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Abel Pérez Rojas
Abel Pérez Rojas
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Abel Pérez Rojas / [email protected] / @abelpr5 / facebook.com / abelperezrojas. Es poeta, comunicador y doctor en Educación Permanente. Dirige Sabersinfin.com.

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14 Octubre 2019 04:05:00
Educación permanente, cimiento del III Encuentro Nacional y II Internacional de Escritores
Abrirse a las múltiples posibilidades del aprendizaje y desaprendizaje, a la convivencia pacífica, a la creación artística a fin de constituir saberes en entornos conscientemente éticos, han sido piedras angulares de la cimentación de lo que hasta el año pasado fueron los denominados Encuentros de Escritores BUAP – Sabersinfin, y que, pese a las modificaciones que presentará la emisión de este año, la educación permanente debe y tiene que ser el eje orientador de dicho encuentro académico de las letras.

Como recordarás, en la emisión anterior te compartí que hace poco la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) a través de la Vicerrectoría de Extensión y difusión de la cultura y el Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades “Alfonso Vélez Pliego” publicaron la convocatoria para el III Encuentro Nacional y II Internacional de Escritores a desarrollarse los días 27, 28 y 29 de noviembre del año en curso en la capital poblana.

También te dije que con la participación de Sabersinfin.com y su Círculo de Escritores, la Academia Nacional de Literatura, perteneciente a la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, Fundación Cultural EOS, Revista Ameyal y Óclesis, el Encuentro Poético consistirá en lectura de poesía, presentación de novelas por medio de sinopsis, ponencias, talleres y conciertos.

En ese contexto y no perdiendo de vista que en el 2017 y 2018 se desarrollaron los Encuentros de Escritores BUAP - Sabersinfin, la emisión de este año tiene por retos la inclusión de otras organizaciones culturales, la ampliación de las sedes a fin de acercar a los participantes con los jóvenes estudiantes poblanos y dirigir las ponencias sobre el tema: “El escritor y su obra ante la descomposición y reconstrucción del tejido social de su entorno”.

Para conseguir lo anterior es importante que desde un inicio quienes aspiran a participar tengan presente que se trata de un evento eminentemente académico aderezado con participaciones de canto y música, pero que el propósito esencial es compartir el saber propio y abrirse al de los demás, con ello, el desfile de egos y la necesidad de destacar por encima de los demás no tiene cabida.

También implica que previamente los participantes estudien y tengan en cuenta que el resto de expositores está realizando un esfuerzo importante para poder acudir a la cita literaria.

En el Encuentro del año pasado se derivaron relaciones culturales que se vieron manifiestas en eventos posteriores en otros puntos del país y del extranjero, ello implica la relevancia de marcar nuevos derroteros literarios y formativos.

Por otra parte, al tener a la novela como género literario invitado, los autores deberán hacer acopio de síntesis sin que esto repercuta en demerito de su obra, de tal manera, que acotamiento implica precisión.

Aunque aún faltan varias semanas para la realización del Encuentro, desde hace unas semanas se está fraguando lo que esperamos sea un evento que rebase nuestras expectativas.

Aprovecho para recordarte que el evento es gratuito y que puedes esclarecer cualquier duda en el correo electrónico: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo).
En próximas publicaciones abordaré más del Encuentro de Escritores.

Nos vemos en la próxima entrega. Te espero.

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente. Dirige Sabersinfin.com
07 Octubre 2019 04:00:00
III Encuentro Nacional y II Internacional de Escritores: literatura y actualidad
“Que tu pluma sea cincel y martillo, sea puño cerrado y mano extendida, sea águila libertaria y paloma de paz”.
Abel Pérez Rojas

Los escritores y su obra no son ajenos a la realidad que vive el mundo y muy particularmente nuestro país, por ello es vital que tengan presente que pueden y deben incidir de manera consciente y de forma ética en fenómenos sociales como la descomposición y la reconstrucción del tejido social y su entorno.

Por otra parte, desde hace dos años en el marco de la educación permanente y la participación social, se ha venido desarrollando un evento eminentemente académico y cultural que está empezando a ser referencia en el ámbito de las letras.

Bajo este panorama, hace escasos días la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) a través de la Vicerrectoría de Extensión y difusión de la cultura y el Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades “Alfonso Vélez Pliego” lanzaron la convocatoria para el III Encuentro Nacional y II Internacional de Escritores a desarrollarse los días 27, 28 y 29 de noviembre del año en curso en la capital poblana.

Con la participación de Sabersinfin.com y su Círculo de Escritores, la Academia Nacional de Literatura, perteneciente a la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, Fundación Cultural EOS, Revista Ameyal y Óclesis, el Encuentro Poético consistirá en lectura de poesía, presentación de novelas por medio de sinopsis, ponencias, talleres y conciertos.

La recepción de trabajos comprende desde el momento de la publicación de la convocatoria (27 de septiembre) y hasta el 31 de octubre de los corrientes.

A continuación transcribo la convocatoria:

“Podrán participar todos los escritores con trayectoria, que tengan como mínimo 18 años de edad, sin restricción de nacionalidad, con obra original, escrita en lengua española.

“El tema de la poesía y novela es libre, el tema de las ponencias: “El escritor y su obra ante la descomposición y reconstrucción del tejido social de su entorno”.

“Los trabajos serán recibidos en formato Word, tamaño carta, escritos en Times New Roman 12, interlineado simple, de 200 a 250 palabras escritas en una sola cara de la hoja para poesía; para sinopsis de novela, de 400 a 450 palabras. Las obras que sobrepasen estas medidas quedarán excluidas.

“Deberán contar con los siguientes datos al calce: nombre, correo electrónico, grado académico, institución de procedencia, nombre de la poesía, novela o ponencia, breve reseña curricular (máximo 150 palabras), con la aceptación y firma de conformidad de la siguiente declaratoria: “Expreso –con carácter de DECLARACIÓN JURADA- que las obras presentadas son de mi única y exclusiva autoría”. Firmar al calce.

“Se recibirán los trabajos desde la publicación de esta convocatoria y hasta el 31 de octubre de 2019, enviados al correo electrónico .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo). La fecha es impostergable.

“La participación es gratuita.

“Cualquier duda o punto no contemplado en la presente convocatoria será resuelta por los organizadores.

“Aceptación de ponencias

“El Comité Organizador notificará la aceptación de ponencias en tiempo y forma, vía correo electrónico antes del 5 de noviembre.

“Los ponentes aceptados deberán confirmar su asistencia en el lapso de una semana, después de haber recibido su carta de aceptación.

“Cada ponente contará con 20 minutos para su exposición.

“Gastos de transporte, hospedaje y alimentación correrán por cuenta de cada participante y/o ponente.

“Informes:

[email protected]
http://www.cultura.buap.mx www.facebook.com/vedcbuap” Hasta aquí la cita.

Breve la convocatoria, pero deja ver que el Encuentro depara una gran riqueza y la vital oportunidad de la retroalimentación.

Estoy seguro de que como en los años anteriores la participación de escritores y público en general será abundante y nutritiva en el Encuentro de Escritores, y que seguirá marcando derroteros en otros eventos de esta naturaleza.

Como siempre será un honor participar activamente en este magno acontecimiento literario y cultural.

En próximas entregas abordaré más del Encuentro de Escritores.

Nos vemos en la próxima entrega. Te espero.

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente. Dirige Sabersinfin.com
30 Septiembre 2019 04:00:00
Psicológicos, los obstáculos para mi primera ducha con agua helada
De naturaleza psicológica han sido principalmente los obstáculos que he tenido que sortear para llegar al punto de tomar mi primera ducha con agua helada, no ha sido fácil, tampoco ha sido extremadamente difícil, pero eso sí, ha sido en extremo aleccionadora la experiencia.

Te contextualizo a continuación.

Hace un mes escribí un artículo titulado: “Educarse en la incomodidad y el extremo: Wim Hof”. En aquella ocasión abordé cómo es que ese atleta, motivador e investigador holandés adoptó al frío como su maestro y en qué consiste el Método Wim Hof.

Por si no lo has leído te comento brevemente que dicho método consiste en la hiper oxigenación del cuerpo a través de cierto ritmo de respiraciones complementadas con exposiciones al frío.

Es tal la efectividad del método que Hof ha impuesto más de veinte marcas mundiales, es prácticamente inmune a algunas enfermedades, lo cual ha sido documentado en las universidades que le han llevado a sus laboratorios para estudiarle.

En aquel artículo te dije que yo había empezado a poner en práctica a mi manera el Método Wim Hof.

Después de un mes te comparto algunas de mis experiencias esperando te sirvan y te orillen, tal vez, a reconsiderar algunas de tus prácticas habituales.

A casi un mes y medio que inicié bañándome con agua fría he conseguido algunos logros personales muy modestos que continuaron con caminatas mañaneras descalzas sólo en calzoncillos.

A la caminata siguió el trote combinado con ejercicios de resistencia.
En este tiempo he corrido con lluvia y sin ella.

Hace casi quince días ascendí y descendí descalzo el Cerro Tepozteco. Me dejó muchas lecciones.

Luego siguieron los “baños de piso”, los cuales consisten en acostarse en el suelo a la intemperie unos minutos por la mañana, como si tratara de estar en la playa.

Hoy, domingo, en una mañana lluviosa con motivo de los efectos de un ciclón tropical y un canal de baja presión, tuve por primera ocasión una ducha a la intemperie con agua y hielo.

Un tonel con agua de lluvia y tres bolsas de cubitos de hielo fue la dosis preparada para el ejercicio. La experiencia fue genial.

Después de todo esto te comparto lo siguiente.

Sólo al inicio, después del segundo día de empezar a bañarme con agua fría me enfermé de gripe, pero cedió rápidamente y no interrumpí las duchas de ese tipo.

A partir de entonces no me he enfermado de algo.

Para una persona como yo esto es verdaderamente un logro, pues a la edad de veinte años padecí tuberculosis, además de que padezco desde hace algunos años una alergia al polvo, al polen y con facilidad me enfermaba de las vías respiratorias con una simple exposición a cualquier corriente de aire.

Durante décadas me he privado de caminar descalzo, de caminar en medio de la lluvia sin tener que cubrirme, de bañarme con agua fría y de extremar precaución ante una persona enferma de las vías respiratorias.

Por eso era verdaderamente impensable imaginar que estaría haciendo lo que ahora estoy haciendo.

En efecto, los obstáculos más complicados han sido los psicológicos, pues mi pasado enfermizo lo estaba arrastrando a mi presente y ya lo veía en el futuro.

Este domingo fue especial. La ducha de agua fría la hice acompañado de dos amigos que han visto mi progreso y ahora ellos también están intentando lo mismo. Uno con más tiempo que el otro también se duchó con agua con hielo, el otro sólo tuvo contacto parcial.

Todo esto no se trata de ver quién resiste más al frío, sino de la convivencia y la pacificación a través de la hiper oxigenación y la exposición al frío.

Me siento físicamente muy bien y también he sentido los beneficios en cuanto el estrés.
¿Qué sigue?, aún no lo tengo totalmente definido, pero ya he visto varios senderos que quiero andar para beneficio propio y de quienes me rodean.

Te comparto lo anterior esperando te sea útil.

Nos vemos en la próxima entrega. Te espero.

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente. Dirige Sabersinfin.com
10 Septiembre 2019 04:00:00
Filosofía y ufología: libertad y estudio de lo extraño
El ejercicio de la libertad de pensamiento y el estudio de los fenómenos extraños, son trasfondo del puente entre filosofía y ufología.

La filosofía como madre de la ciencia y de todo conocimiento no debe estar exenta de campos de la realidad que han sido relegados, marginados o ignorados por quienes se asumen como intelectuales o académicos “serios” y, por otra parte, la ufología u ovnilogía –el estudio del fenómeno ovni (objeto volador no identificado)-, no puede sustraerse de cimientos y estructuras filosóficas y científicas, si es que aspira a realizar aportes que soporten el escrutinio riguroso de la verdad.

Abordo el presente tema a partir de la invitación que recibí hace un par de semanas de Patxi Villar de Paul, para participar en el programa radiofónico por Internet desde España, Mundo Insólito Radio, acerca del tema: Filosofía, ufología y poesía.

A mi parecer, la libertad es el trasfondo para abordar este tema, específicamente, el ejercicio de la libertad para reflexionar y estudiar todo, aún aquello que descartamos a priori debido a nuestros prejuicios personales y sociales.

Reafirmo este sentido en la afirmación del escritor, novelista, guionista y periodista francés Bernard Werber: “Hay una ciencia (...), la ciencia de la libertad, la libertad de pensar por sí mismo, sin molde preconcebido, sin capilla, sin maestro, sin ningún a priori”.

Todo persona que aspira a ser libre -ésta es la esencia del filósofo- no debe rehuir reflexionar, estudiar o investigar sobre cualquier tema, incluyendo, por supuesto los asuntos concernientes a la ufología y con otros campos tradicionalmente vetados por el sector formal de la investigación, como son las cuestiones paranormales, los hechos históricos que no coinciden con la narrativa aceptada, entre otros.

Un punto de partida para puentear la filosofía y la ufología es el relacionado con la concepción de ¿qué es vida?, ¿qué es ser humano? y ¿qué es el universo?, pues si concebimos que estamos frente a una situación compleja, interconectada entre sí con una serie de circunstancias que hasta ahora no hemos estudiado ni siquiera someramente, podríamos adoptar una postura de apertura hacia lo desconocido,

aún de aquello que se salga a los paradigmas predominantes que orientan las directrices del arte, de la ciencia y del saber.

Por otra parte, a propósito de lo que vengo abordando, escribí en el 2013 un artículo titulado “Educar(se) en y para lo extraño”, a fin de reflexionar en torno al valor educativo de lo extraño, es decir, de aquello que por definición es raro, singular o “ajeno a la naturaleza o condición de una cosa de la que forma parte, a simple vista, puede verse que el campo de estudio de la ufología, entra a la perfección en la definición de extraño.

Me permito citar algunos párrafos de dicho artículo que deben leerse a la luz del tema filosofía y ufología:

“Educar(se) en y para lo extraño significa cuestionar nuestros puntos de seguridad y abrirse a nuevas estructuras de pensamiento, a partir de abordar lo que soslaya la instrucción formal por considerarlo irrelevante o poco serio.

“…el cerebro busca andar sobre lo seguro. Buscar escondrijos para guarecerse de las interminables dudas es una actitud, hasta cierto punto, de compensación ante la infinitud de los misterios del Universo.

“Si ponemos en tela de juicio nuestro saber podríamos estar renunciando a la aparente seguridad que da el conocimiento, pero estaríamos abriéndonos a la expansión del pensamiento, a las ideas originales e innovadoras.

“No debe tomarse lo extraño sólo como sinónimo de paranormal o sobrenatural, en el contexto en el que venimos discurriendo el término debe remitirnos a lo raro, a lo singular, a lo que habitualmente es desechado o poco abordado por las investigaciones de las instituciones formales.

“En el ámbito social, por ejemplo en la historia universal, encontramos episodios que no reciben la misma atención que los acontecimientos divulgados en los libros de texto. O en las ciencias naturales, en el caso de la biología, vemos desafíos extraños en la criptozoología: estudio de los animales cuya existencia es improbable, o en la astrobiología: rama de la ciencia en la que se vinculan astrofísica, biología y geología para el estudio de la existencia, origen, presencia e influencia de la vida en el conjunto del universo.

“Hay vastas fuentes de fenómenos extraños, y aun los conocidos, a la espera de mentes dispuestas a sortear la medianía”.

Hasta aquí la extensa, pero oportuna cita.

Si nos asumimos como seres que buscan ejercer su libertad y formarse en el camino, entonces, frente a nosotros se abren infinitas posibilidades de no rehuir a hallar y andar los vínculos filosóficos con áreas del saber que no han estado hasta cierto punto visibles, como es el caso de la ufología.

Cierro este primer bosquejo diciendo que cualquier persona que aspira a estudiar seriamente la materia que sea, entre ellas la ufología, no puede ni debe renunciar a una conducta ética ni alejada de las herramientas intelectuales, racionales y tecnológicas que como civilización hemos ido construyendo, en caso contrario, es fácil montar cultos religiosos y fanáticos en cuestiones en las que se requiere imparcialidad, profesionalismo y mucha objetividad.

Por otra parte, los filósofos y la filosofía, no pueden rehuir especular en torno a la ufología y a otras materias, por el simple hecho de que no hacerlo es abonar a la ignorancia y a la parcialidad del conocimiento.

Se requieren ufólogos con bases filosóficas sólidas, y filósofos con una visión de la complejidad de la realidad desde el ángulo de la ufología. ¿O no?

Nos vemos en la próxima entrega. Te espero.

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente. Dirige Sabersinfin.com
02 Septiembre 2019 03:00:00
Educarse en la incomodidad y el extremo: Wim Hof
El camino que han elegido algunas personas para formarse en situaciones extremas evidencia el efecto pernicioso de los ambientes cómodos que hemos creado, de tal manera que el confort se convierte en una serie de situaciones que nos atrofian e impiden que seamos conscientes del potencial que podemos desarrollar.

Sé que esto parece una postura fuera de lugar cuando la humanidad ha realizado un gran esfuerzo para avanzar en torno a la conquista del bienestar de las personas, pero si contrastamos el planteamiento inicial con ciertos ejemplos de vida veremos con mayor claridad a lo que me refiero.

Para ejemplificar cómo es que el confort nos ha privado de ciertos niveles del desarrollo de nuestras facultades quiero compartirte parte de la vida y trayectoria de Wim Hof, conocido también como The Iceman.

Después de transitar por un periodo de profunda depresión debido a una desgracia familiar, Wim se adentró en la práctica de la meditación, del yoga y algunas artes marciales.

Dentro de sus búsquedas empezó a considerar el frío como uno de sus maestros, de tal manera que se sumergió literalmente en sus profundidades.

The Iceman ha realizado proezas impensables como correr por el Everest y por varias montañas del mundo exclusivamente en calzoncillos, ha nadado bajo el hielo casi sesenta metros, ha permanecido cubierto de hielo -excepto su cabeza- alrededor de dos horas.

Sus hazañas con el frío o en el extremo calor son incontables y se han traducido en veintidós Récords Guinness.

Hof se ha sometido a estudios científicos con diversos laboratorios universitarios para que puedan ser testigos de calidad de sus logros y documenten qué sucede en su organismo que lo convierte en alguien extremadamente resistente.

A Wim se le han inyectado algunas sustancias para inducirle determinadas enfermedades, el resultado encontrado por los investigadores demostró que es

inmune a ellas, debido a que voluntariamente puede controlar su sistema inmunológico.

En fin, son muchas las hazañas de este hombre, te invito a que leas más sobre su vida y obra.

Sin embargo, hasta este punto de lo que te he compartido sólo he bosquejado a un hombre extraordinario que raya en el punto de lo asombroso, pero que su ejemplo podría reducirse exclusivamente a su persona, es decir, al ámbito individual.

Consciente de ello, Wim sostiene a cada momento que cualquier otra persona debidamente entrenada puede desarrollar lo mismo que él.

Por eso a la par de sus exhibiciones y conferencias, imparte cursos de entrenamiento denominados Método Wim Hof.

En efecto, quienes se entrenan durante un mes bajo su método, pueden realizar acciones muy parecidas a las de Wim, así como realizar progresos en el control de la depresión, la angustia, las preocupaciones, la modulación de su carácter, entre otras cuestiones que a los participantes les parecían prácticamente imposibles.

El punto clave del Método Wim Hof está en la respiración, en la hiper oxigenación del cuerpo y en el contacto gradual con el frío a la par de practicar meditación.

En los dos párrafos anteriores está el punto central de lo que te quiero compartir en este artículo.

El caso de Wim es de alguien extraordinario que ha traducido su grandeza en un método que puede ser comunicable, aprendido y los resultados replicables.

De acuerdo con las palabras de The Iceman, el frío se convirtió en su maestro, lo cual es evidente, pero lo que también salta inmediatamente a la luz es que Wim se ha convertido en un maestro con todas las herramientas a la mano para desbaratar nuestros paradigmas de la comodidad, y mostrarnos que más allá de lo que llamamos cierto bienestar, está una filosofía y forma de vida que seguramente podría curar a muchas personas alrededor del mundo.

The Iceman se formó, se forjó y se reeducó, a la par de que ha ido contribuyendo a que otros se formen a sí mismos.

Wim Hof es un claro ejemplo de lo que es un educador permanente en la extensión de la palabra.

Él nos ha mostrado, como tantos otros alrededor del mundo, que es posible alcanzar resultados extraordinarios si nos forjamos en la incomodidad y el extremo.

Valdría la pena reevaluar nuestros hábitos, las vías por las cuales estamos accediendo al saber, a fin de atrevernos a andar otros caminos.

Por lo pronto yo ya empecé con algunas de las prácticas de Wim Hof, espero más adelante compartirte mis resultados.

Vale la pena intentarlo, ¿o no?

Nos vemos en la próxima entrega. Te espero.

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente. Dirige Sabersinfin.com
28 Julio 2019 04:02:00
Dar tiempo al tiempo, lección de sobriedad
Todo es tan de prisa que perdemos de vista que todo implica tiempo de espera, todo conlleva que algunos procesos maduren o ciertos plazos se cumplan, dicho de manera coloquial y esperando comprendas la libertad que me tomo en esta afirmación, cada vez damos menos tiempo al tiempo.

Estoy seguro que cuando leíste el título de este artículo habrás recordado el famoso poema Tiempo del escritor y poeta mexicano Renato Leduc.

Aquí unos versos:


“Sabia virtud de conocer el tiempo;
a tiempo amar y desatarse a tiempo;
como dice el refrán: dar tiempo al tiempo...
que de amor y dolor alivia el tiempo”.

Dar tiempo al tiempo, que de tanta prisa y presiones nos estamos enfermando y muriendo directa o indirectamente de patologías vinculadas a cuestiones emocionales, cuya causa está en el estrés, angustia o ansiedad, entre otros cuadros cuya variable primordial tiene que ver con la relación tiempo y convivencia.

Para ilustrar un poco lo que aquí te vengo compartiendo, te comento que de acuerdo con la Encuesta Nacional de Epidemiología Psiquiátrica en México (Ansiedad aumenta 75% en los últimos cinco años en México. Milenio, 2018), “28.6% de la población adulta padecerá algún trastorno mental en su vida, estando entre los más relevantes los de ansiedad (14.3%), por consumo de sustancias (9.2%) y afectivos (9.1%)”.

La ansiedad y otros trastornos, están aumentando considerablemente entre las personas y no se ve en el corto plazo que esto vaya a cambiar, porque las relaciones y los entornos que hemos construido parten de supuestos funcionales en los cuales están primero los resultados y después los seres humanos.

¿Qué es dar tiempo al tiempo?

Creo que la afirmación dar tiempo al tiempo parte de una visión profunda de la vida.

Es comprender que todo forma parte de una complejidad que abreviamos solo para comprenderla, pero que en el fondo responde a una concatenación de fenómenos que no son unidireccionales.

Por si fuera poco, la perspectiva que tenemos del tiempo depende de cómo nos concebimos interiormente cada uno de nosotros. Esta se transforma con la edad y está en permanente cambio.

En resumen, dar tiempo al tiempo es encarar con paz y serenidad lo que tengamos enfrente, aún las situaciones más complicadas y aparentemente sin solución.

Es saber esperar.

Es comprender que todo minuto tiene sesenta segundos y que la perspectiva que tengamos de esos lapsos es relativa.

Dar tiempo al tiempo es desarrollar valentía en silencio y fortaleza de adentro hacia afuera.

Dar tiempo al tiempo es una enseñanza de la sabiduría y una verdadera muestra de sobriedad del presente.

¿O no?

Vale la pena darse cuenta. Vale la pena intentarlo.
16 Julio 2019 03:00:00
Dar tiempo al tiempo, lección de sobriedad
Todo es tan de prisa que perdemos de vista que todo implica tiempo de espera, todo conlleva que algunos procesos maduren o ciertos plazos se cumplan, dicho de manera coloquial y esperando comprendas la libertad que me tomo en esta afirmación, cada vez damos menos tiempo al tiempo.

Estoy seguro que cuando leíste el título de este artículo habrás recordado el famoso poema “Tiempo” del escritor y poeta mexicano Renato Leduc.

Aquí unos versos:

Sabia virtud de conocer el tiempo;

a tiempo amar y desatarse a tiempo;

como dice el refrán: dar tiempo al tiempo...

que de amor y dolor alivia el tiempo.

Dar tiempo al tiempo, que de tanta prisa y presiones nos estamos enfermando y muriendo directa o indirectamente de patologías vinculadas a cuestiones emocionales, cuya causa está en el estrés, angustia o ansiedad, entre otros cuadros cuya variable primordial tiene que ver con la relación tiempo y convivencia.

Para ilustrar un poco lo que aquí te vengo compartiendo, te comento que de acuerdo con la Encuesta Nacional de Epidemiología Psiquiátrica en México (Ansiedad aumenta 75% en los últimos cinco años en México. Milenio, 2018), “28.6 por ciento de la población adulta padecerá algún trastorno mental en su vida, estando entre los más relevantes los de ansiedad (14.3 por ciento), por consumo de sustancias (9.2 por ciento) y afectivos (9.1 por ciento)”.

La ansiedad y otros trastornos, están aumentando considerablemente entre las personas y no se ve en el corto plazo que esto vaya a cambiar, porque las relaciones y los entornos que hemos construido parten de supuestos funcionales en los cuales están primero los resultados y después los seres humanos.

¿Qué es dar tiempo al tiempo?

Creo que la afirmación dar tiempo al tiempo parte de una visión profunda de la vida.

Es comprender que todo forma parte de una complejidad que abreviamos sólo para comprenderla, pero que en el fondo responde a una concatenación de fenómenos que no son unidireccionales.

Por si fuera poco, la perspectiva que tenemos del tiempo depende de cómo nos concebimos interiormente cada uno de nosotros. Ésta se transforma con la edad y está en permanente cambio.

En resumen, dar tiempo al tiempo es encarar con paz y serenidad lo que tengamos enfrente, aún las situaciones más complicadas y aparentemente sin solución.

Es saber esperar.

Es comprender que todo minuto tiene sesenta segundos y que la perspectiva que tengamos de esos lapsos es relativa.

Dar tiempo al tiempo es desarrollar valentía en silencio y fortaleza de adentro hacia afuera.

Dar tiempo al tiempo es una enseñanza de la sabiduría y una verdadera muestra de sobriedad del presente.

¿O no?

Vale la pena darse cuenta. Vale la pena intentarlo.

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente. Dirige Sabersinfin.com
15 Julio 2019 03:41:00
Dar tiempo al tiempo, lección de sobriedad
“Tiempo al tiempo aunque por dentro la ansiedad nos esté carcomiendo”.

Abel Pérez Rojas

Todo es tan de prisa que perdemos de vista que todo implica tiempo de espera, todo conlleva que algunos procesos maduren o ciertos plazos se cumplan, dicho de manera coloquial y esperando comprendas la libertad que me tomo en esta afirmación, cada vez damos menos tiempo al tiempo.

Estoy seguro que cuando leíste el título de este artículo habrás recordado el famoso poema “Tiempo” del escritor y poeta mexicano Renato Leduc.

Aquí unos versos:

Sabia virtud de conocer el tiempo;

a tiempo amar y desatarse a tiempo;

como dice el refrán: dar tiempo al tiempo...

que de amor y dolor alivia el tiempo.

Dar tiempo al tiempo, que de tanta prisa y presiones nos estamos enfermando y muriendo directa o indirectamente de patologías vinculadas a cuestiones emocionales, cuya causa está en el estrés, angustia o ansiedad, entre otros cuadros cuya variable primordial tiene que ver con la relación tiempo y convivencia.

Para ilustrar un poco lo que aquí te vengo compartiendo, te comento que de acuerdo con la Encuesta Nacional de Epidemiología Psiquiátrica en México (Ansiedad aumenta 75% en los últimos cinco años en México. Milenio, 2018), “28.6 por ciento de la población adulta padecerá algún trastorno mental en su vida, estando entre los más relevantes los de ansiedad (14.3 por ciento), por consumo de sustancias (9.2 por ciento) y afectivos (9.1 por ciento)”.

La ansiedad y otros trastornos, están aumentando considerablemente entre las personas y no se ve en el corto plazo que esto vaya a cambiar, porque las relaciones y los entornos que hemos construido parten de supuestos funcionales en los cuales están primero los resultados y después los seres humanos.

¿Qué es dar tiempo al tiempo?

Creo que la afirmación dar tiempo al tiempo parte de una visión profunda de la vida.

Es comprender que todo forma parte de una complejidad que abreviamos sólo para comprenderla, pero que en el fondo responde a una concatenación de fenómenos que no son unidireccionales.

Por si fuera poco, la perspectiva que tenemos del tiempo depende de cómo nos concebimos interiormente cada uno de nosotros. Ésta se transforma con la edad y está en permanente cambio.

En resumen, dar tiempo al tiempo es encarar con paz y serenidad lo que tengamos enfrente, aún las situaciones más complicadas y aparentemente sin solución.

Es saber esperar.

Es comprender que todo minuto tiene sesenta segundos y que la perspectiva que tengamos de esos lapsos es relativa.

Dar tiempo al tiempo es desarrollar valentía en silencio y fortaleza de adentro hacia afuera.

Dar tiempo al tiempo es una enseñanza de la sabiduría y una verdadera muestra de sobriedad del presente.

¿O no?

Vale la pena darse cuenta. Vale la pena intentarlo.


Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente. Dirige Sabersinfin.com
03 Julio 2019 03:00:00
En nuestro pasado hay carga de futuro
En el pasado hay carga de futuro, es decir, hay pasajes de vida que en su momento pasaron desapercibidos, pero que bajo el tamiz de la visión que se tenga en el presente, cobra una dimensión que esclarece nuestro futuro y adquirimos otra visión de nuestra vida en su conjunto.

Esto que te comparto es más que un juego de palabras y vale la pena detenerse a pensar sobre las múltiples posibilidades que encierra esta afirmación.

Recuerdo muy bien que la frase “en el pasado hay carga de futuro” se la escuché decir por primera vez al afamado doctor Luis G. Benavides Ilizaliturri, director general del Centro Internacional de Prospectiva y Altos Estudios.

Desde que escuché la aseveración me he dado a la tarea de buscar en mi pasado partes de futuro y entender éste como una ocasión para romper con las inercias.

Una de las cuestiones que debemos tener en cuenta es que muy frecuentemente vivimos el presente sin darnos cuenta, y es éste tan volátil que hace un segundo ya es pasado.

Algo que casi no consideramos es que es tanta la información que captan nuestros sentidos que la memoria discrimina, para que muchos de los datos que no se asumen como relevantes pasen a otra zona que identificamos como “olvido”.

Conforme transcurren los días y después los años, sólo nos vamos quedando con sucesos significativos, a veces inconexos unos con otros, dichos acontecimientos los archivamos y sólo toman una dimensión mayor si regresamos a ellos para reflexionarlos, compartirlos, criticarlos u organizarlos.

Ese fenómeno individual se replica en lo social.

Para la mayoría de las personas la Historia es una especie de parcelas aisladas unas con otras, sólo se memorizan ciertas fechas importantes para el sistema, por ejemplo, muy pocos pueden explicar qué sucedía en el continente africano mientras en América se efectuaba la llamada “conquista”.

No tenemos explicaciones de cómo se vinculan sucesos en apariencia diametralmente distantes en el tiempo y en el espacio.

Regresando al ámbito personal es importante hacer un recuento de qué y cómo ha sido nuestra vida, porque de esa manera podemos empezar a ver líneas de acción y pensamiento que predominan en todo lo que hacemos.

Sólo que no nos damos cuenta de ello por no hacer una meta lectura de nuestro acontecer.

Esto del futuro en el pasado yo lo he visto varias veces en mi vida, por ejemplo, mi gusto por la escritura y cómo fue que éste se manifestó en mi infancia, luego en mi adolescencia y de manera más clara ya pasados los treinta.

Mi inclinación por escribir se presentó en lapsos divorciados entre sí, pero yo no había reparado en ello, no había visto que parte de mi potencial y talento estaba tratando de aflorar de esa forma.

Ahora que regreso críticamente a esos momentos de mi vida puedo entender que hay varios elementos que permiten entender mi presente y futuro.

Sé que tal vez a estas alturas de mi artículo habrá quien piense que sólo estoy enredando las cosas de lo lineal que es el tiempo, pero no es así, lo que estoy tratando de compartirte es que asumamos con otra mirada lo que siempre ha estado ahí, pero como no lo visibilizamos entonces no se ve o en el mejor de los casos sólo se minimiza.

Si escudriñamos con mirada fina nuestro pasado es muy probable que identifiquemos otros rasgos y vertientes de nuestro talento.

Seguramente también tendremos frente a nosotros ciertos elementos que den certeza al margen desconocido del futuro.

En el pasado se fueron construyendo las formas de cómo aprendimos a resolver nuestros problemas, a relacionarnos y si desentrañamos todo esto veremos que encontraremos las estrategias que hemos estado usando, que tal vez sí pueden ver los demás, pero que han permanecido encubiertas para nosotros.

Detenerse a identificar las partes de futuro que hay en nuestro pasado es un buen paso para acabar con las inercias que nos llevan a reproducir los trazos dictatoriales de los cuales estamos tratando de liberarnos.

¿Qué te parece?

Vale la pena darse cuenta. Vale la pena intentarlo.

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente. Dirige Sabersinfin.com
24 Junio 2019 03:00:00
Con una maleta de cartón recuerdo de dónde provengo
Recuerdo mis orígenes cada vez que tropiezo con una caja en la que se empacan huevos de gallina, eso me sirve para estar siempre atento para que mis éxitos no me hagan perder la humildad ni me cieguen.

A continuación te comparto más del por qué.

Hace poco más de treinta años llegué de Tehuacán a la ciudad de Puebla viajando en tren, con muy poco dinero, con muchos nervios y usando como maleta una caja de cartón para huevos.

Arribé a la capital poblana para estudiar en la Universidad Autónoma de Puebla (UAP).

Empecé a escribir una etapa muy importante de mi vida al llegar a Puebla.

Con el paso del tiempo me aclimaté y acomodé en esta ciudad.

En esta ciudad he pasado el mayor tiempo de mi existencia.

Puebla me ha brindado muchas oportunidades de desarrollo, desde aquí amplié mi familia y una vida honesta.

Actualmente desarrollo varias actividades que me apasionan y he conseguido varios logros, a decir de mi apreciado amigo Luis Fernando Paredes Porras: “con menos de lo que hemos hecho muchos presumen y se ostentan como destacados personajes”.

En mi caso trato de no “marearme” con los resultados positivos, no obstante de que siempre están latentes y acechantes la soberbia, la arrogancia y la pedantería.

Para mantener el equilibrio y no verme obnubilado por los aciertos siempre trato de tener cerca de mí aquello que me recuerda que provengo de una familia humilde que a base de trabajo y amor siempre ha salido adelante.

Estoy convencido que no olvidar de dónde venimos es un acierto para la salud mental, porque además de que previene que evitemos los errores del pasado, también provee de ubicarnos en el tiempo, el espacio y las circunstancias.

Actualmente muchos jóvenes distorsionan su realidad por vergüenza o ignorancia, porque olvidan u ocultan de dónde provienen y tratan de reescribir su historia a partir de ellos.

Veo cómo es que equivocadamente hay quienes se avergüenzan de sus padres, de su familia en general, de su infancia, de sus trabajos anteriores o de las escuelas en las que estudiaron durante la infancia o la adolescencia.

Con lo anterior no estoy tratando de hacer una apología de la pobreza, de la debilidad o de la indefensión, lo que te digo es que tener los pies en la tierra de nuestra historia personal siempre nos va a servir para tener equilibrio y estabilidad emocional y mental.

Hace poco escribí un poema titulado “Maleta de cartón”, lo cual me hizo reflexionar en torno a las líneas anteriores.

Recibí varios mensajes después de publicar el poema, entre felicitaciones me decían que todos de alguna forma u otra tenemos nuestra respectiva caja de cartón.

Que tal vez para unos esa caja de cartón sea un boleto de autobús, unos zapatos viejos, una torta de jamón, el beso de un ser querido, en fin, todos de alguna manera tenemos algo o algún recuerdo que podemos evocar para recordar nuestras raíces y mantenernos en equilibrio.

Están en lo cierto quienes me compartieron esa observación, sólo cada quien sabe qué le alude su origen y su pasado.

Si nosotros nos percatamos de esto, vamos a poder echar mano de este recurso para traerlo a nuestra mente y a nuestro corazón cuantas veces sea necesario.

Aquí te comparto sólo unos versos de mi poema “Maleta de cartón”, si te gustan espero lo leas todo y lo compartas (bit.ly/2X2HKw8):

“En mi caja de cartón

-haciendo función de maleta-

viajaron sueños,

dos playeras,

un pantalón

y seis billetes de cincuenta”.

Por cierto, para mí una caja de cartón me alude una experiencia enriquecedora que me ayuda a mantenerme a salvo de la soberbia, ¿tú ya sabes cuál es tu respectiva “maleta de cartón”?

Vale la pena darse cuenta. Vale la pena intentarlo.

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente. Dirige Sabersinfin.com
17 Junio 2019 03:00:00
El analfabetismo funcional está mermando el español
Son varios los factores y las situaciones que están provocando el empobrecimiento de nuestra comunicación lingüística y con ello la desaparición de muchas palabras del español, sin embargo, en esta ocasión quiero atraer la atención en torno a una de las causas: el analfabetismo funcional.

Recordemos que el analfabetismo funcional es aquella situación en el que las personas han aprendido a leer y a escribir, sin embargo, no tienen los elementos y recursos para desenvolverse con suficiencia y amplitud en entornos que requieren ciertas habilidades y competencias en lectoescritura y en aspectos matemáticos.

Al respecto te comparto estas líneas de un breve, pero claro artículo titulado Analfabetismo funcional publicado en el sitio web euston96.com:

“Las personas que poseen un analfabetismo funcional pueden haber cursado estudios escolares y aun así, no tener la capacidad de discurrir y comprender lo que lee y escucha. Siendo así, un analfabeto funcional tendrá por ejemplo, dificultad para leer un periódico, un libro o un contrato…”.

De lo anterior se desprende que, en cierta forma, todos somos en mayor o menor medida analfabetas funcionales, sin embargo, hay elementos que nos llevan a pensar que cada vez se agudiza más.

Por ejemplo, según los profesores Alba Valencia y Max Echeverría, citados en el artículo “El hablante español utiliza cada vez menos palabras” (Cinco Días. 2005), bastan 307 para que un adolescente chileno se comunique con el mundo y 254 palabras si se trata de un joven de la República Dominicana.

Lo más seguro es que la situación haya empeorado con la amplia aceptación en los recientes cinco años del uso de memes y emoticones.

Aunado lo anterior a la incorporación de anglicismos, estamos frente a un panorama en el cual cada vez más se está abandonando la riqueza del español.

Estamos frente al empobrecimiento de un idioma muy bello.

Pienso todo esto después de leer una noticia referente a la exposición titulada: 1914 – 2014 de la artista y filólofa Marta PCampos.

1914 – 2014 es una muestra recién inaugurada en La Caja de las Letras del Instituto Cervantes en Madrid, la cual exhibe en cajas de madera y gavetas, las 2793 palabras que en cien años han sido retiradas del Diccionario de la Lengua Española.

La falta de uso y la valoración –a mi parecer a veces equivocada- de la Real Academia Española (RAE) han jubilado de sus diccionarios palabras como: ahogaviejas, churruscarse, durindaina, cocotriz, cuñadez, entre otras.

Por cierto, me llamó la atención que también han quitado del diccionario una palabra que hace poco leí en Lujuria en la Sotana (Amazon. 2019), la más reciente novela de mi afamado amigo Joe Barcala, me refiero a titilante.

Sí, leíste bien, titilante, la palabra que significa “centellar con ligero temblor un cuerpo luminoso” (WordReference. 2019), ya no está en el diccionario de la RAE.

Así que toma como regalo este párrafo de Lujuria en la Sotana:

“El balcón, de un metro de ancho por tres de largo, se iluminó con la luz de la luna, esplendorosa, casi llena, acompañada de sus eternas estrellas titilantes. El reflejo sobre las crestas del mar a un costado de las copas de las palmeras, eran el sitio perfecto para elevar a Dios una plegaria lastimera, derramando infinidad de lágrimas que humedecieron el rostro de Andrés completamente. Sus ojos se cansaron de llorar”.

De realizarse otra exposición dentro de algunos años como la de Marta PCampos, seguramente veremos muchos vocablos nuestros en el panteón de las palabras.

Después de esta breve reflexión me asumo con más firmeza como aprendiz de la amplia riqueza del idioma español.

Al ver este panorama me duele más pensar en lo que está sucediendo con nuestras sesenta y ocho lenguas originarias que se hablan en México, pues todos los días sufren la acometida del desprecio de las mayorías.

Es de vital importancia que nos comprometamos con la lectura y escritura a profundidad, que gocemos con ello y que ese amor lo compartamos con quienes nos rodean, pues solo de esa manera podremos conservar y ampliar la riqueza lingüística que nos rodea. ¿O no?

Vale la pena intentarlo. Vale la pena darse cuenta.

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente. Dirige Sabersinfin.com
17 Mayo 2019 04:00:00
Saber sin fin
“Hay seres que nos hacen nacer varias veces gracias a su saber. Julio Revolledo fue uno de ellos”.
Abel Pérez Rojas

El pasado domingo 5 de mayo por la noche falleció Julio Revolledo Cárdenas, considerado por todos como el mayor historiador circense en México; con su partida no sólo pierde la vida mundial de los circos y de la ciencia histórica, también perdemos quienes tuvimos la oportunidad de conocerle y llamarle amigo, pues indudablemente se trataba de un gran ser humano.

Gracias a la intermediación y buenos oficios de mi querida amiga Mireya Ramírez Martínez conocí a Julio Revolledo. Era la primera década de este siglo XXI.

Por aquellos años sólo tenía como referencia de Julio su participación como presidente de jurado en un reality show dominical circense organizado por Televisa en su horario estelar dominical.

Julio había llegado a Puebla invitado por mi amigo el doctor Salvador Calva, rector de la Universidad Mesoamericana de Puebla, para concretar lo que parecía una idea disparata en aquel tiempo, fundar la primera licenciatura en su tipo en América Latina, que más tarde tomaría el nombre de Licenciatura de Artes Escénicas y Circenses Contemporáneas.

Con el paso de unos cuantos años no sólo se concretó, sino que hasta su fallecimiento Julio fungió como su director y llevó el nombre de la Mesoamericana, de Puebla y de México por todo el mundo.

Recuerdo que con pasión me platicó sobre estos planes en la primera entrevista que le realicé para mi programa radiofónico.

Tal vez yo sea la segunda persona que más entrevistó a Julio, porque el primerísimo lugar siempre lo ocupó Mireya Ramírez, quien documentó en video y más por escrito todas las giras e intervenciones en el extranjero de Julio.

Recuerdo que la primera entrevista en la cual tomé un poco de mayor consciencia de la estatura intelectual de Julio Revolledo fue en marzo del 2008, en el seno del Circo Tihany.

En unos cuantos minutos Julio me habló de la importancia que implicaba crear una licenciatura como la que nacía en aquellos días y cómo es que seguramente se convertiría en un atractivo académico para personas de todo el mundo.

Yo era incrédulo de todo lo que me platicó Julio, pero él sabía muy bien lo que me decía, pues prácticamente había recorrido todo el mundo haciendo acopio de experiencias y necesidades que le permitían tener todos los hilos en la mano para sostener lo que con tanto ahínco defendió siempre.

Así pasaron los años, la licenciatura de la Universidad Mesoamericana se convirtió en una realidad, Julio acumuló miles, tal vez millones de kilómetros recorridos, porque se desempeñó como jurado en los más importantes festivales circenses del mundo.

Ante las reformas legales que prohibieron el empleo de animales en los circos y la transformación de los gustos y las preferencias de consumo de las nuevas generaciones, Julio se convirtió en un puntal importantísimo para que la industria circense no desapareciera en México.

El conocimiento profuso de Julio en torno a la vida de los circos provenía de sus orígenes familiares en este ambiente, en 1988 fue administrador del Circo de los Hermanos Esqueda, en 1988 administró el Circo de los Hermanos Suárez; además de que en el 2004 escribió “La Fabulosa Historia del Circo en México” y en el 2010 “El Siglo de Oro del Circo en México”.

Julio cursó un doctorado en Historia del Arte en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, previamente, en esa misma institución había cursado una maestría, de la cual se tituló con la tesis: “El elegante circo ecuestre del siglo XIX en México”.

En los últimos meses previos a su muerte, Julio apoyó decididamente los esfuerzos para que en el Congreso de la Unión de México se reconociera a la tradición circense y al circo como patrimonio cultural intangible.

Por cierto, recientemente Julio expuso que la antigüedad del circo en México es de al menos tres mil años.

En fin, Julio era un apasionado del circo… lo llevaba en las venas.

Agradezco a Julio todo lo que hizo por la historia circense del mundo, muy particularmente de nuestro país.

Estoy agradecido con Julio por todo lo que hizo por tantos jóvenes que vieron cambiar sus vidas para bien gracias al circo.

Le agradezco su tiempo, el haber confiado en mí como comunicador para ser entrevistado cuantas veces se lo permitía su apretada agenda.

Le agradezco a Julio todo lo que hizo, porque debido a ello somos menos ignorantes y prejuiciosos de un mundo tan apasionante como lo es el circo.

Gracias amigo Julio. Ve en paz.
10 Mayo 2019 04:00:00
“Zapata cabalga en mis letras”,  loable suceso literario
Zapata cabalga en mis letras es una antología conmemorativa al primer centenario del cruel asesinato del ilustre general Emiliano Zapata Salazar, esfuerzo que culminó convirtiéndose en un trabajo de corte internacional y en un célebre suceso literario.

El esfuerzo fue emprendido por la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística (fundada en 1833), la Academia Nacional de Literatura, la Academia de Letras Juan Rueda Ortíz y la Fundación Zapata, todo esto con el invaluable apoyo del Gobierno del Estado de Morelos.

En enero pasado los organizadores publicaron la convocatoria para la conformación de la antología Zapata cabalga en mis letras, una invitación para que los amantes de la literatura reflexionáramos en torno a la vida, obra e influencia del Caudillo del Sur, desde el atril de la poesía, la crónica, el cuento y el ensayo.

La participación fue tan vasta que los convocantes se vieron desbordados por la gran cantidad de trabajos que llegaron desde todas las latitudes de nuestro país y desde otras naciones, principalmente: España, Argentina y Estados Unidos.

Cuatro meses después de arduo trabajo creativo la antología por fin vio la luz trayendo cincuenta y cuatro textos dignos de ser analizados con detenimiento.

Las páginas del libro encierran el último aporte literario del ilustre abogado, político, servidor público, académico, escritor y humanista, Don Luis Maldonado Venegas, quien al momento de fallecer fungía como Presidente de la Junta Directiva de la Academia Nacional de Historia y Geografía.

Por cierto, con esa lucidez que tanto se le admiraba a Don Luis, externó en el prólogo:

“Para el poeta valenciano Jaime Siles, las antologías son acontecimientos literarios. Lo son, en el sentido de que apuestan a recoger las piezas dispersas de un rompecabezas para crear una imagen, un cuadro, una obra única. Zapata cabalga en mis letras parte de esta labor ingeniosa de acomodar, uno a uno, fragmentos literarios de una vida singular, heroica y, sin duda, trascendental para la historia de México”.

Y remató así refiriéndose a la labor de los escritores participantes:

“Como académicos, nuestra responsabilidad radica en continuar dándoles voz al Caudillo del Sur, tal como lo hacen los autores de Zapata cabalga en mis letras, quienes se reúnen, en las páginas de esta antología para dar vida a un nuevo y gran acontecimiento literario”.

Para mí es un gran honor haber sido incluido en esta histórica antología con mi poema: Hermano Emiliano, tata Zapata.

Con autorización del comité organizador te comparto mi poema Emiliano, tata Zapata:

Entre hambre y lodo

encarnó este héroe,

Anenecuilco lo guareció,

con corazón vasto

e inteligencia suprema,

todo Morelos lo encumbró.

Emiliano el niño,

el explotado,

el iletrado,

el sabio,

el que exprimió su miedo

para que naciera la rebelión.

Como águila asiste la gris realidad,

en síntesis exacta

diagnosticaste y trazaste la ruta a seguir:

restitución de lo nuestro,

¡tierra y libertad!

Abriste vereda,

luchaste, te secundaron,

te amaron, cumpliste tu palabra;

no traicionaste,

por eso la tiranía te temió.

Inoculaste dignidad,

repartiste tierras,

aplicaste justicia,

¡frenaste el rezago cruel!

Cual titán imbatible de frente

la traición se ejerció contra ti

y en Chinameca caíste acribillado.

Extinguieron la carne,

mataron al valiente,

a cambio nació el prócer,

el ideal con nombre,

la utopía vigente del siglo XXI.

Hoy estás aquí:

¡aquí donde los ancianos juran verte pasar!,

¡aquí donde los niños declaman tus proezas!,

¡aquí donde los descalzos resisten!,

¡aquí!, ¡aquí!, ¡aquí donde brota el agua

y germina lo mejor de esta bendita tierra!

¡Aquí estás hermano Emiliano!

¡Aquí estás Tata Zapata!

¡Zapata vive, seguro que sí!

Quiero felicitar y agradecer muy especialmente a Roxana Zubieta Ramos, presidenta de la Academia Nacional de Literatura y a la escritora Edith Barrios Rodríguez, por su labor dentro del comité organizador, también a María del Socorro Cortés Mayorga y Rodolfo Appleton por su trabajo de compilación y formación, así como a José Roque Quintero por su desempeño como coordinador general.

Bien por quienes desinteresadamente hacen posible que sucesos históricos como el centésimo aniversario luctuoso del prócer Emiliano Zapata no pasen desapercibidos.

Enhorabuena.

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente. Dirige Sabersinfin.com
05 Mayo 2019 04:00:00
Los cuentos tienen gran valor cuestionador
A pesar de que el cuento es considerado muy frecuentemente y de manera errónea como un género literario meramente lúdico o aleccionador, gratamente se presentan ocasiones para ver que esta narrativa también puede ser extremadamente reflexiva y cuestionadora.

Este fin de semana tuve la grata ocasión de reflexionar sobre lo anterior con motivo de la presentación del más reciente libro de mi amiga Antonia Estarlich (Alberic, Valencia, España): Es cuento… ¿pero si fuera realidad?

La más reciente publicación de la escritora española, con corazón mexicano, es una antología de cinco cuentos, a saber: ¿Qué desean revelar María Magdalena y sus amigas?, ¿En aquellos tiempos de Eva y Lilith…?, La rebelión de los hijos del clero, ¿Por qué tantos dioses en paro? y el entramado que da nombre al libro: Es cuento, ¿pero si fuera realidad?

En cada uno de sus escritos Antonia pone el dedo en la llaga sobre algunas de las creencias que aún imperan en el siglo 21, en torno a las relaciones humanas, el amor de pareja, la homosexualidad y sobre otras tantas cuestiones que a primera vista parecerían no estar contempladas.

A través de historias breves Antonia logra su cometido principal: cuestionarnos, provocarnos y dejarnos un sabor de boca que el humor negro provoca.
Antonia me concedió el honor de que le escribiera una breve reflexión para que fuera incluida en su libro, lo cual me orilló a detenerme a pensar un poco en lo que aquí escribo.

Con la autorización de Antonia te comparto lo que escribí para su libro:

Antonia Estarlich lleva al campo de la ficción una serie de inquietudes que vienen del pasado lejano, pero están presentes en la sociedad del siglo 21.

Encarnados en personajes míticos, legendarios y otros más terrenales, Antonia tuerce las historias que hasta ahora hemos escuchado y aceptado sin chistar, privándonos esto de un amplio abanico de posibilidades que toda mente libre podría bosquejar en un simple ejercicio lúdico de cierta altura.

En sí, el título de la obra muestra sin recato alguno la cuestión transversal del libro que tienes en tus manos: Es cuento, ¿pero si fuera realidad?

Estarlich Sánchez no intenta engañarnos con su postura central: ¡claro que es cuento lo que te estoy compartiendo!, pero ¿y si fuera realidad al menos alguno de los enredos de las historias que trazó?, ¿de cuántos escenarios nos hemos privado por el simple hecho de descartar ciertas posibilidades, ¿cuántos sentimientos de culpa, discusiones e inclusive guerras podríamos haber evitado de haber tomado derroteros diferentes las historias que han moldeado el imaginario colectivo acumulado?

La respuesta a las preguntas no las sabremos con exactitud porque la historia, al menos la socialmente aceptada, se ha escrito de una forma diferente a la planteada en este libro, por eso se le agradece de sobremanera a Antonia el esfuerzo para sacarnos de nuestra comodidad intelectual a partir de entretenimiento pensado para mentes que quieren ir más allá.

En efecto, son cuentos, ¿pero si fueran realidad?
Hasta aquí la cita.

Como puedes ver, es valioso que el cuento sea orientado como medio de reflexión y análisis, por ello se agradece a quienes a través de su pluma logran dicho cometido. ¿O no?
29 Abril 2019 04:00:00
Los cuentos tienen gran valor cuestionador
A pesar de que el cuento es considerado muy frecuentemente y de manera errónea como un género literario meramente lúdico o aleccionador, gratamente se presentan ocasiones para ver que esta narrativa también puede ser extremadamente reflexiva y cuestionadora.

Este fin de semana tuve la grata ocasión de reflexionar sobre lo anterior con motivo de la presentación del más reciente libro de mi amiga Antonia Estarlich (Alberic, Valencia, España): Es cuento… ¿pero si fuera realidad?

La más reciente publicación de la escritora española con corazón mexicano es una antología de cinco cuentos, a saber: ¿Qué desean revelar María Magdalena y sus amigas?, ¿En aquellos tiempos de Eva y Lilith…?, La rebelión de los hijos del clero, ¿Por qué tantos dioses en paro? y el entramado que da nombre al libro: Es cuento, ¿pero si fuera realidad?

En cada uno de sus escritos Antonia pone el dedo en la llaga sobre algunas de las creencias que aún imperan en el siglo XXI, en torno a las relaciones humanas, el amor de pareja, la homosexualidad y sobre otras tantas cuestiones que a primera vista parecerían no estar contempladas.

A través de historias breves Antonia logra su cometido principal: cuestionarnos, provocarnos y dejarnos un sabor de boca que el humor negro provoca.

Antonia me concedió el honor de que le escribiera una breve reflexión para que fuera incluida en su libro, lo cual me orilló a detenerme a pensar un poco en lo que aquí escribo.

Con la autorización de Antonia te comparto lo que escribí para su libro:

Antonia Estarlich lleva al campo de la ficción una serie de inquietudes que vienen del pasado lejano, pero están presentes en la sociedad del siglo XXI.

Encarnados en personajes míticos, legendarios y otros más terrenales, Antonia tuerce las historias que hasta ahora hemos escuchado y aceptado sin chistar, privándonos esto de un amplio abanico de posibilidades que toda mente libre podría bosquejar en un simple ejercicio lúdico de cierta altura.

En sí, el título de la obra muestra sin recato alguno la cuestión transversal del libro que tienes en tus manos: Es cuento, ¿pero si fuera realidad?

Estarlich Sánchez no intenta engañarnos con su postura central: ¡claro que es cuento lo que te estoy compartiendo!, pero ¿y si fuera realidad al menos alguno de los enredos de las historias que trazo?, ¿de cuántos escenarios nos hemos privado por el simple hecho de descartar ciertas posibilidades’, ¿cuántos sentimientos de culpa, discusiones e inclusive guerras podríamos haber evitado de haber tomado derroteros diferentes las historias que han moldeado el imaginario colectivo acumulado?

La respuesta a las preguntas no las sabremos con exactitud porque la historia, al menos la socialmente aceptada, se ha escrito de una forma diferente a la planteada en este libro, por eso se le agradece de sobremanera a Antonia el esfuerzo para sacarnos de nuestra comodidad intelectual a partir de entretenimiento pensado para mentes que quieren ir más allá.

En efecto, son cuentos, ¿pero si fueran realidad?

Hasta aquí la cita.

Como puedes ver, es valioso que el cuento sea orientado como medio de reflexión y análisis, por ello se agradece a quienes a través de su pluma logran dicho cometido. ¿O no?

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente. Dirige Sabersinfin.com
20 Abril 2019 03:12:00
Las ciudades se deterioran socialmente
Es tan natural la forma como nos compenetramos con la ciudad en la cual vivimos, que no nos percatamos de su proceso de humanización o deshumanización, de tal manera que solo con el paso del tiempo nos damos cuenta del deterioro de las condiciones que hacen posible la vida en ella.

De cierta manera es invisible dicho proceso, por ello tiene que pasar cierto tiempo y tienen que presentarse algunos sucesos para que sepamos cómo va el andar de nuestra ciudad.

Tomo como ejemplo Puebla, la ciudad en la cual vivo.

Puebla es una de las ciudades más grandes e importantes de México –como resultado de la combinación de varios rubros se le ubica en el cuarto lugar nacional–, hasta hace algún tiempo era una de las ciudades más pacíficas y seguras para habitar.

El alto número de instituciones de educación superior hicieron de Puebla una ciudad cotizada para aquellas personas de nuestro país y del extranjero que deseaban cursar estudios universitarios.

Sin embargo, sin saber con exactitud el momento preciso, se convirtió en una de las ciudades más violentas de México, tanto así que hace unos días la capital poblana fue incluida en el listado de ciudades con alerta de género, específicamente por el alto número de feminicidios.

Ni qué decir de las exorbitantes cifras de asaltos a transporte público, los robos violentos y las ejecuciones a plena luz del día.

Los poblanos estábamos tan campantes gozando de los atractivos turísticos que nos rodean, que no supimos el punto de inflexión de la violencia en nuestra bella metrópoli.

De repente nos explotó en las manos lo que ya se advertía en algunas columnas de análisis político de ciertos periódicos locales.

¿Cómo fue posible que no viéramos que nuestra ciudad estaba cayendo en un precipicio del cual no sabemos cuándo saldrá?

Son múltiples los factores, algunos de ellos es que hay un interés de quienes ostentan el poder en turno para ocultar la realidad, para “maquillar” cifras a modo, para comprar consciencias y plumas, para mantenernos con una venda en los ojos.

Y por otra parte, el proceso de descomposición nos es invisible, porque no hemos logrado establecer mecanismos y sinergias verdaderamente ciudadanas para conocer el pulso real de nuestra

ciudad.

El pueblo se encuentra desarticulado, incomunicado, en consecuencia dividido.

Por eso son muy pocos los que se dieron cuenta que la ciudad se nos estaba yendo de las manos.

Estoy convencido de que poniendo el dedo en la llaga es posible hacer visible esto que seguramente está pasando en muchas otras ciudades del mundo.


Ahí está el valor de este tipo de ejercicios.

Pensé todo esto mientras escribía mi poema Sin resistencia, el cual te lo comparto a continuación:

Con cada paso y cada mirada

nos vamos quedando en las fachadas,

en los baches en los faroles y las jardineras,

en la risa de los niños, en las pláticas de las comadres,

en los vendedores ambulantes, en el pitido impaciente,

en la desavenencia vecinal, en las cúpulas doradas,

en los ríos y el granizo,en el frío viento del norte

y la presencia colosal de las montañas.

Poco a poco nos adherimos a la ciudad

y nuestra bella se ancla a nosotros.

Nos vamos haciendo uno,

avanzamos o retrocedemos

y así se humaniza o deshumaniza

nuestra localidad:

sin darnos cuenta

y sin oponer resistencia.

Es preciso que abramos nuestra mente a nuevas formas de interrelacionarnos a fin de hallar caminos para el rescate de nuestras ciudades.

¿O no? Vale la pena darse cuenta, vale la pena intentarlo.
19 Abril 2019 04:00:00
Las ciudades se deterioran socialmente sin darnos cuenta
Es tan natural la forma como nos compenetramos con la ciudad en la cual vivimos, que no nos percatamos de su proceso de humanización o deshumanización, de tal manera que sólo con el paso del tiempo nos damos cuenta del deterioro de las condiciones que hacen posible la vida en ella.

De cierta manera es invisible dicho proceso, por ello tiene que pasar cierto tiempo y tienen que presentarse algunos sucesos para que sepamos cómo va el andar de nuestra ciudad.

Tomo como ejemplo Puebla, la ciudad en la cual vivo.

Puebla es una de las ciudades más grandes e importantes de México –como resultado de la combinación de varios rubros se le ubica en el cuarto lugar nacional-, hasta hace algún tiempo era una de las ciudades más pacíficas y seguras para habitar.

El alto número de instituciones de educación superior, hicieron de Puebla una ciudad cotizada para aquellas personas de nuestro país y del extranjero que deseaban cursar estudios universitarios.

Sin embargo, sin saber con exactitud el momento preciso, se convirtió en una de las ciudades más violentas de México, tanto así que hace unos días la capital poblana fue incluida en el listado de ciudades con alerta de género, específicamente por el alto número de feminicidios.

Ni qué decir de las exorbitantes cifras de asaltos a transporte público, los robos violentos y las ejecuciones a plena luz del día.

Los poblanos estábamos tan campantes gozando de los atractivos turísticos que nos rodean, que no supimos el punto de inflexión de la violencia en nuestra bella metrópoli.

De repente nos explotó en las manos lo que ya se advertía en algunas columnas de análisis político de ciertos periódicos locales.

¿Cómo fue posible que no viéramos que nuestra ciudad estaba cayendo en un precipicio del cual no sabemos cuándo saldrá?

Son múltiples los factores, algunos de ellos es que hay un interés de quienes ostentan el poder en turno para ocultar la realidad, para “maquillar” cifras a modo, para comprar consciencias y plumas, para mantenernos con una venda en los ojos.

Y por otra parte, el proceso de descomposición nos es invisible, porque no hemos logrado establecer mecanismos y sinergias verdaderamente ciudadanas para conocer el pulso real de nuestra ciudad.

El pueblo se encuentra desarticulado, incomunicado, en consecuencia dividido.

Por eso son muy pocos los que se dieron cuenta que la ciudad se nos estaba yendo de las manos.

Estoy convencido que poniendo el dedo en la llaga es posible hacer visible esto que seguramente está pasando en muchas otras ciudades del mundo.

Ahí está el valor de este tipo de ejercicios.

Pensé todo esto mientras escribía mi poema Sin resistencia, el cual te lo comparto a continuación:

Con cada paso y cada mirada

nos vamos quedando en las fachadas,

en los baches

en los faroles y las jardineras,

en la risa de los niños,

en las pláticas de las comadres,

en los vendedores ambulantes,

en el pitido impaciente,

en la desavenencia vecinal,

en las cúpulas doradas,

en los ríos y el granizo,

en el frío viento del norte

y la presencia colosal de las montañas.

Poco a poco nos adherimos a la ciudad

y nuestra bella se ancla a nosotros.

Nos vamos haciendo uno,

avanzamos o retrocedemos

y así se humaniza o deshumaniza

nuestra localidad:

sin darnos cuenta

y sin oponer resistencia.

Es preciso que abramos nuestra mente a nuevas formas de interrelacionarnos a fin de hallar caminos para el rescate de nuestras ciudades.

¿O no?

Vale la pena darse cuenta, vale la pena intentarlo.

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente. Dirige Sabersinfin.com
09 Abril 2019 04:00:00
“Reflexiones educativas para las nuevas generaciones”
Por ser un trabajo que sintetiza y da pie para cavilar en torno a múltiples caras de la realidad educativa en el mundo, el libro Reflexiones educativas para las nuevas generaciones, de Salvador Calva Morales, es un texto ligero, pero puntual y profundo, que vale la pena leer.

Este fin de semana, en el marco de su septuagésimo quinto aniversario de vida, mi amigo, el doctor Salvador Calva Morales, presentó su libro Reflexiones educativas para las nuevas generaciones, el cual significa en gran medida la documentación escrita de varias de sus entrevistas realizadas en su programa de radio televisión por Internet: Compartiendo tu Opinión (2015 – 2016. Sabersinfin.com).

Su libro es un compendio de cincuenta artículos educativos de alrededor de seiscientas palabras cada uno.

Me congratulo de haber coordinado la labor de organización y edición del libro, porque esto permitió que hoy cualquiera pueda acceder a su lectura, y con ello enriquecer el diálogo en torno a asuntos educativos de actualidad.

Como un anticipo y con la autorización del autor, te comparto el prólogo que escribí para esta obra publicada bajo el sello editorial de la Universidad Mesoamericana.

Es inteligente que los seres humanos hagan un alto para realizar un recuento de su vida y su obra, porque con ello organizan e impiden que se pierdan con el paso del tiempo.

Más allá del registro está la valía incalculable si surge el firme convencimiento de poner al servicio de las futuras generaciones lo que hemos investigado y descubierto.

La documentación de nuestro pensamiento, combinada con la actitud de servicio, provoca que la labor intelectual deje de ser sólo un resultado de nuestra materia gris y fecunde los terrenos del corazón.

Este libro de Salvador Calva Morales es germen cerebral que se incubó en largas horas de conferencias, charlas y clases del autor frente a muy diversas audiencias, pero que desfogó en tinta y papel ante el ineludible deber de hacer realidad el lema: “Por amor a la humanidad”.

Reflexiones educativas para las nuevas generaciones acerca una serie de tópicos valiosos que deben estar presentes en las charlas y análisis de quienes están inmiscuidos en la educación de cualquier modalidad, con un acierto enorme: lo hace a través de lecturas breves, ligeras y directas.

Por ello, la presente obra puede leerse iniciando desde cualquiera de los artículos que la componen, sin afectar con esto su esencia ni la comprensión del mensaje.

Cada artículo de este libro tiene vida propia, que en su conjunto conforma un corpus con consistencia y profundidad.

No se necesita ser experto docente ni investigador educativo para valorar lo que el autor dice, porque es tal el acierto de Salvador Calva, que cualquiera puede entender la exposición e involucrarse en el fondo del asunto.

Por si fuera poco, cada uno de los artículos cobra gran valía para investigadores educativos, porque conllevan líneas de exploración que deben inspirar y provocar su labor.

Reflexiones educativas para las nuevas generaciones, es, sin duda alguna, una obra de gran valía que puede y debe analizarse a la luz de la educación, del periodismo y de la cultura de paz.

Hasta aquí el breve prólogo que escribí para el libro que hoy te presento.

Vale la pena que te des la oportunidad de leer este libro y, por supuesto, de hallar elementos que enriquezcan tu convivencia diaria a partir de una actitud consciente.

¡Enhorabuena Salvador por tu más reciente libro y por tu septuagésimo aniversario de vida!

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente. Dirige Sabersinfin.com
09 Abril 2019 03:36:00
‘Leer’ en el otro para ‘leer en uno mismo constituye maestría
La otredad nos brinda la oportunidad de que en la medida que conocemos más al otro, a los otros; más nos conocemos a nosotros mismos y, por supuesto, viceversa.

Adentrarse en el conocimiento más allá de la superficialidad de quienes nos rodean, es una especie de lectura profunda que nos abre nuevos horizontes en la comprensión y entendimiento humano.

Es decir, reconozco que el otro, quien o quienes me rodean, no soy yo, es otra entidad distinta a la mía, sin embargo, al reconocer esa existencia asumo mi propia identidad.

Se trata de un fenómeno psicológico, sociológico y filosófico de ida y vuelta.

De ir y venir cuantas veces se desee y pueda.

Como conocer y autoconocerse en la otredad conforma un proceso interminable, adentrarse en sus profundidades es una riqueza en sí, porque nos permite paladear desde otra mirada la diversidad en todos sus ámbitos.

Eres el otro porque eres diferente a mí, sin embargo, eres tan yo porque compartimos una historia en común, porque hemos coincidido en el tiempo y en el espacio, lo cual nos hace en cierta forma uno mismo.

Así, el otro es aquella parte que nos hace falta y que anhelamos encontrar para poder experimentar la integridad, la complementariedad, el uno, el YO.

Recientemente pensé todo esto y mucho más mientras escribía mi poema Sé de Ti.

Aquí te comparto mi poema con la seguridad de que te dejará mucho más de lo que yo pueda explicarte a través de este artículo.

Conozco tu mirada,
porque sé de tus búsquedas,
de tus inquietudes e inseguridades.
Sé que tu ardilla cerebral es tan veloz
que solo se equipara a los latidos
de tu corazón enamorado.
Sé que tu desesperación temporal
es fruto de la asintonía
entre tus dones y quienes te rodean.
Sé que eres tan transparente en tus rutas
que no se necesita ser gurú
para interpretar tus sueños,
para saber tu necesidad de trascender,
de compartir tus experiencias sincrónicas,
de tus multiversos unificados.
Lo que te digo no es producto del azar
ni de arte adivinatoria,
es simple la fórmula,
es básico el planteamiento:
Sé de ti, porque sé de mí.
No hay nada que ocultar,
solo leo en ti para leer en mí.


Si retomamos la analogía de “leer” en el otro y en uno mismo como lo hacemos con los textos, podemos deducir que facilita “leer” en estos términos, sólo después de entrenarse conscientemente en ello.

¿Qué es “leer” en el otro y “leer” en uno mismo?

Es decodificar el comportamiento desde una visión humanista, no confundir con el análisis que hace cualquier especialista de la conducta.

“Leer” en el otro y “leer” en uno mismo es el resultado de la interacción consciente en la vida diaria, trasciende lo racional y nos conduce en los terrenos de lo intuitivo.

Por todo ello, sostengo que este proceso de vaivén permanente constituye maestría –no confundir con la connotación escolar formal de la palabra–, porque se va depurando con el tiempo y con la convivencia pacífica entre los individuos.

Me conozco más a mí, por ello te conozco más. Si te conozco más, me conoceré más a mí mismo.


¿O no?

Vale la pena darse cuenta, vale la pena intentarlo.
31 Marzo 2019 03:10:00
Indigestemos a la maquinaria neoliberalista capitalista
Es necesario ponerle un alto a la maquinaria neoliberalista capitalista, porque todo lo devora, todo lo destruye y no tiene punto de satisfacción; podemos avanzar en ese sentido siendo conscientes de su naturaleza, saliéndonos de su inercia y llevándola al punto de la indigestión a través de nuestro pensar y de nuestro actuar.

De ninguna manera soy economista ni medianamente conocedor de las diversas teorías que la sustentan, pero sí puedo ver con claridad los hilos que mueven a las sociedades actuales y que nos están llevando a la autodestrucción.

En ese hilo conductor te comparto las siguientes reflexiones.

Las sociedades actuales, por ejemplo la mexicana, son movidas por intereses internacionales sin bandera y sin religión, cuyo único motor es la acumulación de dinero y poder en sus múltiples ámbitos.

Bajo la lógica de estos titiriteros, todo tiene precio, todo se puede comprar, todo se puede corromper; los seres humanos son solo piezas de un engranaje y por ello, sin sentimiento de culpa alguno, son fácilmente prescindibles y eliminables, porque se trata de un número más, de una marioneta cualquiera.

El credo de los amos del mundo es sumamente básico, los gobiernos son únicamente la estructura de administración de los territorios, la soberanía y autodeterminación de los pueblos son sólo una piedra en el zapato que puede evadirse con nuevos conceptos inyectados a los intelectuales de cada país.

Como esta forma de pensamiento todo lo penetra, no hay rincón de las relaciones humanas que no esté influido por las llamadas leyes del mercado.

Todo este monstruo acelerado encuentra su freno cuando se topa con individuos, colectivos y pueblos que conviven bajo principios verdaderamente éticos y alternativos.

No puede penetrar esta maquinaria sin escrúpulos cuando lo que hacemos lo cimentamos en un principio breve, pero profundo: el ser humano es irrepetible y es una experiencia única, hay principios que no tienen precio, por ello no se venden ni se compran.

Pensé todo esto que te vengo compartiendo y lo sinteticé en un poema que titulé: Desde los intestinos.

Aquí te comparto mi poema:

En los intestinosde la maquinaria absurda que todo devoray procesa para escupirlo y pisarlo, surge el genio,nace la chispa,el arrojo que levanta la cerviz, que sacude el corazóngestor de la revuelta.

En el instante de abrir los ojos, de ver las cosas como son, se aclara el pensamiento, se pone orden, nace la diginidad; porque, cierto, para el monstruo capitalista todos somos reemplazables, pero esa consigna es baratija, porque somos seres irrepetibles, somos la pimienta y sal del planeta, somos el experimento que justifica: toda lucha, todo esfuerzo, todo reinicio.

Desde los intestinos de la bestia cruel te hablo, te susurro, te invito a despertar, te llamo a indigestarla, te convoco a jubilarla y a darle un patín en el trasero, ¡que se vaya! ¡que deje de molestar! Queda claro que no basta con “echarle ganas” a lo que hacemos, ni en incorporar a nuestra forma de ser el pensamiento mágico, es preciso hacer un esfuerzo profundo y constante que cuestione todas nuestras creencias, todo lo que asumimos como propio y original, pues la forma de vida imperante se ha metido hasta la médula de nuestra cosmovisión y por ello no la podemos ver.

También es valioso poner freno a nuestro irracional impulso de acaparamiento, porque nos lleva a una carrera agotadora que no tiene final.

Ni qué decir de identificar los mecanismos de manipulación social, sus estrategias, sus agentes y sus vías ideológicas de infiltración, convencimiento y arrastre.

Sé que en muchos sentidos es irreversible el deterioro de nuestra forma de vida, pero es necesario que intentemos indigestar la maquinaria devoradora en la que vivimos.

Vale la pena darse cuenta, vale la pena intentarlo.
29 Marzo 2019 04:00:00
Indigestemos a la maquinaria neoliberalista capitalista
Es necesario ponerle un alto a la maquinaria neoliberalista capitalista, porque todo lo devora, todo lo destruye y no tiene punto de satisfacción; podemos avanzar en ese sentido siendo conscientes de su naturaleza, saliéndonos de su inercia y llevándola al punto de la indigestión a través de nuestro pensar y de nuestro actuar.

De ninguna manera soy economista ni medianamente conocedor de las diversas teorías que la sustentan, pero sí puedo ver con claridad los hilos que mueven a las sociedades actuales y que nos están llevando a la autodestrucción.

En ese hilo conductor te comparto las siguientes reflexiones.

Las sociedades actuales, por ejemplo la mexicana, son movidas por intereses internacionales sin bandera y sin religión, cuyo único motor es la acumulación de dinero y poder en sus múltiples ámbitos.

Bajo la lógica de estos titiriteros, todo tiene precio, todo se puede comprar, todo se puede corromper; los seres humanos son sólo piezas de un engranaje y por ello, sin sentimiento de culpa alguno, son fácilmente prescindibles y eliminables, porque se trata de un número más, de una marioneta cualquiera.

El credo de los amos del mundo es sumamente básico, los gobiernos son únicamente la estructura de administración de los territorios, la soberanía y autodeterminación de los pueblos son sólo una piedra en el zapato que puede evadirse con nuevos conceptos inyectados a los intelectuales de cada país.

Como esta forma de pensamiento todo lo penetra no hay rincón de las relaciones humanas que esté influido por las llamadas leyes del mercado.

Todo este monstruo acelerado encuentra su freno cuando se topa con individuos, colectivos y pueblos que conviven bajo principios verdaderamente éticos y alternativos.

No puede penetrar esta maquinaria sin escrúpulos cuando lo que hacemos lo cimentamos en un principio breve, pero profundo: el ser humano es irrepetible y es una experiencia única, hay principios que no tienen precio, por ello no se venden, ni se compran.

Pensé todo esto que te vengo compartiendo y lo sinteticé en un poema que titulé: Desde los intestinos.

Aquí te comparto mi poema:

En los intestinos

de la maquinaria absurda

que todo devora

y procesa para escupirlo y pisarlo,

surge el genio,

nace la chispa,

el arrojo que levanta la cerviz,

que sacude el corazón

gestor de la revuelta.

En el instante de abrir los ojos,

de ver las cosas como son,

se aclara el pensamiento,

se pone orden,

nace la diginidad;

porque, cierto,

para el monstruo capitalista

todos somos reemplazables,

pero esa consigna es baratija,

porque somos seres irrepetibles,

somos la pimienta y sal del planeta,

somos el experimento que justifica:

toda lucha,

todo esfuerzo,

todo reinicio.

Desde los intestinos de la bestia cruel

te hablo,

te susurro,

te invito a despertar,

te llamo a indigestarla,

te convoco a jubilarla

y a darle un patín en el trasero,

¡que se vaya!

¡que deje de molestar!

Queda claro que no basta con “echarle ganas” a lo que hacemos, ni en incorporar a nuestra forma de ser el pensamiento mágico, es preciso hacer un esfuerzo profundo y constante que cuestione todas nuestras creencias, todo lo que asumimos como propio y original, pues la forma de vida imperante se ha metido hasta la médula de nuestra cosmovisión y por ello no la podemos ver.

También es valioso poner freno a nuestro irracional impulso de acaparamiento, porque nos lleva a una carrera agotadora que no tiene final.

Ni qué decir, de identificar los mecanismos de manipulación social, sus estrategias, sus agentes y sus vías ideológicas de infiltración, convencimiento y arrastre.

Sé que en muchos sentidos es irreversible el deterioro de nuestra forma de vida, pero es necesario que intentemos indigestar la maquinaria devoradora en la que vivimos.

Vale la pena darse cuenta, vale la pena intentarlo.

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente. Dirige Sabersinfin.com
18 Marzo 2019 04:00:00
Cercanía, clave para la educación través del ejemplo
Educar mediante el ejemplo es una de las mejores formas de incidir en las generaciones que conviven en torno a nosotros, además de que sus efectos perduran en el tiempo y se propagan no obstante la distancia. La cercanía es un punto muy importante.

Educar a través del ejemplo es haber incorporado a nuestro comportamiento -a nuestra vida diaria-, conductas, prácticas, valores, conocimientos y saberes que merecen ser imitados o propagados porque llevan implícitos en sí una fuerte carga ética, además de que propician la convivencia humana pacífica, la comprensión inter e intrapersonal y el desarrollo sustentable de las personas y de los pueblos.

Una característica inherente a la educación mediante el ejemplo es su visibilidad, es decir, salta a la vista de todos cuando una persona o un colectivo están propiciando la formación de otros a partir de su quehacer cotidiano.

Al leer estas líneas estoy seguro de que más de un caso vienen a tu mente como ejemplo de lo que vengo exponiendo.

Mientras escribo esto, pienso en aquellas personas que arriesgan su vida para dar alimento y cobijo a mujeres violentadas, en quienes cuidan de los animales abandonados, en aquellos que se han enfrentado a los poderosos para hacer valer los derechos de sus comunidades, en fin, todos podemos hacer una larga lista al respecto.

Sin embargo, seguramente muchos de los ejemplos que recordamos tienen nombre, apellido y rostro, es decir, no se pierden en la generalidad, pues lo que se ha descubierto es que la cercanía es uno de los puntos clave del por qué ciertas personas nos influyen.

A propósito de recordar cómo es que hemos sido influidos positivamente por otras personas, en los días previos a escribir este artículo, estuve pensando en torno a las influencias que recibí en mi infancia y que contribuyeron en cierta medida a mi trayectoria como escritor.

En múltiples entrevistas siempre he compartido el caso de mi madre, y cómo es que ella siendo una mujer con solamente estudios de segundo año de primaria y origen muy humilde, siempre inculcó a mi familia el amor por el saber.

La huella tan fuerte que dejó en mi infancia la figura de mi madre no me había permitido reflexionar sobre otras influencias que recibí siendo niño.

No me había percatado de la influencia y el ejemplo que recibí de mi tío Francisco Rojas de la Rosa, familiarmente sólo llamado como el “tío Pancho”.

Mi tío Pacho no sé cómo empezó a escribir poesía -espero algún día tener la oportunidad de preguntarle-, pero de repente, y perdido en mi memoria de niño, recuerdo a mi tío Pancho acudir con mi hermano Miguel para que le transcribiera sus poemas.

Con el paso del tiempo mi hermano se convirtió en el escribano de mi tío y seguramente también mi tío lo influyó para que años después él incursionara tan exitosamente en la literatura.

Le recuerdo a mi tío escribiendo poesía sobre cualquier cosa, en torno a cualquier suceso y seguramente a muchas de sus vivencias.

Le recuerdo acudiendo al noticiero radiofónico más escuchado de Tehuacán para leer sus poemas y dar su reporte de los resultados de béisbol.

Recuerdo que conforme pasó el tiempo mi opinión sobre su obra fue cambiando y también recuerdo aquella ocasión tan significativa, cuando ganamos, él en poesía y yo en la categoría epistolar, un concurso literario organizado por una radiodifusora del lugar, con motivo del Día del Amor y la Amistad.

Sin lugar a duda, mi tío Pancho influyó mucho en mí, pero yo no me había percatado de ello.

Ahora que traigo este pasaje de mi vida y pongo especial atención en esto, me queda claro en carne propia que no podemos saber con exactitud la medida y dimensión de las influencias que recibimos, pero sí es muy evidente que como sistemas abiertos que somos, estamos en constante modificación por los estímulos del medio ambiente y por supuesto de las personas cercanas.

Actualmente los científicos han aportado muchos elementos para sustentar la educación mediante el ejemplo de vida, tal es el caso del funcionamiento de las neuronas espejo, entre otros tantos descubrimientos que hoy dan mayor certeza a lo que ya sabíamos desde hace mucho tiempo.

Así que ahora contamos con más elementos para sustentar la educación mediante el ejemplo.

Es importante reflexionar sobre todas estas situaciones formativas que son muy evidentes, pero que pasan inadvertidas porque son muy simples, aunque hay que acentuarlo, son muy efectivas.

Revisemos con ojo crítico nuestro actuar, porque debemos tener presente que estamos influyendo a más de uno y que nuestro ejemplo puede estar contribuyendo para hacer de este mundo un lugar mejor o para perpetuar la fatídica inercia que nos está destruyendo como humanidad.

Vale la pena darse cuenta, vale la pena intentarlo.

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente. Dirige Sabersinfin.com
16 Marzo 2019 04:00:00
Regresar a lo básico, clave para la felicidad
Regresar a lo básico, a lo sencillo y a lo esencial que se pierde en el trajín diario es pieza clave para avanzar en nuestra búsqueda de la felicidad, pese a que nuestra concepción de ésta esté en constante cambio.

No obstante de que hay estándares en torno a la felicidad en los cuales se han puesto de acuerdo muchos pensadores, investigadores e instancias internacionales, siempre está latente que ésta es relativa a la experiencia de vida de cada persona y a la construcción social de cada cultura.

La felicidad es un estado de ánimo, es satisfacción, es cubrir las necesidades básicas de las personas y avanzar en la autorrealización.

También es cierto que la felicidad es un estado mental producto del enmarañado funcionamiento cerebral y bioquímico.

Ante la complejidad del tema y en vista de que nos compete a todos, es vital en lo individual estar en una situación permanente de reflexión y meditación de lo que hacemos en el día con día, para que las preocupaciones y los múltiples distractores no acaben dispersándonos.

Por otro lado, en lo social es necesario hacer visible lo que está frente a todos y trabajar arduamente para que la búsqueda de la felicidad no quede en buenos deseos.

Parece obvio lo que te vengo compartiendo, pero no es así, tan no es así que la Organización de las Naciones Unidas desde el 2013 conmemora cada 20 de marzo el Día Internacional de la Felicidad, como “reconocimiento del importante papel que desempeña la felicidad en la vida de las personas de todo el mundo”.

Regresando al ámbito de la búsqueda personal, es clave tomar consciencia que somos presa de manipulación y conducción por parte del sistema y de quienes mueven sus hilos a su antojo.

También es necesario darse cuenta que somos fácilmente absorbidos por las preocupaciones y las cosas superfluas, por todo aquello que nos aturden los sentidos y nos colocan en una autopista de alta velocidad de la mal llamada “cultura” del consumo.

Regresar a lo básico es hacer la mayor cantidad de respiraciones de manera consciente, es bajarle a nuestras prisas, es disfrutar de los espectáculos gratuitos de la naturaleza, es dialogar más y discutir menos, es reducir nuestro tiempo de conexión a los dispositivos móviles y más conexión con la vida.

Precisamente reflexionando en torno a todo esto escribí recientemente un poema que titulé “Sin dueño ni amo”. Aquí te lo comparto porque estoy seguro que abrirá otras brechas sobre las cuales puedes continuar la reflexión en torno a este tema:

Tirado al piso,

en medio del bosque

miré las estrellas,

comprendí mi pequeñez

y la voz de mi uña izquierda.

Asimilé la interconexión,

la sincronía de las historias,

la concurrencia de senderos

y el sudor honesto.

Perdoné lo que había que exonerar,

deshice nudos,

solté cadenas

y amé más a las lombrices.

Escuché en mi oído interno

esa voz tantas veces ahogada,

amordazada por el exceso

de pan y circo,

por la carencia de prudencia

y el colmo de jolgorio político.

Tomé consciencia del pasto,

del fresco rocío,

del aroma a jazmines y limones,

de reflexionar libremente,

de no tener dueño ni amo,

de mirar aquella noche de luceros,

de saber que todo comenzó

el día que dije adiós a lo que corrompe,

cuando suplí lo que estorba

por una cama de pasto,

ojos infantes y espíritu aventurero.

Parece utópico lo que te comparto, pero hoy en día hay diversos movimientos mundiales que están regresando a lo básico para impulsar la felicidad de las personas, por ejemplo: el barefooting o descalcismo, la comida lenta o slow food, el turismo verde, entre otros tantos que cada vez tienen más participantes de todas las nacionalidades.

¿Qué te parece?

Vale la pena darse cuenta, vale la pena intentarlo.

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente.
04 Marzo 2019 04:00:00
Día de la Mujer, el Día de Todos
El 8 de Marzo no es sólo el Día de ella o de ellas, es el Día de Todos, porque a todos nos compete que las mujeres progresen, se desarrollen, prosperen, para que como humanidad TODOS avancemos y consigamos nuestra realización.

Escribo estas líneas, consciente del respeto que me merece hacerlo en torno al 8 de Marzo, el Día Internacional de la Mujer, porque sé que ha habido mujeres dedicadas de por vida a profundizar en torno a este tema.

Por ello, solo lo hago desde un ángulo muy sencillo de conveniencia evidente para la humanidad, en la medida que las mujeres logren avanzar en la igualdad de oportunidades, en ese sentido lo hará la humanidad en su conjunto y muy particularmente la infancia, que también es un sector vital para el desarrollo de la humanidad.

A propósito de las repercusiones del progreso de las mujeres en relación con el bienestar de los niños, te comento que ha quedado demostrado por diversos estudios de instancias internacionales, que hay más repercusiones positivas hacia la familia cuando progresa la mujer, que cuando lo hace el hombre, de ahí que organizaciones como ONU Mujeres, la Entidad de la ONU para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de la Mujer, ha comprobado que el progreso de las mujeres incide en la disminución de indicadores como analfabetismo, desnutrición, violencia y enfermedad.

Es vital que los varones tomemos consciencia de todo esto, porque de no contribuir en el progreso de las mujeres, entonces en cierta forma nos estamos poniendo del lado que obstaculiza el desarrollo de la humanidad.

Claro está que esto implica que los varones reconozcamos que las principales barreras provienen de una sociedad levantada con principios machistas, que gran parte de nuestras políticas públicas aún no parten de una visión de igualdad y que los varones conscientes debemos hacer nuestra labor con aquellos que aún se aferran a frenar los cambios resultantes de una cultura de equidad, de igualdad, que promueva una sociedad incluyente y solidaria.

Alguna vez leí algo atribuido a la sabiduría antigua, la cual realiza la analogía de las dos alas del águila con el hombre y la mujer. Dice que las águilas no pueden volar si sus dos alas no están en buenas condiciones, y si no hay un vuelo parejo.

A propósito del 8 de Marzo y de lo que aquí vengo abordando, te comparto a continuación un breve poema de mi autoría con motivo del Día Internacional de la Mujer, se titula: Mujer, tú eres…

Mujer, no eres:

un cliché

ni un monumento

ni un ramo de flores

ni una consigna;

mucho menos una marca,

ni un partido político,

ni un accesorio.

Eres libertad,

eres utopía,

eres lucha,

eres vida.

Deseo que este próximo 8 de Marzo sea una jornada de concientización, de evaluación, de empoderamiento y de hacer visibles los derechos de las mujeres como un avance a fin de que las dos “alas” del águila estén en condiciones óptimas para que la humanidad “vuele” a plenitud, porque el 8 de Marzo por ser el Día Internacional de la Mujer es el Día de Todos.

Vale la pena darse cuenta, vale la pena intentarlo.

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente.
26 Febrero 2019 04:00:00
Amateur, concepto para revalorar
Lo amateur no siempre fue significado de falta de seriedad, compromiso ni responsabilidad, por el contrario, sirvió para llamar así a quienes amaban lo que hacían y por ende reunían en su persona todas las cualidades que pareciera hoy sólo se circunscriben a los llamados profesionales.

Es importante reflexionar sobre asuntos como el presente a pesar de que para muchos puede significar una pérdida de tiempo.

En una sociedad como la nuestra que se mueve a partir de criterios mercantilistas, en donde se priorizan las habilidades sobre los valores y las ganancias por encima de la convivencia pacífica, el término profesional ha avasallado al concepto amateur.

Ha sido tal ese dominio que todas las cualidades positivas han quedado reservadas para lo que se entiende por profesional y las negativas para lo que se considera amateur.

Por otra parte, tal pareciera que hablar de profesionalismo y amateurismo ha queda circunscrito casi exclusivamente al ámbito deportivo.

Aquí tenemos entonces dos vertientes muy importantes para la presente reflexión, por una parte que en una sociedad de mercado las cualidades negativas han quedado circunscritas para lo llamado amateur, y por otra parte, que pareciera que sólo hablamos en estos términos para dialogar en términos y terrenos de lo deportivo.

Acudo al diccionario en línea de etimologías grecolatinas etimologías.dechile.net, para revisar el origen de la palabra AMATEUR.

Dice así este diccionario:

“La voz amateur se usa de manera corriente hablando de deporte, por ejemplo de fútbol, para distinguir las dos categorías de su práctica: la ‘amateur’ y la profesional. La Enciclopedia Espasa la registra, remitiendo a aficionado para su definición. Se tomó tal cual del francés amateur, una voz presente desde el s.XV, tras sustituir la forma popular amaor, derivada del latín amator (el que ama). El sentido moderno de la palabra (‘Que cultiva o practica, sin ser profesional, un arte, oficio, ciencia, deporte, etc.’) data del s. XVIII y como término deportivo de mediados del XIX, siglo a finales del cual se forjó en francés la palabra amateurisme, usada las más de las veces de manera despectiva para calificar un trabajo descuidado, incompleto o malo”.

Como puedes ver amigo lector, en la descripción etimológica e histórica de este diccionario de la palabra amateurismo, confluyen lo que te mencioné en la primera parte de este artículo; lo negativo quedó para el amateurismo, lo positivo para el profesionalismo, y que ambos conceptos desde el siglo XIX casi casi quedó exclusivamente para el deporte.

Pero, ¿para qué sirve traer a colación todo esto que hemos venido hablando?

A mi parecer tiene mucho sentido y utilidad hablar de este tema porque los conceptos amateur y profesional sólo se excluyen si se circunscriben a terrenos económicos y todos los que derivan de

ellos, pero en el fondo se completan y nos permiten entender algunas cuestiones que han permanecido fragmentadas.

El origen de la palabra amateur hace visible una fuerza que da sentido y movimiento a todo: el amor.

Cuando algo se ama se lleva hasta sus últimas consecuencias, de tal manera que más allá del beneficio económico que se obtenga de determina actividad, si ésta se quiere, se realizará con ahínco, con cuidado, con todo aquello que provoque la consecución exitosa.

El amateur honesto y sincero hará todo lo que se propone de la mejor manera, no se justifica por el hecho de no cobrar.

En estos términos que te vengo comentando en los cuales podemos ver claramente la revalorización de lo considerado amateur, y por otra parte, un llamado a la reflexión para aquellas personas que considerándose profesionales han abandonado el amor como su motor principal para lo que realizan y comparten con el público.

Es muy importante revalorar lo concerniente al amateurismo, pues es en esos terrenos en los cuales se dan los primeros pasos del arte, del deporte y de cualquier actividad en general, incluyendo lo que tanto hoy se promueve: el emprendimiento.

Vale la pena asumirse como amateurs en el sentido del amor como fuente de todo lo que hagamos.

¿Estás de acuerdo?

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente.
24 Febrero 2019 03:59:00
Recuerda, nada nos pertenece, todo es prestado
Es tan supina nuestra ignorancia que actuamos como si todo lo que nos rodea fuera de nosotros, de nadie más; de tal manera que ni por equivocación pensamos seriamente la cuestión de que nada nos pertenece y que todo es, en el mejor de los casos, prestado.

No es de ahora, desde hace ya algunos siglos el ser humano ha enarbolado la bandera del desarrollo para arrasar con cuanto se cruce en su camino.

La naturaleza en su conjunto y la humanidad misma viven en el día con día los embates de la voracidad sin límite de quienes quieren enriquecerse a toda costa.

En todas las latitudes se viven despojos para extraer minerales, arrasar con bosques o para acabar con las últimas especies de animales en peligro de extinción.

En el 2016 en el Atlas Global de Justicia Ambiental del ICTA-UAB, se documentaron más de mil 700 conflictos ambientales alrededor del planeta, entre los cuales destacan lamentablemente: la contaminación del delta del Níger por petróleo, los vertidos mineros tóxicos en la región de Samarco, Minas Gerais, en Brasil; los llamados “pueblos del cáncer” en China, la destrucción de sitios sagrados en Sudáfrica por las minas de carbón, entre otros tantos casos alarmantes.

Lamentablemente en México andamos en las mismas. Después de décadas de gobiernos neoliberales y de corrupción voraz, la naturaleza está seriamente amenazada por el saqueo y explotación a la vista de todos.

La contaminación atmosférica, la generación periódica de millones de toneladas de basura, el agotamiento de los mantos acuíferos, la deforestación, la contaminación de los suelos, ríos y lagos, así como la extinción de especies nos están llevando en México a una ruta suicida.

Suicida, porque parece que estamos convencidos de que una vez transite nuestra generación, entonces se acabará el mundo y por consecuencia, pareciera absurdo pensar en las siguientes generaciones.

Recapitulo en todo esto mientras escribo mi poema Todo es Prestado, composición en la cual remarco esta situación que pasa frente a nosotros, pero que nos agarra dormidos y por ello nada pasa.

Aquí te comparto unas líneas de dicho poema que puedes leer íntegro en bit.ly/2GqJWoA:

Todo es prestado:

los amaneceres y las uvas, las algas y los meteoritos, los ojos amielados y los fractales gélidos; tu corazón y la uña del meñique izquierdo, el botón del elevador y las células madre, el mar, las águilas reales y tu tesoro más preciado.

Todo es prestado, hasta el estuche de dos pies, esa envoltura que confundes con tu yo, disfraz que no resiste el paso del tiempo.

Después de escribir este poema me quedé con la claridad de que somos inconscientes debido a nuestra forma de percibirnos a nosotros mismos y a los demás.

Somos ajenos a nuestra realidad interna y a la interconexión que existe entre el ser humano y todo.

Si un elemento de la naturaleza es dañado, por ende, el ser humano se agrede a sí mismo, porque todo está finamente tejido y todos dependemos de todos.

En esta interdependencia no hay lugar lejano al cual no nos llegue de rebote cualquier daño o agresión a la madre naturaleza.

Desde hace algún tiempo se han emprendido campañas en todos lados para que cambiemos nuestros hábitos de consumo, pero no es suficiente.

Es indispensable sumarnos a favor del planeta, a favor de la vida y de la posibilidad de que las futuras generaciones puedan disfrutar de la Tierra.

Difundamos que nada nos pertenece, que todo nos fue prestado y hagámoslo sin temores.

Vale la pena darse cuenta, vale la pena intentarlo.
21 Febrero 2019 03:00:00
Recuerda: Nada nos pertenece, todo es prestado.
Es tan supina nuestra ignorancia que actuamos como si todo lo que nos rodea fuera de nosotros, de nadie más; de tal manera que ni por equivocación pensamos seriamente la cuestión de que nada nos pertenece y que todo es, en el mejor de los casos, prestado.

No es de ahora, desde hace ya algunos siglos, el ser humano ha enarbolado la bandera del desarrollo para arrasar con cuanto se cruce en su camino.

La naturaleza en su conjunto y la humanidad misma, viven en el día con día los embates de la voracidad sin límite de quienes quieren enriquecerse a toda costa.

En todas las latitudes se viven despojos para extraer minerales, arrasar con bosques o para acabar con las últimas especies de animales en peligro de extinción.

En el 2016 en el Atlas Global de Justicia Ambiental del ICTA-UAB, se documentaron más de 1700 conflictos ambientales alrededor del planeta, entre los cuales destacan lamentablemente: la contaminación del delta del Níger por petróleo, los vertidos mineros tóxicos en la región de Samarco, Minas Gerais, en Brasil; los llamados “pueblos del cáncer” en China, la destrucción de sitios sagrados en Sudáfrica por las minas de carbón, entre otros tantos casos alarmantes.

Lamentablemente en México andamos en las mismas. Después de décadas de gobiernos neoliberales y de corrupción voraz, la naturaleza está seriamente amenazada por el saqueo y explotación a la vista de todos.

La contaminación atmosférica, la generación periódica de millones de toneladas de basura, el agotamiento de los mantos acuíferos, la deforestación, la contaminación de los suelos, ríos y lagos, así como la extinción de especies nos están llevando en México a una ruta suicida.

Suicida, porque parece que estamos convencidos de que una vez transite nuestra generación, entonces se acabará el mundo y por consecuencia, pareciera absurdo pensar en las siguientes generaciones.

Recapitulo en todo esto mientras escribo mi poema Todo es prestado, composición en la cual remarco esta situación que pasa frente a nosotros, pero que nos agarra dormidos y por ello nada pasa.

Aquí te comparto unas líneas de dicho poema que puedes leer íntegro en bit.ly/2GqJWoA:

Todo es prestado:

los amaneceres y las uvas,

las algas y los meteoritos,

los ojos amielados y los fractales gélidos;

tu corazón y la uña del meñique izquierdo,

el botón del elevador y las células madre,

el mar, las águilas reales y tu tesoro más preciado.

Todo es prestado,

hasta el estuche de dos pies,

esa envoltura que confundes con tu yo,

disfraz que no resiste el paso del tiempo.

Después de escribir este poema me quedé con la claridad de que somos inconscientes debido a nuestra forma de percibirnos a nosotros mismos y a los demás.

Somos ajenos a nuestra realidad interna y a la interconexión que existe entre el ser humano y todo.

Si un elemento de la naturaleza es dañado, por ende, el ser humano se agrede a sí mismo, porque todo está finamente tejido y todos dependemos de todos.

En esta interdependencia no hay lugar lejano al cual no nos llegue de rebote cualquier daño o agresión a la madre naturaleza.

Desde hace algún tiempo se han emprendido campañas en todos lados para que cambiemos nuestros hábitos de consumo, pero no es suficiente.

Es indispensable sumarnos a favor del planeta, a favor de la vida y de la posibilidad de que las futuras generaciones puedan disfrutar de la Tierra.

Difundamos que nada nos pertenece, que todo nos fue prestado y hagámoslo sin temores.

Vale la pena darse cuenta, vale la pena intentarlo.

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente.
10 Febrero 2019 03:37:00
A 100 años de la muerte de Emiliano Zapata: Cabalga en mis letras
Para conmemorar que en este año se cumplen 100 años del cobarde asesinato de Emiliano Zapata, “El Caudillo del Sur”, organismos literarios de gran renombre como la Academia Nacional de Literatura han lanzado una convocatoria para la conformación y publicación de la antología Zapata Cabalga en mis Letras.

Por la relevancia histórica, por la importancia que ha conferido a esta fecha el Gobierno federal, por la oportunidad que representa para reflexionar en torno a una de las figuras más importantes de la historia en México y por la calidad literaria que se pretende, esta convocatoria no debe pasar desapercibida para los amantes de la historia y las letras de nuestro país.

Emiliano Zapata (1879–1919) es una de las figuras más representativas de la Revolución Mexicana que encarna mejor las demandas campesinas de nuestro país. ¡La tierra es de quien la trabaja!, el lema zapatista, es quizá una de las síntesis revolucionarias que ha logrado trascender hasta nuestros días.

En efecto, Zapata vive por la vigencia de sus demandas de justicia, por la necesidad de hacer visibles a los campesinos, un sector de la sociedad que sigue resistiendo los embates de los abusivos, de los poderosos y hoy día del paso rapaz neoliberal.

Es entendible que parezca fuera de tiempo reflexionar y escribir en torno a héroes patrios como Emiliano Zapata; es comprensible por el uso clientelar que han hecho de su figura; sin embargo, hacer un ejercicio honesto sirve para refrescar la mente de las nuevas generaciones y de la propia.

Este último propósito es el que busca la antología de 50 autores.

A continuación te comparto algunos de los puntos de la convocatoria de Zapata Cabalga en mis Letras que debes tomar en cuenta por si estás interesado en participar.

Este proyecto es organizado por la Academia Nacional de Literatura, perteneciente a la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística –fundada en 1833, la primera en América y la cuarta en el mundo–, la Academia Nacional de la Poesía, en coordinación con la Academia de Letras Juan Rueda Ortíz; el municipio de Villa de Ayala y la Secretaría de Turismo y Cultura del estado de Morelos.

La convocatoria está dirigida a escritores y poetas mexicanos y extranjeros, la cual contemplará cuento corto, ensayo, crónica y poesía. Todos los trabajos serán en torno a la vida y obra del general Emiliano Zapata Salazar.

La convocatoria se abrió del 15 de enero al 28 de febrero a las 00:00 horas del presente año.

Los cuentos, crónicas y ensayos (narrativa) no deberán ser mayores a 600 palabras, tratándose de la poesía no deberá rebasar 45 versos. Los trabajos deben enviarse al correo electrónico: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo). La inscripción es de 300 pesos. Los 50 trabajos elegidos por el Comité de Selección conformarán la Antología.

El viernes 26 de abril del año en curso en la exhacienda de Chinameca, municipio de Villa de Ayala, Morelos, se efectuará el evento de presentación y entrega de reconocimientos a los participantes.

En caso de cualquier duda y para más información puedes contactar a los organizadores en los teléfonos y correos: 7771251345, 7774238104 o 017773811030. Los correos de contacto son: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo) y

.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo).

Como ejercicio literario y de reflexión, vale la pena darse la oportunidad de participar en este importante evento.

¿Participas?
08 Febrero 2019 04:00:00
A 100 años de la muerte de Emiliano: Zapata cabalga en mis letras
Para conmemorar que en este año se cumplen cien años del cobarde asesinato de Emiliano Zapata, el Caudillo del Sur, organismos literarios de gran renombre, como la Academia Nacional de Literatura, han lanzado una convocatoria para la conformación y publicación de la Antología “Zapata cabalga en mis letras”.

Por la relevancia histórica, por la importancia que ha conferido a esta fecha el gobierno mexicano, por la oportunidad que representa para reflexionar en torno a una de las figuras más importantes de la historia en México y por la calidad literaria que se pretende, esta convocatoria no debe pasar desapercibida para los amantes de la historia y las letras de nuestro país.

Emiliano Zapata (1879 – 1919) es una de las figuras más representativas de la revolución mexicana que encarna mejor las demandas campesinas de nuestro país.

¡La tierra es de quien la trabaja!, el lema zapatista, es quizá una de las síntesis revolucionarias que ha logrado trascender hasta nuestros días.

En efecto, Zapata vive por la vigencia de sus demandas de justicia, por la necesidad de hacer visible a los campesinos, un sector de la sociedad que sigue resistiendo los embates de los abusivos, de los poderosos y hoy día del paso rapaz neoliberal.

Es entendible que parezca fuera de tiempo reflexionar y escribir en torno a héroes patrios como Emiliano Zapata; es comprensible por el uso clientelar que han hecho de su figura; sin embargo, hacer un ejercicio honesto sirve para refrescar la mente de las nuevas generaciones y de la propia.

Este último propósito es el que busca la Antología 50 Autores “Zapata cabalga en mis letras”.

A continuación, te comparto algunos de los puntos de la convocatoria que debes tomar en cuenta por si estás interesado en participar.

“Zapata cabalga en mis letras” es una antología organizada por la Academia Nacional de Literatura, perteneciente a la Ilustre y Benemérita de la Patria, Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística (fundada en 1833, primera en América y cuarta en el mundo), la Academia Nacional de la Poesía, en coordinación con la Academia de Letras Juan Rueda Ortíz, el municipio de Villa de Ayala y la Secretaría de Turismo y Cultura del Estado de Morelos.

La convocatoria está dirigida a escritores y poetas mexicanos y extranjeros, la cual contemplará cuento corto, ensayo, crónica y poesía. Todos los trabajos serán en torno a la vida y obra del General Emiliano Zapata Salazar.

La convocatoria se abrió del 15 de enero al 28 de febrero a las 00:00 horas del presente año.

Los cuentos, crónicas y ensayos (narrativa) no deberán ser mayores a 600 palabras, tratándose de la poesía no deberá rebasar 45 versos.
Los trabajos deben enviarse al correo electrónico: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo). La inscripción es de 300.00.

Los cincuenta trabajos elegidos por el Comité de Selección conformarán la Antología.

El viernes 26 de abril del año en curso en la ex hacienda de Chinameca, municipio de Villa de Ayala, Morelos, se efectuará el evento de presentación y entrega de reconocimientos a los participantes.

En caso de cualquier duda y para más información puedes contactar a los organizadores en los teléfonos y correos: 7771251345, 7774238104 o 017773811030. Los correos de contacto son: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo) y .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo).

Como ejercicio literario y de reflexión, vale la pena darse la oportunidad de participar en este importante evento.

¿Participas?

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente.
03 Enero 2019 04:01:00
Mira a tu pasado para agradecer o perdonar
Otear nuestro pasado puede convertirse en algo doloroso, en una especie de acariciar la cadena que nos ancla al rencor, a los sentimientos de culpa o al estancamiento, sin embargo, esa sólo es una vertiente opcional; porque quienes se han reconstruido en el camino y han sanado sus heridas miran el ayer para reconocer de dónde vienen, sobre todo para agradecer o perdonar.

Sé que a quienes se encuentran en el estancamiento de lo acontecido esto parecerá un montón de palabras huecas tal vez escritas por alguien que se la vive de incitar hacia los mundos color rosa.

Te equivocas si tú eres uno de esos que piensa que todo esto es hueco.

Pese a lo cruel que haya sido alguno de los pasajes de nuestra vida, sí es posible y real transformar nuestra vida por el perdón, en especial el perdón a quienes nos hayan lastimado y el agradecimiento de lo que nos haya sucedido.

Cuando hago un recuento de mi vida me percato de que hallo ese tipo de pasajes descritos, por supuesto, no hay comparación alguna con el nivel de desgracia que han vivido otras personas, que, por lo mismo, y por su valor, se han convertido en referentes para el aprendizaje.

Uno de esos seres tocados por la adversidad, sensibilizados por el perdón y el agradecimiento, es la periodista, escritora, psicóloga y esquiadora paralímpica española Irene Villa González (Madrid, 21 de noviembre de 1978).

Irene vivió a los 12 años algo verdaderamente trágico junto a su madre, cuando en un atentado explosivo del grupo terrorista ETA perdió las dos piernas y tres dedos de la mano izquierda.

Hubiera sido más que entendible que en medio de algo así Irene estuviera llena de odio y recriminación hacia sus agresores.

No fue así. Irene no sólo perdonó a los terroristas, emergió como alguien transformada, como una mujer que se sublimó entre la adversidad.

En un foro para líderes de opinión Irene sostuvo:

“Hay algo que a mí me ayuda, que es no mirar al pasado, y si miras sólo está permitido mirar de dos formas: perdonando o agradeciendo”.

En aquel atentado terrorista la madre de Irene perdió un brazo y una pierna, así que en ese estado le dijo la primera vez que vio a su hija aún hospitalizada:

“Hija, esto es lo que tenemos. Y con esto vamos a tener que vivir toda la vida. Tenemos dos opciones: vivir amargadas sufriendo, maldiciendo a los terroristas, que tienes todo el derecho del mundo, por lo que nos ha pasado. O decidir que tu vida empieza hoy y que vas a tener que luchar por tener la vida lo más parecida a la que tú tenías”.

Dice Irene que a su corta edad lo tuvo todo clarísimo, por ello exclamó:

“Mamá, he nacido sin piernas”.

Así o más clara la lección de vida de Irene.

Todos tenemos algo qué agradecer o perdonar, tal vez no en la dimensión de lo sucedido a Irene, sin embargo, sí con esa excelente oportunidad de dejar atrás de una vez por todas lo que de otra manera no nos dejaría seguir progresando.

No es fácil ver positivamente lo que nos ha sucedido, pero si algunos lo han logrado es porque sí se pueden trascender esos baches de la vida.

Para conseguirlo el tiempo es un gran aliado, como también lo son las orientaciones de aquellas personas maduras, centradas y sabias que nunca faltan alrededor de todos.

Hay que prestar oídos a los consejos sabios y maduros que llegarán a nosotros, hay que dejarse envolver por el amor que todo lo cura y todo lo puede.

No hay imposibles para el perdón, ni algo por lo cual estar agradecidos con la vida.

Vale la pena darse cuenta. Vale la pena intentarlo.
02 Enero 2019 04:00:00
Mira a tu pasado para agradecer o perdonar
Otear nuestro pasado puede convertirse en algo doloroso, en una especie de acariciar la cadena que nos ancla al rencor, a los sentimientos de culpa o al estancamiento, sin embargo, esa sólo es una vertiente opcional; porque quienes se han reconstruido en el camino y han sanado sus heridas miran el ayer para reconocer de dónde vienen, sobre todo para agradecer o perdonar.

Sé que a quienes se encuentran en el estancamiento de lo acontecido esto parecerá un montón de palabras huecas tal vez escritas por alguien que se la vive de incitar hacia los mundos color rosa.

Te equivocas si tú eres uno de esos que piensa que todo esto es hueco.

Pese a lo cruel que haya sido alguno de los pasajes de nuestra vida, sí es posible y real transformar nuestra vida por el perdón, en especial el perdón a quiénes nos hayan lastimado y el agradecimiento de lo que nos haya sucedido.

Cuando hago un recuento de mi vida me percato de que hallo ese tipo de pasajes descritos, por supuesto, no hay comparación alguna con el nivel de desgracia que han vivido otras personas, que, por lo mismo, y por su valor, se han convertido en referentes para el aprendizaje.

Uno de esos seres tocados por la adversidad, sensibilizados por el perdón y el agradecimiento, es la periodista, escritora, psicóloga y esquiadora paralímpica española Irene Villa González (Madrid, 21 de noviembre de 1978).

Irene vivió a los 12 años algo verdaderamente trágico junto a su madre, cuando en un atentado explosivo del grupo terrorista ETA perdió las dos piernas y tres dedos de la mano izquierda.

Hubiera sido más que entendible que en medio de algo así Irene estuviera llena de odio y recriminación hacia sus agresores.

No fue así. Irene no sólo perdonó a los terroristas, emergió como alguien transformada, como una mujer que se sublimó entre la adversidad.

En un foro para líderes de opinión Irene sostuvo:

“Hay algo que a mí me ayuda, que es no mirar al pasado, y si miras solo está permitido mirar de dos formas: perdonando o agradeciendo”.

En aquel atentado terrorista la madre de Irene perdió un brazo y una pierna, así que en ese estado le dijo la primera vez que vio a su hija aún hospitalizada:

“Hija, esto es lo que tenemos. Y con esto vamos a tener que vivir toda la vida. Tenemos dos opciones: vivir amargadas sufriendo, maldiciendo a los terroristas, que tienes todo el derecho del mundo, por lo que nos ha pasado. O decidir que tu vida empieza hoy y que vas a tener que luchar por tener la vida lo más parecida a la que tú tenías”.

Dice Irene que a su corta edad lo tuvo todo clarísimo, por ello exclamó:

“Mamá, he nacido sin piernas”.

Así o más clara la lección de vida de Irene.

Todos tenemos algo qué agradecer o perdonar, tal vez no en la dimensión de lo sucedido a Irene, sin embargo, sí con esa excelente oportunidad de dejar atrás de una vez por todas lo que de otra manera no nos dejaría seguir progresando.

No es fácil ver positivamente lo que nos ha sucedido, pero si algunos lo han logrado es porque sí se pueden trascender esos baches de la vida.

Para conseguirlo el tiempo es un gran aliado como también lo son las orientaciones de aquellas personas maduras, centradas y sabias que nunca faltan alrededor de todos.

Hay que prestar oídos a los consejos sabios y maduros que llegarán a nosotros, hay que dejarse envolver por el amor que todo lo cura y todo lo puede.

No hay imposibles para el perdón, ni algo por lo cual estar agradecidos con la vida.

Vale la pena darse cuenta. Vale la pena intentarlo.

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente. Dirige Sabersinfin.com
18 Diciembre 2018 04:05:00
Siempre hay alguien que te ayudará, sólo pídelo
A veces, sobre todo cuando tenemos que hacer cambios importantes en nuestra vida, nos sentimos solos y con ello la magnitud de lo que encararemos aumenta, sin embargo es sólo una percepción parcial, porque no estamos solos y siempre hay alguien que estará dispuesto a ayudarnos. Sólo es cuestión de estar atentos.

Cuando escribo estas líneas y pienso en el tema central de lo que te voy a compartir, no puedo evadir recordar las experiencias que viven los viajeros.

Sí, aquellas personas que se vuelven viajeros por decisión propia y que transitan por lugares con idiomas que no dominan y costumbres que no conocen.

Ese tipo de personas tienen que resolver a cada momento cosas simples que estando tan lejos significa un verdadero reto.

Viajeros de todo tipo nos han dicho que en medio de la nada y cuando pensaban que todo se les derrumbaba siempre apareció una mano amiga y un rostro afable para prestarles ayuda.

Sin hablar el mismo idioma alguien entendió que ese viajero requería ayuda y se la prestó. Esa en gran medida es la naturaleza humana.

Sí, es una realidad y no una cuestión motivacional cuando te digo que siempre habrá alguien cerca de nosotros para prestarnos ayuda.

Tal vez me voy a una situación extrema cuando imagino a los viajeros, sin embargo es una buena situación para tomar como ejemplo que la solidaridad entre los seres humanos es una constante.

Olvidamos que pese a nuestros problemas de inseguridad y violencia, somos un país altamente sociable.

Ahora que te digo esto pienso en los millones de foros virtuales iniciados por las personas para preguntar algo y pedir

ayuda.

Siempre hay alguien que está dispuesto a brindar parte de su tiempo para resolver lo que se plantea en cada uno de esos foros.

Y qué me dices de los tutoriales en video de cómo reparar algo o los artículos de interés que se escriben por el simple hecho de compartir.

Hay un halo de ayuda a nuestro alrededor, evidencias hay muchas y aquí sólo he mencionado una pizca del universo que está dispuesto a ayudarte.

Haz un recuento de todas las ocasiones que alguien te ha ofrecido su ayuda y verás que son más las veces que alguien te ha apoyado, en comparación a aquellas en las que te han negado asistencia.

Estoy convencido de que sólo es cuestión de saber hablar, de saber pedir, de saber abrir nuestras inquietudes ante la o las personas indicadas.

Y si no tienes claro nada de esto, sólo da el primer paso, comparte algo, aunque sea una mínima parte de la situación que estás viviendo y verás que el panorama empieza a abrirse de manera inimaginable.

Si tú eres de esas personas afortunadas que está consciente de los círculos virtuosos de seres queridos que nos rodean, te pido estés atento, tal vez junto a ti haya alguien que aún no se ha percatado de ello y necesita al menos de oídos pacientes que le escuchen.

Vale la pena darse cuenta de ello. Vale la pena intentarlo.
11 Diciembre 2018 04:01:00
Educación permanente, garantía de éxito
Colocar a la educación permanente como cimiente teórica principal del Segundo Encuentro Nacional y Primero Internacional de Escritores BUAP–Sabersinfin, fue la clave para lograr que escritores tan talentosos compartieran plenamente su obra en un ambiente fraterno.

Téngase presente que la educación permanente consiste en aprender de todo, en todo momento, a pesar de lo difícil que puedan resultar las condiciones y las circunstancias. Como recordarás, el Encuentro se desarrolló los días 28, 29 y 30 de noviembre, teniendo como sede el Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP).

Durante esos tres días los escritores participantes y el público en general dialogaron e interactuaron en torno a conferencias magistrales, talleres, lecturas y conciertos. Adicionalmente a los escritores poblanos se contó con la presencia de autores de otros estados de la República: Veracruz, Hidalgo, Aguascalientes, Chiapas, Tlaxcala, Morelos, Ciudad de México, Guanajuato y Oaxaca.

Al talento nacional se sumaron literatos de Ecuador, Venezuela, Costa Rica, Japón, España, Marruecos y Suecia. La participación fue sumamente rica y diversa y lo interesante es que estuvo ausente la competencia y lo suntuoso de los egos.

Más allá de los eventos programados los participantes intercambiaron obra, consejos y se corrieron invitaciones de eventos futuros. Fue realmente un acierto organizar y transmitir para la audiencia de Sabersinfin.com, entrevistas y mesas de diálogo y análisis.

Quienes no pudieron asistir al Encuentro se deleitaron con las transmisiones que desde la sede del evento se realizaron en nuestra fanpage; además de los diálogos y entrevistas de última hora en las cuales participó el doctor Enrique Canchola Martínez, experto en neurociencias, quien fue uno de los conferenciantes magistrales.

Los discursos del evento inaugural contextualizaron muy bien el Encuentro: se remarcó la invaluable oportunidad de aprender de todos, de hacer todo acto creativo con alegría.

La conferencia titulada: El cuento y la poesía en la formación permanente de las personas, impartida por el doctor Luis G. Benavides Ilizaliturri, apuntaló el arranque del evento en el sentido de la capacidad interminable de aprender y la función de la poesía y el cuento en el establecimiento de redes neuronales de las personales.

Tanto en la anterior emisión como en esta, considero un acierto incluir talleres literarios desde la óptica del budismo y el trabajo interior –impartidos por Juan Carlos Martínez “El Monje Hereje”– porque los asistentes se ven reflejados en una perspectiva que evidencia el ego y la soberbia en que frecuentemente se ven perturbados los creadores artísticos.

Sé que es difícil transmitir esto que estoy tratando de hacer, de visibilizar el contexto teórico en el cual se desarrolló el Encuentro, sin embargo es necesario porque esta contextualización teórica educativa es uno de los tantos aportes que va conformando el corpus de este esfuerzo colectivo.

En síntesis, el Segundo Encuentro Nacional y Primero Internacional de Escritores BUAP–Sabersinfin fue un evento eminentemente formativo, cultural y académico porque desde su origen se edificó en los pilares de la educación permanente, en eso radicó su éxito, gran parte de su éxito.
06 Diciembre 2018 04:08:00
Encuentro de Escritores BUAP
La esencia de la educación permanente consiste en aprender de todo, en todo momento, a pesar de lo difícil que puedan resultar las condiciones y las circunstancias; lograr esto en un ambiente fraterno y pródigo es incalculable, eso pretende ser por segunda ocasión el Encuentro de Escritores BUAP - Sabersinfin.

Durante esta semana, los días 28, 29 y 30 de noviembre, se desarrollará en la ciudad de Puebla el Segundo Encuentro Nacional y Primero Internacional de Escritores BUAP- Sabersinfin; y con ello autores mexicanos y extranjeros se reunirán para intercambiar saberes en torno a la poesía y al cuento corto.

El Encuentro estará conformado por conferencias magistrales, talleres, conciertos, lecturas de poesía y cuento. Todos los eventos de acceso gratuito.

Precisamente para contextualizar este esfuerzo de la máxima casa de estudios en Puebla con creadores independientes, la conferencia magistral inaugural será impartida por el doctor Luis G. Benavides Ilizaliturri, director general del Centro Internacional de Prospectiva y Altos Estudios (CIPAE), quien es considerado por muchos como uno de los mejores educadores en el mundo.

El doctor Benavides disertará en torno al tema: El cuento y la poesía en la formación de las personas, una conferencia de gran relevancia si se considera que el expositor ha asesorado proyectos y programas educativos en más de 60 países y es un apasionado políglota asiduo a desentrañar el sentido profundo de las palabras.

La segunda conferencia magistral será abordada por el doctor Enrique Canchola Martínez, poeta e investigador en el campo de las neurociencias, catedrático de la UAM Iztapalapa y de la UNAM, quien expondrá el tema: El encanto de la poesía y la función cerebral.

Luis Manuel Pimentel, maestro en semiótica, será el tercer expositor magistral con el tema: Apreciaciones sobre poesías de México y Venezuela desde la semiótica de la cultura; un tema interesante teniendo en cuenta la amplia experiencia editorial del maestro Pimentel.

Al banquete intelectual de las conferencias magistrales habrá que sumar los siguientes talleres breves: La influencia del budismo en la literatura hispanoamericana, Brevedad; punto de partida, Creación literaria. La intencionalidad en la microficción desde E. A. Poe; Borges y Nietzsche: el gran debate sobre la eternidad, Las 10 sugerencias para ser un escritor, y por último el taller: La interpretación poética.

El programa se complementa con la conferencia de la doctora Leticia Moguel Díaz titulada: ¿Está la poesía en peligro de extinción?, así como los conciertos del Dúo Pombéro, el Cuarteto de Guitarras Much’Meyaj y la presentación del tenor Rafael Montiel Martínez.

A la participación de escritores poblanos habrá que agregar la suma de autores de Aguascalientes, Tlaxcala, Hidalgo, Oaxaca, Morelos, Veracruz, Chiapas, así como de los siguientes países: Venezuela, España, Japón y Marruecos.

Por si fuera poco a lo largo de estos días habrá lectura de poesía y cuento breve en voz de sus creadores, también se transmitirán mesas de análisis y entrevistas con algunos de los participantes desde el estudio de Sabersinfin.com.

Cabe destacar que la sede de este magno evento será el Edificio de la Aduana Vieja del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades de la BUAP, ubicado en la avenida 2 oriente número 409 en el Centro Histórico de la capital poblana.

El programa del Encuentro luce verdaderamente muy atractivo, seguramente la cereza del pastel será la entrega bondadosa y fraternal de todos.

Estás cordialmente invitado.

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente. Dirige Sabersinfin.com
15 Noviembre 2018 04:00:00
De ti depende: para pelear se requieren dos
Perdemos de vista que para que haya una disputa se requieren al menos de dos partes, que en gran medida las confrontaciones diarias podrían eludirse si tomamos conciencia de eso, y que la fuente para evitar pelear es el amor.

En el día con día peleamos con quienes nos rodean por muchas cosas, entre ellas situaciones sin importancia que van escalando hasta ser motivo de rupturas, de relaciones irreconciliables y de agravios mayores.

Claro, en ese mar de desavenencias hay algunos casos en los que no se puede ni debe evitar el encararlos, si es necesario tomar medidas determinantes y contundentes, pero créeme que esos son los menos.

Es entendible que no nos demos cuenta de estas cuestiones básicas, porque además del estrés cotidiano estamos absortos en una sociedad edificada y orientada en la competencia, en la lucha y en el poder.

Desde pequeños nos enseñan a responder golpe por golpe y que esa es la mejor forma de ganarse el respeto de los demás.

Claro que esto de la devolución de golpes es muy evidente cuando se trata de agresiones físicas, pero hay otras formas un poco más ocultas que en la raíz son lo mismo, tal es el caso de las conversaciones que aprovechan la debilidad y situación del interlocutor para amenazar, chantajear o hacer que caiga en un error y así ganar la partida.

Con el paso del tiempo las cosas no cambian, quienes evitan la confrontación, quienes invitan a repensar las cosas, a la serenidad y al diálogo, son tomados como cobardes, como miedosos, como insensibles y peor aún, como traumados.

Hoy día, ni por error las personas pacíficas son tomadas como personas amorosas.

Esto no debe desanimar a quienes buscan la paz.

Quienes se esfuerzan en encontrar rutas alternativas de entendimiento deben tener claro que la paz no es fácil ni común en sociedades violentas como la nuestra.

Toma en cuenta también que no todas las personas con las que se puede llegar a pelear son necias, ni mucho menos malévolas, gran parte de las personas con las cuales entramos en colisión son víctimas de las mismas estructuras que nos aprisionan, asfixian y que nos vuelven agresivos.

Si bien no podemos cambiar de la noche a la mañana las tergiversaciones, manipulaciones y desorientaciones sociales que provocan relaciones humanas de confrontación y de desgaste, sí podemos al menos con nosotros mismos no abonar a la pugna, para ello hay que tener firmes nuestra vocación amorosa y la convicción de hacer el bien.

A propósito, hay varias estrategias que vale la pena tener presente para evitar la pelea, de manera muy breve te comparto aquí algunas de ellas.

Solicita un paréntesis de tiempo para pensar y replantear algo, esto puede disminuir la tensión en un asunto que pudiera ir tornándose tenso. También es importante identificar la vía de comunicación que predomina en una relación tensa, a fin de sustituirla por otra, con el propósito de evitar inercias y malos entendidos.

Muchas veces he visto cómo se evitan pugnas sustituyendo la vía oral por la escrita o viceversa, cómo muchos asuntos se resuelven con una reunión, con una videoconferencia o con un encuentro informal.

Haz uso del poder de intermediación de alguna persona en común, esto suele ayudar más de lo que parece, sobre todo en casos en los que las vías de diálogo están muy deterioradas.

Piensa en escenarios alternativos a los que están en pugna, plantea casos hipotéticos, entre ellos alguno o algunos en los cuales se analice lo contrario o diferente a lo que tú estás proponiendo.

Regreso al punto inicial, para pelear se requieren de dos, así que si nosotros nos desactivamos de ser el “otro” conflictivo, entonces no hay pleito y podrían presentarse las condiciones para un mejor entendimiento.

Vale la pena darse cuenta, vale la pena intentarlo, ¿te atreves?
13 Noviembre 2018 04:00:00
De ti depende: para pelear se requieren dos.
Perdemos de vista que para que haya una disputa se requieren al menos de dos partes, que en gran medida las confrontaciones diarias podrían eludirse si tomamos conciencia de eso, y que la fuente para evitar pelear es el amor.

En el día con día peleamos con quienes nos rodean por muchas cosas, entre ellas situaciones sin importancia que van escalando hasta ser motivo de rupturas, de relaciones irreconciliables y de agravios mayores.

Claro, en ese mar de desavenencias hay algunos casos en los que no se puede ni debe evitar el encararlos, si es necesario tomar medidas determinantes y contundentes, pero créeme que esos son los menos.

Es entendible que no nos demos cuenta de estas cuestiones básicas porque además del estrés cotidiano, estamos absortos en una sociedad edificada y orientada en la competencia, en la lucha y en el poder.

Desde pequeños nos enseñan a responder golpe por golpe y que esa es la mejor forma de ganarse el respeto de los demás.

Claro que esto de la devolución de golpes es muy evidente cuando se trata de agresiones físicas, pero hay otras formas un poco más ocultas que en la raíz son lo mismo, tal es el caso de las conversaciones que aprovechan la debilidad y situación del interlocutor para amenazar, chantajear o hacer que caiga en un error y así ganar la partida.

Con el paso del tiempo las cosas no cambian, quienes evitan la confrontación, quienes invitan a repensar las cosas, a la serenidad y al diálogo, son tomados como cobardes, como miedosos, como insensibles y peor aún, como traumados.

Hoy día, ni por error las personas pacíficas son tomadas como personas amorosas.

Esto no debe desanimar a quienes buscan la paz.

Quienes se esfuerzan en encontrar rutas alternativas de entendimiento deben tener claro que la paz no es fácil ni común en sociedades violentas como la nuestra.

Toma en cuenta también, que no todas las personas con las que se puede llegar a pelear son necias, ni mucho menos malévolas, gran parte de las personas con las cuales entramos en colisión son víctimas de las mismas estructuras que nos aprisionan, asfixian y que nos vuelven agresivos.

Si bien no podemos cambiar de la noche a la mañana las tergiversaciones, manipulaciones y desorientaciones sociales que provocan relaciones humanas de confrontación y de desgaste, sí podemos al menos con nosotros mismos no abonar a la pugna, para ello hay que tener firmes nuestra vocación amorosa y la convicción de hacer el bien.

A propósito, hay varias estrategias que vale la pena tener presente para evitar la pelea, de manera muy breve te comparto aquí algunas de ellas.

Solicita un paréntesis de tiempo para pensar y replantear algo, esto puede disminuir la tensión en un asunto que pudiera ir tornándose tenso.

También es importante identificar la vía de comunicación que predomina en una relación tensa, a fin de sustituirla por otra, con el propósito de evitar inercias y malos entendidos.

Muchas veces he visto cómo se evitan pugnas sustituyendo la vía oral por la escrita o viceversa, cómo muchos asuntos se resuelven con una reunión, con una videoconferencia o con un encuentro informal.

Haz uso del poder de intermediación de alguna persona en común, esto suele ayudar más de lo que parece, sobre todo en casos en los que las vías de diálogo están muy deterioradas.

Piensa en escenarios alternativos a los que están en pugna, plantea casos hipotéticos, entre ellos alguno o algunos en los cuales se analice lo contrario o diferente a lo que tú estás proponiendo.

Regreso al punto inicial, para pelear se requieren de dos, así que si nosotros nos desactivamos de ser el “otro” conflictivo, entonces no hay pleito y podrían presentarse las condiciones para un mejor entendimiento.

Vale la pena darse cuenta, vale la pena intentarlo, ¿te atreves?

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente. Dirige Sabersinfin.com
05 Noviembre 2018 04:00:00
Saber sin fin
En el diario acontecer perdimos la paz y con ello la serenidad para actuar inteligentemente, sin presiones, sin apasionamientos, sin angustias y sin violencia.

Pero, ¿acaso alguna vez hemos sido serenos?

Parece tonta la pregunta, pero no lo es, porque muchos hablamos de estados que creemos vivir o haber vivido, pero no es así.

Efectivamente, sólo creemos saber qué es y cómo se sienten algunos estados, pero no los hemos experimentado conscientemente y por ende difícilmente, por no decir, casi nula, la posibilidad de propiciarlos y contagiarlos.

La serenidad es generalmente aceptada como un estado psicológico y emocional de mantener la calma en situaciones difíciles de todo tipo.

También es vista como clave de la entereza que presentan algunos individuos, mientras el resto de las personas, ante las mismas circunstancias, suelen desmoronarse emocionalmente.

Casos hay muchos de personas que mantienen la calma en medio de accidentes o catástrofes, ese tipo de personas que tuvieron la cabeza fría para tomar decisiones que a nadie más se le ocurrieron porque se encontraban invadidos por el pánico.

A propósito te comparto esta frase que ilustra lo que te digo:

“La serenidad no es estar libre de la tormenta, sino es estar en paz dentro de la tormenta”.

Sin embargo, no es necesario estar en situaciones extremas para sacar a flote nuestra serenidad.

Diariamente tenemos enfrente momentos propicios para entrenarnos en la apacibilidad del carácter.

Si estás frente a un momento que en condiciones normales explotarías en un arranque de ira, pero te contienes, respiras profundamente y actúas con tranquilidad, entonces ahí estás siendo sereno.

En ese sentido la serenidad no es una meta ni es un estado propio de algunos cuantos.

La serenidad es un estado de transición para alcanzar la paz duradera.

He ahí una diferencia importantísima entre el pensamiento ordinario y el ojo entrenado: no nos agotemos en alcanzar la calma y tranquilidad como si fueran una finalidad, un punto de llegada o un objetivo; asumamos el sosiego como un estado del presente que, ciertamente es pasajero, pero que dejará su huella en nosotros por sus efectos benéficos.

Es a la naturaleza de esos efectos a la que nos debemos asir para continuar nuestro entrenamiento pacífico, no alterado por las pugnas, por las controversias ni por las disputas.

Si logramos comprender y experimentar en lo más profundo la naturaleza de la serenidad, estaremos en condiciones de reorientar esos momentos breves de apaciguamiento que a la larga van sumando espacios más prolongados que concatenados, integran una forma de vida.

Todo esto cobra sentido cuando nos detenemos a pensar que son la serenidad y luego la paz, piedras angulares de la felicidad.

Vivamos la serenidad como estado de transición y disfrutaremos con mayor amplitud la vida.


Vale la pena darse cuenta, vale la pena intentarlo, ¿te atreves?

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente. Dirige Sabersinfin.com
17 Octubre 2018 04:00:00
Aprender a desprenderse de las cosas es sanar
“Aprender a desprenderse de lo que sea necesario es tenerlo todo”.
Abel Pérez Rojas.

En un mundo donde lo primordial es acumular cuanto se pueda, aprender a soltar, a desprenderse de las cosas, de las personas y de las relaciones, es una forma de sanar y sanear nuestro entorno.

Para comprender por qué nos sanamos cuando nos desprendernos de las cosas debemos remontarnos a cómo fuimos “educados” o mejor dicho mal formados.

Desde temprana edad aprendemos que los adultos tratan de solucionar todo con los niños a base de premios, gratificaciones o castigos.

Los niños saben que si lloran podrán adquirir el dulce o el juguete que quieren, y también aprenden rápido que los adultos les compensan con regalos, tratando de comprar para sustituir lo que no tiene precio: como el amor, la confianza, el ejemplo.

Luego el sistema escolar se basa en la suma de calificaciones –en la acumulación de puntos y décimas- que suponemos son la representación fiel de que las personas están incorporando a su personalidad saberes y conocimientos.

Acumular, acumular y acumular cuanto se pueda, porque la lógica del sistema es: ¿cuánto tienes?, eso es lo que vales.

Para poder continuar en esa vertiginosa carrera “competitiva” nos llenamos de compromisos, nos esclavizamos a cómodos meses sin intereses y asumimos relaciones enfermizas que nos roban nuestros sueños y nuestra libertad.

Por si fuera poco contaminamos la maravilla del amor.

Asumimos como sinónimo del amor la posesión.

Y así, envenenamos nuestras relaciones.

Tratamos de poseer a la otra, al otro, y nada es suficiente a pesar de que sometemos a las personas a nuestros caprichos o nos sometemos sin chistar.

¿En qué momento se convirtió todo esto en un terrible círculo vicioso que no tiene para cuándo acabar?

¿Cómo poner un alto a toda esta vorágine?

Para emprender un nuevo camino no basta con proponérselo, es necesario dar los primeros pasos, estar dispuesto a reintentarlo cuantas veces sea necesario y no ceder a la comodidad de la costumbre.

Si realmente queremos emprender una senda alternativa es vital aprender a identificar lo importante, lo indispensable, lo realmente necesario, para depurar nuestra lista de pertenencias.

Comprender nuestra deformación de acumuladores que casi raya en la línea de lo compulsivo.

Deleitarse en los campos de lo esencial, quitar los elementos sobrantes y quedarse con lo simple, algo que encarna a la perfección el minimalismo.

Por otra parte, es de vital importancia darse cuenta que lo que está de por medio es la vida misma a través de nuestra salud.

Todo esto conlleva una reestructuración profunda de nuestra forma de ver la vida en su totalidad.

Mientras escribo esto pienso en las palabras de Job al perderlo todo: “Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá”.

El secreto está en confiar en lo esencial, en no mortificarse con el futuro –lo cual no quiere decir que seamos irresponsables de lo que viene-, es aprender a vivir en el aquí y en el ahora.
Aprender a desprendernos de lo que sea que estorbe es vivir sin apegos, a entrenarse en el desapego y probar las mieles de lo esencial.

No cabe duda, aprender a desprendernos de lo que no es esencial nos sana. Te lo aseguro.

Vale la pena darse cuenta, vale la pena intentarlo, ¿te atreves?

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente. Dirige Sabersinfin.com
10 Octubre 2018 04:00:00
¡Sal de tu jaula de cristal!
En cierta forma todos vivimos en entornos que no nos permiten ir más allá de lo que está en nuestro horizonte, este ambiente nos da comodidad y seguridad, pero con el paso del tiempo se convierte en una caja que en realidad es una jaula transparente que parece de cristal, porque no nos percatamos que está ahí, pero si nos lo proponemos, sí podemos acabar con ella para expandir lo que somos y vivir con mayor libertad.

Hagamos un recuento diario: casi siempre las mismas personas, los mismos trayectos, las mismas respuestas a casi los mismos problemas.

Eso que podemos identificar claramente como un conjunto de rutinas termina moldeando nuestro pensamiento y nuestra actitud frente a la vida, de tal manera que empezamos a vivir con el “piloto automático” activado las 24 horas del día.

¡Hasta nuestros sueños más atrevidos empiezan a contenerse en esa jaula de cristal!

Y como eso es repetitivo y las masas también viven igual, entonces le llamamos “normalidad”.

Observa con detenimiento que eso que llamamos “normalidad” en realidad son las paredes de cristal de la jaula en la que vivimos.

Si a eso le agregamos que dicha “normalidad” es fomentada, patrocinada y diseñada desde los círculos de poder, entenderás por qué es una excelente vía de manipulación y control que permite dirigir la vida de millones y millones durante generaciones enteras.

Sé que me dirás que en la medida que nos libramos de algo siempre vamos a tener enfrente otra cuestión que nos aprisiona y sujeta, de tal manera que nadie es libre totalmente e ir en búsqueda de la libertad es una quimera que puede dar al traste con las personas que amamos, con las relaciones y el patrimonio que tanto tiempo y esfuerzo nos llevó construir.

En efecto, nadie es totalmente libre, y la libertad, más que una quimera es una utopía, pero debes tomar en cuenta que atreverse a romper las cadenas propias es una aventura que nos hace experimentar lo que significa ser humano.

En ese sentido, ser humano es una aventura cimentada en el cambio y la transformación, observa que todo a tu alrededor cambia, el Universo entero cambia, a eso se debe que la vida dentro de las jaulas de cristal atrofia tarde o temprano.

Ese es el motivo por el cual no obstante la comodidad y el amor que nos rodee, llegará el momento que tengamos la necesidad imperiosa de salir de la jaula de cristal en la que vivimos.

Claro está que no todos pueden ver la jaula, que otros menos siguen el llamado de salir de su prisión y aún menos los que se atreven.

¿Eres tú uno de los llamados a salir de su jaula de cristal?

Eso sólo tú lo puedes responder, nadie más lo puede hacer por ti y en eso consiste la gran riqueza de emprender dicho viaje, sin embargo un primer gran paso es hacerse consciente de la situación, mirar a nuestro alrededor y ver cómo es que esa jaula de cristal no es exclusiva de uno.

Hacer visible la jaula de cristal no es un hecho aislado, debe ir acompañado de otras acciones para que la visibilidad no se olvide y la tengamos siempre presente, esto nos permitirá identificar los puntos frágiles y las rutas para salirse de dicha prisión.

No basta con el entusiasmo, es preciso planear prospectivamente y llegado el momento tener la fortaleza suficiente para no ser víctima de los recuerdos ni de los chantajes del sentimentalismo, por ejemplo el sentimiento de culpa.

Vale la pena darse cuenta, vale la pena intentarlo, ¿te atreves?
13 Septiembre 2018 04:00:00
¡Desbloquéate ya!
Vamos por la vida tan bloqueados que no nos percatamos de las oportunidades, de las enseñanzas y de las maravillas que nos rodean.

Como nuestra vista no da más allá de la nariz, entonces nos limitamos a lo inmediato, a lo seguro, a lo que está a nuestro alcance.

Pienso en todo esto mientras repaso con atención un proverbio chino que dice así:

“Cuando el ojo no está bloqueado, el resultado es la visión. Cuando la mente no está bloqueada, el resultado es la sabiduría, y cuando el espíritu no está bloqueado, el resultado es el amor”.

No sé tú, pero lo que yo veo son personas bloqueadas por todos lados, yo mismo me considero en cierto grado una persona bloqueada cuando consiento que los parámetros para contrastar están al menos muy marcados por la sabiduría oriental: visión, sabiduría y amor.

Visión, que no mirada, para poder ver totalidades, para entender en dónde estamos parados y para dónde vamos.

Visión para comprender nuestras circunstancias, es decir, el aquí y el ahora entre la infinitud del universo y en el contexto social del lugar en el que vivimos.

Sabiduría para comprender las limitaciones de la mente, los alcances de nuestros dones y poder caminar entre la bondad y la perversidad.

El tercer componente es sin lugar a duda la clave de los dos anteriores: el amor.

El amor en su plena extensión y no sólo como una manifestación consanguínea o sexual.

El amor que es esa energía que fluye por todo nuestro ser y que cura lo que la mente y las emociones no logran asimilar correctamente.

En contrasentido, si estamos bloqueados, de acuerdo con este proverbio, vamos como barco sin veleta y en altamar por donde nos lleve la corriente.

Cuando uno se encuentra bloqueado no surgen y transitan las ideas correctamente, nos sentimos en una especie de círculo vicioso, sin ideas novedosas y con cierta ansiedad. ¿Cómo desbloquearse?

He ahí una buena pregunta. Es importante desbloquearse a partir de darse cuenta en dónde estamos parados, poniendo en práctica tanto lo que intuimos como lo que estudiamos.

Entender que gran parte de este bloqueo se debe a las expectativas sociales que asumimos como propias, pero que en realidad nos han sido impuestas por la moda, el mercado y las mentes perversas que han perfeccionado cada vez más las “jaulas” de cristal en las que vivimos.

Meditar y orar es una especie de ponerle “pausa” a la película que altera nuestra mente y nuestros corazones.

Alguien alguna vez me dijo que cuando sienta que las cosas no avanzan me tome unos minutos, unos días, me aleje de la “realidad” que estoy viviendo y luego vuelva, que eso me va a dar otra perspectiva y que no me centre en el por qué son las cosas de tal o cual manera, sino para qué son así las cosas, qué es lo que debo aprender y cómo me veré fortalecido una vez transcurrido lo que estoy viviendo.

Así que si esto te sirvió te invito y me invito a poner manos a la obra, ¿te atreves?
11 Septiembre 2018 04:00:00
Preferimos el photoshop a la realidad
Son tiempos en los que parece que casi nadie está interesado en ver las cosas como son y que chicos y grandes preferimos el mundo de las apariencias, ese que es producto del Photoshop, de las posturas ensayadas y del relumbrón.

Sé que en las sociedades siempre han convivido dos grandes actitudes: aquella de las cosas que parecen y no son, y la de ir siempre a la búsqueda de la verdad, esa que va cambiando conforme profundizamos. Estamos cursando días en los cuales los amantes de la verdad están perdiendo la batalla. Da esa impresión.

Lo anterior al menos en relación a las redes sociales, ese gran entramado que está redireccionando el presente y futuro. Para ilustrar lo anterior le comparto las siguientes líneas que desnudan lo que predomina en la vida de millones de personas.

La frase la emitió el afamado botánico, filósofo y escritor francés Jean-François Leroy, quien alguna vez dijo:

“Twitter te hace pensar que eres sabio, Instagram que eres fotógrafo y Facebook que tienes amigos...

El despertar va a ser duro”.

Es cierto. El despertar va a ser duro, porque lo que se vive en las distintas redes sociales no es la verdadera realidad, es en el mejor de los casos un ángulo de lo que sucede, por supuesto en redes sociales encontramos contenidos de gran valía, pero son los menos. Quienes creen que las preferencias de las mayorías abrumadoras son la realidad, se van a llevar un chasco tremendo y un despertar brutal.

Pareciera que lo anterior es fatuo porque parte del supuesto que en una sociedad tan desigual y pobre, como la nuestra, todos tienen acceso a internet y por ende, a las redes sociales. Si lo vemos a la luz de las estadísticas más recientes veremos que no es tan hueco asumir la hiperconectividad de los mexicanos y su proclividad a través de esos entornos para evadirse de la realidad.

De acuerdo con resultados de la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) 2017 realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), más de la mitad de los mexicanos “cuenta con conexión a internet, un total de 71.3 millones de usuarios utilizan conexión fija (Wifi) o móvil para navegar por la red”. (Elfinanciero.com.mx. 20/II/2018).

Gracias a ese estudio también sabemos que el 91.4% de los mexicanos usuarios a internet lo usan para entretenimiento, casi una cantidad similar a quienes dijeron usarlo para consulta – reflejado en 96.9%–, a ello hay que agregar que el 76.6% lo usa para interactuar en redes sociales.

A eso debemos agregar que según el Estudio de Consumo de Medios y Dispositivos entre Internautas Mexicanos 2017 del Interactive Advertising Bureau (IAB) México, el 89% y 82% de los usuarios prefiere y consulta más los videos e imágenes, respectivamente (Unotv.com. 18/V/2017).

Retomando el punto central de mi reflexión, es obvio que cada vez más mexicanos estamos inmersos en las redes sociales; que cada vez leemos menos; que preferimos los contenidos de entretenimiento, audiovisuales y visuales, y que esa es la ruta por la cual evadimos nuestra problemática. Truncamos nuestras búsquedas introspectivas y sobre todo, a partir de ahí, construimos un mundo paralelo muy distinto al que es en verdad.

Muy básicos, pero claros ejemplos de lo que aquí te vengo comentando son aquellas relaciones sentimentales que se establecen a partir de lo que las personas publican en sus perfiles o los actos de barbarie que se cometen a partir de rumores difundidos viralmente.

Es necesario traer a cuentas esto para hacerlo visible, para poder tomar consciencia; para asumir una actitud crítica y por supuesto, para dejar de ser presa y esclavo de lo que no es. Vale la pena darse cuenta, vale la pena intentarlo, ¿te atreves?
23 Agosto 2018 04:00:00
Encarar el futuro felices, alegres y contentos
La mejor forma de encarar el futuro es siendo felices, estando alegres y contentos, porque de esa manera lo que tengamos que vivir lo afrontaremos mejor. No es una cuestión puramente motivacional, es un aprendizaje desde la antigüedad.

Muchas veces me he sorprendido sufriendo por lo que podrá suceder en el futuro, y muchas de esas veces me doy cuenta que fue un derroche de energía vano, porque con el paso del tiempo me percaté que las cosas no fueron como tantas veces elucubré sesudamente.

Ni siquiera se aproximaron un poco mis tantos escenarios con lo que finalmente sucedió.

Por otra parte, también puedo hacer un recuento de hechos lamentables que no estaban previstos en mis más pesimistas presupuestos.

Por ejemplo, ¿cómo imaginar que aquel mediodía del pasado 19 de septiembre un terremoto irrumpiría de manera imborrable en las vidas de quienes vivimos en el centro de México?

A pesar de todo lo que se ha dicho, nadie podía aseverar con exactitud que ese día nuestras vidas no volverían a ser las mismas.

Como te digo, el futuro nos depara sorpresas de todo tipo, pero si esas sorpresas, para bien o para mal, nos encuentran en un estado de ánimo positivo, entonces estaremos en condiciones de actuar de la mejor manera.

Es por eso que ante la angustia y preocupación generalizada, ser alegres, contentos y felices es un verdadero acto de valentía.

Se necesita ser valientes para vivir alegres mientras las masas viven angustiadas por uno u otro asunto.

Cierto es que hay motivos de sobra para no dar rienda suelta a un jolgorio permanente, pero tampoco podemos estar encerrados en nuestras cárceles imaginarias.

Desde antaño los antiguos nos enseñaron a concentrarnos en nuestra respiración y a partir de ahí poner orden a todo lo demás.

Es en ese estado de concentración donde se puede discernir con claridad que nuestra felicidad no puede depender de alguien ni de las circunstancias.

Si nuestro estado anímico profundo de alegría depende de alguien o de las circunstancias, entonces sí estamos fritos porque eso es como navegar en un barco a la deriva a causa de que la tripulación está embrutecida y abandonada a su suerte.

Cuánta razón tuvo en ese sentido el escritor norteamericano Dale Carnegie, cuando afirmó que “la felicidad no depende de condiciones externas, está gobernada por nuestra actitud mental”.

Yo agrego a lo dicho por Dale Carnegie que además de la actitud mental también la felicidad está gobernada por nuestro estado en paz con nosotros mismos y eso no es mental, es más una cuestión que emana del corazón de los hombres.

Sea como sea amigo lector, es necesario siempre tener presente que si hacemos de nuestro estado habitual la felicidad y la alegría, lo más seguro es que nuestros mecanismos psicológicos, racionales e intuitivos van a estar debidamente “aceitados” para encarar lo que nos depare el futuro.

¿O no? Vale la pena darse cuenta, vale la pena intentarlo, ¿te atreves?
20 Agosto 2018 04:00:00
Caridad Jacinto Hernández, el escritor que será descubierto
Sólo hasta ahora, después de poco más de un mes de muerto, iniciará una etapa más justa de revaloración de la obra artística, divulgativa y formativa de Caridad Jacinto Hernández Hernández.

Caridad Jacinto nació en Amaxac de Guerrero, Tlaxcala, el 15 de agosto de 1936 y falleció el 7 de julio del presente año. Fue hijo de doña Julia Hernández y de Bernabé Hernández García.

Jacinto, o simplemente Chinto, como le llamaban sus amigos más cercanos, estudió latinidad y filosofía en el Seminario Conciliar Palafoxiano, posteriormente cursó estudios docentes y de abogacía, pero decidió dedicar su existencia al arte y la divulgación filosófica.

Fundó y fue parte de muchos colectivos culturales, entre ellos: Artistas Unidos Puebla, el Grupo Encuentro de Escritores y Poetas, y fue director de Teatro de México.

A finales de la década de los años ochenta realizó una antología que fue publicada en presentación rústica, titulada: Tradiciones Mexicanas “Día de Muertos”, Obras de Jacinto Hernández Hernández para “Teatro de México”.

En octubre de 2006 fue el primer escritor en publicar parte de su obra en sabersinfin.com.

Gracias a su leve incursión en Internet, poemas de Caridad Jacinto han sido consultados por miles de ciberlectores y usados generalmente por jóvenes de educación media superior y básica en sus labores académicas.

Pero de no ser por la publicación en sabersinfin.com de algunos de sus poemas como Ofrendas prehispánicas, Llegada sublime, Estirpe humana, La piedra, Mensaje del cosmos, entre unos cuantos más, la obra de Caridad permanecería casi en su totalidad invisible para el dominio público.

A su partida Jacinto Hernández dejó sin publicar, y sólo compartidos en reuniones de estudio, cientos –quizá miles– de artículos, ensayos, apuntes y poemas que giran en torno al desarrollo intelectual y espiritual de las personas y de la humanidad en su conjunto.

Caridad fue un creador artístico extremadamente exigente consigo mismo, por ello una y otra vez revisó sus trabajos para que pudieran ser publicados de forma impresa, pero esas revisiones se fueron extendiendo con el paso del tiempo, además de que siempre estuvo escribiendo, por ello nunca terminó de afinar los materiales finales de los libros que nunca llegaron.

Por otra parte, Caridad Jacinto generó una larga lista de escritos analizando las estructuras del pensamiento y cómo optimizar las herramientas mentales de los individuos, pero todo esto se quedó en sesiones de estudios esotéricos a los cuales fue tan asiduo participante.

Tal vez los aportes de análisis filosófico de Caridad Jacinto sean la parte más robusta de su obra, pues a ello se dedicó al menos los últimos veinte años de su vida, pero eso hasta ahora ha permanecido oculto aún para la gran mayoría de quienes consultan este tipo de materiales.

A pesar de que Caridad Jacinto fue prolífico a la hora de escribir poesía, sus poemas datan principalmente de la década de los setentas y ochentas, muy escasa es en los años posteriores y casi nula en el último tramo de su vida.

El reciente homenaje post mortem que universitarios de la BUAP e integrantes del Círculo de Escritores sabersinfin.com le realizaron a Caridad Jacinto es un buen comienzo del arduo trabajo que les espera a los interesados en difundir la obra de Hernández Hernández, porque a decir de la primogénita del fallecido, Adriana Hernández Navarro, ya ha empezado el proceso de rescate de la obra y en breve se estarán publicando algunos poemarios del originario de Tlaxcala.

Ni duda cabe que empieza una nueva etapa en la trayectoria de Caridad Jacinto: el descubrimiento.

Caridad Jacinto Hernández Hernández es otro escritor más que después de muerto será descubierto por una amplia audiencia, continuando así su noble labor educativa.

Bien por quienes se han echado a cuestas la difusión del trabajo literario de Caridad Jacinto.

Enhorabuena
13 Agosto 2018 04:00:00
El escritor que después de muerto será descubierto
Solo hasta ahora, después de poco más de un mes de muerto, iniciará una etapa más justa de revaloración de la obra artística, divulgativa y formativa de Caridad Jacinto Hernández Hernández.

Caridad Jacinto nació en Amaxac de Guerrero, Tlaxcala, el 15 de agosto de 1936 y falleció el 7 de julio del presente año. Fue hijo de doña Julia Hernández y de Bernabé Hernández García.

Jacinto, o simplemente Chinto, como le llamaban sus amigos más cercanos, estudió latinidad y filosofía en el Seminario Conciliar Palafoxiano, posteriormente cursó estudios docentes y de abogacía, pero decidió dedicar su existencia al arte y la divulgación filosófica.

Fundó y fue parte de muchos colectivos culturales, entre ellos: Artistas Unidos Puebla, el Grupo Encuentro de Escritores y Poetas, y fue director de Teatro de México.

A finales de la década de los años ochenta realizó una antología que fue publicada en presentación rústica, titulada: Tradiciones Mexicanas "Día de Muertos", Obras de Jacinto Hernández Hernández para "Teatro de México".

En octubre de 2006 fue el primer escritor en publicar parte de su obra en Sabersinfin.com.

Gracias a su leve incursión en Internet, poemas de Caridad Jacinto han sido consultados por miles de ciberlectores y usados generalmente por jóvenes de educación media superior y básica en sus labores académicas.

Pero de no ser por la publicación en Sabersinfin.com de algunos de sus poemas como Ofrendas prehispánicas, Llegada sublime, Estirpe humana, La piedra, Mensaje del cosmos, entre unos cuantos más, la obra de Caridad permanecería casi en su totalidad invisible para el dominio público.

A su partida Jacinto Hernández dejó sin publicar, y sólo compartidos en reuniones de estudio, cientos -quizá miles- de artículos, ensayos, apuntes y poemas que giran en torno al desarrollo intelectual y espiritual de las personas y de la humanidad en su conjunto.

Caridad fue un creador artístico extremadamente exigente consigo mismo, por ello una y otra vez revisó sus trabajos para que pudieran ser publicados de forma impresa, pero esas revisiones se fueron extendiendo con el paso del tiempo, además de que siempre estuvo escribiendo, por ello nunca terminó de afinar los materiales finales de los libros que nunca llegaron.

Por otra parte, Caridad Jacinto generó una larga lista de escritos analizando las estructuras del pensamiento y cómo optimizar las herramientas mentales de los individuos, pero todo esto se quedó en sesiones de estudios esotéricos a los cuales fue tan asiduo participante.

Tal vez los aportes de análisis filosófico de Caridad Jacinto sean la parte más robusta de su obra, pues a ello se dedicó al menos los últimos veinte años de su vida, pero eso hasta ahora ha permanecido oculto aún para la gran mayoría de quienes consultan este tipo de materiales.

A pesar de que Caridad Jacinto fue prolífico a la hora de escribir poesía, sus poemas datan principalmente de la década de los setentas y ochentas, muy escasa es en los años posteriores y casi nula en el último tramo de su vida.

El reciente homenaje post mortem que universitarios de la BUAP e integrantes del Círculo de Escritores Sabersinfin.com le realizaron a Caridad Jacinto es un buen comienzo del arduo trabajo que les espera a los interesados en difundir la obra de Hernández Hernández, porque a decir de la primogénita del fallecido, Adriana Hernández Navarro, ya ha empezado el proceso de rescate de la obra y en breve se estarán publicando algunos poemarios del originario de Tlaxcala.

Ni duda cabe que empieza una nueva etapa en la trayectoria de Caridad Jacinto: el descubrimiento.

Caridad Jacinto Hernández Hernández es otro escritor más que después de muerto será descubierto por una amplia audiencia, continuando así su noble labor educativa.

Bien por quienes se han echado a cuestas la difusión del trabajo literario de Caridad Jacinto.

Enhorabuena.

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente. Dirige Sabersinfin.com
05 Agosto 2018 04:00:00
Ser empático frente a las artesanías nos humaniza
Demeritamos lo que hacen los otros porque no nos damos cuenta del valor que tiene su obra o porque fingimos no percatarnos del mérito que implicó su realización.

De ser el primer caso podría tratarse de cierto grado de adormecimiento, por ello no nos percatamos de la riqueza incalculable de lo que nos rodea a pesar de ser cotidiano a nuestro entorno.

Si se trata del segundo, fingir que no hay mérito en lo que hacen los demás, podría tratarse de no tener los suficientes escrúpulos para aquilatar la otredad y su obra.

Reflexiono todo esto mientras me topo de frente con una imagen publicada en el grupo Psiconautas de Facebook.

La fotografía retrata sin mayor contexto un cartel escrito a mano que dice:

“Cuando compras algo hecho a mano estás comprando mucho más que un objeto, estás comprando horas de experimentos y fracasos, estás comprando días semanas y meses de trabajo. No compras una cosa, estás comprando un pedacito del corazón de otra persona”.

No hay forma ni intención de debatir lo que ahí se dice.

Se entiende que el autor o los autores del cartel están tratando de que hagamos conciencia del valor de lo artesanal, de lo que se fabrica sin contar con un gran capital detrás ni con la infraestructura que despersonaliza los artículos que se hacen a gran escala, en líneas de producción en las que los humanos cada vez son menos.

Más valor tiene aquello que está hecho a mano cuando se trata de artesanías indígenas, o resultantes de la aplicación del saber colectivo como es el caso aquí en México de algunos teñidos o tejidos.

Sin entrar de lleno al tema tan interesante de la economía artesanal, sí es importante reflexionar sobre nuestra insensibilidad frente a lo que nos rodea.

A la par de cada cosa que alguien fabricó con sus propias manos hay una parte de la historia de esa persona.

Cuando adquirimos una artesanía nos estamos llevando alegrías, tristezas, triunfos y fracasos de alguien, en eso descansa el respeto que debemos guardar hacia ese tipo de productos.

Por otra parte, observa que el respeto que nos merecen los objetos artesanales es un reflejo de nuestra relación con la naturaleza y de cómo vivimos nuestras relaciones humanas.

Es muy probable que quien no se percate de esto que te vengo diciendo trate a la naturaleza –vegetación, agua, aire– como si fuera de su propiedad, y a las personas tan fría y calculadoramente como si se tratase de piezas de ajedrez.

Tratar de comprender el valor de lo artesanal es una forma de sensibilizarse para aspirar a ser humanos en la extensión de la palabra. Es una especie de entrenamiento que está a nuestro alcance y que podemos transmitir a las futuras generaciones de forma sencilla y práctica.

¿O no?

Vale la pena darse cuenta. Vale la pena intentarlo. ¿Estás dispuesto?

27 Julio 2018 04:00:00
Nos aprisionan con el miedo y las necesidades
Más allá de quienes se encuentran privados de su libertad física, hay otros que viven presos de sus miedos y angustias, privados de vivir a plenitud.

Mientras que los encarcelados están conscientes de que las rejas y las paredes son sus limitantes, quienes viven fuera de ellas están ciegos creyendo que son libres. La creencia de ser libre sin serlo, hace más perversa el tipo de prisión.

Pienso todo esto mientras fijo mi atención en una frase de Eduardo Galeano, el célebre periodista y escritor uruguayo que fue sumamente claro al afirmar lo siguiente:

“Quien no está preso de la necesidad, está preso del miedo: unos no duermen por la ansiedad de tener las cosas que no tienen, y otros no duermen por el pánico de perder las cosas que tienen”.

Es contundente el diagnóstico de Galeano, pero detrás de la aseveración hay toda una visión crítica de la realidad y del comportamiento de los seres humanos que vale la pena detenerse a reflexionar.

Vivimos en una sociedad con un sinfín de necesidades vanas y superfluas. Necesidades que buscan satisfactores divorciados de la felicidad, sólo proporcionan ciertos complacientes temporales–generalmente muy breves–, que a su paso deja heridas en nosotros que nos hacen experimentar soledad y oquedad.

Como no somos diestros en la experimentación de nuestro profundo yo, tememos el recorrido intermedio que pasa por la toma de conciencia de nuestra soledad, la cual es transitoria, pero tememos quedarnos atrapados ahí; por eso la tratamos de llenar con cualquier cosa, pero nada es suficiente porque todo ello no va a la raíz, sólo se queda en las ramas de la posesión, del egoísmo y de la apariencia.

En ese recorrido perdimos nuestra libertad sin darnos cuenta, porque revestimos esa claudicación con una aureola de éxitos que son tan fatuos como si aceptáramos que la desnutrición se cura leyendo las etiquetas de los mejores suplementos alimenticios.

Es importante tener presente que todo esto lo ignoran en su gran mayoría las multitudes y sólo pocos se esmeran en liberarse de estos procesos viles, pero quienes mueven los hilos del sistema conocen a la perfección cómo dirigir las “libertades” de millones a través de la moda, de los grandes eventos periódicos, de las guerras, de las ideologías.

Detrás del temor a perder algo superfluo e innecesario hay toda una serie de mecanismos que operaron a la perfección para que nosotros actuemos acorde al guion preestablecido mucho tiempo atrás, el mismo al que respondieron nuestros padres y nuestros abuelos, y que con el paso del tiempo construyeron lo que se ha denominado “fatal destino”.

Un buen comienzo para emprender el camino autoliberador consiste en trabajar con nuestras preocupaciones, en vivir el “aquí y el ahora”, en cuestionar todo aquello que consideramos verdades irrefutables y en tender puentes en lo que siempre hemos creído como inconexo y ajeno.

Por cierto, duda que eres libre, ese también es un buen indicio de que estás dispuesto a despertar.

Vale la pena darse cuenta. Vale la pena intentarlo. ¿Estás dispuesto?
26 Julio 2018 03:00:00
Nos aprisionan con el miedo y las necesidades
“La creencia de ser libre hace más perversa el tipo de prisión”

Más allá de quienes se encuentran privados de su libertad física hay otros que viven presos de sus miedos y angustias, privados de vivir a plenitud.

Mientras que los encarcelados están conscientes de que las rejas y las paredes son sus limitantes, quienes viven fuera de ellas están ciegos creyendo que son libres.

La creencia de ser libre sin serlo, hace más perversa el tipo de prisión.
Pienso todo esto mientras fijo mi atención en una frase de Eduardo Galeano, el célebre periodista y escritor uruguayo que fue sumamente claro al afirmar lo siguiente:

“Quien no está preso de la necesidad, está preso del miedo: unos no duermen por la ansiedad de tener las cosas que no tienen, y otros no duermen por el pánico de perder las cosas que tienen”.

Es contundente el diagnóstico de Galeano, pero detrás de la aseveración hay toda una visión crítica de la realidad y del comportamiento de los seres humanos que vale la pena detenerse a reflexionar.

Vivimos en una sociedad con un sinfín de necesidades vanas y superfluas. Necesidades que buscan satisfactores divorciados de la felicidad, sólo proporcionan ciertos complacientes temporales –generalmente muy breves-, que a su paso deja heridas en nosotros que nos hacen experimentar soledad y oquedad.

Como no somos diestros en la experimentación de nuestro profundo YO, tememos el recorrido intermedio que pasa por la toma de consciencia de nuestra soledad, la cual es transitoria, pero tememos quedarnos atrapados ahí; por eso la tratamos de llenar con cualquier cosa, pero nada es suficiente porque todo ello no va a la raíz, sólo se queda en las ramas de la posesión, del egoísmo y de la apariencia.

En ese recorrido perdimos nuestra libertad sin darnos cuenta, porque revestimos esa claudicación con una aureola de éxitos que son tan fatuos como si aceptáramos que la desnutrición se cura leyendo las etiquetas de los mejores suplementos alimenticios.

Es importante tener presente que todo esto lo ignoran en su gran mayoría las multitudes y sólo pocos se esmeran en liberarse de estos procesos viles, pero quienes mueven los hilos del sistema conocen a la perfección cómo dirigir las “libertades” de millones a través de la moda, de los grandes eventos periódicos, de las guerras, de las ideologías.

Detrás del temor a perder algo superfluo e innecesario hay toda una serie de mecanismos que operaron a la perfección para que nosotros actuemos acorde al guion preestablecido mucho tiempo atrás, el mismo al que respondieron nuestros padres y nuestros abuelos, y que con el paso del tiempo construyeron lo que se ha denominado “fatal destino”.

Un buen comienzo para emprender el camino auto liberador consiste en trabajar con nuestras preocupaciones, en vivir el “aquí y el ahora”, en cuestionar todo aquello que consideramos verdades irrefutables y en tender puentes en lo que siempre hemos creído como inconexo y ajeno.
Por cierto, duda que eres libre, ese también es un buen indicio de que estás dispuesto a despertar.
Vale la pena darse cuenta. Vale la pena intentarlo. ¿Estás dispuesto?

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente. Dirige Sabersinfin.com
22 Julio 2018 04:00:00
Quien te hiere, sólo te indica dónde estás lastimado
Somos propensos a culpar al otro de nuestro dolor, de nuestro infortunio y de por qué la vida no resulta tal cómo la planeamos, pero es sólo una percepción errónea.

Es un punto de partida equivocado porque al atribuir las causas al exterior, nos privamos de la búsqueda interna.

No me mal interpretes, no estoy tratando de soslayar los múltiples factores sociales que impactan en nuestra forma de vida, ni escondo la realidad de cómo es que el sistema funciona para que no despertemos, lo que estoy tratando de compartirte es que demos cabida a la oportunidad de navegar en nuestro profundo YO para hallar respuestas a las que hasta ahora no hemos tenido acceso.

Despertemos en todos los sentidos y en todas las direcciones, busquemos en nuestro alrededor, en los lugares más lejanos y en las posibilidades que siempre hemos descartado.

Pienso todo esto cuando tengo frente a mí una frase genial atribuida a L. Ciocale que me recuerda lo fácil que es atribuirle a otros la culpa de lo que debemos indagar y trabajar por nosotros mismos:

“No es el otro el que hiere. El otro sólo te muestra dónde estás herido”.

¡Cuántas veces señalamos para otro lado cuando deberíamos atrevernos a ser sinceros en ese punto que no podemos mentirle a nadie más!

Si te hiere lo que alguien te hizo es porque diste entrada y lo permitiste, porque hay una herida previa en ese lugar.

Por supuesto, debemos ponernos a salvo de las agresiones físicas, pero mucho de lo que nos causa dolor se debe en realidad a nuestros prejuicios, a las falsas expectativas que creamos y sobre todo al mundo virtual levantado en los cimientos de nuestro egoísmo.

Por otra parte, el dolor y las heridas son una especie de instrumentos didácticos que nos indican dónde poner atención, dónde poner manos a la obra.

Así como los padecimientos físicos nos indican que algo no está funcionando correctamente en nuestro cuerpo, así las agitaciones psicológicas son señales de pensamientos, emociones y sentimientos que no han sido procesados suficientemente.

Es necesario tomarse un tiempo para meditar en el silencio, en la calma a través de la respiración consciente, no en el dolor, ni en las agresiones, sino en lo saludable que es dejar pasar las cosas, algo así como cuando el viento transita libremente a través de una ventana.

Si culpamos al otro, a los otros, seguiremos nuestro andar convencidos que nosotros estamos bien y que quienes están mal son los demás.

Darnos cuenta de nuestras limitaciones y de nuestras posibilidades de desarrollo, es la utilidad de ver que no son los otros los que nos hieren, somos nosotros que no estamos viviendo en armonía. ¿O no?

Vale la pena darse cuenta. Vale la pena intentarlo. ¿Estás dispuesto?
10 Julio 2018 04:00:00
Nos dividen entre la praxis y la erudición
“Vivimos fragmentados como si así fuera la realidad”.

Lamentables consecuencias acarrea no percatarnos que vivimos fragmentados en la dicotomía entre el conocimiento práctico y la erudición, pero a pesar de que las secuelas son más visibles que la división en sí, ésta perdura y con ella se nos va la vida.

La praxis, entendiendo ésta como el conjunto de conocimientos prácticos, se liga estrechamente con lo útil y pareciera que siempre está en contraposición con la especulación, la meditación y la contemplación.

La erudición, por otra parte, se concibe como el conocimiento profundo sobre alguna materia o asunto en particular, generalmente se vincula muy de cerca con ser culto, cuando se refiere a quien tiene un panorama informado sobre distintos asuntos y temas.

La praxis está ligada a la imagen de saber “meter manos a la obra”, mientras que la erudición o el ser culto se ata a la información libresca o al conocimiento fatuo.

Tanto la praxis como la erudición tienen su valor e importancia y mal haríamos en desdeñar a cualquiera de ellas o colocar a una sobre la otra.

Pienso lo anterior mientras repaso con detenimiento el cuento titulado El barquero y el erudito, el cual le comparto a continuación:
Mulá Nasrudin consiguió trabajo de barquero.

Cierto día transportando a un erudito, el hombre le pregunta:

– ¿Conoce usted la gramática?
– No, en absoluto, responde Nasrudin.
– Bueno permítale decirle que ha perdido prácticamente la mitad de su vida – replica con desprecio el estudioso
Poco después, el viento empieza a soplar y la barca está a punto de ser tragada por las olas.
Justo antes de irse a pique, el Mulá pregunta a su pasajero:
– ¿Sabe usted nadar?
– ¡No! – contesta, aterrorizado, el erudito.
– Bueno, ¡permítame decirle que ha perdido usted toda su vida!

El cuento ilustra de maravilla la importancia de uno y otro conocimiento, de una y otra formación.

Por supuesto el erudito libresco que no sabía nadar llevaba desventaja en caso de un naufragio, pero el barquero, tal vez analfabeta, estaría en igual situación si tuviese que firmar un contrato muy importante y no tuviese quien le auxiliara sobre los alcances y contenidos.

El contexto del aquí y el ahora es lo que le da mayor peso a nuestra experiencia y a nuestro conocimiento, no son el conocimiento ni la experiencia en sí; por ello más que preferir a uno sobre el otro de lo que se trata es de optar por el saber, entendiendo al saber cómo la combinación de ambos, cómo aquél que parte de una postura ética de la vida y que tiene cimientes sistémicas.

Es decir, no se trata de elegir entre lo práctico y lo erudito, se trata de tomar consciencia de cada uno de ellos y optar por aquello que nos permite tener una visión más completa de la vida y de las cosas.

De lo que se trata es de saber remar y también saber gramática, a propósito del cuento, y también se trata de saber dialogar para poder charlar con el barquero o con el pasajero, sabiendo que cada quien tiene un enorme valor del cual podemos aprender para bien –he ahí la postura ética-.

Si optamos por saber, en lugar de la dicotomía planteada al inicio, tomaremos consciencia que este fenómeno tiene implicaciones en lo individual e íntimo de cada persona y en lo colectivo como uno de tantos mecanismos de control que nos impiden vivir a plenitud.

Dejar la dicotomía es deseable y tiene repercusiones que pueden cambiar el fatídico destino que parece no tener remedio.

Vale la pena darse cuenta. Vale la pena intentarlo. ¿Estás dispuesto?
Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente. Dirige Sabersinfin.com


24 Junio 2018 03:00:00
En futbol esta vez ganamos, pero en todo nos golea Alemania
Ojalá le ganáramos a Alemania en solidez económica, en nivel educativo, en combate a la corrupción, en indicadores de vida democrática, en salud, en investigación científica y desarrollo tecnológico, pero no es así; en todos los ámbitos serios que valen la pena, Alemania golea, y apabullantemente, a México.

¿De qué sirve ganarle por la mínima diferencia por primera vez a Alemania en un Mundial, si en los asuntos vitales no hay punto de comparación?

La magna borrachera masiva en la cual cayeron millones de mexicanos por el triunfo de la Selección Nacional de futbol es fatua e inútil, cuando se ve con un poco de cordura.

Se le ganó por primera vez a la Selección alemana en un Mundial, pero sirve sólo para la embriaguez emocional, porque eso ni nos saca de nuestros problemas, ni nos hace un país igual al teutón, ni es el pase al quinto partido, pero sí exhiben nuestra miseria.

Es comprensible que nos alegremos de un marcador como el del pasado domingo cuando nuestra historia está llena de muchos casos en los cuales el resultado ha sido el contrario.

También es entendible que los mexicanos busquemos el motivo para alegrarnos de algo cuando en el panorama nacional casi no hay nada del cual estar contentos: gasolinazos, masacres por todos lados, desaparecidos al por mayor, sismos diarios en las mismas zonas flageladas por la pobreza, corrupción y más corrupción, sólo por mencionar algunas de las grandes penas que venimos
arrastrando.

Para poner en perspectiva lo que te vengo compartiendo tengamos presente que en el siglo 20 Alemania perdió dos guerras mundiales en las cuales sucumbieron miles de vidas. Alemania quedó altamente destruida y endeudada.

Por si fuera poco quedó dividida por un muro hasta 1989, año en el que empezó un proceso de unificación que se coronó al convertirse en la columna vertebral de la economía de la Unión Europea.

Hoy Alemania es el país que saca la cara por toda Europa y compite al tú por tú en todos los rubros con cualquier otra potencia del orbe.

De México mejor ni hablamos. Estamos sumidos en la medianía del desarrollo mundial, no por la falta de talento y capacidad de los mexicanos, ni por la falta de recursos, estamos así porque vivimos en una “dictadura perfecta” mejorada y madurada durante gran parte del siglo 20 y lo que va del 21, que nos ha empobrecido y corrompido en casi todos los aspectos.

No hay punto de comparación entre Alemania y México, ni siquiera en el campo futbolístico aunque esta vez se les haya ganado. Debiéramos estar trabajando para ganarle a Alemania en todos los aspectos.

Está bien alegrarse de vez en cuando de algo, aún por las cosas superficiales, lo que no está bien es que nos embriaguemos sin mesura cuando estamos viviendo un proceso electoral en el que se definirá el futuro de nuestro país, es irresponsable entregarnos al fanatismo futbolístico cuando está a punto de ser insalvable el Tratado de Libre Comercio con Canadá y Estados Unidos; no tiene justificación tirarnos a la hamaca cuando en otros países, que sí son potencias mundiales, ganan una Final de futbol, pero al otro día están al cien por ciento en sus asuntos nacionales.

Ridículo dejarnos llevar por la borrachera nacional enfundada en playera tricolor de futbol, ¿o no?

Vale la pena darse cuenta. Vale la pena intentarlo. ¿Estás dispuesto?
16 Junio 2018 04:00:00
¡Libérate del mono que te impone su forma de vida!
Tan malo es que tratemos de imponer nuestra forma de vida a los demás, como malo es que nuestra vida esté dirigida por alguno o algunos que se sienten expertos en decirnos e imponernos cómo se debe vivir.

El tratar que los demás vivan como nosotros no es sólo una cuestión de buena o mala fe, casi siempre se debe a la ignorancia que nos impide ver que hay muchas otras formas de vivir.

Hay tantísimas formas de vida que por ello hay infinidad de culturas, de costumbres y de tradiciones que han dejado su huella en la historia regional de los distintos pueblos. Por eso viajar ilustra y nos abre al mundo.

Eso que llamamos forma de vida es una construcción compleja de múltiples factores, pero que simplificamos en elementos básicos, como el comer, convivir, vestir, etc.

Bien haríamos si nos detenemos a pensar por qué vivimos como lo hacemos, qué ha moldeado nuestra vida en sociedad y cómo la sociedad en su conjunto es fruto de una larga historia que a veces se olvida o desliga de nuestros días.

Lo que podemos deducir en el ámbito social también podemos aprenderlo si nos sumergimos en la historia de vida de cada quien.

Cada uno de nosotros tiene una historia desconocida en gran medida por quienes nos rodean, aun por los seres más cercanos, con mucha más razón para quienes sólo nos han tratado superficialmente.

Ni nosotros mismos conocemos íntegramente nuestra historia, gran parte de nuestra vida la sabemos sólo gracias a los testimonios de quienes estuvieron a nuestro lado; por ello es parcial y en constante cambio.

Antes de prejuzgar o de intentar intervenir en los asuntos de los demás, tenemos que trabajar más con nosotros mismos y con nuestro entorno para no cometer barbaridades cuyos efectos no nos dejen en paz.

A propósito de lo que vengo abordando, te comparto el brevísimo cuento El Mono que Salvó un Pez, autoría del afamado Anthony de Mello:

“¿Qué demonios estás haciendo?”, le pregunté al mono cuando le vi sacar un pez del agua y colocarlo en la rama de un árbol.

“Estoy salvándole de perecer ahogado”, me respondió.

Lo que para uno es comida, es veneno para otro. El sol, que permite ver al águila, ciega al búho.

Breve, brevísimas las líneas de este cuento, pero de esencia brillante.

Está claro que el mono es aquel que impone en el otro o se impone a sí mismo lo que cree saber perfectamente, aun a costa de una vida que cree comprender perfectamente a partir de su propia historia de vida.

El mono es el hombre o la institución salvaje que se cree docta en la vida y por ello se siente con la suficiente estatura para decidir lo que es bueno para los demás.

Esa actitud retratada en el mono es la misma que ha ocasionado guerras fratricidas, linchamientos, contrarreformas, esclavitud e intolerancia.

Ese mono habita dentro de nosotros y por ello nos somete y esclaviza, pero también es aquel o aquellos que imponen la forma de pensar que se les plazca a través del mercado, de los medios masivos de control, en particular de la fe.

Es necesario darse cuenta del sometimiento al cual estamos sujetos y de las distintas vías para liberarse.

Es vital hacer algo diariamente –aun en las cosas más pequeñas– para liberarse y tratar de contribuir en la emancipación de los demás.

Vale la pena darse cuenta. Vale la pena intentarlo. ¿Estás dispuesto?
09 Junio 2018 04:00:00
Alborada Poética, ocho mentes… un corazón
Han iniciado las diversas presentaciones de Alborada Poética, el primer libro colectivo nacido al seno del Círculo de Escritores Sabersinfin, y con ello empezamos a aquilatar otra dimensión de este rico y vasto poemario.

En Alborada Poética confluyen las plumas de Carmen Arronte Isasi, Mino D’Blanc, Nicolás Gutiérrez, Juan Carlos Martínez Parra, María del Rosario Ramírez Juárez, Lilia Rivera, Joel Samperio Tepale y Macedonio Vidal.

Una primera lectura de esta obra autogestiva es insuficiente para aquilatar las mentes y los corazones que están detrás de las líneas, porque para ello tendríamos que estar dialogando con cada uno de los autores.

Por ejemplo, entre los autores, amigo lector, podrás encontrar a un monje budista que decidió continuar su camino trascendente a través del servicio y el amor al prójimo; también encontrarás el sentir de un artista que ha incursionado lo mismo en el cine, la televisión y el teatro que en la música y la composición.

Pero si lo anterior no es suficientemente atractivo, te comento que también hallarás la inspiración de una mujer forjada en la tradición chamánica, de una adiestrada escritora en lengua inglesa, de un analista que es también caricaturista, de una cuentista incursionando en poesía, de un hombre que de obrero pasó a ser un avezado en leyes o un ingeniero empecinado en preguntarse y responderse ¿qué es el sistema?

Con las debidas diferencias entre la ficción y la realidad, este colectivo de ocho escritores me orilla a evocar ineludiblemente Sense 8, la serie de Netflix que gira en torno a ocho desconocidos de diferentes partes del mundo que se “conectan mental y emocionalmente y son capaces de sentir, ver y escuchar lo mismo que el otro”, pero que tienen historias e ideologías distintas.

Te comento que tuve el honor de escribir el prólogo de Alborada Poética, el cual te comparto a continuación como una invitación a leer íntegramente la obra:

Siempre que estamos frente a una obra colectiva cultural, como la presente, tenemos muchísimo más que una creación artística, tenemos esperanza de que aún hay luz que nos guíe a la salida de los laberintos oscuros en que nos encontramos.

El esfuerzo, la capacidad de conciliar, de fraternizar, de hallar rutas para parir el fenómeno embrionario de varias mentes y corazones, son sólo muestras de que las bondades del “nosotros” terminaron triunfando sobre las parcelas adictivas del ego.

“En nuestras manos, con Alborada Poética, ostentamos trozos prometedores de que quienes se atreven a escribir están haciendo su parte en el esfuerzo permanente de cambiar la inercia del fatídico destino.

“Y estuvieron tan dispuestos a hacerlo, que dejaron a un lado lo que les separa para atarse al mástil de lo que les une y dar evidencia de que en la segunda década del siglo 21 en Puebla hubo un grupo que abonó, y bien, a mantener la esperanza viva desde la literatura.

“Poética es el primer libro del Círculo de Escritores Sabersinfin.com y es mérito única y exclusivamente de los que en ella participan, pero que no hubiera sido posible sin quienes no aparecen, porque de alguna manera han dejado huella en la vida de los autores y con ello han puesto su grano de arena.

“El lector andará por Alborada Poética en senderos tan diversos y abundantes de talento, que de un momento a otro develará la vena que rebasa la creación artística: trascender por sobre los espejismos del cuerpo y de la mente.

“Eso es Alborada Poética: un grito en la quietud, un remanso de paz en medio de la vorágine, un llamado a despertar y a no volver a la comodidad de lo socialmente correcto ni de lo normal que etiqueta, palomea y premia lo que facilita que las cosas no cambien.

“Enhorabuena por los autores. Enhorabuena por usted y por mí. Enhorabuena por todos.”
05 Junio 2018 03:05:00
Alborada Poética, ocho mentes… un corazón
“La esencia de lo colectivo surge cuando latimos al unísono con otros corazones”.
Abel Pérez Rojas.

Han iniciado las diversas presentaciones de Alborada Poética, el primer libro colectivo nacido al seno del Círculo de Escritores Sabersinfin, y con ello empezamos a aquilatar otra dimensión de este rico y vasto poemario.

En Alborada Poética confluyen las plumas de Carmen Arronte Isasi, Mino D’Blanc, Nicolás Gutiérrez, Juan Carlos Martínez Parra, María del Rosario Ramírez Juárez, Lilia Rivera, Joel Samperio Tepale y Macedonio Vidal.

Una primera lectura de esta obra autogestiva es insuficiente para aquilatar las mentes y los corazones que están detrás de las líneas, porque para ello tendríamos que estar dialogando con cada uno de los autores.

Por ejemplo, entre los autores, amigo lector, podrás encontrar a un monje budista que decidió continuar su camino trascendente a través del servicio y el amor al prójimo; también encontrarás el sentir de un artista que ha incursionado lo mismo en el cine, la televisión y el teatro que en la música y la composición.

Pero si lo anterior no es suficientemente atractivo, te comento que también hallarás la inspiración de una mujer forjada en la tradición chamánica, de una adiestrada escritora en lengua inglesa, de un analista que es también caricaturista, de una cuentista incursionando en poesía, de un hombre que de obrero pasó a ser un avezado en leyes o un ingeniero empecinado en preguntarse y responderse ¿qué es el sistema?

Con las debidas diferencias entre la ficción y la realidad, este colectivo de ocho escritores me orilla a evocar ineludiblemente Sense 8, la serie de Netflix que gira en torno a ocho desconocidos de diferentes partes del mundo que se “conectan mental y emocionalmente y son capaces de sentir, ver y escuchar lo mismo que el otro”, pero que tienen historias e ideologías distintas.

Te comento que tuve el honor de escribir el prólogo de Alborada Poética, el cual te comparto a continuación como una invitación a leer íntegramente la obra:

Siempre que estamos frente a una obra colectiva cultural, como la presente, tenemos muchísimo más que una creación artística, tenemos esperanza de que aún hay LUZ que nos guíe a la salida de los laberintos oscuros en que nos encontramos.

El esfuerzo, la capacidad de conciliar, de fraternizar, de hallar rutas para parir el fenómeno embrionario de varias mentes y corazones, son sólo muestras de que las bondades del “nosotros” terminaron triunfando sobre las parcelas adictivas del ego.

“En nuestras manos, con Alborada Poética, ostentamos trozos prometedores de que quienes se atreven a escribir están haciendo su parte en el esfuerzo permanente de cambiar la inercia del fatídico destino.

“Y estuvieron tan dispuestos a hacerlo, que dejaron a un lado lo que les separa para atarse al mástil de lo que les une y dar evidencia de que en la segunda década del siglo XXI en Puebla hubo un grupo que abonó, y bien, a mantener la esperanza viva desde la literatura.

“Poética es el primer libro del Círculo de Escritores Sabersinfin.com y es mérito única y exclusivamente de los que en ella participan, pero que no hubiera sido posible sin quienes no aparecen, porque de alguna manera han dejado huella en la vida de los autores y con ello han puesto su grano de arena.

“El lector andará por Alborada Poética en senderos tan diversos y abundantes de talento, que de un momento a otro develará la vena que rebasa la creación artística: trascender por sobre los espejismos del cuerpo y de la mente.

“Eso es Alborada Poética: un grito en la quietud, un remanso de paz en medio de la vorágine, un llamado a despertar y a no volver a la comodidad de lo socialmente correcto ni de lo normal que etiqueta, palomea y premia lo que facilita que las cosas no cambien.

“Enhorabuena por los autores. Enhorabuena por usted y por mí. Enhorabuena por todos.”

Ya está disponible este poemario contactando directamente a alguno de los autores y muy pronto en las principales librerías de la ciudad de Puebla.
Te recomiendo ampliamente Alborada Poética. Ojalá seas de uno de los que adquieran tan valiosa obra.

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente. Dirige Sabersinfin.com.
31 Mayo 2018 04:00:00
Vive y piensa por ti mismo
Con el afán de contribuir en el desarrollo personal de quienes nos rodean, a veces incurrimos en situaciones que perjudican en lugar de beneficiar, como es el caso de privar a otros de reflexionar y vivir libremente por sí mismos.

Por ejemplo, seguramente más de una ocasión habrás visto cómo ciertos padres se interponen en alguna charla que pretende hacer razonar a su vástago, o cómo es que algunos adultos piden que se les den “digeridas” ciertas enseñanzas a los niños, todo con el afán de que el menor no se esfuerce para pensar situaciones nuevas.

Esto que le digo, en su mayoría se hace con muy buena intención, pero inconsciente e irresponsablemente.

Privar o evitar que el otro se esfuerce en usar de manera eficiente sus facultades, es una muestra de amor mal entendido, y en otras condiciones es un acto de perversidad.

Te explico.

Así como los músculos se fortalecen ejercitándose, así nuestra mente y nuestro ser se desarrollan en la medida en que vamos a la búsqueda de la profunda causa de las cosas.

Nos autoengañamos si sólo nos conformamos con explicaciones superficiales de por qué las cosas son como son.

Entonces, si alguien interfiere en dicho proceso, evita con ello la posibilidad de desarrollo en el otro, propiciando que el autodescubrimiento se retrase.

A propósito de lo que vengo abordando, te comparto a continuación el breve cuento titulado Come tú mismo la fruta, autoría del afamado sacerdote jesuita y psicoterapeuta Anthony de Mello:

En cierta ocasión se quejaba un discípulo a su Maestro: «Siempre nos cuentas historias, pero nunca nos revelas su significado»

El Maestro le replicó: « ¿Te gustaría que alguien te ofreciera fruta y la masticara antes de dártela?».

Nadie puede descubrir tu propio significado en tu lugar. Ni siquiera el Maestro.

Breve el pasaje de este cuento, pero profunda la enseñanza que encierra.

Nadie puede pensar por ti, nadie puede vivir por ti, nadie puede decidir por ti, y si lo hace, es porque tú, en condiciones normales, te has reducido a una situación inferior, y el otro ha tomado una postura de conductor.

Pero no siempre estamos hablando de buena fe e ignorancia cuando alguien suplanta los procesos de otros, se trata de perversidad y manipulación cuando aquel o aquella invisibiliza la riqueza de discurrir por sí mismo.

¿Cuántas veces asumimos y defendemos como propios los pensamientos y creencias de alguien más sin que nosotros hayamos realizado nuestra labor respectiva?

¿Cuántas veces hemos hablado en las palabras de otros?

Seguramente más de una vez hemos incurrido en craso error de hablar en las palabras de otros, por eso siempre debemos llevar presentes las palabras de Hypatia, filósofa y maestra neoplatónica griega:

“Defiende tu derecho a pensar, porque incluso pensar de forma errónea es mejor que no pensar”.

A manera de síntesis me quedo con lo siguiente: “Mastica” la fruta por ti mismo, nadie puede pensar ni vivir por ti.

Vale la pena darse cuenta. Vale la pena intentarlo. ¿Estás dispuesto?
30 Mayo 2018 04:00:00
Vive y piensa por ti mismo
Con el afán de contribuir en el desarrollo personal de quienes nos rodean, a veces incurrimos en situaciones que perjudican en lugar de beneficiar, como es el caso de privar a otros de reflexionar y vivir libremente por sí mismos.

Por ejemplo, seguramente más de una ocasión habrás visto cómo ciertos padres se interponen en alguna charla que pretende hacer razonar a su vástago, o cómo es que algunos adultos piden que se les den “digeridas” ciertas enseñanzas a los niños, todo con el afán de que el menor no se esfuerce para pensar situaciones nuevas.

Esto que le digo, en su mayoría se hace con muy buena intención, pero inconsciente e irresponsablemente.

Privar o evitar que el otro se esfuerce en usar de manera eficiente sus facultades, es una muestra de amor mal entendido, y en otras condiciones es un acto de perversidad.

Te explico.

Así como los músculos se fortalecen ejercitándose, así nuestra mente y nuestro ser se desarrollan en la medida en que vamos a la búsqueda de la profunda causa de las cosas.

Nos auto engañamos si sólo nos conformamos con explicaciones superficiales de por qué las cosas son como son.

Entonces, si alguien interfiere en dicho proceso, evita con ello la posibilidad de desarrollo en el otro, propiciando que el autodescubrimiento se retrase.

A propósito de lo que vengo abordando, te comparto a continuación el breve cuento titulado Come tú mismo la fruta, autoría del afamado sacerdote jesuita y psicoterapeuta Anthony de Mello:

En cierta ocasión se quejaba un discípulo a su Maestro: «Siempre nos cuentas historias, pero nunca nos revelas su significado»

El Maestro le replicó: « ¿Te gustaría que alguien te ofreciera fruta y la masticara antes de dártela?».

Nadie puede descubrir tu propio significado en tu lugar. Ni siquiera el Maestro.

Breve el pasaje de este cuento, pero profunda la enseñanza que encierra.

Nadie puede pensar por ti, nadie puede vivir por ti, nadie puede decidir por ti, y si lo hace, es porque tú, en condiciones normales, te has reducido a una situación inferior, y el otro ha tomado una postura de conductor.

Pero no siempre estamos hablando de buena fe e ignorancia cuando alguien suplanta los procesos de otros, se trata de perversidad y manipulación cuando aquel o aquella invisibiliza la riqueza de discurrir por sí mismo.

¿Cuántas veces asumimos y defendemos como propios los pensamientos y creencias de alguien más sin que nosotros hayamos realizado nuestra labor respectiva?

¿Cuántas veces hemos hablado en las palabras de otros?

Seguramente más de una vez hemos incurrido en craso error de hablar en las palabras de otros, por eso siempre debemos llevar presentes las palabras de Hypatia, filósofa y maestra neoplatónica griega:

“Defiende tu derecho a pensar, porque incluso pensar de forma errónea es mejor que no pensar”.

A manera de síntesis me quedo con lo siguiente: “Mastica” la fruta por ti mismo, nadie puede pensar ni vivir por ti.

Vale la pena darse cuenta. Vale la pena intentarlo. ¿Estás dispuesto?

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente.
29 Mayo 2018 04:00:00
Finca tus amistades en lo grandioso para que perduren
Quienes sostenemos que la verdadera amistad es para siempre, o al menos que es duradera, lo hacemos convencidos de que debemos enfocarnos en lo grandioso y sobresaliente que se presenta en una relación, y no en los aspectos o pasajes que nos confrontan.

Si tomamos en cuenta que las fricciones y desavenencias son más recurrentes entre más convivamos y conozcamos a una persona, es claro que esto va a sucedernos con nuestros amigos cercanos, es decir, a mayor cercanía, mayores posibilidades de roces.

Cuando tomamos consciencia de qué es lo que nos une profundamente a las personas –de eso que nos convierte en amigos–, estaremos dando los primeros pasos para nutrir nuestras relaciones de confianza y afecto desinteresado. A propósito de esto, sobre lo cual discurro, te comparto una breve leyenda árabe publicada en sloyu.com:

Dice una leyenda árabe que dos amigos viajaban por el desierto. En un determinado punto del viaje discutieron, y uno le dio una bofetada al otro. El otro, ofendido, sin nada que decir, escribió en la arena: –Hoy, mi mejor amigo me pegó una bofetada en el rostro.

Siguieron adelante y llegaron a un oasis donde resolvieron bañarse. El que había sido abofeteado y lastimado comenzó a ahogarse, siendo salvado por el amigo. Al recuperarse tomó un estilete y escribió en una piedra:

–Hoy, mi mejor amigo me salvó la vida. Intrigado, el amigo preguntó: –¿Por qué después de que te lastimé, escribiste en la arena y ahora escribes en una piedra?

Sonriendo, el otro amigo respondió: –Cuando un gran amigo nos ofende, deberemos escribir en la arena donde el viento del olvido y el perdón se encargarán de borrarlo y apagarlo; por otro lado, cuando nos pase algo grandioso, deberemos grabarlo en la piedra de la memoria del corazón donde ningún viento en todo el mundo pueda borrarlo.

Si asumimos una filosofía de vida conciliatoria que aplique a los miles de casos y situaciones de convivencia que se presentan, estaremos en la posibilidad de no ser presa de los efectos nocivos de nuestras reacciones viscerales. He ahí el punto: reaccionar impulsivamente hace que afloren nuestras zonas primitivas y se nuble la razón y el corazón, por eso no medimos nuestras palabras ni nuestros hechos, enfilándonos con ello a ahondar las discordias.

Es cuestión de conservar la calma, de “enfriarnos” lo más rápido posible y un buen reforzador de ello son los recuerdos de las situaciones positivas sobre los que se fundan nuestras relaciones. Vale la pena darse cuenta. Vale la pena intentarlo. ¿Estás dispuesto?
22 Mayo 2018 04:00:00
Finca tus amistades en lo grandioso para que perduren
Quienes sostenemos que la verdadera amistad es para siempre, o al menos que es duradera, lo hacemos convencidos de que debemos enfocarnos en lo grandioso y sobresaliente que se presenta en una relación, y no en los aspectos o pasajes que nos confrontan.

Si tomamos en cuenta que las fricciones y desavenencias son más recurrentes entre más convivamos y conozcamos a una persona, es claro que esto va a sucedernos con nuestros amigos cercanos, es decir, a mayor cercanía, mayores posibilidades de roces.

Cuando tomamos consciencia de qué es lo que nos une profundamente a las personas -de eso que nos convierte en amigos-, estaremos dando los primeros pasos para nutrir nuestras relaciones de confianza y afecto desinteresado.

A propósito de esto sobre lo cual discurro, te comparto una breve leyenda árabe publicada en sloyu.com:

Dice una leyenda árabe que dos amigos viajaban por el desierto. En un determinado punto del viaje discutieron, y uno le dio una bofetada al otro.

El otro, ofendido, sin nada que decir, escribió en la arena:

– Hoy, mi mejor amigo me pegó una bofetada en el rostro.

Siguieron adelante y llegaron a un oasis donde resolvieron bañarse. El que había sido abofeteado y lastimado comenzó a ahogarse, siendo salvado por el amigo. Al recuperarse tomó un estilete y escribió en una piedra:

– Hoy, mi mejor amigo me salvó la vida.

Intrigado, el amigo preguntó:

– ¿Por qué después que te lastimé, escribiste en la arena y ahora escribes en una piedra?

Sonriendo, el otro amigo respondió:

– Cuando un gran amigo nos ofende, deberemos escribir en la arena donde el viento del olvido y el perdón se encargarán de borrarlo y apagarlo; por otro lado cuando nos pase algo grandioso, deberemos grabarlo en la piedra de la memoria del corazón donde ningún viento en todo el mundo pueda borrarlo.

Si asumimos una filosofía de vida conciliatoria que aplique a los miles de casos y situaciones de convivencia que se presentan, estaremos en la posibilidad de no ser presa de los efectos nocivos de nuestras reacciones viscerales.

He ahí el punto: reaccionar impulsivamente hace que afloren nuestras zonas primitivas y se nuble la razón y el corazón, por eso no medimos nuestras palabras ni nuestros hechos, enfilándonos con ello a ahondar las discordias.

Es cuestión de conservar la calma, de “enfriarnos” lo más rápido posible y un buen reforzador de ello son los recuerdos de las situaciones positivas sobre los que se fundan nuestras relaciones.

Vale la pena darse cuenta. Vale la pena intentarlo. ¿Estás dispuesto?

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente.
13 Mayo 2018 04:00:00
Es saludable compartir nuestras experiencias
“Abrirnos con los demás refuerza nuestro sentimiento de pertenencia, de fraternidad y de ayuda mutua”. / Abel Pérez Rojas

Hay una larga lista de beneficios de toda índole que se detonan cuando compartimos lo que hemos vivido, desde aquellos relacionados con la mengua de estrés y la retroalimentación de nuestros oyentes, hasta el ejercitar nuestra capacidad didáctica que a su vez engloba otras situaciones positivas propias de la educación permanente.

Por donde se vea, compartir nuestras experiencias prudentemente, es positivo. Entiéndase a lo largo de este artículo la palabra compartir como algo más profundo al simple hecho de hacer público algo.

También, como verás, he agregado el calificativo “prudente” para dejar claro que debemos estar conscientes de los riesgos que puede representar compartir al por mayor nuestras experiencias.

Teniendo presente que cuando compartimos lo que hemos vivido puede ser mal usado por alguien, reflexionemos sobre las implicaciones positivas de compartir lo que hemos vivido.

Si observamos con detenimiento veremos que el dialogar nuestra veteranía ha sido clave en el proceso evolutivo del ser humano.

La relevancia radica en que verbalizar lo que hemos hecho nos da la oportunidad de analizar lo que somos y de alguna manera es verlo al mismo tiempo desde “fuera” y desde “adentro”.

Ver desde “fuera” nuestra vida nos da otra perspectiva, ya que siempre nos vemos desde “dentro”, posición que puede enriquecerse con la opinión del otro, de los otros.

Quizá esa colocación en perspectiva nos permite darnos cuenta que subyace una necesidad de abrirnos con los demás.

Abrirnos con los demás refuerza nuestro sentimiento de pertenencia, de fraternidad y de ayuda mutua.

Es en este sentido en el que se valora vivir en sociedad, porque como ha quedado demostrado en múltiples casos de personas que han crecido al cuidado de animales, vivir en sociedad potencia las facultades del individuo y desarrolla en él habilidades que de otra manera no
surgirían.

Compartir nuestra experiencia hace viva la concepción de Aristóteles del ser humano, a quien llamó zoon politikón (animal político o animal cívico), porque este es quien a diferencia del resto de animales posee la capacidad de vincularse para crear sociedades y organizarse colectivamente en pueblos, ciudades y naciones.

Por otra parte, procesar el conjunto de experiencias a través de nuestros pensamientos, nos permite establecer nuevas sinapsis que se fortifican al compartir nuestras vivencias, como desemboque de un proceso que continúa su cauce.

También es importante decir que cada quien puede elegir la mejor forma de compartir lo que lleva dentro, he ahí la importancia de las artes como una forma de exponerse ante los ojos de los demás de forma simbólica o directa.

Compartir nuestras experiencias requiere valor y pericia, no es fácil dar los primeros pasos, ni las sociedades actuales propician la salud a través del diálogo, pero es vital empezar a andar en esa dirección y luego avanzar más para que se trate de una práctica constante y asidua.

El entrenamiento en compartir y recibir la experiencia propia y de los demás es algo que vale la pena vivir para corroborar todos los beneficios que conlleva.

Vale la pena darse cuenta. Vale la pena intentarlo.

¿Estás dispuesto?


11 Mayo 2018 04:00:00
Es saludable compartir nuestras experiencias
Hay una larga lista de beneficios de toda índole que se detonan cuando compartimos lo que hemos vivido, desde aquellos relacionados con la mengua de estrés y la retroalimentación de nuestros oyentes, hasta el ejercitar nuestra capacidad didáctica que a su vez engloba otras situaciones positivas propias de la educación permanente.

Por donde se vea, compartir nuestras experiencias prudentemente, es positivo. Entiéndase a lo largo de este artículo la palabra compartir como algo más profundo al simple hecho de hacer público algo.

También, como verás, he agregado el calificativo “prudente” para dejar claro que debemos estar conscientes de los riesgos que puede representar compartir al por mayor nuestras experiencias.

Teniendo presente que cuando compartimos lo que hemos vivido puede ser mal usado por alguien, reflexionemos sobre las implicaciones positivas de compartir lo que hemos vivido.

Si observamos con detenimiento veremos que el dialogar nuestra veteranía ha sido clave en el proceso evolutivo del ser humano.

La relevancia radica en que verbalizar lo que hemos hecho nos da la oportunidad de analizar lo que somos y de alguna manera es verlo al mismo tiempo desde “fuera” y desde “adentro”.

Ver desde “fuera” nuestra vida nos da otra perspectiva, ya que siempre nos vemos desde “dentro”, posición que puede enriquecerse con la opinión del otro, de los otros.

Quizá esa colocación en perspectiva nos permite darnos cuenta que subyace una necesidad de abrirnos con los demás.

Abrirnos con los demás refuerza nuestro sentimiento de pertenencia, de fraternidad y de ayuda mutua.

Es en este sentido en el que se valora vivir en sociedad, porque como ha quedado demostrado en múltiples casos de personas que han crecido al cuidado de animales, vivir en sociedad potencia las facultades del individuo y desarrolla en él habilidades que de otra manera no surgirían.

Compartir nuestra experiencia hace viva la concepción de Aristóteles del ser humano, a quien llamó zoon politikón (animal político o animal cívico), porque éste es quien a diferencia del resto de animales posee la capacidad de vincularse para crear sociedades y organizarse colectivamente en pueblos, ciudades y naciones.

Por otra parte, procesar el conjunto de experiencias a través de nuestros pensamientos, nos permite establecer nuevas sinapsis que se fortifican al compartir nuestras vivencias, como desemboque de un proceso que continúa su cauce.

También es importante decir que cada quien puede elegir la mejor forma de compartir lo que lleva dentro, he ahí la importancia de las artes como una forma de exponerse ante los ojos de los demás de forma simbólica o directa.

Compartir nuestras experiencias requiere valor y pericia, no es fácil dar los primeros pasos, ni las sociedades actuales propician la salud a través del diálogo, pero es vital empezar a andar en esa dirección y luego avanzar más para que se trate de una práctica constante y asidua.

El entrenamiento en compartir y recibir la experiencia propia y de los demás es algo que vale la pena vivir para corroborar todos los beneficios que conlleva.

Vale la pena darse cuenta. Vale la pena intentarlo. ¿Estás dispuesto?

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente
25 Abril 2018 03:00:00
Elige la ruptura para vencer la rutina
La rutina diaria nos priva de alcanzar lo que nos proponemos, ya que equivocadamente creemos que el puente para alcanzar nuestras metas y propósitos de vida, es hacer muchas veces, sin descanso y con mucho esfuerzo lo que hacemos todos los días, pero para acabar con la rutina debemos elegir permanentemente con la ruptura.

Intentar acabar con la rutina desde lo repetido es como pretender apagar un fuego con baldes de gasolina.

¿Cuántas veces te has preguntado por qué sigues sin avanzar pese al empeño y esfuerzo que le impregnas a lo que haces?

La rutina nos lleva a la obsesión y a la inercia que terminan agotándonos en nosotros mismos, pero no progresamos, nos quedamos varados dando vueltas en el mismo punto.

Las inercias pocas veces dan cabida a hacer una alto en el camino para meditar con visión profunda quiénes somos, qué hacemos y por qué lo hacemos.

Si no nos damos la oportunidad de reflexionar profundamente, no vamos a estar en condiciones de evaluar sin apasionamientos nuestro desempeño y el de los demás, ni podremos romper con lo que nos aprisiona.

Lo lamentable es que esa falta de introspección, planeación y evaluación nos ciega hasta de las cuestiones más obvias y básicas.

A propósito, te comparto un breve cuento titulado Afilar el hacha, tomado de terapiapsico-corporal.com (7/04/2018), para ilustrar lo que vengo desarrollando:

En cierta ocasión, un joven llegó a un campo de leñadores con el propósito de obtener trabajo. Habló con el responsable y éste, al ver el aspecto y la fortaleza de aquel joven, lo aceptó sin pensárselo y le dijo que podía empezar al día siguiente.

Durante su primer día en la montaña trabajó duramente y cortó muchos árboles.

El segundo día trabajó tanto como el primero, pero su producción fue escasamente la mitad del primer día.

El tercer día se propuso mejorar su producción. Desde el primer momento golpeaba el hacha con toda su furia contra los árboles. Aun así, los resultados fueron nulos.

Cuando el leñador jefe se dio cuenta del escaso rendimiento del joven leñador, le preguntó:

-¿Cuándo fue la última vez que afilaste tu hacha?

El joven respondió:

-Realmente, no he tenido tiempo... He estado demasiado ocupado cortando árboles...

¿Te das cuenta que vamos por la vida “cortando árboles” obsesivamente y además con “hachas sin filo”?

Optemos permanente por una actitud de ruptura, es decir, de cambiar estrategias, de desmenuzar los problemas, de poner en duda lo que elegimos en el pasado, de cuestionar nuestras creencias, de no desechar prejuiciosamente explicaciones alternativas a la realidad.

Entendamos que por otra parte, la ruptura es la afectación de las relaciones establecidas entre los componentes que integran algo, en este caso, de la forma como estamos encarando alcanzar lo que nos hemos propuesto.

Una vez que has descompuesto las partes de lo que sea, por ejemplo la forma cómo vives y cómo estás pretendiendo alcanzar tus propósitos, podrás establecer nuevas relaciones entre los componentes, de tal manera que encuentres nuevos caminos, nuevas formas de hacer las cosas y con ello no sólo te percates de lo básico, como “afilar el hacha”, sino de tus obsesiones, de tus miedos, de tu ignorancia.

Bien se dice que si quieres obtener resultados diferentes habrá que hacer cosas diferentes, yo agrego que optemos por la ruptura permanente para vencer la rutina que nos obstaculiza.

Romper es reinventarse.

¿Estás dispuesto?

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente.
22 Abril 2018 04:00:00
Nunca derrotarse en la búsqueda de personas desaparecidas
“Nunca darse por vencido. Nunca”.
Abel Pérez Rojas

El triunfo del padre chino que se convirtió en taxista para buscar a su hija desaparecida 24 años atrás es otro pasaje de esos que nutren la fortaleza de muchos, en el sentido de que la esperanza es lo último que debe perderse cuando se busca a un ser querido. Este caso debe inspirar a miles alrededor del mundo y muy particularmente a quienes viven en países como México.

Hace unos días a través de la nota titulada: Un padre se hace taxista para buscar a su hija desaparecida y la halla 24 años después, El País (3/04/2018), me enteré de la historia de Wang Mingqing y su hija Qifeng.

El 8 de enero de 1994, Qifeng desapareció sin dejar huella alguna mientras se encontraba en el puesto callejero de frutas de sus padres.

Desde aquella fecha, Wang y su esposa, Liu Dengying, hicieron de todo para tratar de hallar a la menor desaparecida: distribuyeron carteles, visitaron hospitales, orfanatos, morgues y estuvieron una y otra vez sobre las autoridades policiacas.

Pero, la búsqueda fue inútil.

Fue así como en el año 2015 Wang decidió volverse taxista para aprovechar sus recorridos, poder contarle a todos los pasajeros su historia y recorrer cuanto rincón pudiera con tal de encontrar a la menor
desaparecida.

Gracias a que el año pasado esta historia se difundiera en diversos medios de comunicación del país asiático, y a la intervención de un dibujante que realizó un retrato de cómo podría ser la menor años después, una mujer a cientos de kilómetros se sintió identificada con el retrato hablado.

Después de varias pruebas genéticas se determinó que en efecto, aquella mujer casada y con hijos, era Qifeng.

Imagínese querido lector, lo que habrá sido aquel encuentro entre los padres y la mujer desaparecida poco más de dos décadas atrás.

El esfuerzo, la constancia y la determinación para nunca darse por vencidos habían tenido su gratificación

Esta historia es inspiradora no sólo en sí, sino a la luz de otras experiencias que confirman el patrón de la justa recompensa para quienes no se dan por vencidos.

Recordé con la historia de esta familia china la lucha que desde 1977 mantienen de pie y de forma organizada a las Abuelas de Plaza de Mayo, esa organización civil que busca “localizar y restituir a sus legítimas familias todos los niños desaparecidos por la última dictadura argentina”, y que según su propia información ha tenido éxito en 127 casos, Abuelas de Plaza de Mayo (3/04/2018).

Pero, esta historia china también debe inspirar a todos aquellos que están a la búsqueda de un ser querido desaparecido, como es la situación que viven miles de familias mexicanas con los más de 32 mil desaparecidos del 2007 a la fecha, de acuerdo con las cifras del Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas (RNPED), elaborado por el Sistema Nacional de Seguridad Pública, CNN en Español (13/09/2017).

Las historias de quienes buscan a un ser querido deben inspirarnos a todos, porque muchas de esas búsquedas no deberían ser sólo de ellos sino de todos. ¿O no?
17 Abril 2018 03:30:00
Nunca derrotarse en la búsqueda de personas desaparecidas
“Nunca darse por vencido. Nunca”.

El triunfo del padre chino que se convirtió en taxista para buscar a su hija desaparecida veinticuatro años atrás, es otro pasaje de esos que nutren la fortaleza de muchos, en el sentido de que la esperanza es lo último que debe perderse cuando se busca a un ser querido. Este caso debe inspirar a miles alrededor del mundo y muy particularmente a quienes viven en países como México.

Hace unos días a través de la nota titulada: Un padre se hace taxista para buscar a su hija desaparecida y la halla 24 años después, El País (3/04/2018), me enteré de la historia de Wang Mingqing y su hija Qifeng.

El 8 de enero de 1994, Qifeng desapareció sin dejar huella alguna mientras se encontraba en el puesto callejero de frutas de sus padres.

Desde aquella fecha, Wang y su esposa, Liu Dengying, hicieron de todo para tratar de hallar a la menor desaparecida: distribuyeron carteles, visitaron hospitales, orfanatos, morgues y estuvieron una y otra vez sobre las autoridades policiacas.
Pero, la búsqueda fue inútil.

Fue así como en el año 2015 Wang decidió volverse taxista para aprovechar sus recorridos, poder contarle a todos los pasajeros su historia y recorrer cuanto rincón pudiera con tal de encontrar a la menor desaparecida.

Gracias a que el año pasado esta historia se difundiera en diversos medios de comunicación del país asiático, y a la intervención de un dibujante que realizó un retrato de cómo podría ser la menor años después, una mujer a cientos de kilómetros se sintió identificada con el retrato hablado.

Después de varias pruebas genéticas se determinó que en efecto, aquella mujer casada y con hijos, era Qifeng.

Imagínese querido lector, lo que habrá sido aquel encuentro entre los padres y la mujer desaparecida poco más de dos décadas atrás.

El esfuerzo, la constancia y la determinación para nunca darse por vencidos habían tenido su gratificación.

Esta historia es inspiradora no sólo en sí, sino a la luz de otras experiencias que confirman el patrón de la justa recompensa para quienes no se dan por vencidos.

Recordé con la historia de esta familia china la lucha que desde 1977 mantiene de pie y de forma organizada a las Abuelas de Plaza de Mayo, esa organización civil que busca “localizar y restituir a sus legítimas familias todos los niños desaparecidos por la última dictadura argentina”, y que según su propia información ha tenido éxito en 127 casos, Abuelas de Plaza de Mayo (3/04/2018).

Pero, esta historia china también debe inspirar a todos aquellos que están a la búsqueda de un ser querido desaparecido, como es la situación que viven miles de familias mexicanas con los más de 32 mil mexicanos desaparecidos del 2007 a la fecha, de acuerdo con las cifras del Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas (RNPED), elaborado por el Sistema Nacional de Seguridad Pública, CNN en Español (13/09/2017).

Las historias de quienes buscan a un ser querido deben inspirarnos a todos, porque muchas de esas búsquedas no deberían ser sólo de ellos sino de todos. ¿O no?

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente.
17 Abril 2018 03:00:00
Nunca derrotarse en la búsqueda de personas desaparecidas
El triunfo del padre chino que se convirtió en taxista para buscar a su hija desaparecida veinticuatro años atrás, es otro pasaje de esos que nutren la fortaleza de muchos, en el sentido de que la esperanza es lo último que debe perderse cuando se busca a un ser querido. Este caso debe inspirar a miles alrededor del mundo y muy particularmente a quienes viven en países como México.

Hace unos días a través de la nota titulada: Un padre se hace taxista para buscar a su hija desaparecida y la halla 24 años después, El País (3/04/2018), me enteré de la historia de Wang Mingqing y su hija Qifeng.

El 8 de enero de 1994, Qifeng desapareció sin dejar huella alguna mientras se encontraba en el puesto callejero de frutas de sus padres.

Desde aquella fecha, Wang y su esposa, Liu Dengying, hicieron de todo para tratar de hallar a la menor desaparecida: distribuyeron carteles, visitaron hospitales, orfanatos, morgues y estuvieron una y otra vez sobre las autoridades policiacas.

Pero, la búsqueda fue inútil.

Fue así como en el año 2015 Wang decidió volverse taxista para aprovechar sus recorridos, poder contarle a todos los pasajeros su historia y recorrer cuanto rincón pudiera con tal de encontrar a la menor desaparecida.

Gracias a que el año pasado esta historia se difundiera en diversos medios de comunicación del país asiático, y a la intervención de un dibujante que realizó un retrato de cómo podría ser la menor años después, una mujer a cientos de kilómetros se sintió identificada con el retrato hablado.

Después de varias pruebas genéticas se determinó que en efecto, aquella mujer casada y con hijos, era Qifeng.

Imagínese querido lector, lo que habrá sido aquel encuentro entre los padres y la mujer desaparecida poco más de dos décadas atrás.

El esfuerzo, la constancia y la determinación para nunca darse por vencidos habían tenido su gratificación

Esta historia es inspiradora no sólo en sí, sino a la luz de otras experiencias que confirman el patrón de la justa recompensa para quienes no se dan por vencidos.

Recordé con la historia de esta familia china la lucha que desde 1977 mantiene de pie y de forma organizada a las Abuelas de Plaza de Mayo, esa organización civil que busca “localizar y restituir a sus legítimas familias todos los niños desaparecidos por la última dictadura argentina”, y que según su propia información ha tenido éxito en 127 casos, Abuelas de Plaza de Mayo (3/04/2018).

Pero, esta historia china también debe inspirar a todos aquellos que están a la búsqueda de un ser querido desaparecido, como es la situación que viven miles de familias mexicanas con los más de 32 mil mexicanos desaparecidos del 2007 a la fecha, de acuerdo con las cifras del Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas (RNPED), elaborado por el Sistema Nacional de Seguridad Pública, CNN en Español (13/09/2017).

Las historias de quienes buscan a un ser querido deben inspirarnos a todos, porque muchas de esas búsquedas no deberían ser sólo de ellos sino de todos. ¿O no?

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente.
03 Abril 2018 04:00:00
El falso altruismo envenena
La ayuda al prójimo es deseable por muchas razones, pero el auxilio que se otorga buscando el reconocimiento público es una especie de veneno para todos, en particular para quien lo practica.

Desgraciadamente las organizaciones de ayuda se encuentran abarrotadas de personas que buscan satisfacer su ego a través de un falso altruismo.

A veces con el dinero y recursos propios, pero en la gran mayoría con el de otros, muchas personas buscan convertirse en famosos, populares, respetables o con redituables relaciones sociales, a partir de brindar ayuda a quienes lo necesitan.

De ninguna manera estoy diciendo que las personas nieguen su ayuda y servicio, lo que estoy tratando de compartirle es el hecho de que el falso altruismo nos contamina.

Las personas que buscan el reconocimiento ayudando a los demás, empiezan por no ser sinceros en lo más profundo de su ser, se bloquean a sí mismos para desarrollar una ética verdadera que pervierte conceptos como la solidaridad, la fraternidad y el amor.

Pero este tipo de situaciones no sólo afecta a la persona que finge, también infecta a los destinatarios de la ayuda, porque se convierte en un juego de simulación, en el cual uno hace como que ayuda desinteresadamente, y el otro hace como que no se da cuenta que el benefactor lo está usando para satisfacer una necesidad oculta.

Esos entornos terminan convirtiéndose en círculos enfermizos que aprisionan tanto al “benefactor” como al beneficiado, porque a resumidas cuentas no transforman de fondo las condiciones de desigualdad o pobreza imperantes, pero eso sí, abonan a que las cosas no cambien.

El falso altruismo contamina nuestras mentes y nuestros corazones.

Para ilustrar mi comentario le comparto algo del budismo.

De acuerdo con el budismo los “venenos del espíritu” ocasionan todas nuestras dificultades y obstruyen la posibilidad de evolucionar.

De acuerdo con el artículo “El Budismo y los tres venenos del espíritu”, entre los estos “venenos” se encuentra el apego, el cual se “puede entender como codicia, viene dado por el deseo extremo de poseer algo o a alguien, así como la negación de la idea de la no pertenencia de ese algo o alguien. Una persona que se deja llevar por el apego, es muy impulsiva e insensata, puesto que siempre va a tratar de obtener el objeto de su anhelo o ansia para satisfacer su deseo”.

Más adelante dicho artículo publicado en procrastinafacil.com afirma:

“Para poder combatir el apego se debe practicar el “dar sin pedir nada a cambio”, mediante este acto, empezamos a ser realmente útiles a los demás y desarrollamos la modestia, la caridad y así, el desapego”.

De acuerdo con el sentido de las líneas citadas, cuando una persona ayuda o comparte esperando al menos el reconocimiento, refuerza su impulsividad e imprudencia, de tal manera que posterga su posibilidad de madurar y de acceder a formas de convivencia sinceras, si no es que, peor aún, está fortaleciendo su perversidad.

Está por demás describir a dónde nos ha llevado la perversidad cuando ésta predomina en la mente y los corazones de los hombres.

Así que si está usted haciendo algo por el bien de los demás, hágalo por el simple hecho de ayudar y compartir, sin esperar nada a cambio, porque llegado el momento, usted será también beneficiado de múltiples maneras.

¿Está usted dispuesto?

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente.
29 Marzo 2018 04:00:00
El carácter formativo del dolor y sufrimiento
“El dolor es maestro, el sufrimiento es extravío”.
Abel Pérez Rojas

El dolor es un mecanismo de sobrevivencia del ser humano que le permite protegerse ante múltiples factores que representan una amenaza a su integridad, en ese sentido es positivo que lo sintamos, pero depende de cada uno de nosotros que éste, el dolor, se transforme en sufrimiento.

Muchas veces el dolor es inevitable, el sufrimiento siempre puede evitarse.

He ahí la diferencia. He ahí la clave.

A menos que se padezca el síndrome de Riley-Day –padecimiento por el cual no se siente dolor físico– todas las personas en mayor o menor grado sentimos dolor ante estímulos de diversa índole, es decir, es natural que las personas sintamos dolor.

En cierta forma el dolor es un aviso de que algo no está bien y que esto debe revisarse.

El dolor ha sido clave para la evolución del ser humano porque está vinculado con el instinto de sobrevivencia y conservación, desde ese ángulo es una especie de directriz que permite ir orientando nuestras decisiones siempre buscando el bienestar.

Muchos de los progresos de la civilización giran en torno a la premisa de que el dolor es inherente al ser humano, que en cierta forma puede prevenirse, evitarse o curarse.

Por todo esto, el dolor en sus múltiples presentaciones se convierte en una oportunidad para salir adelante, para aprender, para superar la situación de la que se trate y después de todo ello salir más fortalecidos por la experiencia que tuvimos que vivir.

En cambio, el sufrimiento es una consecuencia del dolor real o imaginario.

El sufrimiento es mental, con repercusiones psicológicas, sociales y emocionales, lleva aparejado una serie de efectos dañinos en lo individual y en lo colectivo.

El sufrimiento se prolonga en el tiempo, y entre más esté presente, más estaremos envueltos en un tipo de maraña que nos hace enredarnos más y más, hasta que le ponemos un alto o hasta que empezamos a dar los primeros pasos para salir de esa condición.

Viktor Frankl, el famoso psiquiatra y psicoterapeuta austriaco afirmó algo que es oportuno tener presente:

“Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento”.

Como siempre en nuestra vida está latente sentir dolor, es parte de nuestra formación estar preparados para saber cómo afrontarlo, y si nos ejercitamos en ello, podremos, con el paso del tiempo forjar nuestro carácter en la superación.

Si asimilamos los beneficios del dolor, el sufrimiento es algo sobre lo cual puede transitarse sin mayores secuelas, porque es extravío durante el cual estamos ciegos ante las fortalezas internas de las cuales somos capaces de desarrollar.

Tampoco se trata de estar pensando obsesivamente en el dolor y en el sufrimiento, de lo que se trata es de vivir plenamente, en paz, con valentía, dando y recibiendo amor; porque si logramos estar inmersos en entornos bondadosos, estaremos preparados para lo que venga.

Marcar la clara diferencia entre el dolor y el sufrimiento es un primer paso para darse cuenta cómo es que aprender a afrontar el primero es necesario para que surja el carácter desde lo más recóndito de nuestro ser, para que luego propiciemos que otros más lo hagan; por otra parte, entender la naturaleza del segundo –del sufrimiento–, es deslindarse de los mecanismos que malamente hemos aprendido y que nos han sido heredados de generación en generación, y que, por ejemplo, usan el sentimiento de culpa como mecanismo de manipulación.

En síntesis, el dolor es una especie de maestro que puede ilustrarnos en la fortaleza, el sufrimiento es opcional y puede ser una ruta de extravío y manipulación.

Es importante tener resuelto este tipo de cuestiones en todo momento, pero principalmente en aquellas fechas usadas para reforzar el engranaje al cual obedece en gran medida nuestro actuar.

¿Qué le parece?
29 Marzo 2018 04:00:00
El carácter formativo del dolor y sufrimiento
“El dolor es maestro, el sufrimiento es extravío”.
Abel Pérez Rojas

El dolor es un mecanismo de sobrevivencia del ser humano que le permite protegerse ante múltiples factores que representan una amenaza a su integridad, en ese sentido es positivo que lo sintamos, pero depende de cada uno de nosotros que éste, el dolor, se transforme en sufrimiento.

Muchas veces el dolor es inevitable, el sufrimiento siempre puede evitarse.

He ahí la diferencia. He ahí la clave.

A menos que se padezca el síndrome de Riley-Day –padecimiento por el cual no se siente dolor físico– todas las personas en mayor o menor grado sentimos dolor ante estímulos de diversa índole, es decir, es natural que las personas sintamos dolor.

En cierta forma el dolor es un aviso de que algo no está bien y que esto debe revisarse.

El dolor ha sido clave para la evolución del ser humano porque está vinculado con el instinto de sobrevivencia y conservación, desde ese ángulo es una especie de directriz que permite ir orientando nuestras decisiones siempre buscando el bienestar.

Muchos de los progresos de la civilización giran en torno a la premisa de que el dolor es inherente al ser humano, que en cierta forma puede prevenirse, evitarse o curarse.

Por todo esto, el dolor en sus múltiples presentaciones se convierte en una oportunidad para salir adelante, para aprender, para superar la situación de la que se trate y después de todo ello salir más fortalecidos por la experiencia que tuvimos que vivir.

En cambio, el sufrimiento es una consecuencia del dolor real o imaginario.

El sufrimiento es mental, con repercusiones psicológicas, sociales y emocionales, lleva aparejado una serie de efectos dañinos en lo individual y en lo colectivo.

El sufrimiento se prolonga en el tiempo, y entre más esté presente, más estaremos envueltos en un tipo de maraña que nos hace enredarnos más y más, hasta que le ponemos un alto o hasta que empezamos a dar los primeros pasos para salir de esa condición.

Viktor Frankl, el famoso psiquiatra y psicoterapeuta austriaco afirmó algo que es oportuno tener presente:

“Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento”.

Como siempre en nuestra vida está latente sentir dolor, es parte de nuestra formación estar preparados para saber cómo afrontarlo, y si nos ejercitamos en ello, podremos, con el paso del tiempo forjar nuestro carácter en la superación.

Si asimilamos los beneficios del dolor, el sufrimiento es algo sobre lo cual puede transitarse sin mayores secuelas, porque es extravío durante el cual estamos ciegos ante las fortalezas internas de las cuales somos capaces de desarrollar.

Tampoco se trata de estar pensando obsesivamente en el dolor y en el sufrimiento, de lo que se trata es de vivir plenamente, en paz, con valentía, dando y recibiendo amor; porque si logramos estar inmersos en entornos bondadosos, estaremos preparados para lo que venga.

Marcar la clara diferencia entre el dolor y el sufrimiento es un primer paso para darse cuenta cómo es que aprender a afrontar el primero es necesario para que surja el carácter desde lo más recóndito de nuestro ser, para que luego propiciemos que otros más lo hagan; por otra parte, entender la naturaleza del segundo –del sufrimiento–, es deslindarse de los mecanismos que malamente hemos aprendido y que nos han sido heredados de generación en generación, y que, por ejemplo, usan el sentimiento de culpa como mecanismo de manipulación.

En síntesis, el dolor es una especie de maestro que puede ilustrarnos en la fortaleza, el sufrimiento es opcional y puede ser una ruta de extravío y manipulación.

Es importante tener resuelto este tipo de cuestiones en todo momento, pero principalmente en aquellas fechas usadas para reforzar el engranaje al cual obedece en gran medida nuestro actuar.

¿Qué le parece?
19 Marzo 2018 04:00:00
“¡Qué nuestra obra marque camino para los demás!”
Como cuando se inaugura una calle y se le pone el nombre de alguien que ha dejado huella, así hay nuevas “calles” en la vida, en el arte, en la ciencia y en el saber, que no son tan visibles, pero que alguien, algún día, dio los primeros pasos en esa dirección hasta que se conformó una vereda humana, que con el paso del tiempo y del trabajo, evolucionó hasta ser una “calle” o “avenida” en la cual podemos transitar otros más.

De eso habló hace poco Guillermo del Toro tomando como analogía las calles que transitamos todos los días y que conforman nuestras ciudades y poblados.

Durante su primer Master Class, en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara, denominada "De Geometría a la Forma del Agua", de acuerdo con El País, del Toro dijo en un abarrotado foro:

“Hay una razón por la que hoy estoy aquí: los jóvenes. Creo que lo único que deja uno de valor [cuando muere] es un camino. Yo no sé quién es Robles Gil [cuando voy conduciendo] pero puedo dar vuelta a la derecha. Si dentro de 100 años nadie se acuerda de mí pero dejé un camino donde alguien pueda dar vuelta a la derecha, habrá merecido la pena”.

A mi parecer la analogía del exitoso director hollywoodense es brillante porque da pie a dialogar sobre esas nuevas “calles” que algunos están abriendo, y que no son fáciles de iniciar porque tienen muchas opiniones y posturas en contra debido a que significan puntos de ruptura y quiebre por su novedad.

¿Cómo se abre una nueva “calle” de esas a las que se refiere Guillermo?

Se abre a través de la constancia en lo novedoso y en lo creativo; el mismo del Toro es un claro ejemplo de ello.

Si el cineasta jalisciense nos hubiera hablado hace décadas de sus historias de amor entre el mundo de los humanos y los mundos extraños, nos hubiera parecido sólo producto de una fantasiosa mente, pero ahora, después de miles de horas de trabajo y varios filmes, podemos decir con certeza que existe la “calle” Guillermo del Toro.

La “calle” Guillermo del Toro es su forma de hacer las cosas, es la obra de dicho cineasta, lo que implican sus aportaciones y la influencia que está marcando en distintos ámbitos, y que los más jóvenes seguramente se encargarán de materializar en los próximos años.

Las palabras de Guillermo son un llamado a atreverse a vencer lo que nos está deteniendo y nos impide realizar nuestros sueños.

El mensaje en cuestión es directo y democrático, porque en el fondo sostiene que cualquiera puede marcar rumbo y romper con las inercias que nos uniforman y vuelven comunes a las mayorías que “duermen” en la comodidad.

Ojalá más de uno que me lee algún día pueda ver que con su actuar marcó rumbo para otros y llegado el momento sepa en lo recóndito de su ser, que a su paso dejó un mundo mejor.

¿Qué hace para merecer que una “calle”, de esas a las que se refiere Guillermo del Toro, lleve su nombre?

Se lo dejo para la reflexión.

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente.
13 Marzo 2018 04:00:00
Los hombres sabios estorban al sistema
Las personas sabias no tienen cabida en el sistema porque estorban a quienes detentan el poder, son símbolo que recuerda a todos que hay formas de convivencia y organización alternativa.

El sistema imperante está dirigido por personas sin escrúpulos que en muchos casos son cultas e inteligentes, y que tienen por prioridad perpetuarse en el poder para beneficio propio.

No se confunda, no es lo mismo ser una persona culta o inteligente a ser sabio.

Las primeras, los cultos, son personas con una formación sólida en historia, en arte, en ciencias, en diversos campos del conocimiento y la cultura, por eso están “cultivados”, pero no necesariamente son sabios.

Las personas inteligentes han desarrollado en cierta medida sus capacidades cognitivas, psicológicas y se adaptan a los cambios de distinta índole, por otra parte resuelven eficazmente problemas y son diestros en la abstracción.

Por otra parte, las personas sabias se han adentrado a la naturaleza humana, a la propia y a la de los demás, tienen una visión recóndita de lo que les rodea, están hermanados con el todo. Las personas sabias son profundamente éticos.

A diferencia de las personas sabias, los cultos y los inteligentes no necesariamente son éticos.

Por ejemplo, esto explica por qué muchos de los que se han enriquecido a costa de los pobres son personas cultas e inteligentes.

Muchos de los que han amasado fortunas desviando recursos para las personas más harapientas han estudiado en las mejores universidades del mundo, hablan varios idiomas, algunos hasta practican destacadamente algún arte, pero no se tientan el corazón para saquear las riquezas naturales y dejar en el desamparo, por ejemplo, a los pueblos originarios.

Por supuesto que no estoy diciendo que sea excluyente entre sí ser sabio, culto o inteligente; lo que le estoy diciendo es que debemos clarificar las diferencias entre los distintos tipos de personas para entender por qué las personas sabias son excluidas y marginadas del sistema porque estorban a los ambiciosos.

Las personas sabias siempre han sido incómodas y han sido consideradas, desde el poder político y económico, un peligro para las sociedades de todos los tiempos, porque un ser sabio no permite ser esclavizado, ni explotado, ni manipulado, ni da cabida a las guerras, ni es consumista compulsivo, ni se satisface con las limitaciones de la escolarización; por ello el sistema imperante aplica todos sus mecanismos para excluir a quien está en un permanente despertar… porque son incorruptibles.

Una persona sabia está en un permanente despertar y eso le convierte en un “peligro” para las estructuras de control establecidas por siglos.

A propósito quiero compartirle un texto que viene muy bien al caso, autoría del controvertido gurú hindú Osho:

Ninguna sociedad quiere que seas SABIO.

Esto va contra los fundamentos de todas las sociedades.

Si las personas son SABIAS no pueden ser EXPLOTADAS.

Si las personas son INTELIGENTES no pueden ser MANIPULADAS, no pueden ser FORZADAS a vivir mecánicamente, a vivir como robots.

Ellos buscarán su INDIVIDUALIDAD.

Ellos llevarán a su alrededor la fragancia de la REBELIÓN.

Ellos amarán vivir en LIBERTAD...

La libertad viene con sabiduría y ninguna sociedad quiere que seas libre.

La sociedad comunista, la sociedad fascista, la sociedad capitalista, la hindú, la musulmana, la cristiana, ninguna sociedad.

Porque en el momento en que una persona empieza a usar su propia INTELIGENCIA, se vuelve PELIGROSO.

Peligroso para el sistema, peligrosos para las personas que están en el poder, peligrosos para los eruditos, peligrosos para todo tipo de explotación, opresión y supresión, PELIGROSOS PARA LAS IGLESIAS, PELIGROSOS PARA LOS ESTADOS, PELIGROSOS PARA LAS NACIONES.

De hecho un hombre sabio es fuego viviente, una llama.

Pero él no puede vender su vida, él no puede ser un sirviente, él prefiere morir antes que convertirse en esclavo.

La transición de la conciencia ha comenzado.

Hasta aquí la extensa cita que no tiene pierde.

¿Está usted de acuerdo conmigo y con Osho en que las personas sabias son excluidas por el sistema porque para algunos son una especie de “piedra en el zapato”?

Vale la pena atreverse a ir en búsqueda de la sabiduría porque la situación en que vivimos ya no da para más y es necesario cambiarla.

No nos conformemos con ser cultos ni con ser inteligentes, es necesario buscar la sabiduría.

¿Qué le parece?

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente
11 Marzo 2018 04:00:00
Lo sencillo y lo simple es remedio
“La sabiduría de lo simple es la clave para liberarse
de la trama compleja de lo cotidiano”.
Abel Pérez Rojas

Estamos tan inmersos en los compromisos que adquirimos o que nos son impuestos diariamente, que nuestra existencia se vuelve complicada, tan enredada, que perdemos de vista cuestiones sencillas, por eso volviendo a lo básico, a lo simple, podremos salir avante.

Conforme pasan los años cargamos a cuestas con creencias que nunca meditamos a profundidad, con posesiones innecesarias y con miedos que en gran parte tienen su origen en experiencias desagradables de la infancia o en prejuicios que germinan en la ignorancia.

A eso debemos agregar las relaciones destructivas que encubrimos con el falso amor, las relaciones socioeconómicas injustas y de explotación que nos van reduciendo a situación de cuasi esclavitud.

Así vamos como parias persiguiendo “zanahorias” vanas que sólo nos dotan de satisfactores viles y temporales.

A eso se debe que no somos felices y cuando buscamos verdaderamente la felicidad es gracias a arrebatos de valor que nos revolucionan y nos empujan a romper la dictatorial inercia del fatídico destino.

Pero todo esto puede llegar a su fin si volvemos a lo básico, a lo indispensable, y dejamos de sufrir por lo que está de más y que además es sólo una vil ilusión.

A la luz de todo lo anterior, le comparto un breve cuento que hace poco encontré y que es sumamente oportuno.

El cuento titulado Desapego dice así:

Un señor viaja desde un pueblo muy lejano para consultar a un rabino muy famoso.

Llega a su casa y advierte, sorprendido, que los únicos muebles que dispone el sabio son un colchón en el suelo, dos bancos, una silla y una vela. El resto de la habitación está vacío.

El hombre consulta al rabino y este le contesta con verdadera sabiduría. Pero, intrigado por la simplicidad del mobiliario, al final añade:

–¿Le puedo hacer una consulta más?

–Sí, desde luego.

–¿Dónde están sus muebles?

–¿Dónde están los suyos?

–¿Como que dónde están los míos? Yo estoy de paso – dice el hombre sin acabar de comprender.

–Yo también –le contesta el rabino.

Tanto como atiborramos nuestros armarios de pertenencias que nunca utilizamos, así cargamos con recuerdos que nos mortifican o con compromisos que adquirimos, pero que son absurdos o que no vamos a poder cumplir, sin embargo ahí están ocupando parte de nuestro “disco duro”.

Quienes nos dominan saben que estamos inmersos en una inercia absurda de acumulación y soledad que es fácilmente manipulable.

A estas cuestiones básicas responden el consumismo estacional, la militancia religiosa y política de las multitudes, en fin, nuestro enredo permanente.

Regresar a lo simple, a lo básico, es un buen arranque para dejar de intoxicarse con lo absurdo de la forma de vida que hemos generado.

A la alimentación balanceada, al caminar más y ocupar menos el auto; a dejar guardada la tarjeta de crédito y sólo usarla en casos previamente pensados; a ver menos televisión e internet a cambio de leer y meditar más, a dialogar más y confrontar menos… en fin, a todo aquello que dejamos de lado debido a los entornos enfermizos que construimos es a lo que me refiero.

¿Qué le parece?
05 Marzo 2018 04:00:00
Lo sencillo y lo simple es remedio
Estamos tan inmersos en los compromisos que adquirimos o que nos son impuestos diariamente, que nuestra existencia se vuelve complicada, tan enredada que perdemos de vista cuestiones sencillas, por eso volviendo a lo básico, a lo simple, podremos salir avante.

Conforme pasan los años cargamos a cuestas con creencias que nunca meditamos a profundidad, con posesiones innecesarias y con miedos que en gran parte tienen su origen en experiencias desagradables de la infancia o en prejuicios que germinan en la ignorancia.

A eso debemos agregar las relaciones destructivas que encubrimos con el falso amor, las relaciones socioeconómicas injustas y de explotación que nos van reduciendo a situación de cuasi esclavitud.

Así vamos como parias persiguiendo “zanahorias” vanas que sólo nos dotan de satisfactores viles y temporales.

A eso se debe que no somos felices y cuando buscamos verdaderamente la felicidad es gracias a arrebatos de valor que nos revolucionan y nos empujan a romper la dictatorial inercia del fatídico destino.

Pero todo esto puede llegar a su fin si volvemos a lo básico, a lo indispensable y dejamos de sufrir por lo que está de más y que además es sólo una vil ilusión.

A la luz de todo lo anterior le comparto un breve cuento que hace poco encontré y que es sumamente oportuno.

El cuento titulado Desapego dice así:

Un señor viaja desde un pueblo muy lejano para consultar a un rabino muy famoso. Llega a su casa y advierte, sorprendido, que los únicos muebles que dispone el sabio son un colchón en el suelo, dos bancos, una silla y una vela. El resto de la habitación está vacía.

El hombre consulta al rabino y este le contesta con verdadera sabiduría. Pero intrigado por la simplicidad del mobiliario, al final añade:

– ¿Le puedo hacer una consulta más?

– Sí, desde luego.

– ¿Dónde están sus muebles?

– ¿Dónde están los suyos?

– ¿Como que dónde están los míos? Yo estoy de paso – dice el hombre sin acabar de comprender.

– Yo también – le contesta el rabbino.

Tanto como atiborramos nuestros armarios de pertenencias que nunca utilizamos, así cargamos con recuerdos que nos mortifican o con compromisos que adquirimos, pero que son absurdos o que no vamos a poder cumplir, sin embargo ahí están ocupando parte de nuestro “disco duro”.

Quienes nos dominan saben que estamos inmersos en una inercia absurda de acumulación y soledad que es fácilmente manipulable.

A estas cuestiones básicas responden el consumismo estacional, la militancia religiosa y política de las multitudes, en fin, nuestro enredo permanente.

Regresar a lo simple, a lo básico, es un buen arranque para dejar de intoxicarse con lo absurdo de la forma de vida que hemos generado.

A la alimentación balanceada, al caminar más y ocupar menos el auto; a dejar guardada la tarjeta de crédito y sólo usarla en casos previamente pensados; a ver menos televisión e Internet a cambio de leer y meditar más, a dialogar más y confrontar menos… en fin, a todo aquello que dejamos de lado debido a los entornos enfermizos que construimos es a lo que me refiero.

¿Qué le parece?

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente.
26 Febrero 2018 04:00:00
Esquiador mexicano, caso de educación permanente
Germán Madrazo, el mexicano que llegó en último lugar en la competencia de 15 kilómetros de esquí de fondo de los Juegos Olímpicos de Invierno en Pyeongchang, Corea del Sur; escribió con su ejemplo una serie de lecciones que nos permiten ver con claridad algunos de los postulados de la educación permanente.

Pese a ser un atleta dedicado a distintas disciplinas, hasta hace casi un año Germán era totalmente ajeno a los llamados “deportes de invierno”.

Madrazo ha narrado a diversos medios sus peripecias de cómo fue que un buen día decidió incursionar en el esquí, y pese a no tener entrenador, sin accesorios y sin contar con un espacio propicio para entrenarse, decidió lanzarse a la aventura que meses más tarde se coronaría con alcanzar la meta después de una ruta dificilísima.

Además de todos los factores en su contra, Madrazo tenía otro que de acuerdo a los especialistas en ese tipo de deportes le pesaría mucho: la edad.

Aprender un nuevo deporte de características poco comunes entre los mexicanos a una edad en la que muchos están pensando en el retiro, fue otro aderezo a la ya de por sí condimentada experiencia.

La edad no es un impedimento para aprender algo nuevo, al menos así lo hemos visto en múltiples casos y está en la historia de Germán Madrazo.

Madrazo demostró que si bien es cierto con el paso del tiempo se pierden ciertas facultades físicas y mentales, también es cierto que el tiempo bien vivido nos deja experiencias sobre las cuales podemos “leer” para aprender más.

Todos acumulamos experiencias, pero no todos aprovechamos de la mejor manera esa veteranía.

Aprovechar inteligentemente lo que hemos vivido sin desperdiciar ningún tramo del pasado es también una enseñanza de la educación permanente, porque ¿se imagina usted cuántas experiencias de la vida diaria se pierden porque no se les da la relevancia que tienen?

Ninguna persona verdaderamente autodidacta puede darse el lujo de desechar lo vivido, simplemente por la apariencia a primera vista.

Madrazo recorrió los 15 kilómetros de la justa en 59 minutos y 34 segundos, es decir, veintiséis minutos después del ganador de la competencia, el suizo Darío Cologna, esta brecha entre el primer y último lugar, hubiese sido suficiente para que el colero abandonara la prueba, pero no fue así.

Quien está tocado por la educación permanente sabe que las medallas y los trofeos resaltan el resultado, pero no siempre se otorgan a los méritos muy íntimos que cada quien lleva consigo.

Madrazo terminó la competencia, festejó muchísimo cuando cruzó la meta porque sólo él sabe todas las veces que se quedó sin comer, sin dormir y cuánto tuvo que soportar para estar en esa competencia de corte mundial. Bien cabe esa frase que ya le he compartido en otro de mis artículos: ¡perdió, pero ganó!

Las declaraciones del queretano al concluir la hazaña extrajeron el pasaje del ámbito personal y lo trasladaron a la palestra social:

“Lo que yo quiero que mis compatriotas sepan es que no importa si tienes 43 años, si naciste en México o si no tienes dinero para practicar un deporte. Si quieres hacerlo, puedes hacerlo".

Pasar del ámbito individual al contexto social, es otra cualidad medular en términos de educación permanente, porque si no se aborda la carga colectiva en las experiencias personales, terminamos neutralizándonos en lo referente a cambiar nuestro entorno más cercano y, por supuesto, de la posibilidad de transformar nuestro país.

Competidores de otros países cargaron en hombros a Madrazo cuando llegó a la meta, algunos de ellos habían sido compañeros de sus peripecias y otros más sabían la historia detrás de nuestro compatriota, he aquí otra enseñanza: los verdaderos logros no se presumen, se reconocen justamente por su propio peso, por su inocultable valor didáctico.

No se dan en maceta las experiencias como las de Germán Madrazo, pero en la vida diaria hay otras tantas en distintos ámbitos que merecen ser visibilizadas, tanto como ésta que he abordado, por los ojos entrenados en educación permanente.



¡Muy bien por Germán Madrazo y bien por quienes podemos aprender y transmitir su ejemplo!

¿Qué le parece?

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente.
19 Febrero 2018 04:00:00
La comodidad creada por el sistema nos pervierte
La comodidad nos priva de la ocasión de vernos forzados a desarrollar nuestra capacidad para vencer la adversidad; en ese sentido, el confort nos corrompe, nos vuelve conformistas y nos impide saber hasta qué punto y de qué somos capaces.

Siempre ha habido voces que nos invitan a salir de nuestra área de bienestar para no privarnos de ciertas maravillas de la vida, pero son desoídas, son descalificadas y en un arrebato de suma ignorancia les llamamos: ¡herejes!

Es entendible que los llamados a salir de nuestra relativa holgura sean vistos con desconfianza, porque la llamada “normalidad” de nuestra sociedad se construye a partir de pedazos de placer.

A propósito de esto que le vengo comentando le comparto lo siguiente: Hace poco una persona me pidió que entrevistara a un familiar muy cercano para que a través de mi programa de televisión por internet diera a conocer su talento musical personal y el de su banda.

Le dije que con gusto, y que debido a la confianza que me había tenido sería un gusto no sólo otorgarle el espacio necesario, sino conversar con él para compartirle algo de lo que he podido observar en músicos de toda índole y de diversas nacionalidades.

Esa persona insistía en convencerme sobre el talento de su hijo, a lo cual yo le comenté que no era necesario que abundara sobre las dotes artistas de su vástago, que llegado el momento las conocería y que seguramente se trata de una persona muy talentosa.

Pese a mi comentario, mi interlocutora continuó hablando sobre lo exitoso de su hijo y de lo incomprensible que le resultaba a ella entender cómo es que siendo su hijo un alto ejecutivo de una importante empresa, obsesivamente quería destacar con su grupo musical.

Entre más me platicaba de las bondades laborales de su hijo me quedó claro que probablemente estaba frente a un caso de inmovilidad por comodidad.

Es decir, el sueño de este joven es la música en sus distintas facetas, pero, entre otras cosas, la seguridad que le otorga su empleo y la forma de vida que ha construido en torno a ello, le impide dar los siguientes pasos.

Le explico.

En los últimos cinco años he tenido la oportunidad de entrevistar y convivir con cientos de artistas de toda índole.

Quienes han destacado en lo que hacen, o al menos son felices con ello, son quienes han tomado el riesgo de vivir de lo que hacen y se han entregado en cuerpo y alma para conseguirlo.

Estas mujeres y hombres han pasado hambres, penurias y desgracias, pero todo esto con el paso del tiempo sólo han sido eventualidades para encarar a plenitud lo que ellos han elegido como su senda de vida. Todos ellos salieron de su zona de confort y dieron un salto al vacío para alcanzar sus sueños.

Sé que tal vez usted piense en esos casos en los que las personas vienen de muy abajo y que ¡cuál comodidad puede tener alguien que viene desde muy abajo y el hambre es lo que le está impulsando a moverse!

En mi opinión hasta el esclavo y el mendigo se acostumbran a su estado y a vivir de tal forma, ¿acaso no este es uno de los motivos por el cual el pueblo mexicano y otros más viven cómo viven?

Es común ser ciegos ante la “comodidad” que nos estanca e impide progresar, por ello tenemos que sacudirnos cuantas veces sea necesario para despertar y poder continuar nuestro camino.

Tenemos que estremecernos una y otra vez de tal manera que la comodidad cotidiana nos estorbe, nos incomode y no nos quede de otra que asumir las riendas de nuestro proceso evolutivo.

Si a usted le está estorbando esa comodidad que nos uniforma, es probable que se deba a que no está totalmente dormido como la mayoría y que vale la pena seguir esa chispa interna para no perderse en el conformismo ni en la corrupción del sistema.

¿Qué le parece?

Abel Pérez Rojas es escritor y educador permanente.
19 Febrero 2018 04:00:00
La comodidad creada por el sistema nos pervierte
La comodidad nos priva de la ocasión de vernos forzados a desarrollar nuestra capacidad para vencer la adversidad; en ese sentido, el confort nos corrompe, nos vuelve conformistas y nos impide saber hasta qué punto y de qué somos capaces.

Siempre ha habido voces que nos invitan a salir de nuestra área de bienestar para no privarnos de ciertas maravillas de la vida, pero son desoídas, son descalificadas y en un arrebato de suma ignorancia les llamamos: ¡herejes!

Es entendible que los llamados a salir de nuestra relativa holgura sean vistos con desconfianza, porque la llamada “normalidad” de nuestra sociedad se construye a partir de pedazos de placer.

A propósito de esto que le vengo comentando le comparto lo siguiente: Hace poco una persona me pidió que entrevistara a un familiar muy cercano para que a través de mi programa de televisión por internet diera a conocer su talento musical personal y el de su banda.

Le dije que con gusto, y que debido a la confianza que me había tenido sería un gusto no sólo otorgarle el espacio necesario, sino conversar con él para compartirle algo de lo que he podido observar en músicos de toda índole y de diversas nacionalidades.

Esa persona insistía en convencerme sobre el talento de su hijo, a lo cual yo le comenté que no era necesario que abundara sobre las dotes artistas de su vástago, que llegado el momento las conocería y que seguramente se trata de una persona muy talentosa.

Pese a mi comentario, mi interlocutora continuó hablando sobre lo exitoso de su hijo y de lo incomprensible que le resultaba a ella entender cómo es que siendo su hijo un alto ejecutivo de una importante empresa, obsesivamente quería destacar con su grupo musical.

Entre más me platicaba de las bondades laborales de su hijo me quedó claro que probablemente estaba frente a un caso de inmovilidad por comodidad.

Es decir, el sueño de este joven es la música en sus distintas facetas, pero, entre otras cosas, la seguridad que le otorga su empleo y la forma de vida que ha construido en torno a ello, le impide dar los siguientes pasos.

Le explico.

En los últimos cinco años he tenido la oportunidad de entrevistar y convivir con cientos de artistas de toda índole.

Quienes han destacado en lo que hacen, o al menos son felices con ello, son quienes han tomado el riesgo de vivir de lo que hacen y se han entregado en cuerpo y alma para conseguirlo.

Estas mujeres y hombres han pasado hambres, penurias y desgracias, pero todo esto con el paso del tiempo sólo han sido eventualidades para encarar a plenitud lo que ellos han elegido como su senda de vida.

Todos ellos salieron de su zona de confort y dieron un salto al vacío para alcanzar sus sueños.

Sé que tal vez usted piense en esos casos en los que las personas vienen de muy abajo y que ¡cuál comodidad puede tener alguien que viene desde muy abajo y el hambre es lo que le está impulsando a moverse!

En mi opinión hasta el esclavo y el mendigo se acostumbran a su estado y a vivir de tal forma, ¿acaso no éste es uno de los motivos por el cual el pueblo mexicano y otros más viven cómo viven?

Es común ser ciegos ante la “comodidad” que nos estanca e impide progresar, por ello tenemos que sacudirnos cuantas veces sea necesario para despertar y poder continuar nuestro camino.

Tenemos que estremecernos una y otra vez de tal manera que la comodidad cotidiana nos estorbe, nos incomode y no nos quede de otra que asumir las riendas de nuestro proceso evolutivo.

Si a usted le está estorbando esa comodidad que nos uniforma, es probable que se deba a que no está totalmente dormido como la mayoría y que vale la pena seguir esa chispa interna para no perderse en el conformismo ni en la corrupción del sistema.

¿Qué le parece?

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente.
13 Febrero 2018 04:00:00
¡Perdió, pero ganó!
A Ixchel.

Debemos estar conscientes que la adversidad, la desventura y aparente derrota de ciertos días son sólo el preludio de nuevas victorias, triunfos que tendrán mayores ganancias en la medida que pase el tiempo o de que cambie nuestra perspectiva para aquilatar de mejor manera lo que se vive.

En una situación que parece contradictoria: se pierde, pero se gana más seguido de lo que usted cree.

Ocasionó sonrisas la primera vez que se me ocurrió y dije: ¡perdió, pero ganó!, pero al pasar el tiempo la frase me ha dado la oportunidad de dialogar muchas veces sobre distintas aristas del asunto.

Primero hay que dejar claro que hemos sido mal formados en la cultura de ganar y perder, porque lleva implícito que para que alguien pueda ganar otros tienen que perder; y en el caso del sistema político económico es peor: unos poquitos ganan muchísimo, mientras millones pierden casi todo.

Por otra parte, estar tan acostumbrados a ver todo bajo la lente de ganar o perder ocasiona que estemos cuasi ciegos ante la posibilidad de entablar relaciones bajo otros esquemas, desde otros enfoques, con otro espíritu, por ejemplo, que no siempre se trata ni de ganar, ni de perder, sino de ambas y de muchas otras posibilidades.

Pero aún sumergidos en esa cultura de perder y ganar es imprescindible que nos demos cuenta de que la realidad cambiante está conformada por pasajes de todo tipo. Unas veces es necesario dejar ciertas condiciones de vida, cierta comodidad, inclusive muchas de las relaciones que entablamos con las personas, para dar paso a nuevas experiencias, vivencias que traerán consigo la posibilidad de recorrer nuestra historia de vida.

Hace poco reflexioné todo esto con motivo de la partida de mi hija al extranjero para continuar con su formación.

Ella estaba en una situación relativamente cómoda en nuestro país, pero dejó todo esto para afrontar una situación diferente y hasta incierta para poder continuar con sus aspiraciones.

Dejó familia, amigos, casa y sustento para ir en búsqueda de su sueño; a la luz de lo que le vengo compartiendo diríamos que temporalmente “perdió”.

No obstante lo que dejó atrás, desde el primer día experiencias totalmente inéditas fueron al encuentro y su mirada entrenada en el trabajo interno le permitió detectar las riquezas formativas que se le avecinan.

Es muy temprano para decir qué es lo que logrará, pero lo que sí está en condiciones de afirmar desde ahora es que lo que perdió está cimentado en los apegos y no en el amor.

Lo que se ama o los que nos aman no se pierden, a veces los tenemos distantes, pero no se pierden, lo que se pierde es lo que no tiene bases verdaderas, por eso “¡perdió, pero ganó!”.

Mi hija es de las que “perdieron” voluntariamente y hasta cierto punto inconscientemente, pero ganaron porque detrás de la aparente pérdida está un mar de nuevas oportunidades que ya ha empezado a capitalizar.

Millones de historias alrededor del mundo se escriben a partir de “pérdidas”, unas temporales y otras permanentes, pero la clave está en la actitud para encararlas, en la visión para darles su justa dimensión en el marco de un contexto mayor y en la persistencia para no darse por derrotado a las primeras de cambio.

A pesar de todo lo que nos han enseñado durante nuestra infancia, no tema usted perder, porque eso casi siempre es preámbulo de progreso en la consecución de sus logros.

¿Qué le parece?
12 Febrero 2018 04:00:00
¡Perdió, pero ganó!
“Confía en que la pérdida es temporal,

pero el cambio, ese que también trae consigo los triunfos y las victorias,

es permanente”.

Abel Pérez Rojas.

A Ixchel.

Debemos estar conscientes que la adversidad, la desventura y aparente derrota de ciertos días son sólo el preludio de nuevas victorias, triunfos que tendrán mayores ganancias en la medida que pase el tiempo o de que cambie nuestra perspectiva para aquilatar de mejor manera lo que se vive.

En una situación que parece contradictoria: se pierde, pero se gana más seguido de lo que usted cree.

Ocasionó sonrisas la primera vez que se me ocurrió y dije: ¡perdió, pero ganó!, pero al pasar el tiempo la frase me ha dado la oportunidad de dialogar muchas veces sobre distintas aristas del asunto.

Primero hay que dejar claro que hemos sido mal formados en la cultura de ganar y perder, porque lleva implícito que para que alguien pueda ganar otros tienen que perder; y en el caso del sistema político económico es peor: unos poquitos ganan muchísimo, mientras millones pierden casi todo.

Por otra parte, estar tan acostumbrados a ver todo bajo la lente de ganar o perder ocasiona que estemos cuasi ciegos ante la posibilidad de entablar relaciones bajo otros esquemas, desde otros enfoques, con otro espíritu, por ejemplo, que no siempre se trata ni de ganar, ni de perder, sino de ambas y de muchas otras posibilidades.

Pero, aún sumergidos en esa cultura de perder y ganar es imprescindible que nos demos cuenta de que la realidad cambiante está conformada por pasajes de todo tipo, unas veces es necesario dejar ciertas condiciones de vida, cierta comodidad, inclusive muchas de las relaciones que entablamos con las personas, para dar paso a nuevas experiencias, vivencias que traerán consigo la posibilidad de recorrer nuestra historia de vida.

Hace poco reflexioné todo esto con motivo de la partida de mi hija al extranjero para continuar con su formación.

Ella estaba en una situación relativamente cómoda en nuestro país, pero dejó todo esto para afrontar una situación diferente y hasta incierta para poder continuar con sus aspiraciones.

Dejó familia, amigos, casa y sustento para ir en búsqueda de su sueño; a la luz de lo que le vengo compartiendo diríamos que temporalmente perdió.

No obstante lo que dejó atrás, desde el primer día experiencias totalmente inéditas fueron al encuentro y su mirada entrenada en el trabajo interno le permitió detectar las riquezas formativas que se le avecinan.

Es muy temprano para decir qué es lo que logrará, pero lo que sí está en condiciones de afirmar desde ahora es que lo que perdió está cimentado en los apegos y no en el amor.



Lo que se ama o los que nos aman no se pierden, a veces los tenemos distantes, pero no se pierden, lo que se pierde es lo que no tiene bases verdaderas, por eso “¡perdió, pero ganó!”.

Mi hija es de las que “perdieron” voluntariamente y hasta cierto punto inconscientemente, pero ganaron porque detrás de la aparente pérdida está un mar de nuevas oportunidades que ya ha empezado a capitalizar

Millones de historias alrededor del mundo se escriben a partir de “pérdidas”, unas temporales y otras permanentes, pero la clave está en la actitud para encararlas, en la visión para darles su justa dimensión en el marco de un contexto mayor y en la persistencia para no darse por derrotado a las primeras de cambio.

A pesar de todo lo que nos han enseñado durante nuestra infancia, no tema usted perder, porque eso casi siempre es preámbulo de progreso en la consecución de sus logros.

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Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente.

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