obrador–, eran las mejores del mundo, las más serias y reconocidas.

Segundo, porque luego resultó que no, que esas empresas se pasaron de la raya, no solo por el costo sino por el tiempo de construcción.

Tercero, porque las propias empresas “bateadas” por el Presidente concluyeron que el de Obrador no es un Gobierno serio, además de que lo integran ignorantes absolutos de la materia energética.

Y, cuarto, porque le queda claro a los inversionistas mexicanos y del mundo entero que el Gobierno de Obrador se mueve a partir de ocurrencias, la mayoría de ellas, sin pies ni cabeza.

Y el mejor ejemplo de que incluso lo más reputados inversionistas mexicanos buscan oportunidades fuera de México, es el caso de Carlos Slim, quien apunta importantes programas de desarrollo de sus empresas en Europa, de manera específica en España.

Pero la segunda parte de la tragedia de la refinería Dos Bocas es que una vez que el Gobierno rechazó todas las propuestas de empresas privadas –porque es imposible construir una refinería con sólo 8 mil millones de dólares y en sólo tres años de construcción–, el Presidente anunció que serán Pemex y la Secretaría de Energía las encargadas de construir la refinería.

En este caso el mensaje que manda el Presidente mexicano ya supera todo lo imaginable y entramos al terreno de la ficción, si no es que de lo sobrenatural.

Es decir, lo que está proponiendo López Obrador es –literal–, un milagro, lo cual lo confirma no como un Presidente sino como un mesías.

Y es que según todos los expertos que han analizado el tema de la refinería Dos Bocas, la construcción se llevará por lo menos 10 años, el costo será cercano a los 20 mil millones de dólares, la planta será inviable porque Dos Bocas es el peor lugar para una refinería y, sobre todo, el proyecto será un fracaso total porque México no cuenta con la tecnología para ello.

Todo lo anterior, sin contar con la inviabilidad financiera.

En realidad López Obrador se dispara un balazo en la cabeza con la obstinación de construir Dos Bocas; un suicidio político que le dará a sus adversarios suficientes municiones para combatirlo de manera despiadada en la segunda mitad de su Gobierno.

Y es que, en política, aún no hay quien haga milagros.

Al tiempo.
09 Mayo 2019 03:51:00
¡Reprueban AMLO y todos los gobiernos de Morena!
No, cuando decimos que un gobierno está reprobado no estamos hablando de popularidad.

En realidad hablamos de eficacia, la cual se mide a partir de los resultados en el ejercicio del poder. Y es que según los estudiosos de la llamada “gobernabilidad”, una gestión de Gobierno es plenamente legítima sí y solo sí resulta eficaz en la solución de los grandes problemas.

¿Y cómo se mide la eficacia?

El único termómetro son los resultados de la gestión de Gobierno. Y, por eso –porque en cinco meses de la gestión de AMLO no hay un solo resultado positivo–, hoy podemos decir que el de López Obrador es –a nivel federal–, un gobierno reprobado.

¿Lo dudan?

Está reprobado por destruir el mayor número de empleo, con casi 500 mil perdidos en cinco meses y por provocar el mayor desempleo en el arranque de cualquier gobierno; reprobado en la inversión, al grado de que la Bolsa de Valores vive su peor momento en 20 años; reprobado como destino de inversión, ya México cayó ocho lugares en el puntaje de inversión externa y reprobado en transparencia, ya que asignó, sin licitar, casi el 80% del gasto de Gobierno. Además de que está reprobado en la caída de industrias fundamentales como la automotriz, que está al borde de colapso; la industria turística, que vive la peor crisis en décadas y la industria de la construcción, que está paralizada. Y si fuera poco, la violencia y el crimen viven momentos históricos al alza.

En pocas palabras, no existe un solo resultado positivo en el gobierno de López Obrador.

Pero si vamos al Distrito Federal, la locuaz jefe de Gobierno, Claudia Sheinbaum –una de las preferidas de AMLO y también de Morena–, resultó un fracaso total.

Fracasó en la seguridad y la violencia, ya que Ciudad de México avanza como una de las más inseguras y es la entidad en donde se comete el mayor número de feminicidios y en donde el desempleo es de escándalo; fracaso en la movilidad, en la atención al transporte colectivo, Metro y en el desbordamiento del comercio ambulante, que inunda la capital.

Todo ello sin olvidar las alcaldías “gobernadas” por Morena –Iztapalapa, Xochimilco, Tláhuac y Cuauhtémoc–, que están entre las más violentas del país y en la donde el crimen organizado está fuera de control y “el cobro de piso” es el pan de cada día.

La Ciudad de México es una capital sin ley, en donde todas las formas del crimen y la violencia se han disparado respecto al gobierno de Miguel Mancera, una gestión que hoy quisieran muchos capitalinos, ante el desastre de la administración de Morena y de la señora Sheinbaum.

Pero hay más.

Entre los gobiernos estatales peor calificados están –según una encuesta de Arias Consultores–, los de Tabasco, Veracruz y Morelos; los tres en donde Morena es el partido en el poder y cuyos mandatarios estatales no son más que vulgares “juanitos” impuestos por López Obrador.

El peor de todos es el gobernador de Morelos, Cuauhtémoc Blanco, el exfutbolista que como alcalde de Cuernavaca resultó un desastre y como gobernador lleva al estado a la ruina.

Según la medición de Arias Consultores, el exfutbolista ocupa el último lugar en la calificación de los 32 mandatarios estatales. En pocas palabras, es el peor gobernador de todos.

Por eso, no es casual que en Morelos ocurran atentados como el registrado la mañana de ayer, en donde un matarife disparó contra una multitud, durante una protesta en la plaza principal de Cuernavaca, a plena luz del día y a metros de donde era entrevistado un secretario del Gobierno estatal. Un evento como ese sólo muestra la tragedia que vive Morelos, la ingobernabilidad total.

También en los últimos lugares de mal gobierno aparecen el mandatario de Veracruz, Cuitláhuac García y el de Tabasco, Adán Augusto López.

Así o más claro el fracaso de Morena, de AMLO y de la locuaz y corrupta Cuarta Transformación.

Al tiempo.
08 Mayo 2019 03:49:00
¡Igual que AMLO, en MORENA todos mienten y engañan!
En política es altamente rentable imitar al jefe. Pero en el México de hoy parece epidemia la imitación al Presidente.


Y si el Presidente gusta de faltar a la verdad y engañar, en su gabinete y su partido mienten y engañan; si el Presidente oculta la realidad, la modifica o la manda al diablo para imponer su propia realidad, entonces en su Gobierno y su partido modifican la realidad.

Si el Presidente violenta la Constitución, en Morena y en el Gobierno federal y en los gobiernos estatales de Morena la violentan.

Incluso parece que políticos y gobernantes de Morena se han contagiado de esa peculiar pulsión de mentir y han sido atacados por un extraño virus que los hace aparecer como tontos; picazón y enfermedad que también alcanzó a los aplaudidores y fanáticos del nuevo Gobierno.

Y es que, repentinamente, en los centros de poder de Morena no sólo se han vuelto cínicos, sino que recurren a la antidemocracia, al clientelismo y a la patanería; todas conductas que antaño eran vistas como el extremo al que podían caer políticos y gobernantes del PRI, PAN y PRD; conductas que hoy son “normales” en el partido Morena.

Y los ejemplos sobran

1.- Apenas hace horas, las “benditas redes” divulgaron un video en donde el jefe de los senadores de Morena, Ricardo Monreal, arenga en la plaza pública a votantes de un proceso electoral, a los que ofendía y engaña.

¿Por qué?

Porque promete que, a cambio del voto a favor de su candidato, dará el presupuesto necesario por parte del Senado de la República. Sin embargo, se trata de un engaño y una grosera mentira.

Y es que, en primer lugar, el otorgamiento del presupuesto a un municipio, estado o entidad pública, es facultad exclusiva de la Cámara de Diputados y no del Senado y menos de un senador como Ricardo Monreal. Por tanto, el senador Monreal engaña a los electores.

En segundo lugar, resulta que según las reformas en materia electoral –Ley General en Materia Electoral; Artículo 7 fracción VII– es delito electoral grave –que amerita prisión– ofrecer dinero público a cambio del voto.

Por tanto, lo que vemos en el video –en donde Monreal promete dinero a cambio de votos para su partido– es una violación a la Ley Electoral que debe llevar al jefe de los senadores de Morena a prisión.

2.- En Veracruz, el gobernador Cuitláhuac García se mimetiza cada vez más con el comportamiento de un Presidente que viola la ley y que parece peleado con la transparencia.

Ayer, el diario digital @ContrapesoC dio a conocer la primicia de que al Gobierno de Cuitláhuac García habría solapado a un grupo de policías presuntos criminales que huyeron luego de una ejecución extrajudicial.


Es decir, policías estatales habrían dado muerte a un hombre, en lugar de remitirlo a la autoridad correspondiente. Solo uno de los uniformados fue detenido, en tanto la autoridad estatal permitió que escaparan otros policías.
Pero no es todo, el Gobernador de Veracruz ordenó a toda la prensa local censurar el hecho para que, de esa manera, nadie pudiera reclamar.

Pero no termina ahí el escándalo

También en días pasados, Cuitláhuac García anunció la compra de decenas de patrullas para la seguridad estatal. Hasta ahí aplaudible. Sin embargo, cada patrulla costó más de un millón de pesos y el Gobernador se niega a revelar los datos del proveedor. Es decir, también está peleado con la transparencia.

3.- Y el pasado lunes, el fiscal general, Alejandro Gertz Manero –Fiscal General de la República–, no solo enfureció sino que respondió con una patanería propia de un rey cuando un reportero cuestionó su estado de salud. Y, claro, la pregunta nunca fue respondida.
Lo cierto es que en Morena la nueva realidad es que el engaño, la mentira y la negación de la realidad son las monedas de uso cotidiano. O si se quiere, vivimos la degradación de la política y del poder.

Al tiempo.
07 Mayo 2019 03:50:00
¡La marcha y los lopistas enojados e intolerantes!
El signo que distinguió la movilización del pasado domingo no fue el número de participantes y tampoco la potencia del sonoro “¡fuera, fuera, fuera!” que le recetaron muchos de los protestantes al Presidente.

No, los signos fueron lo temprano y reiterado de la protesta, la creciente pérdida de credibilidad en el nuevo Presidente –apenas con cinco meses en el Gobierno–, y el enojo e intolerancia de los lacayos de López Obrador.

Incluso algunos de esos mozos de espuelas llegaron al extremo locuaz de calificar como “antidemocrática” y hasta “golpista” una de las más saludables expresiones democráticas; la protesta callejera, en tanto que otros de plano “desbarraron” al cuestionar el color de la piel de los manifestantes y su estatus social, como si los derechos ciudadanos fueran distintos entre los diferentes en nivel social y color de piel.

En el primer caso, pocos se han percatado de que la del domingo 5 de mayo fue la tercera manifestación en protesta por las decisiones equivocadas del presidente Obrador. Y ese, precisamente, fue el primero de los signos que distinguió la marcha; que las protestas se produjeron desde antes de la toma de posesión, lo cual confirma un Gobierno fallido desde su arranque mismo.

¿Por qué la protesta social cuando el mandato de AMLO era “nonato”? ¿Por qué a dos, tres y cinco meses de iniciado? La respuesta la conocen todos. Porque el de Obrador es un Gobierno que no cumplió la elevada expectativa que le vendió al elector; porque hoy son más los mexicanos pobres, más los desempleados, los sin techo, los sin futuro, los secuestrados, robados, despedidos del sector público; porque hoy es mayor la inestabilidad política y económica y en general, porque estamos peor que cuando estábamos peor.

Y los sondeos de opinión confirman lo que en todo el mundo es ley; que un Gobierno que no cumple lo que ofrece y que no es productivo, es un Gobierno que no es plenamente legítimo; es un Gobierno que poco a poco se derrumba a los ojos ciudadanos.

Es decir, el ejercicio del poder desgasta profundamente y el ejercicio equivocado del poder desgasta totalmente. Y si lo dudan, esperen ver en dos o tres años si no las protestas serán generalizadas. El segundo signo es precisamente ese, el ánimo reiterado de la protesta ciudadana.

Y es que también muy temprano –a días de la victoria electoral de AMLO–, los ciudadanos se percataron de que los partidos opositores están convertidos en pesados fardos; sin posibilidad alguna de reaccionar frente al poder absoluto de Obrador.

Por eso, ese formidable anticuerpo ciudadano llamado “sociedad civil” reapareció saludable y potente y está en donde debe estar; en la calle, en la trinchera de la protesta, para defender los derechos y las libertades; en la primera línea del rescate de la democracia que Obrador amenaza con destruir.

Sólo basta recordar que en la segunda mitad del siglo pasado, esa misma sociedad civil empujó el nacimiento del PAN y del PRD –entre otros partidos–, que hicieron posible la caída del viejo PRI y la llegada de la democracia, la pluralidad y la libertad de expresión.

Por eso llama poderosamente la atención el tercero de los signos que distinguió la movilización ciudadana del pasado domingo. Nos referimos a la epidemia de intolerancia y estupidez, que lo mismo picó al secretario Javier Jiménez Espriú, que a legisladores y “periodistas” aplaudidores de AMLO.

La intolerancia y la estupidez fueron tales que en una fea muestra de racismo no pocos lacayos lopistas cuestionaron que los manifestantes hayan sido ricos, de clase media alta y hasta que todos tienen la piel blanca. Alguno que otro de esos imbéciles se quejó, incluso, de que esos manifestantes “blanquitos” –muy prieto él– no hayan protestado por los 43 y por otras tragedias sociales.

Lo cierto es que el maniqueísmo, el racismo y el fanatismo enfrentaron a los contrarios en la lucha no de clases sino de las redes; antes, durante y después de la marcha del pasado domingo.

Sin embargo, los lacayos de AMLO fueron abandonados en la plaza pública cuando, inesperadamente, una luz de sensatez iluminó a López Obrador quien, en la mañanera de ayer, terminó por aplaudir la marcha. Y apenas es el inicio de un sexenio de protestas. Y es que el de López Obrador es ya un Gobierno fallido, les guste o no a sus lacayos.

Al tiempo.
06 Mayo 2019 04:00:00
¡Un año de censura, difamación y calumnias de Obrador!
Hace justo un año, por instrucciones del entonces candidato presidencial de Morena, López Obrador, uno de sus principales aplaudidores, Julio Hernández, detonó la más feroz campaña de censura, difamación y calumnias que se recuerde, contra un periodista mexicano.

Ese periodista, curiosamente, no solo es uno de los más críticos de Obrador sino que por más de 30 años ha firmado la presente columna.

En realidad la persecución no fue una sorpresa para mí. Semanas antes, otro periodista vinculado con Morena y directamente con Obrador, me había advertido sobre una persecución en marcha, contra Ricardo Alemán.

“¡Te van partir la madre… cuídate; tienen todo listo!”, me dijo. Explicó que “la persecución” en mi contra había iniciado “porque Andrés está muy encabronado con lo que escribes… te recomiendo que le bajes”, sugirió.
Luego dijo que habían buscado hasta debajo de las piedras, con amigos, parientes y malquerientes, “porque te quieren fuera de los medios antes de la elección de julio”.

No encontraron nada.

Por eso, urgido por cumplir la encomienda, Julio Hernández retorció una conversación en redes y la hizo aparecer como amenaza a Obrador.

Lo demás lo conocen todos; Morena y operadores de la candidatura presidencial de AMLO pagaron millones de pesos para convertir en tendencia mundial –en redes– la campaña de censura, difamación y calumnias contra Ricardo Alemán.

Se trató de la mayor campaña en redes –en todo el mundo– contra un periodista; campaña montada por un partido político y un candidato presidencial; campaña para callar y desacreditar al mayor crítico de Obrador.

Luego vino la amenaza a los medios. Los sicarios mediáticos de siempre –al servicio de Obrador– hicieron lo que siempre han hecho: amenazar a los dueños de medios si contrataban a Ricardo Alemán.

Ya con López Obrador como presidente electo, no solo siguieron la difamación y la calumnia, sino que se sumó una reiterada amenaza de muerte.

Por eso, en respuesta a la persecución, la censura, la difamación y la calumnia, decidimos la creación del Diario Contrapeso Ciudadano, un proyecto que se movería por dos vías paralelas, la digital y la impresa.

Para el proyecto impreso de Contrapeso Ciudadano, durante semanas se negoció con un importante grupo económico. Todo avanzó sobre ruedas ya que los empresarios temían que el nuevo Gobierno llevaría a la ruina al país, como todo lo confirma hoy.

Sin embargo, un día se cancelaron las pláticas. ¿Por qué? Reaparecieron la censura y la presión política del presidente electo contra los empresarios.

El proyecto digital de Contrapeso Ciudadano siguió y vio la luz días antes de la toma de posesión del nuevo Presidente. Durante esas semanas, no pocas voces –algunas muy cercanas a Obrador–, me propusieron un acercamiento con el presidente electo.

Lo rechace.

¿La razón? Querían de rodillas a uno de los mayores críticos de Obrador. Y es que llegaron al extremo de proponer que “¡solo bastará una foto tuya entrando a la casa de transición… con eso tenemos”. Era inaceptable.
Ya con López Obrador como Presidente constitucional, la persecución de Estado, la difamación y la calumnia de Estado se incrementaron. Los sicarios presidenciales hablaron con dueños de medios para advertirles del enojo presidencial si contrataban a Ricardo Alemán.

El nombre del mensajero y el detalle de las pláticas las confirmaron cuatro dueños de medios. “¡Te quieren fuera…!”, fue la conclusión.

Pero no terminó ahí la censura, la persecución y la difamación.

En los primeros cinco meses de Gobierno de López Obrador han sido atacadas –de manera sistemática y con miles de bots identificados con las granjas pagadas por el Gobierno de AMLO–, los espacios informativos, digitales, del Grupo Alas; Contrapeso Ciudadano, La Otra Opinión y Letra Roja.
Durante cinco meses, dos y hasta tres días por semana tiran una, dos o los tres espacios digitales de Ricardo Alemán; siempre para tratar de censurar opiniones y noticias críticas a Obrador. Todo está documentado; cada ataque, su origen, duración y objetivo.

No sabemos hasta dónde llegará la locuaz censura del Gobierno de Obrador; no sabemos cuántos periodistas, opinadores e intelectuales más serán perseguidos, difamados y calumniados…

Lo que sí sabemos es que, a un año del linchamiento, no nos callaron y no nos van a callar.

Al tiempo.
03 Mayo 2019 04:04:00
¡Guardia Nacional: fracasada e ilegal!
Apenas han transcurrido cinco meses del nuevo gobierno y parece que a nadie importa que todos los días el nuevo presidente violenta la Constitución, de manera pública y a los ojos de todos.

Y una de las más escandalosas violaciones la vimos en cadena nacional, cuando el presidente Obrador acudió a Minatitlán para poner en marcha la Guardia Nacional, una semana después de la masacre de 14 personas.

El escenario más bien pareció un montaje, ya que arrancó una fuerza pública que, si bien tiene rango constitucional, aún no existe porque no se han aprobado sus leyes reglamentarias.

Y si no existen las leyes que reglamentan la Guardia Nacional, el banderazo de salida que anunció el Presidente no es más que un montaje.

Y es que según especialistas, al ordenar la entrada en operación de la Guardia Nacional, el Presidente no sólo viola la Constitución –que juró respetar y hacer respetar–, sino que burla las facultades del Poder Legislativo, encargado de elaborar y aprobar las leyes reglamentarias de un cuerpo de seguridad que, de manera obligada, debe respetar el Presidente.

Pero lo más grave es que ante la inexistencia de la ley que reglamenta la actuación de los efectivos y jefes de la Guardia Nacional, resulta no sólo ilegal sino inconstitucional el despliegue de esos efectivos. ¿Por qué?

Porque comete un delito todo policía, militar o marino que actúa al margen de la ley y al amparo de una institución inexistente, que no cuenta con su respectiva reglamentación y menos directrices operativas y presupuestales.

Así, por ejemplo, una detención puede ser combatida por los detenidos ante la presunción de que se trató de un secuestro; la baja de un criminal puede ser considerado como un asesinato y, en general, todo el cuerpo represor conocido como Guardia Nacional en realidad pudiera ser considerado como un grupo criminal.

Pero el problema va mucho mas allá.

¿Qué dicen de esa ilegalidad los partidos opositores; los legisladores de esos partidos; los ministros de la Corte? ¿Por qué todos callan; por qué solapan a un presidente que violenta de manera flagrante la Constitución?

Está clara la complicidad de opositores, legisladores y ministros de la Corte, que ven pasar las violaciones a la Carta Magna y permanecen callados.

Pero hay más.

Una revisión elemental de los primeros resultados de la Guardia Nacional –en los lugares donde ha empezado a operar–, demuestra que se trata de un cuerpo de seguridad fallido, incluso antes de nacer.

¿Lo dudan?
En febrero pasado el Gobierno federal detectó los 17 municipios más violentos del país; con los mayores niveles de criminalidad. Por eso, poco después desplegó 10 mil 200 efectivos, entre policías federales, militares y marinos.

Se trató de una suerte de ensayo de lo que serían los operativos de la Guardia Nacional, cuya creación no había sido aprobada. Es decir, que el Gobierno federal puso en operación a un cuerpo de seguridad, sin estar en la Constitución y sin leyes reglamentarias.

Sin embargo, una primera revisión arroja un fracaso escandaloso. Es decir, que en 10 de los 17 municipios en los que se experimentó el despliegue de una “Guardia Nacional Patito” se incrementaron la violencia y el crimen.

Por ejemplo –y siempre según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Publica–, en Reynosa, Tamaulipas, los homicidios violentos se dispararon en 225%; en Monterrey, Nuevo León el alza fue de 33%; en Salamanca y Celaya, Guanajuato le violencia se elevó 20% y 17%, respectivamente; y en Ciudad Juárez, Chihuahua, la violencia subió 15%...

¿Cual es la conclusión?
Resulta contundente: hoy la Guardia Nacional que opera en Minatitlán y en los municipios más violentos del país no sólo es ilegal, sino que resultó fallida, aún antes de nacer.
Al tiempo.
26 Abril 2019 03:57:00
¡La estupidez como forma de gobierno!
La Real Academia define al “estúpido” como una persona carente de inteligencia, torpe, necio y aturdido.

Por tanto, una “estupidez” es un comportamiento carente de lógica y del más elemental sentido común.

Entre los sinónimos de “estupidez” aparecen “estolidez”, “necedad”, “estulticia”, “tontería”, “imbecilidad” e “idiotez”.

Y viene a cuento la definición del adjetivo calificativo –empleado por lo general de manera despectiva–, porque no son pocos los analistas políticos, opinantes y estudiosos de la nueva realidad mexicana que con frecuencia regresan a dos temas impensables en los gobiernos mexicanos recientes.

El primero tema es el descubrimiento de un lenguaje inusual para referirse al presidente López Obrador, sobre todo en las redes sociales. Cada vez es más frecuente encontrar adjetivos calificativos despectivos de mayor intensidad –más agresivos y ofensivos–, lo que supone que poco a poco se pierde el respeto a la figura presidencial.

El segundo caso es la competencia entre integrantes del partido Morena, el Gabinete presidencial, legisladores, gobernadores y hasta el Presidente, en una suerte de competencia por decir la mayor tontería posible.

Otros escriben que el neogobierno, su partido, legisladores y políticos, “participan en una reñida competencia por decir la mayor estupidez posible”.

Y si no es una competencia por la mayor estupidez, tiene todas las características para serlo. ¿Lo dudan?

1.- Por ejemplo, en días recientes el propio Presidente pareció un activo competidor cuando jugueteó con la posibilidad de que Juan Gabriel aún vive.

2.- Días antes López Obrador había tropezado ante la pregunta de un periodista que rebatió si creía que los ciudadanos que exigen paz y el fin de la violencia criminal “son conservadores”. Ante rostros estupefactos el Presidente dijo que sí, lo que motivó una cascada de burlas porque se entendió que “la paz es fifí”.

3.- Hace horas, legisladores de Morena propusieron la genialidad de que no se venda cerveza fría, para reducir el alcoholismo. Si la cerveza se vende a temperatura ambiente, reducirá su consumo. La paliza no se hizo esperar.

4.- Es un clásico de la estupidez –acreditado a los señores Riobóo y Espriú–, defender un lago inexistente en Texcoco y no ver en Santa Lucía un cerro que elevó en 12% el costo de las pistas.

5.- En su lucha contra los corruptos, el Presidente propuso que los ciudadanos denuncien a sus vecinos ricos, “porque la fantochería de los corruptos los delata”.

6.- El “yo tengo otros datos”, propio de la justificación presidencial para evadir el incumplimiento de sus promesas, ya es etiqueta en redes sociales, tono de celulares, y marca para decenas de memes.

7.- Los legisladores de Morena –diputados federales, locales o senadores–, son particularmente creativos. Una de sus genialidades fue la de proponer que las mujeres se queden en casa, para evitar agresiones sexuales.

8.- Otros promueven una reforma constitucional para que las mascotas puedan heredar los bienes de sus dueños.

9.- También aparecen locuaces senadores de Morena que han propuesto reglamentar la venta de uno de los más típicos alimentos mexicanos: las carnitas, porque son un agravio de la Conquista española a la mexicanidad.

10.- Y no han faltado aquellos carentes del más elemental sentido común que han propuesto incluir entre los delitos federales el de ser un árbitro vendido, que haga ganar a un equipo de futbol mediante malas artes.

Parece infinita la lista de las estupideces dichas por líderes, políticos, legisladores y seguidores de Morena y del Gobierno de López Obrador, que han convertido al poder y la política en una competencia nacional para descubrir al político o gobernante más imbécil.

Y si a eso le agregamos la creciente pérdida de respeto a la figura presidencial –Presidente al que hoy muchos insultan y califican de todos los modos despectivos posibles–, entonces podemos concluir que asistimos a la pauperización de la política y los políticos.

Es decir, nos gobierna el lumpen político.

Al tiempo.
25 Abril 2019 03:52:00
De AMLO a los medios; ¡castigo si critican!
No sabemos si por ignorancia o por traición del subconsciente autoritario, lo cierto es que en la mañanera de ayer el Presidente reconoció que castigará con cancelar la publicidad oficial a los medios críticos.

Sí, censura y castigo como los que aplican a los medios críticos los dictadores bananeros de Venezuela, Ecuador y Nicaragua, por citar tres casos.

Y si tienen dudas, vale recordar lo que dijo López Obrador en la mañanera del 23 de abril de 2019, a pregunta expresa de un periodista que cuestionó sobre la política del nuevo gobierno en materia de publicidad oficial.

Dijo el Presidente: “Hay que tomar en cuenta todos los criterios, desde luego no solo el alcance y la cobertura que tengan los medios. Hay que tomar en cuenta también, su profesionalismo, su objetividad y eso habría que verlo con mucho cuidado, para que no se piense que hay censura.

“No va a haber censura, para nada. Somos libres, y además es muy bueno el debate”. Hasta aquí lo que dijo Obrador.

¿Qué significa lo anterior?

En términos reales asistimos a una regresión de más de 500 años, a la vuelta de la censura previa, impuesta por los reyes católicos en La Pragmática del 8 de julio de 1502 y que fue una de las primeras leyes de censura del mundo, en la que se establece claramente la forma en que el Estado y/o la Iglesia católica leían los textos destinados a su publicación, y luego de revisar lo que hoy sería su “profesionalismo” y su “objetividad”, permitían su publicación o los mandaban a la pira.

La diferencia entre La Pragmática de los reyes católicos de hace 500 años y la censura previa anunciada hoy por AMLO, es que el Gobierno de la Cuarta Transformación decidirá cuáles medios son “profesionales” y “objetivos” y, a partir de esa decisión desde el poder, les darán patrocinio oficial.

Más aún, los medios críticos del Gobierno de Obrador serán condenados a la muerte por hambre, en tanto que los aplaudidores podrán recibir el favor presidencial en dinero. ¿Recuerdan el “no les pago para que me peguen”?

El problema es que tanto el Presidente como su equipo de comunicación y su vocero son ignorantes de los básicos del periodismo moderno. Y es que el profesionalismo de un medio –seas escrito, electrónico o digital–, no lo determina ninguna autoridad, sino que es una facultad social.

Es decir, lo determinan los usuarios que compran, leen, ven o escuchan a tal o cual medio, a partir de su profesionalismo y de la utilidad social.

Cuando el Gobierno pretende convertirse en censor del profesionalismo y la objetividad, en realidad pretende castigar a los críticos. ¿Por qué?

Porque a partir del poder presidencial, cuando Obrador censura a un medio o periodista, en realidad condena al medio o al periodista a la persecución y linchamiento en redes, con todo el peso del poder presidencial.

Pero hay más. El Presidente y sus colaboradores tampoco entienden que los seres humanos llegan al mundo equipados con capacidades y libertades naturales, como la de pensar y la de expresión.

Nadie, en México y el mundo, puede ser limitado en su capacidad de pensar y de expresar sus pensamientos. Ese derecho se conoce como libertad de expresión. Y la corona de la libertad de expresión es la crítica que, a su vez, es el emblema del género periodístico de opinión.

¿Saben, el Presidente y sus amanuenses mediáticos lo que significa la opinión? Seguramente no. Y para que lo entiendan recurrimos al clásico de Salvador Ochoa Olvera, “Derecho de Prensa”, quien así define la crítica.

“La crítica –al igual que la opinión–, no tiene por qué apegarse a hechos veraces. Sólo son los hechos los que deben estar fundados en la verdad, en la realidad de los mismos.

“No es más que un soberbio desatino pretender sujetar la crítica a la existencia de hechos: es válido criticar el manejo del presupuesto para la salud pública si se percibe que no se dispone de medicamentos suficientes para atender a la población, sin que para ello demuestre que ha habido peculado.

“En síntesis, es claro que la crítica no requiere apoyarse en hechos verdaderos, pues –de ser así–, no sería crítica: sería, en todo caso, crónica.

“Obviamente toda opinión o crítica propiamente dicha, tiene como límite que, en sí misma, no constituya algún tipo penal, como el ataque al derecho de terceros a la moral, la perturbación del orden o de la paz públicos.

“La crítica debe ser el resultado de disertaciones y análisis y es tan diversa como emisores haya”. Hasta aquí la cita textual.

Queda claro, lo que pretende López Obrador es condenar a los medios al aplauso fácil o a la muerte por hambre, cual dictador bananero.

Al tiempo.
24 Abril 2019 03:37:00
¡Un periodista es peor que un criminal, según AMLO!
La conclusión parece descabellada, sin embargo, la terca realidad se encarga, todos los días, de confirmarla.

Y es que para López Obrador –tanto en tiempos de campaña como en los primeros meses como Presidente–, resulta más molesto, peligroso, indeseable y hasta intolerable un periodista y un medio crítico que un criminal.

El presidente LÓPEZ Obrador cuestiona y difama todos los días a periodistas y medios críticos, mientras que no toca ni con el pétalo de una rosa a matarifes y bandas del crimen organizado que atemorizan de manera permanente al país entero.

A los delincuentes y criminales –sean de cuello blanco o cuello sucio–, el Presidente les propuso una suerte de “borrón y cuenta nueva”, mientras que a periodistas y medios críticos los persigue mediante campañas de difamación, insulto y calumnias, sea en las mañaneras, sea en redes.

A los criminales el Presidente les propuso una amnistía unilateral que ha cumplido a pie juntillas –al extremo de que en los primeros cuatro meses de Gobierno no ha detenido un solo cabecilla criminal–, en tanto que durante ese mismo tiempo su Gobierno presiona diario a empresas mediáticas para desemplear periodistas críticos.

En sOlo cuatro meses, el Gobierno de López Obrador ha prometido a los criminales que no serán perseguidos pero el Presidente mismo persigue mediante el SAT a empresas mediáticas que no se pliegan al aplauso fácil y al elogio sin freno. También en este caso, el de la persecución por parte del SAT, el diario Reforma es perseguido.

Y, en el colmo de la persecución a las ideas y a la crítica por parte de un Gobierno populista con tintes dictatoriales, el Gobierno de Obrador ordenó congelar las cuentas de las empresas que elaboraron un documental sobre El Populismo en América Latina, mientras que el Gobierno federal no ha congelado una sola cuenta bancaria de los barones del crimen y el narcotráfico.

Igual de delirante resulta que mientras que al arranque del Gobierno de López Obrador el mismísimo Presidente prometió que no habría persecución de criminales, paradójicamente arreció la persecución de periodistas y medios que cuestionan los excesos retóricos, las mentiras y la banalidad del Gobierno de López Obrador, que da tumbos sin ningún proyecto claro.

Y viene a cuento el tema porque apenas en la mañanera de ayer, López Obrador se lanzó de nuevo contra el diario Reforma –convertido en el más crítico de su gestión–, al que mandó un mensaje que resulta intolerable en toda democracia; le pide rectificar su línea crítica.

Luego que un periodista cuestionó la insensibilidad presidencial ante una masacre como la de Minatitlán –en donde incluso fue acribillado un bebé–, López Obrador respondió molesto que la prensa no le va a dictar la agenda, menos el diario Reforma y sentenció furioso: “Si sigue así ese periódico, va a terminar en un pasquín, ojalá y rectifique”.

Está claro que se trata de la nueva amenaza presidencial al diario que en los últimos meses se ha convertido en el más crítico del nuevo Gobierno, junto con El Universal y El Financiero.

¿Y, por qué una amenaza?

Porque al buen entendedor, pocas palabras; resulta que el mensaje lanzado por el Presidente contra el diario Reforma es idéntico al lanzado contra los periodistas que realizan la cobertura de las mañaneras: “Si se pasan ya saben lo que sucede”, en alusión a la persecución en redes.

Es decir, que si Reforma y otro medios no le bajan a la crítica, serán perseguidos con todo el peso del Estado. Una amenaza intolerable por donde se quiera ver.

En pocas palabras, asistimos a lo impensable; la guerra que lanza el presidente López Obrador contra sus críticos; contra los medios y periodistas críticos, a los que el Presidente considera más peligrosos que el propio crimen organizado.

Pero la persecución presidencial no es sólo contra Reforma. En los últimos días, el diario digital @ContrapesoC ha sido perseguido de manera sistemática por los bots presidenciales. ¿Por qué tal persecución?

Porque Contrapeso incomoda a Obrador por su línea editorial. ¿Por qué atacar a un modesto medio digital, si no le importa a nadie?

Y se equivoca de nuevo el Presidente; los enemigos de su Gobierno son las mentiras presidenciales, su incontinencia verbal, su ignorancia y su incapacidad para gobernar. Al tiempo.

23 Abril 2019 03:52:00
¡Obrador entregó el país al crimen!
No es una casualidad que todas las formas de la violencia criminal se hayan

desatado en el primer trimestre de 2019, justo al arranque del gobierno de López Obrador.
Y no es casual porque en política –y en casi todos los eventos sociales–, nada es producto de una bendición divina o de una maldición terrenal. Lo cierto es que todo o casi todo tiene su origen en una decisión política, certera o equivocada, de quienes conducen los destinos de un pueblo.
Así, por ejemplo, muchos ingenuos suponen que el estallido de violencia que hoy vivimos en todo el territorio nacional al arranque del gobierno de Obrador, es parte de una decisión unilateral de las bandas criminales que orquestaron una suerte “de bienvenida” al nuevo presidente.
Es decir, que según “los maromeros” de Morena –aquellos que a toda torpeza presidencial encuentran una explicación ideal–, y los fanáticos del nuevo gobierno, creen que los criminales “están calando a Andrés” quien dotado de una sabiduría infinita no persigue al crimen para no provocar un baño de sangre.
Otros defensores de Obrador –quizá los más bobos–, suponen que cuatro meses es un suspiro “para terminar con el cochinero” que dejaron 40 años de gobiernos neoliberales, en una suerte de premonición de que Obrador gobernará durante otros 40 años para acabar con tal cochinero.
Lo cierto es que, les guste o no a unos y otros, el origen de las matanzas por todo el país, del trimestre más violento de la historia y, en general, la causa del estallido incontenible de la violencia la conoce bien el presidente López Obrador quien, incluso, a través del pensamiento napoleónico, en su momento fustigó al gobierno de Peña Nieto.
Dijo Obrador en un mensaje de su red social de Twitter –el 13 de mayo de 2017–: “Napoleón decía: si el crimen y los delitos crecen, es evidencia que la miseria va en aumento y que la sociedad está mal gobernada”. Aplica.
Y por supuesto que hoy aplica el diagnóstico certero de Napoleón, pero aplica en el propio gobierno de AMLO quien ayer exigía al gobierno de Peña Nieto lo mismo de lo que hoy carece el gobierno de Obrador; eficacia en la lucha contra el

crimen.
Sin embargo, lo que no dice y menos reconoce el presidente mexicano es que en su gestión no solo se incrementó la ineficacia gubernamental sino que los criminales fueron perdonados aún antes de que Obrador llegara al poder, de manera formal.
¿Qué quiere decir lo anterior?
Que si hacemos memoria recordaremos que desde los tiempos de campaña el entonces candidato Obrador anunció por todo el país que brindaría protección a los criminales mediante una amnistía unilateral del gobierno.
Desde todos los frentes –políticos y sociales–, y en todos los tonos se le advirtió al candidato Obrador sobre los peligros de ofrecer amnistía a las bandas criminales; un perdón adelantado, unilateral y sin

condiciones.
Como saben, la respuesta de López fue la soberbia y la delirante esperanza en la buena fe de los criminales a quienes, ya como presidente en funciones, prometió no perseguir. AMLO perdió cinco meses de transición en promesas y milagros

engañabobos.
Dicho de otro modo, resulta que en los hechos, el nuevo presidente mexicano “entregó la plaza” a las bandas de narcotraficantes, secuestradores, tratantes de personas, ladrones de combustible y, en general, al crimen organizado.
Y la respuesta está a la vista de todos.
Vivimos el trimestre más violento en la historia; se contabilizaron casi 12 mil muertes violentas de diciembre de 2018 a marzo de 2019, el secuestro se disparó a más de 50% en todo el país, se producen matanzas por donde quiera y, en los hechos, se legalizó la venta, consumo y distribución de droga. Sin contar con infiernos como los de Veracruz, Guanajuato y Tamaulipas, por citar solo tres casos.
Por eso obliga preguntar: ¿Por qué los criminales habrían de abandonar los rentables negocios del crimen? ¿Cuál es el incentivo? ¿Servirán de algo los salmos bíblicos, llamados de buena voluntad y promesas de que los criminales serán

intocables?
No, la única manera de combatir al crimen es con la fuerza del Estado, les guste o no a los conservadores del gobierno de Obrador.
Al tiempo.
22 Abril 2019 03:18:00
¡Violación tumultuaria de AMLO, a 10 artículos constitucionales!
No es uno, ni tres, ni cinco; son al menos 10 artículos constitucionales los que violenta el presidente Obrador con el memorándum histórico que firmó para dizque “derogar” la reforma educativa.

¿Memorándum histórico…?

Sí, se trata de un documento que recogerá la historia como la mayor violación constitucional de un presidente; monumento al autoritarismo, la autocracia y al desprecio por las instituciones –a las que, de manera literal, AMLO mandó al diablo–, junto con la democracia toda.

Y es que una primera revisión muestra que el memorándum presidencial viola, por lo menos, los artículos 1, 3, 4, 16, 49, 72, 73, 87, 89 y 135 constitucionales. ¿Lo dudan?


1.- En primer lugar, el presidente Obrador viola el Artículo 87 que dicta, de manera textual, los términos de la protesta presidencial ante los poderes Legislativo y Judicial. “Protesto cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes que de ella emanan…”. Nada de ello ha

cumplido.

2.- También violenta el Artículo 16 constitucional que establece que todo acto de gobierno “debe fundarse” y “motivarse”. Es decir, el presidente debe fundamentar las leyes en las que se apoya toda decisión o instrucción a sus colaboradores y los motivos para ello. Curiosamente el memorándum no se fundamenta y menos expone sus motivos a partir de las leyes.

3.- El presidente viola el párrafo tercero del Artículo 1º Constitucional que impone al Ejecutivo la obligación de respetar los derechos humanos y la educación de los niños, lo cual ignora el memorándum.

4.- Obrador viola la fracción tercera del Artículo 3º Constitucional que ordena la evaluación obligatoria para el ingreso, promoción, reconocimiento y permanencia en el servicio profesional, al servicio del Estado.

5.- El presidente también viola el Artículo 4º Constitucional, al colocar a la CNTE sobre los derechos de los niños y niñas que, según la Carta Magna, “tienen derecho a la satisfacción de sus necesidades de alimentación, salud, educación y sano esparcimiento para su desarrollo integral. Este principio deberá guiar el diseño, ejecución, seguimiento y evaluación de las políticas públicas dirigidas a la niñez”.

6.- AMLO también viola el Artículo 49 Constitucional que define la división de poderes, entre Ejecutivo, Legislativo y Judicial, y prohíbe que un solo individuo pueda ostentar más de uno de esos poderes. En el memorándum el Presidente se asume como dueño de los tres poderes.

7.- También viola el Artículo 72 de la Constitución, que detalla el proceso legislativo para elaborar leyes, reformarlas y derogarlas. El memorándum borra dicho precepto.

8.- De igual manera, el memorándum de AMLO viola el Artículo 73, que enumera las facultades legislativas exclusivas del Congreso en diversas materias, entre ellas la educativa. El presidente no puede cambiar el sistema educativo mediante un memorándum.

9.- Obrador viola el Artículo 89 que establece las facultades exclusivas del presidente, entre ellas la de ejecutar las leyes que expida el Congreso. Nunca dice que puede “derogar” ley alguna y menos mediante memorándum.

10.- Y el presidente viola el Artículo 135 Constitucional que determina cuál es el órgano del Estado facultado para reformar la Constitución y cuál es el procedimiento para ello. El presidente no está facultado para reformar la Constitución a su antojo, y menos mediante un memorándum.

Como queda claro, el citado memorándum es de campeonato, ya que por lo menos violenta 10 artículos constitucionales, todo un récord de presidente mexicano alguno.

Por eso la pregunta: ¿Qué sanción amerita una violación multitudinaria de la Constitución, como la que llevó a cabo el presidente López Obrador?

Al tiempo.
17 Abril 2019 03:33:00
¡Presidente, pare de mentir y de violar la Constitución…!
No, aquí no pretendemos violentar la moral del Presidente mexicano. Lo cierto es que cuando exigimos que Obrador “pare de mentir” y “respete la Constitución” es porque el Presidente juró respetar la Carta Magna y sus leyes.

Y es que cuando Obrador habla en las mañaneras y en el país, el que habla es el Presidente de los mexicanos. Por eso, en tanto mandatario al que los mandantes llevaron al cargo de presidente, Obrador se debe conducir con verdad, honestidad y apego a la Constitución y sus leyes, como la educativa.

Sin embargo, los hechos demuestran todo lo contrario. Todos los días el Presidente miente; todos los días difama, insulta y calumnia, no sólo a periodistas y medios sino a empresarios, políticos y servidores públicos.

Lo grave es que el poder absoluto que ha concentrado el Presidente lo aleja día con día de la realidad y lo muestra no como jefe de las instituciones democráticas, sino como el tirano de una vulgar dictadura bananera; virreyzuelo que cree en el gesto autoritario de “¡hágase!”, sin importar la ley.

Más, López Obrador convirtió en caricatura su promesa de “no mentir y no robar”. ¿Por qué? Porque todos los días miente –según distintas empresas que miden sus discursos mañaneros y la veracidad de ellos–, y por lo menos 40% de sus dichos son falsos o verdades a medias.

Y no se digan los 50 puntos que Obrador anunció contra la corrupción y que son otra caricatura de un gobierno autócrata, en el que 8 de cada 10 contratos se entregan sin licitación y en el que abundan los cuates las cuotas.

Y de seguir con los números que hoy muestra su récord de mentiras, el Presidente mexicano pronto será campeón mundial de la mentira, arriba del presidente Trump y del expresidente Bush –de Estados Unidos–, dos grandes mentirosos de la historia reciente.

Y si dudan del elevado nivel de mentiras de Obrador, vale recordar que mintió cuando se enfrentó al periodista Jorge Ramos –sobre el número de muertes violentas en su gobierno–; mintió cuando habló de las estaciones de gasolina en donde supuestamente era más barato el combustible; mintió sobre el número de empleos creados en su gobierno y sobre la amenaza a periodistas.

Pero ayer, luego de las mentiras mañaneras, el presidente Obrador cometió una de las mayores violaciones constitucionales y, al mismo tiempo, formuló una de las mayores mentiras, mentira que lo confirma como dictador. Resulta que por la vía “de un memorándum” Obrador desapareció los poderes Legislativo y Judicial y promovió una de las mayores violaciones constitucionales que haya impulsado presidente alguno.

¿La mayor violación constitucional?

En efecto, el Presidente “firmó un memorándum” en el que instruye a distintas dependencias federales –SEP, Segob y SHCP–, a violentar la Constitución y sus leyes –leyes educativas–, aprobadas por el Congreso.

¿Recuerdan la toma de protesta de AMLO ante el Congreso?

Sí, prometió respetar y hacer respetar la Constitución y sus leyes. Hoy falta a ese mandato constitucional y, por tanto, el Congreso debe exigir su destitución por “traición a la patria”, en tanto los secretarios de Estado que lleven a cabo lo propuesto por el Presidente en el memorándum, deben ser llevados a juicio político. Es decir, el Presidente pasa por alto al Congreso y a la Corte –y por ello viola la Constitución–, para matar la reforma educativa de Peña Nieto; toda una maniobra para la cual contó con la complicidad de la mafiosa CNTE.

En realidad asistimos a un grosero montaje dictatorial en el que la CNTE fue inflexible en el Congreso, lo cual le dio a Obrador el pretexto de pasar por alto a los poderes Legislativo y Judicial y se convirtió en virtual rey, que hace y deshace, sin contrapeso alguno. Y, también por eso, el Congreso debe iniciar la destitución de presidente Obrador, por incitar a su gobierno a violar la Constitución, toda un “sabadazo de Semana Santa”.

Por eso las preguntas. ¿Dónde están los partidos opositores? ¿Dónde la crítica de intelectuales y opinantes; dónde los académicos y estudiosos de la democracia?

Está claro que arrancó la destrucción de la democracia mexicana y que son muchos los que por omisión, ceguera y comisión serán responsables.

Al tiempo.
16 Abril 2019 03:32:00
¡Obrador confiesa y azuza linchamiento a periodistas!
Aquí lo dijimos hace casi un año; el 10 de mayo de 2018.

Luego de que fuimos linchados por órdenes de López Obrador, en la despedida de Milenio escribimos: “Detrás del linchamiento en mi contra está la mano de Morena –lo hemos probado–, el partido más interesado en callar nuestra voz y la de todos aquellos que han advertido sobre el peligro que significa para la democracia la eventual llegada al poder de López Obrador.

“Lo preocupante del caso es que los incitadores al linchamiento en mi contra, son los mismos que se dicen de izquierda; aquellos que en los años 60, 70 y 80 cuestionaban –por ejemplo–, el golpe a Excélsior, a El Día; los que gritaban contra la “prensa vendida”; los que acusaban a los gobiernos de Díaz Ordaz, Echeverría y López Portillo, de represores, censores y violadores de la libertad de expresión, del derecho a disentir y a criticar”.

Volvimos al tema en el Itinerario Político de ayer lunes al documentar que el encuentro entre Obrador y Ramos –que terminó en choque–, era parte de un montaje que se salió de control y que hizo tropezar al presidente cuando el periodista se salió del guion, como suele hacerlo.

Y es que no se debe ignorar que a la casa presidencial y, sobre todo, a las mañaneras de Obrador, no asiste nadie que “no sea palomeado” por voceros y estrategas presidenciales.

A ningún reportero, palero o aplaudidor se le otorga “el privilegio” de preguntar al Presidente si no se sabe qué preguntará y, por tanto, Obrador no le otorga la palabra a ningún reportero, conductor, articulista o columnista, con el cual no se haya pactado la participación y lo que va a decir o preguntar.

Además, una fuente de Palacio Nacional confirmó que la participación de Jorge Ramos fue pactada –arreglada–, y que el periodista se salió del guion y que el Presidente no supo manejar la situación. Por eso la crisis.

Pero si a pesar de todo lo anterior tienen dudas, basta ver el montaje de “un palero” –que no reportero–, que en la mañanera del lunes censura la participación de Jorge Ramos –del viernes previo–, y “le puso el balón” al presidente para que Obrador hiciera la más grave confesión de los primeros cuatro meses de gobierno.

¿Cuál es la confesión?

Salió del propio Presidente y supone, palabras más, palabras menos, que “los periodistas que se pasen de la raya” serán linchados por las redes del Presidente; las redes que lincharon a Ricardo Alemán el 10 de mayo de 2018. Entonces eran redes del candidato y hoy son las redes del Presidente.

Así lo dijo López Obrador, de manera textual: “… un columnista dice que Jorge Ramos es mejor periodista que ustedes. Yo no creo. Ustedes son prudentes, si ustedes se pasan ya saben lo que sucede. Pero no soy yo, es la gente”.

¿Qué significa lo anterior?

Es la confesión de que “las benditas redes” del entonces candidato presidencial y del hoy Presidente, están listas para linchar a todo aquel “periodista imprudente que se pase de la raya”.

¿Eso quiere decir que Ricardo Alemán se pasó de la raya? ¿Quién marca la raya; el Presidente? ¿Por eso el Presidente le pidió a empresarios de prensa y otros medios que no contrataran a Ricardo Alemán?

Lo cierto es que asistimos a la confesión presidencial de que desde el poder será castigado todo aquel que critique al Presidente y a su gobierno. Es decir, que el Gobierno de Obrador es la versión moderna de la Inquisición.

Pero hay más. Si partimos de “la chabacana” concepción presidencial de que “ustedes son prudentes y si se pasan, ya saben lo que sucede”, podemos suponer que Jorge Ramos era considerado “prudente” cuando fue invitado a las mañaneras y cuando le permitieron preguntar al Presidente.

Y como Jorge Ramos “se pasó de la raya” –se salió del guión–, entonces el Presidente azuzó el linchamiento en su contra, linchamiento que movió a miles de bots para insultar al periodista de Univisión.

¿Dudan que fue pactada la participación de Ramos en la mañanera del viernes? ¿Dudan que asistimos a la confesión presidencial de que el nuevo régimen persigue a sus críticos?

¿Hasta cuándo abrirán los ojos los medios?

Al tiempo.
12 Abril 2019 03:18:00
¡Para el FMI, el de AMLO es un gobierno fallido!
A solo cuatro meses de iniciada la gestión del nuevo gobierno mexicano, esa administración le da la razón a sus críticos: se trata de un gobierno fallido.

Y no lo dicen los críticos y tampoco los malquerientes, lo dicen el Fondo Monetario Internacional, las calificadoras, los principales bancos y los expertos en analizar las estimaciones de crecimiento y desarrollo en el mundo.

¿Y por qué consideran que el de AMLO es un gobierno fallido a sólo cuatro meses de iniciado?

Por los errores, las torpezas, las mentiras y, en general, por la incertidumbre generada en los mercados y los inversionistas, a causa de las malas decisiones y las señales equivocadas que manda el gobierno de Obrador al mundo.

Sin embargo, y a pesar de las señales de alarma, el presidente mexicano sigue con la cantaleta de que “él tiene otros datos” y que la economía va por buen camino, además de que miente al dar estimaciones falsas sobre la lucha contra la corrupción, la violencia y, en general, el desempeño de su gobierno.

Y la gestión de Obrador no podía ser visto de otra manera –que como un gobierno fallido–, si todos los días vemos ejemplos grotescos del caos institucional, regaños a colaboradores y peleas en el gabinete presidencial.

Y el ejemplo más reciente lo vimos cuando el Presidente y su secretario de Comunicaciones y Transporte pelearon para saber quién decía la vedad y/o quién mentía sobre las causas reales que derribaron el NAIM.

Dijo Javier Jiménez Espriú –ante senadores–, que no encontró indicios de corrupción y que el nuevo aeropuerto se canceló por inviable, en tanto que el Presidente insiste en que la cancelación se debió a la corrupción.

¿Quién tiene la razón? ¿A quién debemos creerle? ¿Cuáles son los mensajes que manda esa incapacidad de ponerse de acuerdo en el origen de la destrucción de la obra más importante en México en el último medio siglo?

Y la de AMLO no puede ser vista más que como una gestión fallida cuando el Presidente pregunta a la plaza pública –antes que a expertos–, qué debe hacer frente a Trump, quien insulta todos los días a los mexicanos.

No puede ser visto más que como fallido un gobierno cuyos niveles de violencia y criminalidad son propios de un país en guerra –más de 15 mil muertes violentas en solo cuatro meses–, según la Alta Comisionada de Derechos Humanos de la ONU, Michelle Bachelet.

Y es que sólo en un gobierno fallido su presidente se pueden dar el lujo de mentir de manera sistemática y de pelear con los medios, a los que insulta todos los días y les exige derecho de réplica y revelar las fuentes de donde obtienen información.

Sólo en un gobierno fallido se anuncian con bombo y platillo programas y proyectos que, si usted quiere saben de ellos, simplemente no existen. ¿Sabe en qué quedaron los 50 puntos contra la corrupción; las 100 promesas de desarrollo, la Constitución Moral…?

Sólo en un gobierno fallido su presidente destruye la tercera industria generadora de divisas y una de las más importantes en la creación de empleos. Y es que por torpezas y tozudez el presidente Obrador destruyó el trabajo de años para convertir al turismo mexicano en uno de los más importantes del mundo.

Sólo en un gobierno fallido se produce el corte de energía eléctrica en tres entidades del país –un apagón que duró 48 horas en toda la Península de Yucatán– a causa de errores de sus directivos. Y, si no fuera suficiente –y al mejor estilo de Nicolás Maduro–, el Presidente dice que se pudo tratar de un sabotaje.

Nunca, en la historia de México, el arranque de un Presidente había resultado en tal desastre. Y apenas van cuatro meses.

Al tiempo.
11 Abril 2019 03:05:00
¡Los enemigos reales del Presidente!
El pasado lunes, a primera hora, arrancó el infaltable escándalo semanal en el Gobierno de López Obrador.

Desde la Secretaría de Hacienda salió la versión de que el Gobierno federal analiza recobrar el impuesto a la tenencia vehicular, a nivel nacional.

La escandalera llevó a tendencia lo que parecía otra presunta mentira del nuevo Presidente quien, en campaña y como mandatario, prometió en todos los tonos que no habría ningún incremento impositivo o nuevas cargas fiscales.

Frente al escándalo, la mañana del martes el propio Obrador salió al quite y desmintió la versión, propalada por el único que en Hacienda sabe del tema, el subsecretario Arturo Herrera a quien el Presidente desmintió ya en dos ocasiones.

Lo curioso es que AMLO culpó de la falsa versión “a sus adversarios políticos”, quienes habrían sembrado la fake news supuestamente para desacreditarlo. El problema, sin embargo, es que otra vez el Presidente incurrió en una falsedad. ¿Por qué?

Porque cualquier ciudadano con dos dedos de frente sabe que los enemigos y adversarios reales del Presidente no están entre los opositores y menos entre sus críticos. ¿Y dónde están?

Por absurdo que resulte y ridículo que parezca, los enemigos verdaderos de Obrador son el mismo Presidente –sus filias, fobias y su notoria ignorancia–; además de no pocos de los supuestos o reales amigos, aliados y, sobre todo, quienes ocupan algún cargo en su gabinete, su partido y sus leales.

Y es que, a querer o no, el Presidente no sólo vive con el enemigo en casa sino que él mismo es su propio enemigo.

¿Lo duda?

En el primero y acaso, el más letal de los enemigos del Presidente es su propia propensión a la mentira. Nadie duda que Obrador falta a la verdad todos los días; lo nuevo es que ahora la preocupación no son las mentiras, sino el tamaño de esas mentiras. Por eso no pocos han modificado el viejo refrán para dejarlo como sigue: “el peje por su boca muere”.

El segundo enemigo de AMLO está en la ignorancia presidencial. Sobre ese tema resulta penoso que nadie tenga el valor de decirle a Obrador que pare de exhibir que nada sabe sobre la mayoría de los temas de los que habla.

Por ejemplo, hace horas le pidió ayuda para “garantizar el derecho a la salud” de todos los mexicanos. No entiende y nadie le ayuda a entender que el Estado sólo puede garantizar el acceso a los servicios de salud. También hace horas dijo que el precio de la gasolina debe bajar por decreto, lo que confirma que nada entiende sobre las leyes del mercado.

Y en sus diarios pleitos con los medios y sus críticos, Obrador deja ver ignorancia total sobre su papel como mandatario, jefe de Estado y gobierno.

En política, el principal enemigo del presidente es su partido, Morena y la dirigente del mismo, Yeidckol. Morena, como saben, es bote de basura de la clase política; receptáculo de la escoria política; en donde lo mismo conviven violadores de menores que ladrones de cuello blanco y cuello negro; mafiosos, secuestradores y hasta criminales organizados.

Morena es una fuente constante de descrédito, a lo que debemos agregar las peleas sucesorias en el gabinete, otro flanco del descrédito presidencial.

ejemplos sobran; cada día que abre la boca Manuel Bartlett tira el sistema eléctrico del país; cada día que habla Jiménez Espriú, exhibe más mentiras en torno al NAIM, a Santa Lucía y al Tren Maya, y cada que Hacienda formula un pronóstico, tira el peso.

La sucesión presidencial ya está en marcha y entre los aspirantes están Ricardo Monreal, Marcelo Ebrard y Claudia Sheinbaum, los tres metidos en la guerra más descarnada; guerra que pasa por Puebla y que le podría costar al Presidente y a su partido la derrota en el estado de Puebla.

No, los enemigos del Presidente no son “molinos de viento”; son reales y están en el Presidente mismo, en su partido y su gabinete.

Al tiempo.
10 Abril 2019 03:37:00
¡Mintieron; amaban al PRI represor y antidemocrático!
Primero las preguntas.

¿Se percataron que desde julio de 2018 –luego de la victoria electoral de AMLO–, muchos dizque militantes de la izquierda mexicana se volvieron amantes de todo aquello que cuestionaron a lo largo de medio siglo?

¿Se dieron cuenta que muchos de quienes antaño repudiaban al partido hegemónico y el control de un solo hombre; que rechazaban la descomunal concentración de poder del viejo PRI, hogaño aplauden al partido hegemónico llamado Morena y festejan el poder absoluto en manos de AMLO, además de que justifican el clientelismo que repudiaban en el PRI?

¿Han visto que historiadores, intelectuales, políticos, líderes de opinión y hasta periodistas que por décadas repudiaron los manotazos represivos como los de 1968 en Tlatelolco y 1971 en San Cosme –cometidos por los gorilatos de Díaz Ordaz y Luis Echeverría–, hoy aplauden la nueva versión de Díaz Ordaz, motejado como AMLO?

¿Descubrieron que políticos formados en la dizque izquierda opositora de antaño –como Pablo Gómez, Alejandro Encinas, René Bejarano, Martí Batres y muchos otros–, que repudiaban la militarización de Díaz Ordaz y Echeverría y que por décadas criticaron el populismo rapaz de López Portillo y la persecución de la prensa, hoy aplauden la militarización de Obrador, festejan el intento colonizador de todo el Estado y hasta aplauden que persigue a sus críticos?

En efecto, por si no se han dado cuenta, con la llegada de Obrador al poder presidencial vivimos un México al revés; en donde el viejo PRI hoy se dice de izquierda y se llama Morena; en donde los políticos opositores al viejo PRI hoy están en el poder y se comportan peor que los viejos priistas, con la única diferencia de que cambiaron de cachucha, portan la de Morena.

En efecto, con la llegada de AMLO al poder, intelectuales, historiadores y opinadores de izquierda –que por décadas criticaron al PRI antidemocrático, autoritario, populista y clientelar–, hoy justifican la antidemocracia de Morena, el autoritarismo de AMLO, el clientelismo de su gobierno y el populismo de sus políticas.

Los críticos del militarismo represor de Díaz Ordaz y Echeverría, los que cuestionaron las masacres de Tlatelolco y San Cosme; que condenaron el asesinato de empresarios en Jalisco y Nuevo León, hoy no sólo aplauden la militarización propuesta por AMLO sino que justifican la persecución de empresarios mediáticos y periodistas críticos de Obrador.

¿Es o no un México de cabeza?

Y es que ahora resulta que no pocos intelectuales, investigadores, políticos, mujeres y hombres de la llamada izquierda mexicana engañaron durante medio siglo a la sociedad, toda.

¿Por qué?

Porque resulta que esas mujeres y hombres que por décadas dijeron amar y abrazar la ideología de izquierda; que vivieron del repudio a los autoritarios gobiernos de Díaz Ordaz, Echeverría y López Portillo, en realidad amaban a esos gobiernos y sus políticas represoras, autoritarias, populistas y nada democráticas.

Resulta que aquellos que por décadas aplaudieron la política exterior de puertas abiertas a refugiados que escapaban de las dictaduras latinoamericanas y que censuraban a los dictadores golpistas, hoy aman a los dictadores y le dan la espalda a los pueblos oprimidos, como los de Cuba, Venezuela, Nicaragua.

Resulta que el supuesto odio al PRI en realidad era amor a lo más rancio del PRI; amor al poder en manos de un solo hombre; amor al clientelismo, al autoritarismo, a la militarización y la represión; amor a la censura de críticos y a la persecución de opositores.

Resulta que el supuesto amor a la democracia era en realidad amor a la antidemocracia; odio a los contrapesos, a la crítica y al pensamiento distinto; rechazo al derecho a disentir y a criticar.

Durante medio siglo la sociedad mexicana vivió engañada por los dizque opositores al PRI.

Y es que esa dizque izquierda nunca quiso democracia sino que amaba la antidemocracia; amaba las tiranías de Díaz Ordaz, Echeverría y López Portillo…

¿Seguiremos en el engaño?

Al tiempo.
09 Abril 2019 03:26:00
¡AMLO repite las lacras que criticó!
Durante sus casi 20 años como opositor, el entonces líder social y eterno aspirante presidencial cuestionó con dureza notable algunas de las peores lacras de la democracia mexicana, entonces en
construcción.

López Obrador criticó, por ejemplo, los intentos del PRI por capturar contrapesos naturales como la Suprema Corte y el Congreso; la militarización y las elecciones de Estado.

Obrador era enemigo de la “prensa vendida” y hasta se asumía como unos fervientes demócratas cuando se trataba de defender la libertad de expresión.

Sin embargo, ya en el poder, queda claro que muchas promesas de Obrador fueron un vulgar engaño y que el candidato que cuestionó los peores vicios del poder hoy es el peor vicio del poder; se convirtió en un presidente AA, autoritario y autócrata.

¿Lo dudan?

1.- Como lo dijimos aquí desde la victoria electoral de Obrador, su objetivo era volver a “la dictadura perfecta”, la del control total del Congreso, la captura de la Corte y el sometimiento de órganos autónomos como el INE, el Tribunal Electoral y la CRE, entre otros. Hoy están muertos los contrapesos y la división de poderes, síntoma de “la dictadura perfecta”.

2.- Y mataron a los contrapesos porque Obrador impuso “fiscales carnales”, “consejeros carnales” y en la Suprema Corte pretende llevar a “ministros carnales”. Es decir, regresará el Gobierno de un solo hombre: la dictadura de partido único y hegemónico.


3.- Por décadas Obrador pidió la renuncia de los presidente Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña, por ineficaces y por pertenecer a “la mafia del poder”. Hoy, AMLO busca reelegirse por la puerta trasera de la Constitución, mediante la engañosa y grosera “revocación de mandato”.

4.- Durante años, Obrador sacó raja política de las llamadas “elecciones de Estado”, sea en Tabasco o en las presidenciales. Hoy no sólo hace campaña en las entidades donde habrá elecciones, sino que impone candidatos y prepara a los futuros aspirantes, bautizados como “superdelegados”. La primera elección de Estado en manos de Obrador será la de Puebla.

5.- Como todo aprendiz de dictador, el Presidente tiene como prioridad la destrucción de la prensa crítica y de los críticos. Todos los días lanza dardos envenenados contra medios y periodistas que cuestionan su gestión. Asume un papel idéntico al de los autoritarios Díaz Ordaz, Echeverría y López Portillo, que consiguieron una prensa domesticada.

6.- El pasado fin de semana, en Guerrero, AMLO confirmó que vivimos el fin de Estado laico. Cual predicador, fustigó a los infieles y pecadores, a quienes advirtió que no podrán acudir los domingos al servicio religioso, en tanto no hayan expiado sus pecados. ¿Y el estado laico? Nadie parece capaz de exigir y/o reclamar algo al respecto.

7.- Los propagandistas de Obrador se cansaron de exigir a los gobiernos de Fox, Calderón y Peña el fin de la persecución de las bandas criminales mediante militares y marinos. Ya como Presidente, Obrador militariza al país mediante la Guardia Nacional, al tiempo que aplaudidores callan la mentira.

8.- Durante años, López Obrador acusó a Elba Esther Gordillo de ser el símbolo de la corrupción magisterial. Hoy, la profesora aliada del Presidente, no sólo es exonerada, sino que regresará al control mafioso del SNTE. Peor, AMLO también convirtió en sus aliados a la mafiosa CNTE.

Puede resultar interminable la enumeración de lacras que por décadas cuestionó Obrador y que fueron un engaño a toda una Nación.

Hoy, sin embargo, todas esas lacras son parte fundamental de su gestión, un gobierno que no sólo reclutó a lo peor de la clase política –de todos los partidos–, sino que repite los peores vicios del poder.

¿Hasta cuándo seguiremos siendo una sociedad engañada?

Al tiempo.
08 Abril 2019 03:35:00
La ‘prensa fifi’ de AMLO ¡ahora va contra Ciro!
En su pelea contra los críticos de su gobierno, el Presidente no solo “escupe para arriba”, sino que a diario dibuja a su propia “prensa fifí”; medios y periodistas volcados en la peor abyección imaginables.

Sin embargo, lo grave no es que medios y periodistas sean aplaudidores de Obrador. En realidad tienen derecho al lacayismo que les plazca.

Lo cuestionable es que desde Palacio Nacional se instruye a “periodistas afines” para mandar mensajes, golpear y exigir censurar a otros medios y otros periodistas que, también de manera legítima, son críticos de Obrador.

Es decir, el Presidente no solo se empeña en dividir a los ciudadanos, sino que azuza a sus jaurías mediáticas y periodísticas contra algunos de los más profesionales medios y periodistas que, casualmente, son sus críticos.

Y ya mentidos “al deporte” de azuzar medios y periodistas contra otros medios y otros periodistas, el siguiente objetivo del “lopezobradorismo” se llama Ciro, se apellida Gómez Leyva y encabeza las preferencias en radio y televisión en los grupos Fórmula e Imagen.

¿Por qué la persecución contra Ciro Gómez Leyva, luego que desataron rabiosas persecuciones contra críticos como Krauze y el autor de este espacio?

Como saben, a su llegada al poder, Obrador presionó a ciertos medios para dar cabida a sus leales en frecuencias y canales privados de radio y televisión. Un paso idéntico al utilizado por Chávez en Venezuela.

Por eso llegaron a Radio Centro Carmen Aristegui y Julio Hernández –este último premiado por orquestar el linchamiento contra Ricardo Alemán–, mientras los medios públicos –como el IMER y Canal 11–, se convirtieron en vulgares propagandistas de Obrador.

El negocio fue tan malo para los medios privados que pronto su rating cayó al fondo de la tabla. Es el caso de los informativos de Radio Centro, cuyo concesionario reconoció públicamente que la llegada de Aristegui “le hizo perder muchos millones de pesos”.

Entonces se focalizó la guerra contra el informativo más escuchado en la radio matutina y el más crítico: el de Gómez Leyva.

¿Y cómo fue esa guerra?

Resulta que el locuaz concesionario de Radio Centro descalificó los ratings que colocan a Ciro a la cabeza, al tiempo que reclamó esa posición para Aristegui. ¡La risotada fue general en la industria de la radio!

Pero no se trató de otra ocurrencia del concesionario de Radio Centro. No, detrás de la pelea por el rating existen mensajes de chantaje y censura.

¿Y qué quiere decir eso?

De párvulos; el mensaje busca “someter” a los informativos de las frecuencias como Fórmula, por un lado, y “bajarle” el tono a la crítica del informativo estelar, el de Ciro. Claro, con el chantaje del patrocinio.

Y es que para los “genios” de la casa presidencial resulta imposible e impensable que la mayor propagandista de AMLO, la señora Aristegui, haya caído al fondo del rating y un crítico de AMLO esté a la cabeza.

Pero esa fue una primera señal y un llamado a los concesionarios y los críticos. Luego vino el manotazo mediante una vulgar mascarada.

En la mañanera del pasado viernes, desde Guadalajara, los operadores de AMLO impostaron a un supuesto periodista –en realidad activista de Morena–, que preguntó al Presidente si no era hora de censurar a sus críticos.

Y el ejemplo de esos irreverentes críticos fue –según “el periodista”– el informativo nocturno de Gómez Leyva, que transmite la señal de Imagen.

No tardó la respuesta del Presidente –magnánimo y generoso rey–, quien dijo que los medios que no dicen la verdad serán castigados por las redes. Son preferibles los excesos pero imperdonables la perversidad de la “prensa fifí”, según el “perdonavidas” de Palacio, el mismo que lanza golpes bajos, tira bolados a la nuca y patea las espinillas.

¡De locos, periodistas que piden al poder que censure a sus críticos!

Lo simpático del tema es que el Presidente no solo “escupe para arriba”, sino que todos los días dibuja, de cuerpo completo, a su propia “prensa fifí”.

¿Y cuál es “la prensa fifí de AMLO”?

Todos los medios del Estado y buena parte de la prensa, la radio y la televisión que solapan y aplauden la destrucción de la democracia mexicana.

¿Hasta cuándo abrirán los ojos esos medios?

Al tiempo.
05 Abril 2019 03:42:00
¡AMLO entregó el país al narco y al crimen!
Los hechos ocurrieron en los dos extremos del país, con una diferencia de semanas. Y los dos casos son una muestra contundente de que el Estado claudicó en una de sus labores esenciales; la defensa de la vida, los bienes y la seguridad de los ciudadanos.

En el primer caso, la noche del pasado miércoles, en el corazón de la zona turística de Cancún, Quintana Roo, fue quemada una agencia de autos de lujo. ¿La razón? Que los empresarios se negaron a pagar el nuevo impuesto llamado “cobro de piso”.

En el otro extremo, en el municipio de San Pedro, en Nuevo León –el municipio de mejor calidad de vida y conurbado a Monterrey–, otro lote de autos de lujo fue quemado. Idéntica razón, el “cobro de piso”.

Y es que según no pocas ramas industriales, el crimen organizado generalizó un nuevo impuesto; “cobro de piso”, sin que autoridad alguna sea capaz de ponerle freno; sea municipal, estatal o federal. El fenómeno lo padecen desde “la tiendita de la esquina”, hasta los comercios más importantes y se da en casi todos los rincones del país, ante la ausencia del Gobierno.

Otro dato contundente. En 124 días del Gobierno de Obrador, según el Secretariado Ejecutivo de Seguridad Pública, en todo el país se han reportado, en promedio, 127 homicidios dolosos por día.

¿Y qué significa tal cifra?

Casi nada, que en los cuatro meses del Gobierno de AMLO se han cometido, en total, 15 mil 748 crímenes violentos; una cantidad superior a los crímenes cometidos por año en el gobierno de Vicente Fox y una cifra que supera por casi 50% la media registrada en los primeros meses de los gobiernos de Calderón y Peña.

Es decir, las bandas criminales actúan por todo el país a su antojo ya que en promedio se cometen cinco homicidios violentos por hora; una cifra que supera las bajas que registraron algunas guerras convencionales.

Más datos demoledores. Una comparación entre las drogas duras incautadas en los primeros meses de los gobiernos de Felipe Calderón, Enrique Peña y López Obrador, confirma que el actual Presidente legalizó, de facto, la venta y distribución de droga en todo el país.

¿Por qué?

Porque el Gobierno federal prácticamente no incautó nada de drogas durante diciembre de 2018 y en los meses de enero, febrero y marzo de 2019. Según esas cifras oficiales, los gobiernos de Calderón y Peña incautaron toneladas de cocaína, mariguana, heroína, goma de opio, metanfetaminas, semilla de amapola y semilla de mariguana. Y la incautación en la gestión de AMLO es de casi cero kilos de todas las drogas.

¿Qué significan esas cifras de escándalo?

1.- Significa que López Obrador entregó el país a los narcotraficantes, a quienes deja hacer, mientras que nadie responde la pregunta clave. ¿A cambio de qué el nuevo Gobierno entregó el país a los criminales?

2.- Significa que, de facto, el Presidente legalizó la venta y distribución de drogas duras en todo el país.

3.- Significa que, en los hechos, se impuso la amnistía al crimen organizado, en su vertiente del perdón a los capos de la droga.

4.- Significa que el Presidente incurre en el delito de “traición a la patria”, ya que declinó una responsabilidad fundamental, en tanto jefe del Estado.

Pero el escándalo no termina ahí. Según el diario digital @contrapesoC las alcaldías gobernadas por Morena, en la capital del país, son las que arrojan los mayores índices de violencia.

De manera abrumadora superan al resto de alcaldías en feminicidios, robo con violencia, homicidios dolosos y secuestros. ¿Por qué en gobiernos de Morena, sean municipal, estatal o federal, reinan la impunidad y la violencia?

¿Será que AMLO entregó el país al crimen y al

narcotráfico?

Al tiempo.
04 Abril 2019 03:42:00
Las redes, el Santo Oficio de hoy
Muchos saben que el músico Armando Vega-Gil recurrió al suicidio porque resultó arrinconado por un mensaje anónimo que lo señalaba como presunto responsable de acoso sexual a menores.

Nadie podrá saber si Vega-Gil era responsable o inocente porque el caso no llegó a la autoridad, porque la denuncia nunca fue presentada de manera formal ante un juzgador competente y porque no existió la posibilidad de que el Poder Judicial pulsara el argumento de las partes para determinar inocencia o culpabilidad del músico.

Tampoco conocimos –y no la conoceremos– la identidad de la presunta atacada, supuesta víctima que lanzó la acusación a través de un anónimo. Tiró la piedra y escondió la mano.

Y no sabremos quién fue porque la acusación se hizo a través de redes sociales –que son el reino del anonimato–, a través de un mensaje sin rostro, sin nombre y apellido, y que luego de la tragedia fue borrado.

Lo peor del caso es que tampoco sabremos si detrás del mensaje subido a la cuenta de twitter #MeTooMusicosMexicanos había una persona real, un ciudadano de carne y hueso, una presunta víctima o si, de plano, se trató de uno mas de los miles y/o millones de bots creados para sembrar odio, para vengar una ofensa o simplemente para estimular una falsa tendencia en redes

Lo que sí sabemos, sin embargo, es que más allá de la justicia de las instituciones, del debido proceso, de la presentación de pruebas a favor y/o en contra del presunto atacante, ya existe un tribunal mediático –el tribunal de las redes–, que además de conocer el caso lo convirtió en tendencia interesada mediante miles de bots que juzgaron y –a ojos cerrados y oídos sordos–, sentenciaron sin ningún rigor legal.

Y es que en los tiempos modernos –tiempo digitales–, las redes sociales son mucho más que un medio de comunicación; son el factótum que premia o castiga, juzgan y sentencian; son los modernos jueces morales, laborales, éticos y hasta estéticos que lo mismo destruyen famas públicas que exaltan supuestas virtudes sacadas del basurero.

Ese poder impersonal llamado redes –que según The New York Times se nutre de más del 90% de cuentas falsas–, movido por bots salidos del anonimato y de la manipulación interesadas, es la versión moderna del Santo Oficio.

En efecto, las redes son un moderno tribunal moral, ético, político y social que lo mismo manda a la pira a los infieles de Morena, que lincha a los críticos del Gobierno de Obrador; que crucifica y manda al cadalso a todo aquel que parezca acosador o perseguidor de mujeres y hasta a quienes disienten de las letras de Juan Gabriel.

Ese tribunal medieval –movido por lo más cuestionable de la condición humana, como el fanatismo, la intolerancia, el odio, el rencor, la envidia, la venganza, la intriga y la mediocridad– es el tribunal que señaló a Armando Vega-Gil, que lo condenó y lo empujó al cadalso.

El mismo tribunal que condenó a Nicolás Alvarado por atreverse a cuestionar a Juan Gabriel; tribunal que sentenció al historiador Enrique Krauze por disentir del presidente López Obrador y es el mismo tribunal que ordenó el linchamiento contra Ricardo Alemán, el autor de esta columna, por ser uno de los más severos críticos de AMLO.

Pero lo que pocos quieren ver y otros se niegan a creer es que el Santo Oficio de hoy, las “benditas” redes, son el más potente instrumentos de manipulación social que ha conocido la humanidad en toda su historia.

Y es que sólo basta pagar a una granja de bots –que pueden estar del otro lado del planeta– para orquestar una campaña de odio, difamación, calumnia y engaño contra el enemigo político no deseado, contra el adversario empresarial señalado o contra el periodista odiado.

Y recibido el pago, se desatan miles o millones de anónimos que viralizan odio, difamación, calumnia y engaño.

Y entonces el odiado, difamado y calumniado se convertirá, durante horas, en enemigo público número uno, entonces se creará la percepción de que ese odiado, difamado y calumniado es la representación terrenal de Satán, y entonces “la plebe” exigirá el despido, el despojo y hasta llevar al cadalso al infiel que cayó en las garras del Santo Oficio.

Por cierto, gracias al Santo Oficio de las redes, Obrador llegó al poder.

Por eso la pregunta: ¿Quién será capaz de acabar con el Santo Oficio y de hacer valer la ley?

Al tiempo.
03 Abril 2019 03:54:00
AMLO: ¡También votan las mascotas y los animales!
Pueden decir misa en el grupo compacto de la casa presidencial; pueden intentar el mayor control de daños en torno a la comparación que hizo de los pobres con mascotas y animales. Lo cierto, es que el Mandatario practica con los ciudadanos pobres, el perverso principio de “la caja de Skinner”, el padre del conductismo.

¿Y eso qué significa?

Que con la zanahoria de los programas sociales, con el señuelo de “alimentar a la mascota y a los animalitos”, Obrador condiciona el apoyo para lo que venga; desde el voto “a pezuña alzada” hasta “la manada” en las urnas.

Lo que no logrará el nuevo Gobierno, sin embargo, es desa-parecer la percepción creciente de que Obrador engaña a los ciudadanos en las mañanas; porque no trabaja para el bienestar de los mexicanos y para engrandecer a México; trabaja para su ambición reeleccionista.

Y si dudan que crece la percepción del engaño colectivo, apenas el fin de semana un ciudadano gritó “mentiroso” al Presidente –en el aeropuerto–, y lo increpó por los montajes mañaneros.

En efecto, López Obrador trabaja arduamente –de sol a sol–, no para lograr el crecimiento económico del país, no para la creación de empleos y menos para consolidar a México como potencia económica; trabaja para su clientela de votos; mascotas a los que alimenta con dinero público y a los que pedirá el voto para su reelección, llegado el momento.

Lo cierto es que la comparación que hizo el Presidente entre mascotas y pobres no fue un tropiezo discursivo y menos un error conceptual;. tampoco fue una confusión al calor de la tensión frente a los medios.

La realidad es que el Presidente ve a los pobres y desposeídos –a los mexicanos de escasos recursos– como clientela manipulable y cautiva a la que debe procurar con dinero público, para los tiempos electorales que vienen.

Y es que según Obrador, esas mascotas y animalitos –los mexicanos pobres–, también votan. Y, para ello, “deben ser pastoreados adecuadamente”.

Es decir, que el nuevo PRI en que se ha convertido Morena, no sólo ratifica el grosero uso clientelar de los pobres, de los que menos tienen, de los más necesitados, sino que los conduce como mascotas y animales adiestrados para responder, de manera afirmativa, cada ocasión que sean requeridos; sea en las urnas, sea en la plaza pública.

Y de esa manipulación grosera y abyecta el Presidente dio muestra clara en su más reciente gira de proselitismo por Veracruz –porque no son giras de trabajo del Presidente sino proselitismo reeleccionista–, cuando preguntó a una audiencia bien adiestrada si debía o no engancharse con Donald Trump.

“¡Levanten la mano los que piense que no debemos confrontar a Trump!”, preguntó. Y la multitud apoyo el dicho presidencial. Luego, en un grito de victoria, AMLO sintetizó al mejor estilo dictatorial: “¡Ese es mi pueblo…!”.

Es decir, el pueblo tiene dueño; los pobres son mascotas del gobernante en turno. Ya antes Obrador había comparado a los seguidores de su causa –en 2012– con perros callejeros, al motejar como “solovinos” a los ciudadanos que creían en su proyecto.

Hoy el Presidente amplió la categoría para la comparación zoológica de los ciudadanos pobres.

Ya no son “solovinos”; son mascotas llevadas al Arca de Noé –del mesianismo de Morena–, en donde caben todas las especies de la creación; votantes a los que alimentará y cuidará un Gobierno que sabe que son incapaces de proveer su alimento. El perverso conductismo de Skinner.

Pero el asunto va más allá de la ofensiva comparación animal de los pobres.

El verdadero problema es la convicción presidencial de que la masa de votantes que construye –con dinero público–, está integrada por débiles mentales, incapaces de pensar por sí mismos; corderos adiestrados y alimentados para el momento cumbre; el voto en la plaza, “a pezuña alzada” o el sufragio “en manada” en las urna; la “manada” de los 30 millones.

Antes votaban los muertos, hoy votarán las mascotas y los animales.

Al tiempo.
02 Abril 2019 03:43:00
¡Regresan censura y elecciones de Estado!
En su más reciente informe, la Sociedad Interamericana de Prensa SIP, muestra preocupación por el deterioro, en México, de libertades básicas, como la de expresión y por el riesgo que significa el desempeño del
periodismo.

La prensa mexicana, dice la SIP, vive uno de los peores momentos en el último medio siglo a causa de la ola incontenible de periodistas muertos –ante el desinterés gubernamental–, en tanto que señala como preocupante que el nuevo gobierno y su presidente, López Obrador, insulten cotidianamente a los medios y los periodistas.

Pero resulta peor el panorama de los medios y el riesgo que corren los periodistas si tomamos en cuenta que los mexicanos vivimos el regreso de algunas de las peores prácticas mediáticas por parte del gobierno de AMLO. ¿Las peores prácticas?

En efecto, están de vuelta la censura abierta, ordenada desde el poder y las elecciones de Estado, en su faceta mediática. ¿Lo dudan?

El primer caso, el de la censura oficial, lo pudimos probar luego de que el Presidente cometió uno de los mayores tropiezos discursivos de sus cada vez más costosas mañaneras.

Como muchos saben, el Presidente comparó a los ciudadanos pobres y desposeídos con “mascotas” y “animalitos”, a los que el Gobierno debe cuidar y alimentar –y hasta conducir por el buen camino–, ya que son incapaces de salir a buscar el sustento.

Y como era de esperarse, el tropiezo verbal y la convicción personalísima del Presidente –de comparar a los pobres con mascotas y animales que deben ser alimentados– se volvió tendencia en
redes.

Sin embargo, al mejor estilo de viejo PRI, de inmediato aparecieron los infaltables salvavidas; los otrora expertos en “control de daños”.

Y es que desde la casa presidencial –desde Palacio Nacional– se puso en marcha lo más parecido a la “operación borrador”, que consiste en convencer a los amigos, aliados e incondicionales de los medios para que –luego de apretar tuercas y tirar línea–, hicieran el milagro de la desaparición de los dislates
presidenciales.


Y se hizo el milagro; el video y las noticias sobre la fea comparación de los pobres con mascotas desaparecieron de informativos, noticieros, artículos y opiniones de no pocos medios. Y, claro, tampoco fue tema para interrogar al Presidente en “las mañaneras”. El asunto fue reducido a chascarrillo.

Lo más grave, sin embargo, es que no pocos medios –sobre todo los electrónicos–, se prestan a la censura dictada desde el gobierno de Obrador, en tanto los mismos medios muestran una clara complicidad en otra de las taras que están de vuelta en la democracia mexicana y en el nuevo gobierno.


¿Y cuál es esa tara? Poca cosa, se llama “elecciones de Estado”.

Y es que los mismos voceros que pidieron borrar del espectro mediático la fea comparación de los pobres con mascotas, pactaron con esos medios el llamado “Tour de Prensa” para Miguel Barbosa, el impresentable candidato de Morena y del presidente Obrador a las elecciones extraordinarias de Puebla.

Resulta que sin pudor alguno, sin siquiera disimular que se trató de una campaña de medios organizada desde el Gobierno, el candidato Barbosa recorrió casi todos los medios nacionales –de televisión y radio–, como si la elección poblana fuera prioridad de Estado.

Todo ello mientras que en la “mañanera” de ayer lunes, el presidente Obrador negó meter las manos en las decisiones del partido Morena.

Lo cierto es que –por lo menos en lo que hace a la manipulación de ciertos medios a favor del candidato de Morena al Gobierno de Puebla–, la elección poblana arrancó con signos claros de ser una elección de Estado; una elección en donde se presiona, se chantajea o se usa a los medios para el beneficio mediático de un candidato consentido del Presidente.

Pero de nueva cuenta el problema no sólo es de abuso del poder –del Presidente que dijo que sería diferente pero que es igual de autoritario y represor que Díaz Ordaz, Echeverría y López Portillo–, sino de complacencia de los medios sometidos con la zanahoria del dinero público.

Y tiene razón la SIP, vivimos los peores tiempos para la prensa, los medios y los periodistas.

Al tiempo.
01 Abril 2019 03:50:00
¡Presidente, respete a los periodistas, no somos iguales!
Lo primero que debe recordar López Obrador es que, en el terreno político, el Presidente y los ciudadanos no somos iguales. ¿Por qué?

Porque en una democracia representativa, como la nuestra, todos los mexicanos –incluidos los periodistas– somos los mandantes; el pueblo del que dimana el poder, según la Constitución.

Al mismo tiempo y según las reglas electorales, los ciudadanos todos –incluidos los periodistas– mandatamos a López Obrador –mediante el voto–, para el encargo de Ejecutivo federal. Es decir, el Presidente sólo es Mandatario, mientras los ciudadanos somos los mandantes. Y por ese pequeño detalle nos debe respeto.

Lo segundo que debe recordar Obrador es que le obliga el respeto a los ciudadanos, en general, y a los periodistas, en particular, porque jurídicamente no somos iguales. ¿Por qué jurídicamente no somos iguales el Presidente y los periodistas?

Porque cuando López Obrador insulta, difama, calumnia y ridiculiza a los periodistas, en las mañaneras, el que habla es el depositario de la máxima autoridad en México, el Presidente, el mismo que juró respetar y hacer respetar la Constitución.

El mismo que, en su calidad de autoridad, viola los derechos humanos de los periodistas y sus garantías individuales, a pesar de que el párrafo tercero del Artículo 1 constitucional establece que es el Presidente, precisamente, la autoridad responsable de garantizar el respeto a los derecho humanos de los ciudadanos todos, incluidos los periodistas.

Es decir, cuando el presidente Obrador interviene en su carácter de autoridad, en “las mañaneras”, y acusa, juzga y sentencia a periodistas, está violando derechos humanos y garantías individuales fundamentales de esos ciudadanos dedicados al periodismo; cuando acusa, juzga y sentencia a los medios de comunicación –en tanto personas morales–, también violenta sus derechos fundamentales.

En realidad, cuando López Obrador califica a los periodistas como “fifís”, “fantoches”, “conservadores”, “sabelotodo”, “hipócritas” y “doble cara”, el Presidente no sólo calumnia, difama e injuria “a la persona”, sino que violenta algunos de sus derechos humanos básicos, como el buen nombre y su honor.

Lo tercero que olvida Obrador es que cuando el Presidente insulta, difama, ofende y ridiculiza a los periodistas, está violando el Artículo 16 constitucional que, a la letra dice. “Nadie puede ser molestado en su persona, familia, domicilio, papeles o posesiones, sino en virtud de mandamiento escrito, de la autoridad competente, que funde y motive la causa legal del procedimiento”.

Lo cuarto que olvida López Obrador es que en todo Estado existen tres tipos fundamentales de relación entre el ciudadano, las empresas y el poder; la relaciones de “coordinación”, que se da entre civiles y particulares; la relación de “supraordinación”, que se produce entre los iguales del poder; órganos de Gobierno o del Estado, y la relación de “supra a subordinación”, que es aquella relación que se produce entre los particulares –los ciudadanos–, y uno o más representantes del Gobierno o del Estado; el presidente Obrador, en el caso que nos ocupa.

De esa manera, cuando López Obrador actúa en “las mañaneras” en su calidad de Presidente, desempeña el cargo de autoridad ejecutiva cumpliendo con su obligación de “informar” a la ciudadanía en general.

Entonces se establece la relación de “supra a subordinación”, entre la autoridad, por un lado, y los gobernados, por el otro.

Y resulta que, según la doctrina jurídica, en toda relación de “supra a subordinación”, el Presidente o cualquier autoridad de Gobierno o del Estado, no tiene el beneficio de las garantías individuales, porque no actúa como gobernado, sino que desarrolla “funciones de imperio”, es decir, de autoridad.

Por eso, en las “mañaneras”, el Presidente no puede apelar a su derecho de réplica, porque ese es un derecho de los ciudadanos, no del “imperio”, o de la autoridad.

Y tampoco puede difamar, calumniar, ofender y ridiculizar a los periodistas, porque viola la Constitución que juró respetar.

Por todo lo anterior, le exigimos al presidente Obrador que respete a los periodistas, porque no somos iguales.

Al tiempo.
29 Marzo 2019 03:40:00
¡El peor enemigo del presidente!
“¿Qué le pasa al presidente Obrador…?”.

La pregunta es recurrente en comederos políticos, entre líderes de partidos, opinadores y, sobre todo, entre empresarios.

Y es que se generaliza la percepción de que el Presidente, más que ser factor para resolver problemas –que es la tarea fundamental de un presidente–, es un activo generador de conflictos.

Incluso, la preocupación llegó a niveles impensables cuando senadores del PRI pusieron en duda de la salud física y emocional del Presidente, luego del escándalo desatado por la carta al jefe del Estado Español.

Otros, por su parte, dicen que el peor enemigo del Presidente se llama Andrés y se apellida López Obrador.

Lo cierto es que tienen razón quienes consideran que el peor enemigo de AMLO es el propio AMLO. ¿Por qué? Porque lo confirma, todos los días, la terca realidad.

Lo confirma, por ejemplo, la terca y nada sensata destrucción del NAIM, que costó casi 150 mil millones de dólares –un Fobaproa más costoso que el de Salinas–, lo que equivale a 13% del PIB actual.

Lo confirma el empoderamiento de la CNTE por parte del Presidente, quien ahora no contiene al tigre desatado y que amenaza con paralizar al país.

Lo confirma el ensayo de golpe de Estado que juntos llevan a cabo el Gobierno federal –que no impide la violencia que desata la CNTE–, como la propia CNTE y, sobre todo, los diputados de Morena.

Lo confirma el reclamo locuaz a España para que pida perdón a México por la conquista, lo que desató mayores conflictos diplomáticos en años.

Sí, el político llamado Andrés y apellidado López Obrador, es el peor enemigo del presidente Obrador, y lo confirma la terquedad ofensiva –para el Senado–, de reciclar las ternas de impresentables como aspirantes a la CRE.

Lo confirma mantener estacionado el avión presidencial, a un costo de 417 millones anuales, mientras que en los viajes presidenciales –de por lo menos 15 personas que acompañan y cuidan al Presidente–, en líneas aéreas comerciales, arrojará un costo anualizado superior a los mil millones de pesos.

Lo confirma el costo de casi 30 mil millones de pesos, producto del bloqueo de las vías férreas y las carreteras, durante la protesta de la CNTE en Michoacán y en el centro del país; protesta solapada por el Presidente y no sancionada por ninguna autoridad.

Lo confirma la cancelación de la cuarta subasta de largo plazo para la adquisición de energía para la CFE, que significará que no se invertirán en México más de mil 500 millones de dólares.

Lo confirman los abucheos que a lo largo de una semana recibió el Presidente, tanto en un estadio como en aeropuertos y en un mitin en donde la población desmintió a Obrador cuando éste aseguraba que había bajado el precio de la energía eléctrica.

El desempleo reportado por el INEGI en 2019, confirma que la terca realidad va por un lado y los discursos presidenciales por otro; discursos que se han convertido en el peor enemigo del Presidente.

Lo confirman el disparo incontenible en las cifras de muertes violentas –casi 10 mil en 120 días de gobierno–, lo que superan todos los niveles de la historia.

Lo conforman las decisiones arbitrarias de licitar el 74% de todos los contratos del gobierno federal, en sólo 120 días, lo que convierte a López Obrador en el Gobierno más opaco en la historia y podría terminar en el más corrupto de todos los tiempos.

Confirman que López Obrador es el peor enemigo del Presidente, la futura renuncia de tres consejeros independientes de la junta directiva de Pemex, creada a partir de la reforma energética, que convierte a Pemex en empresa productiva del Estado.

Lo confirma la crisis que vive el partido Morena, en donde se manifiesta la peor división de su historia y un choque a muerte entre el líder de los senadores, Ricardo Monreal y la jefa del partido.

¿Dudan que Obrador es el peor enemigo del Presidente?

Al tiempo.
28 Marzo 2019 03:15:00
¡Gracias Presidente!
Gracias, presidente Obrador, porque en los días recientes confirmó lo que siempre dijimos en este espacio: que su Gobierno sería un peligro para México.

Y es un peligro en lo económico, político y social; es un peligro para la democracia y hasta para la diplomacia mexicana.

Gracias, Presidente, porque cometió el impensable acierto de unificar a buena parte de la sociedad y los partidos de España… contra su Gobierno y contra México.

Gracias, porque al exigir que la monarquía española se disculpe con México “por las atrocidades” cometidas en la conquista, confirmó su ignorancia sobre la historia de México; historia que dizque era su fuerte.

Gracias, presidente, porque confirmó que su Gobierno no gobierna sino que es un movimiento político que, con dinero público, sigue en campaña; una campaña que lo llevará a la reelección por la vía de la extensión del mandato.

Y, gracias, porque cada vez son más los mexicanos que se dan cuenta de que su gestión se ha construido sobre una montaña de mentiras; castillo de naipes que empieza a caer a pesar del autoritarismo y la satanización de los medios y los periodistas críticos.

Gracias, Presidente, porque en abono a lo anterior, apenas en 117 días de gestión se ratifica que su apabullante popularidad llegó al techo y empieza a caer. Por eso hoy presenciamos –durante siete días consecutivos– rechiflas, abucheos, silbatinas y gritos de “¡fuera, fuera, fuera!”

Gracias, porque al pelear cotidianamente con los medios, con la prensa y con los periodistas críticos, confirma que lo suyo no es la democracia y menos el respeto a la libertad de expresión; lo suyo es la intolerancia a la crítica y el aplauso a la sumisión y la abyección.

Gracias, Presidente, porque todos los días se empeña en aparecer como gobernante que ejerce el despotismo y el autoritarismo. Y si lo duda, la mejor prueba es el reciclaje de las ternas de “papanatas” que propuso para la CRE. Gracias, porque ratifica su desprecio al Senado –como institución de contrapeso–, y a los senadores; deja claro que prefiere incondicionales e irracionales en el Congreso.

Gracias, porque al comportarse como tirano tropical, le enseña a los mexicanos y al mundo su desprecio a la división de poderes; desprecio al Legislativo y Judicial.

Gracias, Presidente, porque al “pendejear” todo el tiempo a diputados y senadores de su partido –a los que no respeta–, y al comprar a “opositores” necesario para tener las mayorías aplastantes, ratifica que usted no aspira a ser un Presidente democrático y respetuoso de los contrapesos, sino un rey.

Gracias porque los rencorosos insultos a los medios y la persecución ordenada con todo el peso del Estado contra sus críticos –la persecución que orquestó en mi contra–, prendió las alarmas de algunos de los más escépticos del fracaso de su Gobierno.

Gracias, porque al pretender jubilar de fea manera a uno de los más respetados empresarios del país y del mundo, el Presidente mostró que no es confiable para dejar nada en su oído, porque todo lo suelta en público, con las consecuencias de una pérdida de más de mil 800 millones para las empresas de Slim.

Gracias, presidente, porque dejó tirados a muchos de los que confiaron en usted; como los empresarios, que han sido excluidos de los grandes proyectos de su gestión; como el Tren Maya, la refinería, el aeropuerto, todos entregados a poderosos grupos extranjeros.

Gracias, porque sigue creciendo el número de mentiras presidenciales, lo que confirma que usted se meterá a la reñida carrera de los récords, entre los presidentes que más mienten, entre ellos Trump y Bush.

Gracias, porque al negarse a cuestionar y condenar los ataques cotidianos del presidente Bush a México y a los mexicanos, ratifica que era mentira esa arenga de campaña –en las plazas de todo el país--, en la que exigía a los presidentes firmeza y crítica ante el tirano del norte.

Hoy usted muestra miedo y hasta se reúne “en lo oscurito” con el yerno de Trump.

Gracias, presidente, porque ratifica día a día lo que aquí advertimos de su eventual gobierno; un gobierno fallido, apenas a 117 días.

Al tiempo
27 Marzo 2019 03:44:00
¡AMLO y el rencoroso pleito con la prensa!
Igual que ocurre en todas las dictaduras, en el nuevo Gobierno mexicano existe un marcado rechazo hacia la prensa, en general, y contra los medios que critican y cuestionan a la entrante Administración federal.

Y no es un rechazo soterrado o de antifaz. No, se trata de una pulsión pública expresada desde el púlpito de “las mañaneras” –por el mismísimo presidente Obrador–, quien todos los días lanza dardos envenenados contra los medios que lo cuestionan y los periodistas que le critican.

Lo preocupante del tema, sin embargo, es que en el equipo presidencial no asoman los mínimos de contención –voces sensatas–, capaces de hacer entender al Presidente que no hay tal “prensa fifí”, sino que existen medios y periodistas afines a su causa, por un lado, y críticos de ella, por el otro.

No quiere entender el Presidente que la prensa crítica, los medios que cuestionan y los periodistas que señalan, son fundamentales en la democracia y que el análisis, la crítica, el señalamiento y el cuestionamiento a un Gobierno son precisamente el termómetro para medir la salud de la democracia.

No entienden el Presidente y su equipo que al socavar a la prensa crítica, a los medios que lo cuestionan y a los periodistas que lo critican, debilita pilares fundamentales de la democracia.

No recuerda el Presidente que –en su propia lógica–, él mismo y su prensa afín habrían sido “la prensa fifí” de los gobiernos de Peña, Calderón, Fox y Zedillo, ya que por años Obrador y su claque crearon un cerco no sólo crítico sino que difamó y calumnió a gobiernos del PAN y del PRI, a los que incluso motejó en tono despectivos, como “PRIAN”.

No entiende Obrador que al polarizar a la prensa, a los medios y a los periodistas –en bueno y malos, en “fifís” y no “fifís”–, lo único que consigue es avalar las agresiones a los periodistas que, en su Gobierno, sufren persecución, insulto y muerte.

No le importa al Presidente que, en promedio, hayan sido asesinados un periodista cada 15 días en su gestión; en total siete comunicadores muertos en sólo siete quincenas, de un total de nueve atentados criminales.

No quiere entender el presidente Obrador que el género periodístico de opinión no es sinónimo de militancia partidista y tampoco preferencia política; no quiere ver que la opinión y la crítica van dirigidas a todas las formas del poder; sea político, empresarial, religioso,

ciudadano…

Cierra los ojos el Presidente a una realidad virtuosa y saludable de la crítica; capaz de contener los excesos del poder, de parar el culto a la figura presidencial, de eliminar la tentación corrupta, al vicio de la opacidad y la no licitación de obras públicas; no quiere ver que sólo mediante la crítica y el señalamiento puntual será posible combatir la corruptela que tanto pregona.

Olvida el presidente Obrador que durante décadas, él mismo fue un severo crítico de todas las formas de poder; olvida que su carrera política estuvo siempre soportada en la crítica y que muchas ocasiones cuestionó a los poderosos que, como ocurre hoy con él mismo, censuraban la crítica.

¿Ya olvidó el Presidente cuando exigía a gritos, en la plaza pública, a los presidentes Fox, Calderón y Peña no censurar a los críticos?

¿Por qué hoy –ya Presidente–, Obrador no respeta a los medios críticos y a los periodistas que lo cuestionan? ¿Por qué estimula con su discurso el asesinato de periodistas?

Ignora el presidente Obrador que el derecho de réplica es un derecho ciudadano, no una facultad del poder; ignora que en tanto Presidente de los mexicanos –y depositario del mandato ciudadano–, juró respetar la Constitución y, por tanto, no es beneficiario de las garantías individuales, entre ellas la de réplica y menos tiene la facultad de condenar y satanizar a los que piensan distinto.

Olvida AMLO que es Presidente de todos los mexicanos; de quienes lo votaron y aquellos que lo rechazaron; de quienes lo aplauden y quienes lo abuchean; de quienes creen en él y quienes lo consideran un mentiroso.

Y todos los ciudadanos esperan que el Presidente aprenda a respetar la Carta Magna, que entienda su papel como Presidente, que reconozca a la libertad de expresión como una institución del Estado democrático y recuerde que vivimos una democracia, no una tiranía.

Al tiempo.
26 Marzo 2019 03:32:00
¡Abucheo del pueblo sabio!
No sabemos si fue por consigna, por vergüenza o porque el culto a la personalidad presidencial llegó a su nivel más elevado de abyección.

Lo cierto es que pocos medios, y aún menos periodistas, hablaron del feo abucheo que “la prole” le regaló a López Obrador el pasado sábado.

Como muchos saben –porque el abucheo a Obrador fue tendencia en redes–, el Presidente inauguró un estadio de beisbol en la capital del país.

Casi en tiempo real –gracias a las benditas redes–, esa noche y la mañana del domingo la tendencia era el abucheo a López Obrador.

En un estadio repleto se generalizó la silbatina y un sonoro ¡buu, buu, buu…! retumbó en el graderío; repudio que se transformó en un potente ¡fuera, fuera, fuera…!, cuando el Presidente acortó su discurso porque, según dijo, su mensaje molestó “a la porra fifí”.

López Obrador había llegado al estadio de beisbol luego de otro abucheo, en el aeropuerto de Guerrero, lo que contrastó con una carretada de aplausos que le prodigaron los banqueros en la Convención de Acapulco.

Pero no había sido todo ese fin de semana. Resulta que la víspera había sido abucheado por familias de niños con cáncer a los que el Gobierno federal recortó el presupuesto. En esa ocasión la comitiva presidencial trató de callar el reclamo ciudadano con el grito de ¡Obrador, Obrador, Obrador!

Entre los medios que censuraron y pretendieron ocultar el abucheo al Presidente, destacan Milenio, Excélsior, Televisa y Televisión Azteca, además de El Heraldo y la agencia oficial, Notimex, cuya carencia de información contrastó con un puntual despliegue en Reforma y El Universal, de los pocos medios que mantienen una postura crítica.

¿Por qué algunos medios y periodistas ocultaron el abucheo reiterado al presidente Obrador? ¿Por qué un fin de semana de abucheos a un presidente que –según encuestas–, es querido por 8 de cada 10 ciudadanos? ¿Por qué el abucheo en lugares públicos y abiertos y el aplauso en lugares cerrados?

En el primer caso, queda claro que medios como Milenio, Excélsior, Televisa, Azteca y otros son parte de “la corte” del nuevo Gobierno; son la versión moderna de los “soldados del presidente”.

Y se entiende la docilidad empresarial y el culto a la figura presidencial de parte de esos medios porque muchos tienen empresas y negocios que aspiran al favor presidencial para la supervivencia. Otros, como Milenio, entraron recientemente al espectáculo deportivo, en especial el beisbol.

Por eso la consigna en muchos medios para ocultar el abucheo y –en otros casos–, incluso el tema fue tratado como un mero asunto anecdótico.

El segundo caso, el de un fin de semana de abucheos públicos en espacios abiertos, tampoco debe sorprender a nadie. ¿Por qué?

Porque la sabiduría popular –el pueblo sabio–, conoce los tiempos y los momentos para expresarse. Y es que la multitud en un estadio, un aeropuerto o en una manifestación callejera, tienen de su lado el poderoso instrumento del anonimato.

Por eso, desde el anonimato, sin la presión de las jaurías lopistas y lejos de los bots a sueldo de las redes, el repudio y de enojo tienen su espacio ideal en un estadio, un aeropuerto o un mitin; ahí es donde se cobran las pequeñas venganzas ciudadanas al poder.

La decepción, el enojo y el hartazgo auténticos no se expresan en redes sociales y menos en eventos cerrados, en donde la identidad es pública. No, el respaldo o el repudio auténticos se encuentran en la grada, en la calle, en el mitin espontáneo.

Por eso los banqueros aplaudieron en la Convención de Acapulco y los ciudadanos de a pie –la plebe–, abucheó en lugares públicos al Presidente.

Lo preocupante es que apenas en poco más de tres meses de Gobierno formal –115 días–, el desgaste de la imagen presidencial es de escándalo, contrario a lo que suponen las encuestas y los fanáticos del “lopismo”.

Pero si aún lo dudan, basta leer las reacciones de enojo, desesperación y hasta histeria de no pocos defensores de AMLO.

Sin embargo, la ardorosa defensa –en algunos casos verdadera bobería de párvulos–, confirmó lo que es un secreto a voces: la imagen positiva de López Obrador llegó a su techo y viene la caída que pudiera ser estrepitosa.

¿Lo dudan?

Al tiempo.
25 Marzo 2019 03:14:00
¡Temas intocables para Obrador!
En las “mañaneras” presidenciales le han preguntado de todo al primer Mandatario: ¡que si su salud es tan buena como la de un corredor de fondo, que si es un Presidente guapo, que si duerme las horas necesarias, que si guarda los obsequios que le hace la gente…!

Pero nada preguntan los “reporteros de la fuente” –muchos de ellos de utilería–, por las investigaciones del Gobierno federal sobre los atentados a periodistas en sólo cuatro meses de Gobierno –seis de esos atentados mortales–; tampoco preguntan por los culpables de las explosiones de Tlahuelilpan o por la tragedia que costó la vida a la Gobernadora de Puebla y a su esposo, y menos sobre la persecución y linchamiento a los críticos del Gobierno.

Nos consta –porque preguntamos– que muchos de los verdaderos periodistas que acuden a las “mañaneras” tienen un legítimo interés por saber de esos temas y las indagatorias respectivas.

El problema, sin embargo, es que a esos periodistas pocas veces les otorga la palabra el Presidente. En la mayoría de los casos los que interrogan son “reporteros de utilería”, amigos de la casa.

Pero también pudimos saber que voces interesadas –del equipo presidencial– piden a los “periodistas de utilería” no preguntar los temas que molestan al Presidente.

Sí, por increíble que parezca, en los tiempos de la “democracia lopista” no sólo se combate la libertad de expresión sino que existen temas intocables, vetados y que –por conseja oficial–, no deben ser preguntados.

¿Imaginan lo que habría pasado en los gobiernos de Zedillo, Fox, Calderón o Peña, si esos gobiernos hubiese ordenado censurar tal o cual tema en las conferencias de prensa?

Lo cierto es que el presidente Obrador no se ha referido en una sola ocasión al escandaloso número de periodistas muertos en su Gobierno; seis fallecidos, lo que arroja en promedio uno cada 20 días.

¿Por qué el Gobierno federal poco o nada hace para el esclarecimiento de los crímenes de periodistas? ¿Por qué las organizaciones de periodistas que eran severas en criticar la muerte de comunicadores en los gobiernos de Fox, Calderón y Peña, hoy guardan silencio?

¿Acaso importaba esclarecer la muerte de periodistas en aquellos tiempos y hoy se justifican esas muertes? ¿Por qué el desdén presidencial? ¿Será que para el Gobierno de Obrador el mejor periodista es el que no existe?

Otro tema de escándalo es el referente a la tragedia que costó la vida a la gobernadora Martha Érika Alonso y a su esposo, Rafael Moreno Valle.

Vale aclarar que en este tema el Presidente sí se ha referido a la tragedia, pero en ningún caso ha ofrecido información clara y puntual, capaz de orientar a la opinión pública sobre las investigaciones del caso.

¿Realmente se investiga la tragedia o de plano el tema no le importa al Gobierno federal, por razones políticas?

Lo cierto es que cada vez son más las evidencias de que no se trató de un accidente pero –ante la elección extraordinaria– el gobierno prefiere callar antes que perder el voto clientelar.

El tercer tema intocable es la tragedia de Tlahualilpan, Hidalgo, en donde perdieron la vida casi 200 personas y no existe un solo responsable, no se diga un detenido y menos un juicio contra culpable alguno.

También en este caso abundan los indicios de que la tragedia se provocó por errores de Estado, lo que se traduce en un crimen de Estado.

Pero es posible que el tema en el que existe mayor opacidad por parte del Gobierno de Obrador sea la persecución de los críticos del Presidente.

Y es que nadie puede negar que existe, a los ojos de todos, una clara persecución contra los críticos, ante la indiferencia general.

Lincharon y persiguieron al autor de este espacio; persiguen al diario Reforma con el garrote del SAT, linchan a Enrique Krauze y ahora se suma la persecución criminal contra Alejandro Quintero y su familia, por el “crimen” de producir el documental Populismo en América Latina.

¿Hasta cuÁndo los temas intocables en un Gobierno que se dice democrático? ¿Hasta cuándo la censura, al peor estilo de Cuba y Venezuela?

Al tiempo
22 Marzo 2019 03:18:00
¡Televisa, oficina alterna de AMLO!
¿Qué es lo primero que piensa un ciudadano de a pie al enterarse que el presidente López Obrador se entrevistó con el yerno del presidente Trump, Jared Kushner, en la casa del número dos de Televisa, Bernardo Gómez?

Muchos preguntarían, con razón, sobre las razones que llevaron al Mandatario mexicano a aceptar una reunión de primer nivel, en un domicilio privado, antes que en Palacio Nacional.

¿Por qué la casa del número 2 de Televisa? ¿Por qué no “el depa” de Cuicuilco, la casa de la Roma o el domicilio donde hoy vive el Presidente?

¿El Presidente acudió en calidad de jefe de Estado o de amigo de Televisa y de Jared? ¿Qué legalidad tiene esa reunión? ¿Se tiene registro de lo acordado? ¿Qué se acordó? ¿Existe una grabación de lo que se dijo? ¿Por qué el Senado no exige saber lo que trataron el Presidente y Kushner? ¿Por qué no ha exigido el Senado una explicación de la intromisión de Televisa?

Lo cierto es que no se trata de la primera ocasión en que el Presidente utiliza a Televisa como oficina alterna, sobre todo por la relación de sus ejecutivos con el poder, sea en México o en otras partes del mundo.

Lo cierto es que hoy Televisa juega el mismo papel que jugó con el viejo PRI; “soldado del Presidente”.

Pero la decisión de convertir a Televisa en una oficina alterna a Palacio Nacional nos lleva a dos grandes y graves contradicciones; la primera, que Televisa se confirma como la empresa inventora de presidentes mexicanos y, segunda –y la mayor contradicción–, que el poder en México se ejerce en lo oscurito, en casas privadas, con la intervención de privados –como Televisa–, y no es las oficinas públicas, de manera legal.

Sobre los vínculos de Televisa y el poder vale recordar que desde julio de 2012, cuando Peña Nieto se alzó con la victoria electoral, los amanuenses del “lopismo” en los medios le dieron vida a uno de los espantajos más vendibles: “Televisa inventó al presidente Peña”.

Y el más enjundioso en la tarea mentirosa de que Televisa es la fábrica de presidentes hoy es servidor público de la televisión del Estado; Jenaro Villamil.

Decía Villamil que Bernardo Gómez y Leopoldo Gómez –a quienes inventó un inexistente parentesco–, junto con Emilio Azcárraga, habían inventado a Peña Nieto.

También decía Villamil que el creador de la figura de Peña Nieto había sido Alejandro Quintero, en aquellos años poderoso vicepresidente de Televisa y hoy en desgracia porque se le adjudica producir y financiar la serie El Populismo en América Latina, video utilizado por el Gobierno de AMLO contra intelectuales como Enrique Krauze.

Lo simpático del tema es que si la calenturienta cabeza de Villamil imaginaba tales truculencias, hoy Villamil calla ante la confirmación de que Televisa y la casa de algunos de sus ejecutivos son una oficina alterna del presidente Obrador.

Hace años, y como parte de la campaña de AMLO contra Peña Nieto, Villamil y sus amigos –como Epigmenio Ibarra y John Ackerman–, siempre satanizaron los encuentros privados del entonces presidente Peña con el yerno de Trump; yerno al que “pendejeaban”, literalmente.

Y hoy, cuando AMLO se reúne “en lo oscurito” con el yerno de Trump, todos callan. Aquí algunos mensajes que confirman la doble moral y el doble discurso del Presidente y sus aplaudidores:

“Epigmenio Ibarra (8 de marzo 2018) EPN sigue cometiendo pifias vergonzosas en su relación con el apabullante y nada confiable Donald Trump. Ahora, conformarse con dialogar y negociar con el devaluado yerno Jared Kushner deprecia la figura de la Presidencia de México”.

“John M. Ackerman (7 de marzo 2018) una verguenza: El Presidente de la República de México, Enrique Peña Nieto, recibe hoy al yerno de Donald Trump en los Pinos. La “diplomacia” reducida a rogar favores a familiares. México humillado, saqueado y subordinado ¿A alguien más le indigna esta triste situación?

“Jenaro Villamil (31 de mayo 2018) El rotundo fracaso de la “Doctrina Videgaray”: ponerse de tapete ante Trump para sacar provecho”. Hasta aquí las citas textuales.

¿Cuál es la diferencia entre el trato de Peña Nieto a Trump y el trato de Obrador a Trump? La única diferencia es que Televisa es hoy la oficina alterna de Obrador y que –al mismo tiempo–, Televisa es el nuevo “soldado del Presidente”.

Y, claro, que los “lopistas” callan.

Al tiempo.
21 Marzo 2019 03:51:00
¡AMLO y la burla constitucional!
Por donde se le quiera ver, la promesa presidencial de no reelección es una burla a la Carta Magna.

Y pueden decir misa –desde el Presidente, pasando y algunos regañados que hoy buscan congraciarse con el poder–, pero lo cierto es que la firma de una carta compromiso de no reelección de López Obrador, solo tiene de histórico que es una grosera burla constitucional.

Y es una burla porque al momento de tomar posesión, el Presidente protestó ante el Congreso en Pleno, su compromiso constitucional de respetar la Carta Magna y las leyes que de ella emanan.

Por tanto, la firma de dicha carta no solo resulta aberrante sino que ofende los preceptos básicos que soportan la ley suprema.

Eso sin tomar en cuenta la doble ofensa que Obrador lanza a quienes lo cuestionan, por un lado y, por otro, la confusión que incorpora al mandato constitucional de no reelección.

En el primer caso resulta de risa que Obrador acuse de “hipócritas y conservadores” a todos quienes piensan distinto o no comparten su mesiánico pensamiento, cuando todos saben que el Presidente mexicano representa lo más conservador y atrasado de la clase política mexicana.

Es decir, que pocos han llamado la atención sobre la rijosa y primitiva argumentación de un presidente que no entiende que todos los días exhibe su conservadurismo y mitomanía al insultar a sus adversarios, al ofender a la realidad y hasta el sentido común.

Y si dudan, basta recordar lo que dijo AMLO en la carta compromiso: “Mis adversarios políticos, los conservadores –que creen que soy como ellos porque su verdadera doctrina es la hipocresía– vociferan que la propuesta de someterme a la revocación del mandato encubre la intención de reelegirme en 2024”.

¿Qué decir de los calificativos lanzados por el Presidente a los “adversarios”?: adjetivos como “conservadores” e “hipócritas” que “vociferan”.

Pero no es todo. AMLO califica como “infundios” los señalamientos de que busca la reelección en 2024 y se ratifica como maderista y partidario de los principios de “Sufragio Efectivo y No Reelección”.

Sin embargo, el teatro montado por el Presidente resulta no solo ridículo sino que confirma a un López Obrador mentiroso y que hoy solo quiere ganar tiempo.

¿Por qué?

Porque si Obrador considera sin fundamento –infundadas– las opiniones de que aspira a la reelección en 2024, ¿por qué les hace caso y por qué llegó al extremo de hacer una promesa pública de que respetará la Ley Suprema?

¿Acaso no bastaba con recordar que al protestar la Constitución y las leyes que de ella emanan –en su toma de posesión–, el Presidente estableció el compromiso de la no reelección, frente al Congreso?

¿Para qué la teatralidad política de firmar un documento sin valor legal alguno, que lo obliga a nada frente a la Constitución y que no puede ser combatido o exigido por autoridad alguna, incluido el Congreso?

En el fondo, con la firma de su promesa compromiso, Obrador trata de ganar tiempo y pretende calmar las aguas enardecidas por los malquerientes que, con toda razón, rechazan la propuesta presidencial de meterse a la boleta de las elecciones intermedias, con la zanahoria de la ratificación de mandato.

Y es que –como saben– todo el escándalo mediático empezó precisamente cuando el presidente Obrador prometió enviar al Congreso una reforma constitucional que obligue votar la revocación de mandato, en la misma elección para renovar la Cámara de Diputados federal.

Está claro que por todos los flancos, la revocación de mandato es un ardid del Presidente para sacar raja política. ¿Por qué?

Porque lo coloca a las puertas de la reelección, porque lo convierte en ariete de los aspirantes de Morena a San Lázaro para 2021 y porque el Presidente sigue apareciendo en las boletas de una elección federal, con todo lo que ello significa.

En pocas palabras, en México no tenemos a un Presidente sino a un candidato presidencial eterno.

Al tiempo.
20 Marzo 2019 03:21:00
Manotazo a Krauze: ‘¡Escuchen todos…!’
El 9 de mayo de 2018 lo dijimos porque lo habíamos vivido en carne propia. Aun así, muchos se negaron a creerlo.

En el texto despedida de Milenio, escribimos: “En el fondo, los que linchan a Ricardo Alemán le avisan a todos los mexicanos lo que será el trato con los críticos en un Gobierno de Morena; el que se atreva a disentir de AMLO será linchado”.

Hoy la difamación, la calumnia y la persecución subieron de tono y de objetivo, como parte de los mensajes de miedo que todas las mañanas lanza a diestra y siniestra el presidente Obrador.

Hoy los sabuesos del “lopismo” en el poder linchan a Enrique Krauze, acaso uno de los más reputados intelectuales mexicanos y quien, por cierto, se sumó al linchamiento en nuestra contra, igual que muchos otros periodistas e intelectuales que hace 10 meses no creyeron que Obrador fuera capaz de un manotazo vengativo al estilo de Díaz Ordaz, Echeverría o López Portillo.

¿Un manotazo desde el poder contra Krauze?

Sí, por increíble que parezca. Y es que desde hace meses quedó claro que el Presidente persigue a cada uno de los críticos de su Gobierno; críticos a los que no solo calumnia y difama sino que intenta su destrucción.

Y los métodos para esa destrucción son variopintos pero siempre a partir de la difamación, la calumnia y la persecución; como ocurrió en nuestro caso, como le ocurrió a Reforma y ahora le ocurre a Enrique Krauze.

Y luego del linchamiento, todo el peso del Estado se vuelca para cerrar la puerta a todos los ingresos posibles de los críticos. Y si nada de eso surte efecto, el Presidente muestra en todo lo alto el garrote de la persecución fiscal.

En nuestro caso –como recuerdan– un puñado de fascistas de La Jornada inventó una supuesta conjura “para matar al candidato presidencial”, a partir del empleo de dos palabras en redes sociales; “¡les hablan!”.

Resultó de risa loca la manera en que a través de sus granjas de bots en redes, la difamación contra Ricardo Alemán se convirtió en tendencia mundial durante dos días completos.

Luego vino “el apretón de tuercas”. Las empresas periodísticas fueron advertidas y amenazadas por el poder presidencial. “se meterán en problemas si contratan a Ricardo Alemán”. Muchos se doblaron y aún hoy otros tienen miedo. La amenaza es cerrar la llave del dinero, sea público o privado.

Curiosamente, al responder sobre la calumnia y la persecución contra Krauze, el presidente Obrador nos regaló una versión moderna –y de cuerpo completo– del “¡no les pago para que me peguen!”, de Jolopo.

Dijo que en su Gobierno se acabaron “los intelectuales orgánicos” y que no pagará a esos intelectuales. El mensaje está claro: o se alinean o no hay patrocinios.

Por lo pronto el Presidente le avisó a las empresas de Krauze que no habrá un peso de dinero público. Pero el verdadero mensaje es para todos los medios; en el Gobierno de AMLO no hay lugar para la crítica.

Otra modalidad de persecución se utilizó contra el diario Reforma, convertido recientemente en severo crítico del Gobierno. A Reforma se le persigue “porque piensa distinto, como la derecha”, según AMLO.

En ese caso el método empleado fue más drástico; sin más aviso el Presidente lanzó al SAT contra los dueños de Reforma, a los que mandó llamar en un claro amedrentamiento fiscal.

En un primer momento, Reforma no se amedrentó y luego de denunciar la persecución siguió con su crítica. La persecución contra Enrique Krauze, como ya se dijo, lleva el sello de la casa. Fue detonada por el preferido del Presidente, Santiago Nieto, quien en su doble papel de “fiscal antilavado” y “fiscal electoral”, descubrió un supuesto complot en los comicios de julio contra el entonces candidato Obrador, orquestado dizque por Krauze y empresarios enemigos del tabasqueño.

Luego, salió de la “chistera de cuentos” llamada “Aristegui Producciones”, un supuesto complotista que aceptó haber sido contratado por periodistas vinculados a Krauze dizque para acabar con el entonces candidato Obrador. De risa loca.

Y resultó de tal ridiculez el montaje contra Krauze –y de tal vulgaridad la andanada de las jaurías lanzadas contra el historiador–, que solo basta decir que del supuesto complot de Krauze contra AMLO, detonado por el infamante libro de Tatiana Clouthier, no existe una sola prueba.

Pero ni falta que hace; para las granjas de “bots lopistas” no importa la verdad sino que es suficiente la voz de ataque para destruir a sus víctimas.

Antes de ayer fue Ricardo Alemán, ayer fue el diario Reforma y hoy es Enrique Krauze. ¿Quién sigue?

Vale preguntar porque el manotazo presidencial es claro y se escucha fuerte: “¡Escucha Krauze, para que entiendan todos; o se alinean o serán linchados!”

Al tiempo.
15 Marzo 2019 03:58:00
¡Es oficial: hay censura oficial!
Si dudaban que el gobierno de López Obrador aplica una clara censura oficial, esa duda fue disipada por el propio presidente.

Y es que en “la mañanera” de ayer jueves, Santiago Nieto, jefe de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) –de la SHCP–, anunció que pedirá todo el peso de la ley contra los creadores y productores del documental Populismo en América Latina.

La razón de esa persecución, según dijo Nieto, es que los productores de la serie habrían incurrido en presunta “propaganda negra” contra AMLO, en el pasado proceso electoral.

Además, Obrador y Nieto deslizaron la idea perversa de que empresas productoras de la serie –y empresarios que habrían apoyado a candidatos del PRI y del PAN–, pudieron haber incurrido en lavado de dinero.

¿Y qué significa todo lo anterior?

Elemental, parece la confirmación de que el gobierno de Obrador no sólo aplica una grosera “censura oficial” sino que ordena la persecución y el linchamiento oficiales contra medios, periodistas, productores y empresas que cuestionan a su gobierno.

Y es que para Obrador el mayor enemigo de su gobierno es la crítica, la información pura y dura que todos los días desmiente las mentiras mañaneras; que a diario exhibe las contradicciones del discurso presidencial y muestra contundentes las deficiencias de su gestión.

Además, el anuncio de Santiago Nieto confirma que el populismo “lopista” es el principal enemigo de libertades y derechos básicos para la democracia; como la libertad de expresión y el derecho a la información.

Pero hay más. Resulta delirante y locuaz que a través de Santiago Nieto, el presidente pretenda cobrar venganza contra productores de un documental que, en su momento, exhibió lo que hoy todos saben: que son idénticos los populismos de AMLO, Hugo Chávez, Nicolás Maduro y Evo Morales.

Pero la venganza va más lejos si recordamos que Alejandro Quintero –cuya empresa realizó la serie El Populismo en América Latina–, es el productor al que por años serviles lopistas identificaron como el constructor de la exitosa campaña que llevó a los Pinos a Enrique Peña Nieto.

Por eso, resultaría monstruoso que las instituciones del Estado sean utilizadas para vengar supuestos o reales agravios del pasado.

Sin embargo, tampoco es nueva la persecución contra los críticos del gobierno de Obrador.

Si hacemos memoria recordaremos que por años el político más popular de México, López Obrador, insulta a todos aquellos periodistas y medios que lo cuestionaban por sus incongruencias y excesos discursivos.

En el más reciente proceso electoral, por ejemplo, ordenó linchar en redes y medios a algunos de sus más severos críticos, entre ellos el autor del Itinerario Político, perseguido hasta niveles demenciales.

Ya como presidente, Obrador y sus leales montaron toda una red de perseguidores de los críticos del nuevo gobierno. Distintas investigaciones han confirmado la existencia de esa poderosa red de bots en todas las plataformas de redes sociales que, a la menor crítica al gobierno de AMLO, activan feroces campañas de

desprestigio.

De manera paralela, el gobierno de Obrador colocó en todos los medios del Estado –radio y televisión–, a incondicionales que por años fueron sus aplaudidores. De esa manera garantiza que dichos medios se conviertan en propagandistas del nuevo régimen.

En otro flanco, Obrador exigió a medios privados –Radio Centro, Milenio y Televisa, entre otros–, contratar y dar espacio a sus aplaudidores que lo mismo conducen informativos, que aparecen como opinantes de moda, casi siempre provocando la carcajada “del respetable”, por la colección de estupideces.

Pero tampoco ahí termina la historia. Hoy es realidad lo que siempre cuestionó la izquierda mexicana; la persecución fiscal de las empresas cuyos medios critican al Gobierno.

El caso más escandaloso había sido, hasta hace una semana, la persecución contra el diario Reforma, al que el gobierno de Obrador mandó un grosero mensaje desde el SAT. “¡Se alinean o serán perseguidos!”, pareció la advertencia de fondo.

Pero la censura y la persecución del gobierno de AMLO escaló nuevos peldaños. Hace pocas horas estalló una nueva persecución.

Resulta que la diputada Tatiana Clouthier publicó un libro plagado de falsedades en el que –entre muchas otras mentiras–, asegura que el historiador Enrique Krauze y un grupo de empresarios habrían estado detrás del portal anónimo Pejeliks, que en la campaña presidencial cuestionó a Obrador.

Sin una sola prueba y sólo mediante la difamación y la calumnia, se desató una persecución contra Enrique Krauze.

Queda claro; es oficial que hay censura y persecución oficial contra los críticos de AMLO.

Al tiempo.
14 Marzo 2019 03:24:00
El mentiroso y corrupto de palacio
Dice la conseja popular que la mentira es la sublimación de los corruptos; el mentiroso es uno de los mayores corruptos. Y, a propósito de corrupción, no es nuevo que Obrador impuso a Yasmín Esquivel como ministra de la Suprema Corte en pago a los favores recibidos por José María Riobóo –esposo de la ministra– en tiempos electorales.

Sin embargo, y a pesar de que es público que AMLO impuso a la nueva ministra, el Presidente negó un conflicto de interés, lo cual no sólo es mentira sino una grosera impostura.

Y es que Obrador podrá decir misa y creer que engaña a todos, pero lo cierto que sus propias palabras –en sus redes sociales– confirman que miente una vez más, en el caso de Yasmín Esquivel.

¿Y por qué miente? Porque durante años, Obrador y los suyos criticaron severamente que la mano de los presidentes –Calderón y Peña– estuviera detrás de la imposición de ministros de la Suprema Corte, consejeros de órganos autónomos o titulares de la PGR. ¿Lo dudan?

El 8 de marzo de 2010 López Obrador difundió el siguiente mensaje en su cuenta de Twitter: “¿Cuántas veces he dicho que la Suprema Corte está al servicio del poder y no del pueblo? En el asunto de las pensiones volvió a demostrarse”.

¿De verdad no estará al servicio de Obrador, Yasmín Esquivel?

El 8 de abril de 2015, en la misma red social, Obrador se lanzó severo contra una decisión del entonces presidente Peña: “¿Por qué extrañarse que Arely Gómez y Medina Mora vayan a la PGR y a la Corte, acaso no es la mafia la que manda? Mejor ayuda al cambio”.


¿No es la nueva mafia en el poder la que impuso a Yasmín Esquivel?

Poco después, el 11 de marzo de 2015 AMLO volvió a la carga sobre el mismo tema de la inmoral e ilegal intromisión en la designación de ministros de la Corte.

“Al triunfo de MORENA los ciudadanos elegirán a ministros de la Corte, no como ahora, que los nombran Salinas, Diego, Azcárraga, EPN, PRIAN”.

¿No es igual AMLO que Salinas, Diego, Azcárraga y EPN?

El 27 de abril del mismo 2015, el hoy Presidente hizo una nueva alusión al tema: “Que nunca se permita el amiguismo, el influyentísimo y el nepotismo, ninguna de esas lacras de la política. Morena debe ser faro de moralidad”.

¿Es creíble que el caso de Yasmín Esquivel fue “faro de moralidad”.

Años antes habló del tema el hoy senador, Ricardo Monreal, principal promotor de que entrara a la Corte la esposa del constructor de AMLO.

Dijo Monreal el 12 de febrero de 2010: “El Gobierno federal pretende derechizar la Suprema Corte, la terna que envía Calderón es mañosa, son perfiles de subordinación”.

¿No es subordinada de AMLO, de Morena y del Gobierno en turno, Yasmín Esquivel? ¿No es la ministra un alfil de la derecha lopista?

Como queda claro, el presidente Obrador mintió en el caso de la nueva ministra de la Corte. Pero hay más. En su defensa, el Presidente dijo: “no critiquen a Yasmín Esquivel por ser esposa de José María Riobóo, ella tiene trayectoria propia”.

La defensa de AMLO provocó risas, incluso, entre no pocos de los paleros que acuden a sus mañaneras. Y es que el Presidente olvida que él mismo cuestionó al titular de la CRE por los parientes del funcionario en supuesto conflicto de interés.

Más aún, el Presidente también olvidó que él mismo, en tono grosero, ha descalificado en más de una ocasión el trabajo político de Margarita Zavala, esposa del expresidente Felipe Calderón.

A los amigos y aliados de AMLO no se les critique por sus conflictos de interés, pero los adversarios “¡que se chinguen!”, parece decir el Presidente. Pero, a estas alturas, ¿a quién sorprenden las mentiras del Presidente?

Según un recuento del diario digital @contrapeso en los primeros 100 días del Gobierno de AMLO, el Presidente ha mentido en por lo menos 90 ocasiones.

¿Cómo acabará con la corrupción un Presidente que miente por sistema; que debido a sus mentiras ya es conocido como “el mentiroso de Palacio”?

Al tiempo.
13 Marzo 2019 03:24:00
Con AMLO no son 43, son más de 60 desaparecidos
De nueva cuenta asomo de tragedia por el secuestro y desaparición de personas a manos criminales.

Ocurrió en el gobierno de Calderón, con la llamada masacre de San Fernando y ocurrió en la gestión de Peña Nieto, con el crimen de “los 43”. Y está de vuelta con la presunción de más de 60 secuestrados y desaparecidos en Tamaulipas, con López Obrador.

En San Fernando, Tamaulipas, en abril de 2011 fueron masacrados por lo menos 193 indocumentados que habían sido secuestrados de autobuses, en su cruce a la frontera norte.

En su momento el escándalo fue utilizado con fines políticos y mediáticos, para desacreditar al gobierno de Felipe Calderón.

En septiembre de 2014 la tragedia de 43 estudiantes de Ayotzinapa –secuestrados, asesinados e incinerados por el grupo criminal Guerreros Unidos–, fue parte importante del germen de odio y encono que sembró el “lopismo” contra el gobierno de Enrique Peña Nieto.

Está claro que tanto el alcalde de Iguala, como el gobernador de Guerrero, eran militantes del PRD y que sus respectivas candidaturas fueron avaladas y apoyadas por el entonces jefe real del partido, López Obrador.
Sin embargo –y a pesar de que nada involucraba al gobierno de Peña–, una campaña mediática bien armada por los promotores de AMLO –y una deficiente política de Comunicación Social de Los Pinos–, construyeron la percepción general de que la muerte “de los 43” fue “un crimen de Estado” y que el responsable había sido el presidente Peña Nieto.

Ese espantajo recorrió el país de manera exitosa –por casi cuatro años– y contribuyó al descrédito del gobierno de Peña al tiempo que encumbró la candidatura presidencial de AMLO.

Hoy, de nuevo operan grupos criminales en San Fernando y volvieron el secuestro y la extorsión a migrantes y sus familias. En esta ocasión habrían desaparecido más de 60 personas, de las que nada se sabe y de quienes el Gobierno de Obrador poco habla.

Y es que a pesar de que existe abundante información periodística sobre un tema que pone en riesgo a 8 mil personas –que a diario transitan a bordo de autobuses por las carreteras de San Fernando, en Tamaulipas–, el presidente Obrador sólo se concretó a decir que no aparecen los presuntos secuestrados y que, por ello, es posible que hayan cruzado la frontera.

Es decir, el Presidente solo especula generalidades y supuestos hechos, sin probar nada; parece creer que es cosa de buenos deseos.

No explicó, por ejemplo, el número total de desaparecidos, tampoco las fechas en que habrían sido secuestrados y menos identificó al grupo criminal que habría cometido el secuestro; tampoco la razón del rapto y por qué los habrían dejado en libertad para que cruzaran la frontera, como si nada.

¿De verdad son creíbles las escuetas explicaciones presidenciales?

Por eso se debe insistir en las preguntas ¿Quién informa o mal informa al Presidente? ¿Quién le oculta hechos tan delicados? ¿Por qué esconder la información? ¿Son incapaces de hacer bien su trabajo los secretarios y subsecretarios de Estado?

Lo cierto es que tanto en redes como en la prensa de Tamaulipas se habían reportado por lo menos tres casos de secuestro de personas –que viajaban de Monterrey a la frontera de Reynosa, Tamaulipas, con Estados Unidos–, y que fueron bajadas de autobuses por hombres armados, al parecer del crimen organizado.

Se trata de tres casos ocurridos el 19 y 20 de febrero, además del 7 de marzo. En el primero, habrían sido secuestradas 25 personas, seleccionadas por los secuestradores como indocumentados. En el segundo los criminales se habrían llevado a 17 personas y en el tercero a 22 viajeros de un camión secuestrado cerca de San Fernando. En total, 64 personas secuestradas.

Autoridades de Tamaulipas que pidieron no revelar su identidad dijeron que se trata de una red de tráfico de personas en la que participan tanto grupos criminales como presuntos policías federales.

Según esa versión, los policías simulan escoltar los autobuses pero, en realidad, los entregan a los criminales quienes, a su vez, extorsionan a las familias de los centroamericanos, vía telefonía celular.

¿Cuántos secuestros tiene reportados el Gobierno federal? ¿Cuántos el Gobierno estatal? ¿Cuántos denuncias de secuestro se tienen? ¿Son todos los casos de secuestro?
¿De verdad los criminales son tan buenas personas como para secuestrar indocumentados, extorsionar a sus familias y, posteriormente, trasladar a sus víctimas a la frontera para que crucen a EU?¿Bondad criminal o complicidad del Gobierno federal?

Al tiempo.
12 Marzo 2019 03:16:00
AMLO y el aborto, postura hipócrita
Resultar increíble, pero es cierto.

En parroquias católicas de muchos estados del país las obligadas “pláticas prematrimoniales” incluyen un curso de adoctrinamiento sobre las bondades del Gobierno de López Obrador.

¡Sí, por increíble que parezca!

Y todos saben que ay de aquel que se resista, replique o reniegue de las “prematrimoniales”, porque entonces no hay boda religiosa.

Algo similar ocurre con otras denominaciones, como los evangélicos, que adoctrinan a sus seguidores sobre “la necesidad de defender al Presidente” quien –según jerarcas del culto–, “es víctima de una persecución mediática”.

La intromisión de los dos cultos en la defensa del presidente Obrador la pudimos probar con sendos testimonios.

Por eso las preguntas: ¿Dónde quedó el Estado laico que consagra la Constitución? ¿Dónde está la separación de Iglesia y Estado? ¿Es un Gobierno de izquierda el de AMLO, al convertir en aliados a católicos y evangélicos, entre otras denominaciones religiosas?

Lo cierto es que la supuesta ideología de izquierda del Gobierno de Obrador es otra de las mentiras de Estado.

¿Por qué?

Porque el Gobierno de Morena no sólo es uno de los más conservadores de la historia, sino que engaña a sus seguidores con el sambenito de que sus enemigos son “los conservadores de la derecha”. En sólo 100 días, AMLO ha culpado en más de 25 ocasiones a “los conservadores de derecha” de todo lo que se le ocurre.

En realidad eso que llaman “la cuarta transformación” no es otra cosa que la instauración de un Gobierno de extrema derecha, que violenta el concepto de Estado laico al aliarse a los más influyentes cultos religiosos.

Por eso, el Gobierno de AMLO es parte de un Estado hipócrita.

Y es que sólo un Gobierno de extrema derecha propone una consulta popular –ilegal como las de AMLO–, para no asumir una postura clara frente al aborto; sólo un Gobierno fascista deja en manos “del vulgo” derechos fundamentales como el de la libre decisión del aborto.

Sólo legisladores fascistas y de extrema derecha –como Lily Téllez, entre muchos otros de Morena–, criminalizan el aborto, a pesar de que existe jurisprudencia de La Corte en la capital del país, lo que lo hace en todo el país.

En el fondo, lo que busca el Gobierno de Obrador al llevar a consulta el aborto –a sus consultas tramposas y mentirosas–, es pagar una factura a sus aliados católicos y evangélicos a los que “habría prometido” echar abajo una conquista de la vapuleada izquierda mexicana; la legalización del aborto.

Es decir, mientras que AMLO se niega a reconocer que su Gobierno no tiene nada de izquierda y que su orientación ideológica es de extrema derecha, prefiere dejar “en manos de la gente” la decisión del aborto; un tema que debe trascender la moral pública y los prejuicios del gobierno, para instalarse como una política publica de salud.

Dicho de otro modo, que en el caso del aborto, el Estado y sobre todo sus instituciones –incluido el Gobierno y el Presidente–, están obligados a ofrecer todas las alternativas de salud y legales posibles para todos los pensamientos morales probables. ¿Qué significa eso?

Que un verdadero Estado democrático y laico –preocupado por las mujeres, sus vidas y su futuro–, está obligado a ofrece las mejores condiciones de salud para aquellas mujeres que –por la razón que sea; descuido, ignorancia pobreza, abuso o cualquier otra–, decidan por el aborto, siempre bajo reglas claras, como las ya existentes en la capital del país.

Al mismo tiempo debe ofrecer educación orientación, alternativas y apoyo para aquellas mujeres que, por razones morales, educativas, religiosas o cualquiera otra, rechacen el aborto.

El Estado laico no es una filosofía o una ideología de Estado sino el espacio ideal –creado por el Estado–, para la convivencia pacífica y ordenada de todos los pensamientos, religiones y cultos posibles.

Pero es una cobardía, una estupidez y una postura hipócrita dejar en la opinión “del vulgo” la vida de millones de mujeres.

Y el mejor ejemplo de un Estado responsable lo dio Marcelo Ebrard, promotor de la legalización del aborto del entones DF. En los más de 15 años de vigencia, casi cuatro millones de mujeres han recurrido a la legislación del aborto, mientras que casi un millón de mujeres al año recurren al aborto clandestino en todo el país. Y muchos miles de ellas mueren.

¡No a la postura hipócrita de un Presidente que huye de su responsabilidad y la deja en manos del vulgo!


Al tiempo.
11 Marzo 2019 03:28:00
¡Los 50 escándalos de AMLO en 100 días!
En el Itinerario Político del pasado viernes documentamos un inédito mundial del Gobierno de López Obrador; dedicó casi 10% de su tiempo, en los primeros cien días, a comparecer ante los medios.

Hoy documentamos otro inédito que, de igual manera, puede ser de campeonato mundial; en 100 días, por lo menos 50 escándalos.

Es decir, un escándalo cada dos días. ¿Recuerdan esos escándalos?

1.- El mayor ha sido la destrucción del NAIM, que costó a los mexicanos 150 mil millones de dólares y la destrucción de la economía.

2.- Luego vino la creación de otro Fobaproa, que todos pagaremos.

3.- Sin hacer caso a críticas, AMLO recibió a Maduro al tomar posesión; hoy lo reconoce como Presidente de Venezuela, contra casi todo el mundo.

4.- La “Ley Taibo” fue el primero, de muchos trajes legales, a la medida.

5.- Intolerante, Morena expulsa a Juan Zepeda, de Comisión de Justicia, para imponer un “ministro carnal”.

6.- AMLO ordenó despidos masivos en el SAT, IMSS, Imer…

7.- Aparecen “periodistas paleros” de Obrador en las mañaneras.

8.- Huelgas en Tamaulipas, promovidas por Gómez Urrutia, dejan miles de despidos y fuga de empresas.

9.- Recorte presupuestal a universidades “por error de dedo”, rectificado.

10.- Dizque por error eliminan autonomía universitaria, no rectificado.

11.- Mueren Martha Erika Alonso y Rafael Moreno Valle: no hay resultados en la cuestionada investigación.

12.- Desabasto de gasolina, AMLO mintió sobre importación de gasolina.

13.- Compra de pipas sin licitación. Hoy no se sabe nada.

14.- Explosión en Tlahuelilpan, 135 muertos ni un solo detenido.

15.- Asesinato de cinco periodistas en 3 meses. Nadie investiga nada.

16.- AMLO miente sobre cifras de seguridad en el país; en 100 días hay entre 6 mil y 7 mil muertos, la cifra más alta de la historia.

17.- Obrador designa en Pemex a “morenistas” vinculados en casos Odebrecht y Estafa Maestra.

18.- AMLO ordena impunidad a bloqueos de la CNTE en Michoacán y se confronta con el gobernador Silvano Aureoles.

19.- Obrador cancela presupuesto de estancias infantiles y guarderías.

20.- También cancela refugios para mujeres e hijos violentados.

21.- El presidente acusa al titular de la CRE, sin pruebas.

22.- Recorte a organismos autónomos: INEGI, INE, CRE, etc.

23.- Por presiones de AMLO, renuncia presidenta del Tribunal Electoral.

24.- Traje a la medida para que Gabriela Guevara sea titular de Conade.

25.- El gobierno de AMLO firma acuerdos ilegales con la CNTE.

26.- Todo Morena y AMLO pelean con calificadoras.

27.- Escándalos por terna impresentable para la CRE.

28.- Escándalo por “cuates y cuotas” en propuestas para la Corte.

29.- Redes a sueldo acosan a periodistas que cuestionan a AMLO.

30.- Nombramientos escandalosos en Conacyt.

31.- “Fiscales carnales” de AMLO: Gertz Manero, Ortiz Pinchetti y María de la Luz Mijangos.

32.- Obrador impone ministro “carnal” a la Suprema Corte.

33.- Expertos en aeronáutica descalifican aeropuerto de Santa Lucía.

34.- Olga Sánchez Cordero y Javier Jiménez Espriú omiten propiedades en Houston.

35.- Presunto autoatentado del diputado “El Mijis”.

Asesinato de Samir Flores a horas de la consulta de termoeléctrica.

37.- Titular jurídico del Infonavit no es abogado, sino normalista.

38.- Despiden a periodistas críticos mientras que Obrador “les busca chamba” a sus aplaudidores, en Radio Centro.

39.- Nombra periodistas afines en Imer, Notimex y medios estatales.

40.- Jenaro Villamil no cumple requisito de titulación.

41.- Violan la ley con trasmisión directa de mañaneras en Canal 11.

42.- Promueve a AMLO la Sectur con spots tramposos.

43.- El presidente Obrador insiste en militarizar la Guardia Nacional.

44.- Gasolinazo: sube la magna 5% por ciento.

45.- También suben Diésel y gas.

46.- Quitan recursos a organizaciones que combaten el sida.

47.- Complot de Morena para abuchear a gobernadores de oposición.

48.- Recorte al presupuesto de Cultura.

49.- El rancho La Chingada no era herencia, sino que fue comprado por Obrador. Además de que se probó que sí perteneció al Partido Comunista.

50.- Inicia persecución fiscal contra Reforma, diario que, a su vez, divulga compra de candidaturas a Morena, lo que podría llevar a la pérdida del registro de ese partido.

¿Estaremos ante otra marca mundial del Presidente mexicano; la marca de los escándalos y las mentiras?

Al tiempo.
08 Marzo 2019 03:36:00
¡100 días de AMLO y la prensa; días de engaños y mentiras!
El primer resultado inédito que arroja cualquier recuento sobre los 100 días del gobierno de Obrador, es que el Presidente mexicano es campeón mundial de tiempo dedicado a los medios.

Y es que, en efecto, el Presidente es, en todo el mundo, el Mandatario que más tiempo habla frente a los periodistas.

Es decir, Obrador dedica más tiempo a la propaganda del Gobierno, ante los medios, que el tiempo que dedica a los grandes problemas nacionales.

Visto así el fenómeno –sin evaluar aún la calidad de la información que proporciona–, podríamos decir que AMLO es campeón mundial de transparencia.

¿Por qué…?

Porque Obrador prefiere responder dudas e inquietudes de periodistas y ciudadanos, antes que solucionar asuntos urgentes para la Nación. O si se quiere, AMLO está listo todos los días, de lunes a viernes, para responder.

Todo ello sin contar con las giras de fin de semana en donde también se da tiempo para responder las “conferencias banqueteras” por todo el país.

Sin embargo, al profundizar en la calidad de lo que dice el Presidente en las maratónicas conferencias de prensa –alguna duró hasta dos horas con 10 minutos–, es posible confirmar que tanto periodistas como medios no son más que un grosero “parapeto” para el mayor propagandista de la historia.

En efecto, una primera evaluación arroja que López Obrador suma más horas hablando a los ciudadanos, en cadena nacional de lunes a viernes –con el cuento de que responde a los medios–, que las horas promediadas en su momento por dictadores como Fidel Castro y Hugo Chávez.

Incluso, la propaganda de AMLO es mayor –en tiempo y penetración mediática–, a la diseñada por campeones de la manipulación propagandística de la historia; Hitler y Mussolini, con la salvedad tecnológica de ayer y hoy.

Sin embargo, y a pesar del tiempo que le dedica el Presidente a los medios y periodistas, eso no significa que Obrador dedica todo ese tiempo a responder interrogantes periodísticas.

En realidad, en más del 90% de los casos AMLO no responde los cuestionamientos puntuales, sino que evade la pregunta, engaña sin ton ni son y casi todos los días miente sobre supuestos datos, presuntas pruebas e imaginarias evidencias.

En pocas palabras, en los hechos, Obrador está lejos de ser el campeón de la transparencia en su gobierno –como muchos suponen–, sino que es el campeón de la propaganda ilegal, disfrazada de conferencias de prensa.

Hasta ayer, Obrador había realizado 70 conferencias mañaneras, de las cuales una se llevó a cabo en Nuevo León y cuatro extraordinarias, a causa de la explosión en Tlahuelilpan. Eso sin contar con las declaraciones que hace a medios al salir y llegar a los aeropuertos en cada una de las giras a distintas entidades del país.

En total las 70 conferencias significan poco más de 5 mil minutos, equivalentes a 84 horas –números cerrados–, o significa que el Presidente ha estado casi ocho días completos –de una jornada de trabajo de 12 horas al día en promedio–, frente a los medios. El promedio por conferencia es de una hora con 15 minutos.

Dicho de otro modo, que el Presidente mexicano le ha dedicado a los medios –o si se quiere, a la propaganda dura y pura de su gobierno–, casi el 8% del tiempo que lleva al frente del Gobierno federal. ¿A cuántos programas prioritarios y grandes problemas nacionales les ha dedicado el presidente Obrador el 10% de su tiempo? ¿Qué presidente del mundo puede presumir tal inédito de propaganda?

Pero hay más, distintos seguimientos periodísticos revelan que, en promedio, el Presidente mexicano habría incurrido –durante los primeros 100 días de su gestión–, en una mentira por conferencia de prensa. Eso sin tomar en cuenta que aquí documentamos más de 50 mentiras del entonces candidato y presidente electo, López Obrador.

De esa manera AMLO entra a la estadística de los presidentes mentirosos del mundo, entre ellos el expresidente George Bush, a quien la prensa de su país le documentó 500 mentiras; el actual presidente Trump, a quien le han documentado casi 5 mil mentiras en 600 días y, claro, el Presidente mexicano, con casi un centenar de mentiras en su etapa de candidato presidencial, presidente electo y presidente constitucional.

Lo curioso es que el Presidente mexicano gusta de pasar mucho tiempo frente a los periodistas, pero nada ha dicho de la muerte violenta de cinco periodistas en sus primeros 100 días de gobierno.

Le gustan los periodistas a modo, los que le aplauden, pero le desagradan los críticos. Incluso, al cumplir 100 días, el vocero presidencial inició otra campaña de calumnia y difamación contra los críticos de AMLO.

Al tiempo.
07 Marzo 2019 03:52:00
¡AMLO, maestro de la humillación!
Aquí lo dijimos desde los primeros abucheos a gobernadores. Dijimos que el presidente Obrador era un maestro de la humillación política.

Y dimos ejemplos de antaño y hogaño.

Por ejemplo, cuando Obrador era jefe de Gobierno del DF, entregó la titularidad de la codiciada secretaría de Obras Públicas al brazo derecho de Cuauhtémoc Cárdenas, César Buenrostro, hoy fallecido.

¿Pero qué creen? Que el trabajo real de la dependencia se lo encomendó a su incondicional Claudia Sheinbaum. Buenrostro fue humillado y no pasó de “florero”.

También en el Gobierno de AMLO en el DF, Obrador derribó de la dirigencia del PRD a Rosario Robles mediante una fea humillación orquestada por Carlos Payán –el jefe real de La Jornada– quien acusó de corrupta a Robles. La persecución y humillación de Rosario sigue hasta hoy.

En las presidenciales de 2006, AMLO entregó la coordinación de su candidatura presidencial a Jesús Ortega, el jefe de Los Chuchos. ¿Pero qué creen? Que en la práctica Ortega también se quedó en mero “florero”.

Y antes de julio de 2018, la madre de todas las humillaciones fue la destrucción del PRD, ordenada por AMLO luego de la derrota presidencial de 2012 y una vez que el tabasqueño fundó su partido, Morena. La instrucción fue lapidaria y contundente; destruir al PRD. Hoy casi lo logra.

Ya como Presidente, López Obrador humilla a todos los ciudadanos en las mañanas; pero sobre todo humilla a ciudadanos y reporteros de la fuente presidencial.

Y es que al mentir por sistema y al no permitir la interpelación de los reporteros –además de sembrar preguntas a modo “con verdaderos paleros”–, Obrador no sólo humilla a los informadores profesionales que asisten a las “mañaneras” sino que los convierte en aplaudidores de su propaganda.

Pero la humillación mayor es a toda la sociedad; esa que todas las mañanas es engañada con la supuesta apertura del Gobierno pero que, en los hechos, no se encuentra más que con propaganda tempranera.
En el fondo, las supuestas conferencias de prensa mañaneras no son más que un grosero instrumento para humillar al sistema político todo; al Estado y a sus instituciones.

¿Lo dudan?

Todos los días Obrador llega a sus “mañaneras” con un fusil listo para disparar a tal o cual adversario. Sin pruebas y sin medir consecuencias, Obrador difama, calumnia, humilla y miente.

Y los objetivos son tanto periodistas como medios; empresarios y empresas, ONG, órganos autónomos, gobernadores, dirigentes políticos y empleados federales a los que –por cierto–, AMLO humillo al reducirles el salario. ¿Qué mayor humillación que la reducción salarial por decreto?

A todos por igual los descalifica, persigue y sataniza. Y, pobre del que no se pliegue ante el nuevo Dios, porque es perseguido a través de una Fiscalía vengativa.

Por eso las preguntas: ¿Por qué López Obrador y su partido, Morena, no habrían de humillar en la plaza pública a los gobernadores, si en las mañaneras el Presidente humilla a todo mundo? ¿Es una forma de sometimiento político y de humillación política?

Hasta hoy, el abucheo en la plaza pública, frente a Obrador, alcanza a 12 mandatarios estatales. Para fortuna dos de ellos han respondido con gran dignidad; el gobernador de Guerrero y el de Colima. El primero le exigió respeto al Presidente y el segundo retó a los abucheados.

Pero hay más. La mayor humillación de todas está en puerta.

Sí, llegó al Congreso disfrazada de iniciativa de reforma constitucional y pretende reducir las prerrogativas de los partidos políticos, hasta 50 por ciento. ¿Qué significa la propuesta?

Poca cosa, se trata de la muerte anunciada de los partidos. ¿Por qué?

Porque, como saben, si bien el Gobierno de AMLO y Morena llegaron al poder mediante la legislación vigente y utilizando el dinero público a manos llenas –además de que Obrador contó con carretadas de dinero negro–, hoy el nuevo Gobierno pretende matar de hambre a los partidos.

Y es que ante el grosero clientelismo que con dinero público despliega el Gobierno, Morena no requiere prerrogativas para ganar votos. En cambio todos los partidos morirán sin dinero.

En pocas palabas, asistimos a otro intento por aniquilar a los partidos; un paso más en dirección a la reelección y un nuevo golpe a los contrapesos.

La humillación como venganza y sometimiento; el uso del dinero público para ganar votos y doblar por hambre a los adversarios.

¡El dictador se quitó la careta…!

Al tiempo.
06 Marzo 2019 03:56:00
¡A 100 días AMLO es la pesadilla!
Con el paso de los días la pesadilla es mayor.

Y es que según muchos especialistas el derrumbe económico parece inevitable; la bancarrota está a la vista y la fuga de capitales toca a la puerta.

Y dicen que la fuga no sólo será imparable sino devastadora.


Además, las calificadoras internacionales ya no sólo descalifican al país y a sus empresas –CFE y Pemex–, sino que el contagio llegó a la iniciativa privada y a empresas como Femsa y Liverpool, entre muchas otras, que además resienten los estragos de un mercado interno deprimido.

La curva de desempleo sigue creciendo mientras que la desaceleración económica es inocultable y muy pronto serán visibles –a los ojos de todos– los signos de una severa recesión.
A su vez, el alza en los combustibles ya detonó un disparo inflacionaria que pega en la canasta básica –a causa del alza del costo del transporte–, y los más castigados serán los que menos tienen.
Por todo eso, en sólo 100 días habremos pasado del sueño de vivir en el paraíso prometido, al infierno y la pesadilla del peor Gobierno de la historia.

Lo más cuestionable es que –según expertos– lo peor no ha llegado.

No, la verdadera catástrofe vendrá cuando mercados y calificadoras prueben que el Presidente mexicano no solo no entiende la debacle a la que lleva a México, sino que confirmen que Obrador falta a la verdad por sistema.
Cuando las calificadoras y los mercados hayan confirmado que el Presidente de México no es confiable por mentiroso, entonces caerá toda la confianza en la certeza jurídica del Estado mexicano.

Y todo se vendrá abajo.

Es decir, López Obrador no entiende que cuanto más miente y más evade su culpa en la tragedia económica que vive México, más derriba la confianza en el país y más profunda será la crisis económica.
Y, por eso, obligan las preguntas.

¿Qué dicen hoy aquellos que apostaban a que los dislates y las locuras del presidente Obrador serían contenidas y corregidas por “los mercados”?

¿Qué están haciendo los partidos opositores frente a la crisis que viene –además de negociar el perdón del gobierno en turno, como es el caso de Ricardo Anaya–, que son incapaces de impedir la debacle?

¿No hay, en México, nadie capaz de hacerle ver al Presidente que lleva a todo el país a la bancarrota?

¿No existen recursos políticos –en los partidos opositores y en el Congreso– para revertir la quiebra y la ruina de México?


¿No existe, entre los grandes empresarios del país, una voz capaz de reu-nir a los hombres de empresa para exigir al presidente corregir el rumbo?

¿Qué esperan para actuar los contrapesos ciudadanos y políticos que Pregonan contrapesar al Gobierno fallido de AMLO?

Y es que en los casi 100 días que Obrador despacha al frente del Poder Ejecutivo –nadie puede decir que ha gobernado–, tampoco nadie puede negar lo evidente; la destrucción del país, de su economía, instituciones, estabilidad y la confianza en invertir, esa que llevó décadas construir y que se destruyó en solo 100 días.

Más, si un estudioso debiera preparar un manual sobre la forma más eficaz para destruir a un país y su economía, la patente sería del Presidente mexicano, quien en sólo 100 días cumplió la vieja promesa de “mandar al diablo las instituciones”, pero con todo y país.

Y sí, el presidente Obrador podrá decir misa; podrá tratar de engañar a muchos “con el petate del muerto” de que su Gobierno no es culpable del derrumbe de la economía y que esa caída es “causa del neoliberalismo”, pero no engañará a todos todo el tiempo.

Y es que tarde o temprano la Nación demandará al presidente Obrador la obligada rendición de cuentas; junto con todos aquellos que hoy aplauden la debacle del país, a pesar de que saben que llevan a millones a una pesadilla.

En sólo 100 días ya pasamos del sueño de Disney a la mayor pesadilla en la historia.

Al tiempo.
05 Marzo 2019 03:45:00
¡Agoniza el PRI y la democracia!
Una premisa fundamental del sistema de partidos dice que pueden existir partidos políticos sin un entorno democrático; pero no es posible la democracia sin partidos políticos.

Y viene a cuento porque luego del proceso electoral de julio de 2018, –cuando los especialistas apenas digieren “el tsunami llamado Obrador”– pocos entendieron el tamaño de la tragedia que venía con el regreso del

populismo.

A lo más que llegaron algunos fue a descubrir “huellas de animal grande”, lo que se traducía en una tibia llamada de atención ante un peligro inminente para la naciente cultura democrática mexicana.

En ese momento –luego de la elección presidencial de julio– pocos se percataron de lo que hoy es una terca realidad; asistimos a la muerte de los básicos para el florecimiento democrático, empezando por la muerte de los partidos políticos, cuya agonía es preludio del fin de la democracia toda.

Sin embargo –y por increíble que parezca– la devastación institucional de los últimos ocho meses –que incluye el fin de la división de poderes, la muerte de contrapesos y el debilitamiento de la sociedad civil organizada–, fue producto de un eficaz populista que logró engañar a por lo menos un tercio del total de los electores mexicanos; votantes a los que sigue engañando.

¿Y cómo los engañó?

Con el cuento de que la naciente democracia mexicana era tan mala e imperfecta que debía llegar un salvador, un mesías, capaz de convertir en bueno todo lo malo, con sólo el deseo de cambio.

En realidad López Obrador y su claque trabajaron por más de una década en la destrucción de la confianza ciudadana en las instituciones, empezando por la figura presidencial, que fue demolida desde los tiempos de Vicente Fox, pasando por Felipe Calderón y terminó con Enrique Peña.

Pero además, para esa eficiente destrucción, contó con un formidable aliado; la percepción de que la joven democracia era basura frente a las promesas del mesías verdadero y salvador de la patria.

Así, el germen del milagro de AMLO cayó en el caldo de cultivo perfecto; nutritivo fermento de odio contra el viejo PRI con el estandarte de la supuesta izquierda al poder, que fustigó y anuló a los gobiernos de la derecha panista.

Y para esa tarea titánica de demoler al viejo PRI y sacar de la historia al PAN, Obrador contó con buena parte de los siempre oportunistas intelectuales mexicanos, con los acomodaticios medios y las destructivas redes.

Y, claro, el altoparlante para exhibir toda esa promesa de cambio –un verdadero misil para la joven democracia mexicana–, fue el “nuevo partido Morena” que nunca ha sido partido y tampoco un movimiento sino una religión política con pinceladas guadalupanas y culto mesiánico.

En realidad Morena es una iglesia en donde sólo hay lugar para los conversos y los feligreses a toda prueba.

Y es que Morena es un grupo social –profundamente conservador–, construido por y para un solo hombre, su dueño, al que hoy todos rinden culto como Presidente.

Al final del camino ese efectivo culto político –y su apóstol– fueron capaces de encandilar a 30 millones de mexicanos que sin pensar bajaron la guardia y entregaron todo el arsenal de la naciente democracia mexicana a cambio de un sueño populista.

En los hechos, Morena y López Obrador demolieron al sistema de partidos, aplastaron los contrapesos, destruyeron a los opositores y tiraron al bote de basura el sueño democrático.

Hoy no existen más los partidos políticos como los conocimos hace 20 años, cuando el PRI fue echado del poder. Lo que queda del PRI, PAN y PRD es el zurrón de un sistema que perdió toda su capacidad de representación social, que olvidó las ideologías y canceló su capacidad opositora y de contrapeso.

El PRI cumple 90 años y parece próximo a su extinción, el PAN llega a los 80 años y está siendo comido desde dentro por sus diferencias internas, en tanto que el PRD apenas llega a sus 30 y es la víctima favorita de AMLO; la consigna de Morena es destruir a su hermano mayor, el PRD.

Y nadie puede decir que Morena es un partido político ya que, en los hechos, el “partido” de AMLO es un culto en donde la democracia se ejerce por tómbola, el pensamiento único es la consigna y en donde manda un solo hombre. Y en ese culto el Dios al que adoran se llama Andrés.

Y, por eso mismo, tampoco nadie puede esperar resultados positivos de un Gobierno surgido de un culto, que pregona y practica la negación de la política y que se nutre de la antidemocracia; lo que algunos especialistas llaman “la antipolítica”.

Hoy en México no existen más los partidos políticos y tampoco existe un “partido en el poder”. Y sin partidos, la democracia está muerta.

Al tiempo.
04 Marzo 2019 03:26:00
¡La estupidez como politica pública!
Cada vez queda más claro que el objetivo del actual Gobierno no es empujar el desarrollo, la creación de empleos y menos detonar la economía del país; el objetivo es conseguir la reelección de López Obrador a costa del dinero público.

Es decir, que el Presidente no utiliza el dinero de los ciudadanos para crear condiciones propicias para el desarrollo y el empleo, y tampoco para atender las necesidades de marginados y enfermos; de sectores vulnerables y de quienes viven condiciones de riesgo social y familiar, como las mujeres y los niños maltratados.

No, el nuevo Gobierno y el Presidente utilizan el presupuesto para comprar conciencias, para garantizar lealtad, votos y para mantener elevada la popularidad.

¿Y para qué quiere un Presidente dizque de izquierda, como Obrador, comprar conciencias y mantener elevada su popularidad?

La respuesta es elemental; porque desde el primer día de Gobierno, Obrador no trabaja para el bienestar del país y de los mexicanos; trabaja para su reelección en 2024. ¿Lo dudan?

Como parte del análisis sobre el futuro económico de México –en el nuevo Gobierno–, y la proyección del sexenio que inicia, una importante cadena de tiendas departamentales preparó un estudio sobre el impacto de las nuevas políticas públicas asistencialistas –regalar dinero a manos llenas–, que inauguró López Obrador.

El resultado es demoledor y, sin duda, de escándalo. Todos los programas de apoyo a jóvenes estudiantes, “ninis”, madres solteras, adultos mayores, presos, campesinos, pequeños comerciantes y… muchos otros, impactan en poco más de 40 millones de mexicanos.

Es decir, que por lo menos en el primer año de Gobierno de AMLO, casi el 50% del padrón electoral recibirá una dádiva, ayuda, estímulo o un puño de pesos que lo mantendrá atado al benefactor de moda; hombre bondadoso que no exige trabajo, ni resultados, ni buenas calificaciones, ni productividad para regalar dinero a manos llenas.

¿Y qué significa lo anterior? Puro sentido común; significa que López Obrador tiene garantizada la reelección. Por eso, y sí y sólo si, trabaja para mantener esa popularidad.

Detrás de ese hallazgo –de 40 millones de beneficiados del reparto de dinero–, también pudiera estar la explicación al fenómeno de la creciente popularidad del Presidente, a pesar de que el país experimenta los primeros signos de una debacle económica de proporciones

catastróficas.

Y también por eso, el propio Presidente se ha encargado de decir, en todos los tonos y en todos los foros que, de ahora en adelante, en su Gobierno, el dinero será entregado en propia mano, sin costosos intermediarios. ¿Por qué ese particular interés de entregar el dinero en propia mano?

Porque al Presidente le interesa que la gente entienda que el benefactor no es el Gobierno, no las instituciones, no los funcionarios; López Obrador es el que da y quita. ¡Y punto!

Pero esa curiosa manera de comprar conciencias también ha inaugurado un inédito: “¡La estupidez como política pública!”. ¿Y qué significa eso? De nuevo debemos recurrir al sentido común.

Como todos saben, los gobiernos democráticos resuelven los grandes problemas sociales con políticas públicas capaces de atender al mayor número de personas, de la mejor manera y, sobre todo, con el menor costo.

Así, por ejemplo, para atender el problema de las madres que trabajan y no tienen quién cuide a los hijos se crearon las estancias, en donde profesionales del cuidado y el desarrollo infantil atienden a los niños mientras las madres se desarrollan laboralmente. Pero ¿cuál fue la respuesta del Gobierno de AMLO a una eficiente solución como las guarderías?

Una auténtica estupidez; cancelar las guarderías y entregar dinero a los padres de los niños, quienes, a su vez, pagarían a los abuelos para el cuidado de los infantes.

Una estupidez similar se propuso para los refugios y para los comedores comunitarios; regalar dinero. Mañana, Obrador podría salir con la ocurrencia de desaparecer escuelas y hospitales a cambio de regalar dinero para que cada cual pague su educación y su salud. Es decir, “la estupidez como política pública”.

Al tiempo.
01 Marzo 2019 03:49:00
¡Lo que destruyó AMLO en 100 días!
Metidos en la vorágine cotidiana de horas y horas de propaganda gratuita –que todos los medios le regalan al Presidente en sus mañaneras–, pocos han analizado la destrucción que en sólo 100 días ha provocado el Gobierno de López Obrador.

Incluso, estudiosos del Estado consideran que el Presidente mexicano pasará a la historia como “el campeón de la destrucción democrática”, no sólo de algunas de las instituciones clave, sino de la confianza en la democracia y, sobre todo, en la figura

presidencial.

Por eso, ya es motivo de quinielas una pregunta inquietante para propios y extraños: ¿Hasta dónde llegará el bono de popularidad del Presidente y hasta cuándo abrirán los ojos muchos ciudadanos que reniegan de la terca realidad y que se niegan a ver al “campeón de la destrucción democrática”?

¿Qué destruyó el presidente Obrador en casi 100 días de Gobierno?

1.- Destruyó la división de poderes. Hoy, el Congreso es un vulgar aplaudidor del Presidente, luego de que Morena sale de compras y consigue la claudicación de tantos legisladores como reclama una mayoría obediente a los deseos del Presidente. Y si el Congreso es de aplaudidores, la Corte está sometidas. El Máximo Tribunal dejó de ser un poder

independiente.

2.- Destruyó los contrapesos institucionales, como el Tribunal Electoral, a cuya expresidenta obligó a renunciar para manipular a modo los procesos electorales, al tiempo que el Tribunal busca el regreso ilegal de los “partidos paraestatales”, como el PES.

3.- Destruyó instituciones como la Comisión Reguladora de Energía, entre otras, que gracias al Senado serán meros paleros presidenciales.

4.- Destruyó Pemex, que hoy es chatarra entre petrolero y financiero, gracias a que colocó a un amigo como director, quien demolió la petrolera.

5.- Destruyó al Fondo de Cultura Económica, entregado a un extranjero fanático de la violencia a quien debieron hacer un traje legal a la medida.

6.- Destruyó Sectur –motor del desarrollo la creación de empleos–, porque según el Presidente, el turismo no es para ricos, sino para pobres.

7.- Destruyó el Conacyt porque la ignorancia presidencial se mudó a una suerte de repudio a la ciencia y al conocimiento.

8.- Destruyó la Conade, y la entregó a una ambiciosa sin límite y sin la menor preparación, y a quien debieron hacer otro traje legal a la medida.

9.- Destruyó el Seguro Popular, porque el presidente odia a Felipe Calderón y todo lo que haya hecho su gobierno, a pesar del alto costo social.

10.- Destruyó las estancias infantiles porque el Presidente odia a las mujeres que trabajan y que dejan a sus hijos en guarderías. Quiere a las mujeres en casa.

11.- Destruyó los refugios para mujeres porque el misógino Presidente no cree que las mujeres deban escapar del control de sus violentos esposos.

12.- Destruyó comedores comunitarios que atendían a pobres extremos, porque prefiere que los “pobres de los pobres” coman de la basura.

13.- Destruyó las expectativa de crecimiento económico a causas, de decisiones económicas torpes hicieron caer las expectativas de crecimiento económico.

14.- Destruyó la creación de empleos y, en sólo 100 días, se perdieron más de 600 mil empleos.

15.- Destruyó el futuro de jóvenes creadores; cineastas, guionistas, escritores, fotógrafos y artistas al cancelar los estímulos al cine y la cultura.

16.- Destruyó la reforma educativa y la calidad de la educación, para congraciarse con la mafia de la CNTE.

17.- Destruyó la reforma energética y, con ello, catalizó la pérdida de empleos bien pagados.

18.- Destruyó el avión presidencial, hoy convertido en chatarra, a un costo que multiplica el gasto en traslados del jefe del Ejecutivo.

19.- Destruyó más de 132 vidas y sus familias, por un error en la compra de gasolina al extranjero, que luego enmascaró con la mentira del la crisis del

“huachicol”

20.- Destruyó la confianza de inversionistas extranjeros que huyeron de México junto con capitales que buscan certeza jurídica. En CDMX, se canceló la construcción de siete obras inmobiliarias de primer mundo.

21.- Y la cereza del pastel es la destrucción del NAIM, la obra de infraestructura más importante de la historia del país y que fue derribada por un berrinche presidencial.

¿Cuál fue el berrinche?

Que el presidente Obrador no tolera que nadie brille más que él. El NAIM es una obra cuya paternidad pertenece al expresidente Peña Nieto.

Pero se equivocan quienes dicen que el presidente Obrador no ha construido nada.

¡Falso, Obrador construyó el nuevo Fobaproa, mayor al de Salinas y Zedillo y que nos endeudará a todos por mas de 30 años.

¿En cuántos años despertará México?

Al tiempo.
28 Febrero 2019 03:12:00
Puebla, Morelos; Crimines de estado
El tema lo reclama: esclarecer la tragedia que costó la vida a la gobernadora de Puebla y a su esposo, senador de la República.

Por eso, el 31 de diciembre de 2018 preguntamos en este espacio: ¿Y Si Fue Atentado? Luego, el 25 de enero de 2019 volvimos con una interrogante similar: “Puebla, Fue Atentado”.

Habíamos pasado de la duda a la certeza. ¿Por qué?

Porque el Gobierno federal insistió en dar carpetazo a la tragedia, al extremo de apostar por el olvido.

Y debemos regresar porque si no existía una sola evidencia de que la muerte de la gobernadora de Puebla y de su esposo pudiera ser un atentado, hoy crece el “sospechosismo”. ¿Por qué?

Porque al ordenar que se oculte por cinco años la última comunicación del piloto del helicóptero siniestrado, el titular de Comunicaciones y Transportes –y el Gobierno federal en su conjunto–, colocaron la tragedia en calidad de crimen de Estado.

Y las razones son elementales. ¿Por qué?

Porque, como dice el refrán, “el que nada debe, nada teme”. ¿Por qué ocultar, entonces, una grabación sin importancia? ¿Qué esconden el presidente Obrador y su Gobierno? ¿Qué dijeron el piloto y su contraparte del control en tierra?

Aquí vale recordar que durante toda la campaña presidencial, ya como presidente electo y ahora como Presidente Constitucional, Obrador pregonó por todo el país un estribillo que le ganó simpatía y votos: “no mentir, no robar y no engañar”.

¿Por qué, entonces, miente y engaña –junto con algunos integrantes de su gabinete–, en un caso como el de la tragedia que costó la vida a Martha Érika Alonso y a su esposo, Rafael Moreno Valle, jefe de los senadores del PAN?

Lo cierto es que la mañanera de hoy, jueves, el titular de la SCT dará a conocer una porción de la comunicación entre el piloto y su base en tierra. Y en esa grabación no habrá ninguna revelación extraordinaria, salvo que se confirma que la Torre de Control perdió la comunicación con el piloto.

Pero luego de la primera confirmación de que el Gobierno federal oculta no sólo información sino evidencias del siniestro –evidencia que pudiera ser clave–, ya nadie creerá lo que diga el Gobierno sobre el caso. Entonces habrá nacido la versión del crimen de Estado.

Y es que del escándalo de Estado y del ocultismo de Estado habremos pasado al crimen de Estado.

¿Por qué?

Porque entonces el supuesto crimen de Estado será rentable para fines político electorales. Y si lo dudan el mismísimo jefe nacional del PAN, Marko Cortés, se sumó al “sospechosismo”.

Dijo, palabras más, palabras menos, que si el Gobierno de Obrador oculta información sobre la tragedia, entonces los ciudadanos tenemos derecho a suponer que se trató de un crimen de Estado.

Al final, el Gobierno federal está obligado a indagar con seriedad el caso y, por tanto, ofrecer una respuesta y contundente si no quiere cargar con “el sambenito” de Gobierno criminal.

Y el mismo fardo de crimen de Estado cargará el Gobierno de Cuauhtémoc Blanco, en Morelos, en donde la fiscalía estatal cometió un error garrafal en torno al crimen del opositor Samir Flores.

Como saben, el luchador social se oponía, junto con el candidato presidencial de Morena, a la construcción de la termoeléctrica de Morelos. Luego de que López Obrador cambió de manera radical su postura y apoyó la construcción de la termoeléctrica, Samir Flores se colocó en el peor lugar posible: el de adversario del Presidente.

De manera impensable y horas antes de la consulta ordenada por el Presidente –para dizque decidir si la termoeléctrica sigue o se cancela–, Samir Flores fue asesinado. ¿Y qué creen?

Que la fiscalía estatal de Morelos reconoció haber perdido evidencia para esclarecer el crimen. ¿Es creíble tal descuido?

No, lo cierto es que se presume que manos interesadas en la opacidad del caso participaron en la desaparición de la evidencia para esclarecer el crimen.

Por eso vale preguntar ¿Quién, luego de la ridícula de-saparición de evidencia, creerá lo que diga el Gobierno estatal luego del manoseo del caso?

Nadie

Y mientras tanto, el crimen de Samir Flores quedará impune y marcado como crimen de Estado, en tanto el gobernador y exfutbolista será señalado como criminal de Estado.

Al tiempo.
27 Febrero 2019 03:47:00
¡Censura en venezuela! ¿Igual que en México?
Sin duda que todo periodista o medio comprometido con las libertades y los derechos básicos en democracia –libertad de expresión y derecho a la información–, debiera repudiar la retención del periodista Jorge Ramos y la censura que sufrió por la dictadura de Nicolás Maduro.

Y es que el manotazo autoritario de Maduro no sólo confirma que en Venezuela no existe libertad de expresión y que el dictador es capaz de los peores métodos para callar voces críticas que denuncian las atrocidades que se viven en su país.

Sin embargo, la críticas al dictador y la solidaridad con el periodista mexicano –avecindado en Estados Unidos y empleado de Univisión–, no debe servir para desviar la atención de lo que pasa en México en materia de censura y libertad de expresión, a pesar de que Jorge Ramos fue por años aplaudidor de AMLO.

¿Y qué pasa en México con las libertades y los derechos básicos?

Una primera aproximación confirma que en el Gobierno de Obrador la salud de la libertad de expresión y el derecho a la información no están lejos de la censura y la represión que vive Venezuela.

¿Lo dudan?

1.- En México Jorge Ramos tampoco podría haber concretado una entrevista como la que canceló Maduro en Venezuela. ¿Por qué? Porque si bien el Presidente mexicano no habría llegado al extremo de Maduro –de levantarse de la mesa, encerrar al periodista y robarle el material grabado–, si habría condicionado las preguntas del cuestionario para la entrevista.

2.- Es decir, todos los que solicitan una entrevista a Obrador saben –desde hace años–, que no acepta si no están pactadas las preguntas, los temas y que el entrevistador no se podrá salir del guión. ¿Ramos acepta esa censura?

3.- Está claro que en México existen medios y periodistas críticos del Gobierno de Obrador, pero también es cierto que cada vez son más los medios privados a los que somete el poder presidencial, por la vía del patrocinio o la recomendación.

4.- Los medios públicos en tiempos de AMLO difunden propaganda y nada más. Y ay de aquel que no acepte, porque lo corren. Por años, la mesa de debate de Canal 11, titulada Primer Plano, gozó de total libertad en gobiernos del PRI y del PAN. Incluso sus panelistas son abiertos lopistas. Hoy recibieron presiones de ser despedidos porque les exigen aplauso total a AMLO.

5.- Existen casos –somos testigos y víctimas de uno de ello–, de periodistas críticos de AMLO vetados de empresas mediáticas –prensa radio y TV–, por instrucción del Gobierno de Obrador.

6.- En diciembre pasado, cuando el Gobierno federal procesaba el presupuesto 2019, la casa presidencial difundió un manual de censura para “sacar de la narrativa informativa” temas como el NAIM, el Tren Maya y otros que ridiculizaban al gobierno de AMLO.

7.- Por orden presidencial empresas privadas –de televisión, prensa y radio–, contrataron a periodistas aplaudidores de su causa.

Pero la joya de la corona es la censura selectiva para acreditar reportero a las “mañaneras presidenciales”.

Justamente ayer, el vocero presidencial, Jesús Ramírez, difundió los lineamientos para tal acreditación. Son de risa loca.

Entre otras cosas exigen lo siguiente: a) Breve historia del medio en un espacio máximo de una cuartilla. b) Certificación de audiencia y/o circulación. c) Exposición de motivos para cubrir las actividades del Presidente de los Estados Unidos Mexicanos en hoja membretada, firmada por la Dirección del medio. d) Semblanza curricular de las personas fundadoras del medio. Resumen breve de la trayectoria en un espacio máximo de una cuartilla.

e) Semblanza curricular de la persona a cargo de la Dirección General del medio. Resumen breve de su trayectoria en un espacio máximo de una cuartilla. f) La semblanza curricular de la persona que desea acreditarse. Resumen breve de la trayectoria profesional de quien se acredita en un espacio máximo de una cuartilla. g) Identificación oficial vigente, escaneada a color.

¿Qué significa lo anterior?

Que el gobierno del presidente Obrador se reserva el derecho de permitir o negar el ingreso a las mañaneras presidenciales. En otras palabras, que no tendrán lugar los medios y periodistas incómodos. ¿Es o no censura?

Todo ello sin tomar en cuenta que a los periodistas que actualmente asisten a las mañaneras les “sugieren” brevedad y puntualidad en sus preguntas. Es decir, no interpelar al Presidente.

Como queda claro, en México no estamos lejos de una censura al estilo venezolano.

Al tiempo.
25 Febrero 2019 03:49:00
¡AMLO, ‘El Chapo’ y el odio a las mujeres!
A favor del candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador, votaron poco más de 13 millones de mujeres mexicanas, lo que representa el 49% de los 33.3 millones de votos totales que recibió el tabasqueño.

Lo anterior significa que –en promedio–, salió de una mujer uno de cada dos votos que llevaron a Obrador a la casa presidencial.

Por eso la primera pregunta: ¿Qué esperaban las mujeres mexicanas del populista candidato de Morena, si todos saben que el hoy Presidente es un profundo conservador?

Resulta difícil conocer la motivación del electorado femenil ya que, por ejemplo, durante la campaña y en su programa de gobierno pocas o ninguna propuesta central de Morena fue dirigida a las mujeres.

De manera genérica –y sin detalles–, Obrador decía que su propuesta de gobierno era una alternativa de género y que, por eso, estaba muy lejos del conservadurismo de la derecha. ¡Demagogia pura y dura!

Tarde se percató el electorado femenil de que no existía una sola línea, una palabra de la propuesta de gobierno de AMLO dedicado a los niños. Es decir, que el hoy Presidente ignoró todo lo relativo a los infantes.

Peor, si no existió un solo programa social a favor de la niñez, menos una iniciativa para atender a esa dupla fundamental en la sociedad, llamada “madre e hijo”.

A pesar de ese desprecio a las mujeres; a pesar del desdén a los niños y la nula atención a la célula básica de la sociedad que son la madre y los hijos, casi la mitad de la población –49% de votantes mujeres–, sufragaron por Obrador.

También se debe decir que una de las pocas promesas formuladas por Obrador sobre las madres y sus hijos –no en campaña sino en la toma de posesión–, fue la promesa de respetar las estancias infantiles que atendían a casi medio millón de niños y que, por tanto, resolvían un grave problema para otras tantas madres en todo el país.

Es decir, las guarderías eran una respuesta exitosa a la atención de los niños en sus primeros años –previos a la escuela y fundamentales para el desarrollo adulto–, que además permitía que las madres y, en especial las madres solteras, pudiera hacer frente a un empleo alternativo.

Una madre nunca deja a sus hijos en una guardería o estancia por gusto; lo hacer porque debe contribuir a la economía familiar. Y la retribución del Estado al sacrificio fue la constante certificación de las estancias en la calidad y atención al menor.

Sin embargo, resultó traumático el despertar para miles de familias y para millones de madres y sus hijos, cuando comprobaron que el conservador presidente Obrador enarboló el discurso de que los hijos deben ser educados en la casa, que no deben salir de la casa y que las madres deben estar en la casa; pensamiento ultraconservador que deslizó apenas tomó posesión.

Luego vino el golpe final; cancelar las guarderías.

Y es que para Obrador el único programa social que importa es aquel que produce votos, popularidad y el aplauso fácil.

Por eso la vorágine morbosa de repartir dinero a manos llenas tanto a “ninis”, como desempleados, presos, ancianos… a costa de los niños.

En el fondo, cuando Obrador rompió la cadena que amalgamaba a la guardería con el hijo y a la madre con el trabajadora, el Presidente consiguió dos objetivos clave de su cultura ultraconservadora; el regreso de las madres a la casa, para cuidar a los hijos y rescató dinero para programas populistas que si dan votos.

Pero no fue todo. Luego de acabar con las guarderías Obrador se fue contra el Seguro Popular, –que atiende a una mayoría de mujeres–, contra programas dirigidos a mujeres y tocó fondo cuando canceló el dinero para los refugios de madres en peligro, por la brutalidad de sus parejas.

Quedó claro: a López Obrador poco o nada le importan las mujeres.

Sin embargo, cuando la madre de Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”, le pidió visas humanitarias para que ella y su familia pudieran visitar al hijo descarriado, Obrador hasta presumió su gesto humanitario.

Y entonces vino la paliza y el recamo generalizado.

¿Dónde está el gesto humanitario del Presidente con las madres que en las guarderías tenían el último recurso de supervivencia y atención para sus hijos? ¿Dónde está el peso del Estado para atender a los niños en sus primeros y vitales años de vida, con especialistas de la conducta y la socialización? ¿Dónde el gesto humanitario del Presidente a favor de las mujeres con cáncer? ¿Dónde está el gesto humanitario a favor de las mujeres violentadas, junto con sus hijos, que deben acudir a refugios para salvar sus vidas?

Queda claro que para la cuarta transformación las mujeres son un instrumento igual a las escopetas: “deben estar cargadas y detrás de la puerta”.
22 Febrero 2019 03:48:00
Con AMLO la muerte tiene permiso
Durante buena parte de su precampaña, de su campaña presidencial y de su intenso activismo como presidente electo, Andrés Manuel López Obrador centró su atención y su promesa de cambio en el tema de la seguridad.

Como si se tratara de un acto de fe, aseguró que con sólo cambiar de gobierno –con la llegada de los supuestos políticos honestos y puros que él encabeza–, las mafias criminales y los matarifes dejarían las armas, se alejarían de la maldad y se convertirían al bien.

Por eso –porque Obrador es un sembrador de esperanza–, resultó de gran efectividad mediática y propagandística aquel mensaje mesiánico de “abrazos en lugar de balazos”, que era acompañado con un eslogan que se volvió estribillo de campaña: “los militares a los cuarteles”.

Sin embargo, la terca realidad se impuso; el ejercicio del poder no es un acto de fe y contener la violencia no es propio de los milagros. En sólo 85 días vivimos el arranque sexenal más violento de la historia; con el mayor número de eventos criminales y las peores expectativas para la seguridad ciudadana.

Y es que en sólo 85 días del Gobierno de AMLO se han producido entre 5 y 6 mil muertes violentas. Es decir, un promedio de 65 muertes por día, lo que significa que en México es asesinado un ciudadano cada 30 minutos, en promedio.

En los primeros 85 días del Gobierno de Obrador se produjo la mayor tragedia al arranque sexenal, que cobró tres veces más vidas que las que se perdieron de jóvenes normalistas. En el estallidos de Tlahuelilpan –en donde el Gobierno federal no ha investigado nada–, hasta hoy se han registrado 132 personas muertas. No existe un solo detenido, no hay un sólo culpable y en el lugar de la tragedia se han repetido los pinchazos a ductos sin que ninguna autoridad pueda hacer nada.

En sólo 85 días, han sido asesinados 5 periodistas en distintas entidades del país y no existe un sólo detenido, no hay investigación abierta y ninguno de los familiares ha recibido siquiera un mensaje de condolencia por parte del Gobierno federal.

Peor, el presidente Obrados ha omitido hablar del tema y no existe una sola mención por parte de su Gobierno. En realidad a nadie de la cuarta transformación le importan los periodistas muertos.

En los primeros 85 días de la gestión de AMLO murió una gobernadora, la poblana Martha Érika Alonso y su esposo, el senador Rafael Moreno Valle. Igual que en el resto de crímenes ocurridos en el nuevo Gobierno, nadie ha investigado nada, a nadie le importa si fue un accidente o si existen elementos para presumir un atentado o, incluso, si se trató de un crimen de Estado. Lo único cierto es que la pareje de políticos poblanos eran dos de los más severos críticos del Gobierno de Obrador.

En sólo 85 días otros dos críticos del Gobierno de Obrador han muerto en condiciones nada claras. El primero es el empresario Carlos Martín Bringas –en su momento patrocinador de la campaña de Ricardo Anaya–, quien fue encontrado sin vida en un automóvil, con aparentes signos de suicidio.

La familia del hombre de negocios reveló a distintos medios que no existían razones para presumir un suicidio, en tanto expertos forenses documentaron que todo indica que se trató de un asesinato.

El segundo caso es el del líder social Samir Flores asesinado apenas el pasado miércoles cuando salía de su casa, en Amilcingo, Morelos. Resulta que Samir era un férreo opositor a la termoeléctrica y gasoducto que se construyen en Morelos; obra que según el presidente Obrador sería sometida a consulta.

En torno al crimen existen distintas versiones, algunas descabelladas, como la que supone que pretendió desalentar la participación en la consulta. Por eso, organizaciones indígenas como el EZLN culpan al Presidente del crimen.

En sólo 85 días se han producido 317 secuestros en todo el país –poco más de 3 secuestros por día–, según reporte de Alto al Secuestro. Isabel Miranda de Wallace señaló que esa cifra arroja un repunte alarmante en el número de plagios y, entre los estados con mayor incidencia, curiosamente aparecen Veracruz y Ciudad de México, dos entidades gobernadas por Morena.

En sólo 85 días el número de feminicidios se ha disparado hasta niveles de escándalo. Según distintas activistas del 1 de diciembre al 20 de febrero se han reportado por lo menos 150 ataques mortales. Y ni una palabra del tema por parte del Gobierno federal.

Por eso, frente a las cifras arriba documentadas, se puede concluir que en el gobierno de AMLO la muerte tiene permiso. Es decir, que ha resultado un fracaso total la estrategia de seguridad del nuevo Gobierno.

Al tiempo
21 Febrero 2019 03:55:00
¡Soborno de AMLO a militares, propio de una dictadura!
Pueden decir misa, lo pueden justificar con el cielo y las estrellas y hasta pueden creer que engañan a los ciudadanos.

Sin embargo, lo cierto es que el Presidente pretende sobornar a los militares cuando les ofrece la responsabilidad de construir y administrar un aeropuerto, cuando les regala el usufructo de un rentable negocio inmobiliario y –sobre todo–, cuando entrega a los militares la Guardia Nacional.

Y es que en democracia las fuerzas castrenses –militares y marinos– nada tienen que hacer en la construcción y administración aeroportuaria; nada tienen que hacer en el negocio inmobiliario y menos en labores de policía.

Pero, sobre todo, nada justifica que los militares se metan a perseguir delitos y menos a detener a los presuntos delincuentes.

Por eso, frente al intento de soborno a los militares mexicanos –que está en marcha desde el Gobierno de Obrador–, las preguntas obligan.

¿Por qué el presidente Obrador y toda su claque mudaron de manera repentina su rechazo a la militarización institucional y hoy –sin explicación–, defienden a capa y espada la militarización? ¿Por qué y para qué ese inexplicable cambio de postura y, sobre todo, el soborno a los militares?

¿Por qué la reforma al 19 constitucional, que incluye la detención preventiva en una larga lista de presuntos delitos graves, en especial delitos electorales y de corrupción? ¿Por qué el debilitamiento de los contrapesos, como el Congreso y la Corte? ¿Por qué desacreditar los órganos autónomos y por qué aplastar a las ING?

¿Por qué la persecución de los críticos y el sometimiento de los medios privados? ¿Por qué utilizan los medios públicos –violando la Constitución– para la propaganda que exalta la figura presidencial? ¿Por qué la persecución de empresas y empresarios incómodos?

¿Por qué a nadie le importan las sospechosas muertes de periodistas y opositores al gobierno de AMLO –como la gobernadora de Puebla, Martha Érika Alonso, de su esposo el senador Rafael Moreno Valle; del empresario Carlos Martín Bringas y del líder social Samir Flores–, y por qué tampoco importan tragedias como el estallido en Hidalgo, que causó 131 muertes?

La respuesta a esas interrogantes está a la vista de todos.

Y es que cualquiera que compare la evolución de las dictaduras en el mundo con lo que ha ocurrido en los primeros 85 días del gobierno de AMLO, sin duda llegará a la conclusión de que vivimos una peligrosa “predictadura” y que en esa fase,López Obrador se prepara para erigirse en dictador.

¿Por qué esa conclusión?

1.- Porque si López Obrador consigue sobornar a las fuerzas castrenses con negocios pingües como el aeropuerto, empresas inmobiliarias y el papel de policías investigadores, tendrá el camino libre para la reelección; para la dictadura.

2.- Porque con la reforma al artículo 19 de la Constitución, Obrador podrá llevar a prisión a quien le plazca, sea político, empresario, líder social, periodista, crítico y, en general, a todo aquel que se oponga a su dictadura.

3.- Porque con los medios privados sometidos y los medios oficiales convertidos en propagandistas, no habrá crítica ni libertad de expresión ni libertades básicas.

4.- Porque sin órganos autónomos y sin ONG, nadie podrá exigir el respeto a la legalidad, a la Constitución y a las libertades básicas.

5.- Porque si hoy –y todos los día de su gobierno– Obrador fusila sin ton ni son y sin pruebas a todo aquel que lo cuestiona, es fácil imaginar lo que hará con todo el poder y todos los instrumentos de un dictador

6.- Porque con todo el poder, Obrador puede someter a gobernadores, grandes empresarios y puede llevar a México a una locura como la que se viven en Venezuela, Cuba, Bolivia y Nicaragua, por citar sólo a los sátrapas de América Latina.

7.- Y, sobre todo, porque no es casual que los mayores adoradores de las dictaduras de Venezuela y Cuba, sean desde López Obrador, pasando por la presidenta de Morena y terminando con buena parte de los intelectuales orgánicos del “lopezobradorismo”.

Hoy muchos se niegan a reconocer que el camino de López Obrador es el de un dictador sin más principios y más objetivos que su delirante ambición sin límite.

Pero también es cierto que hoy en México, igual que en la Alemania nazi, muchos están acobardados y muchos otros aun creen que pueden obtener beneficios de la antidemocracia.

Y pueden seguir ciegos y sordos ante el peligro que amenaza con destruir la democracia mexicana, pero tarde o temprano la historia se los reclamará.

Al tiempo.

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